La existencia de Dios en el pensamiento de Tomás de Aquino
Tomás de Aquino considera que una tarea fundamental de la razón consiste en demostrar la existencia de Dios. Al respecto, se plantea dos cuestiones: a) ¿Es necesario demostrar la existencia de Dios? y b) ¿Es posible demostrar la existencia de Dios?
La primera cuestión puede parecernos actualmente ociosa, ya que está lejos de ser evidente e incontrovertible. Para Aquino, sin embargo, la pregunta no es ociosa, dado el contexto religioso e intelectual en que se desenvuelve su pensamiento: no debemos olvidar que vive en una sociedad donde la creencia religiosa está plenamente vigente, convicción que se expresa en que «el conocimiento de la existencia de Dios está imbuido de un modo natural en todos los hombres». A pesar de ello, piensa que la existencia de Dios no es inmediatamente evidente para el entendimiento humano y, por tanto, resulta necesario demostrarla.
En cuanto a la segunda cuestión, Aquino responde que es posible demostrar la existencia de Dios si se utiliza el procedimiento adecuado, que consiste en partir de los seres del mundo, considerados como efectos, hasta llegar a Dios como causa suya:
- Demostración a posteriori o quia: Va del efecto a la causa (lo posterior a lo anterior). Es la vía utilizada por Aquino.
- Demostración a priori o propter quid: Va de la causa al efecto. Esta forma es excluida por Aquino en el caso de la existencia de Dios.
Las cinco vías tomistas
Reuniendo elementos del aristotelismo, platonismo y otras fuentes, Aquino propone cinco argumentos (las cinco vías). Cada una sigue cuatro pasos: 1) constatación de un hecho de experiencia interpretado metafísicamente; 2) aplicación del principio de causalidad; 3) imposibilidad de una serie infinita de causas; 4) afirmación de la existencia de Dios. Las vías son:
- Movimiento.
- Subordinación de las causas causadas.
- Contingencia de las criaturas.
- Grados de perfección de las criaturas.
- Orden del universo.
Aquino reconoce que, aunque Dios es en sí mismo lo más cognoscible, para nosotros es lo más incognoscible. Por ello, utiliza la vía de negación (atributos negativos) y la vía de eminencia (atribución por analogía).
La perspectiva de San Agustín: La vía de la interioridad
Dada su preferencia por la interioridad, Agustín no se preocupa por formular argumentaciones sistemáticas basadas en la realidad exterior. La auténtica prueba agustiniana parte de las ideas, de su carácter inmutable y necesario, que contrasta con la mutabilidad humana y remite a una verdad absoluta: «la verdad en la cual, por la cual y en virtud de la cual es verdadero cuanto es verdadero».
Ética, política y sociedad en Tomás de Aquino
Para Santo Tomás, el hombre es un ser social por naturaleza. La facultad racional solo puede desarrollarse en sociedad. Los preceptos de la ley natural deben ser concretados mediante la ley positiva, la cual debe ser una prolongación de la ley natural; de lo contrario, será injusta y existirá el derecho a desobedecerla. Las mejores formas de gobierno son la Monarquía, la Aristocracia y la Democracia, siempre que respeten la ley natural.
La filosofía de la historia en San Agustín
San Agustín es el primer pensador que analiza el sentido de la historia humana como el escenario donde Dios se manifiesta y se produce la salvación. La historia es lineal, con un principio (creación) y un fin (Juicio Final). En este desarrollo, existen dos grupos humanos según su amor:
- Ciudad terrenal: Los que se aman a sí mismos por encima de todo.
- Ciudad de Dios: Los que aman a Dios por encima de todo.
El proceso de abstracción en Tomás de Aquino
El problema de la formación de los conceptos es cómo pasar de la individualidad de las percepciones sensibles a la universalidad. Aquino distingue en el entendimiento dos capacidades:
- Entendimiento agente: Capacidad de universalizar, despojando a las imágenes de sus elementos individuales.
- Entendimiento posible: Capacidad de conocer universalmente.
El entendimiento conoce primaria y directamente el universal (la esencia), y solo de modo indirecto y secundario al individuo.
El conocimiento en San Agustín: La iluminación divina
El pensamiento agustiniano arranca de la interiorización. Agustín distingue dos tipos de conocimiento:
- Conocimiento sensible: El grado más bajo; genera opinión (doxa) al versar sobre lo mudable.
- Conocimiento racional: Se divide en ciencia (conocimiento de lo universal en la realidad temporal) y sabiduría (conocimiento de las Ideas).
Las Ideas se encuentran en la mente de Dios y solo se pueden conocer mediante una especial iluminación divina.
Rousseau y el Contrato Social
Para Rousseau, la sociedad actual es injusta y corrompe al hombre. El origen del mal social es la desigualdad, fruto de la propiedad privada. Para reformar la sociedad, propone un Contrato Social donde el pueblo es el soberano. Esta soberanía se expresa en la voluntad general, que busca el bien común por encima de los intereses egoístas. Así, el individuo renuncia a su egoísmo para someterse a leyes que emanan de la voluntad general, alcanzando una sociedad racional y libre.
