Santo Tomás de Aquino: Ontología, Antropología, Ética y Teología

ONTOLOGÍA SANTO TOMÁS

En el problema de la ontología, Santo Tomás sintetiza el neoplatonismo cristianizado combinándolo con el aristotelismo aviceniano. Superando a Aristóteles y siguiendo a Avicena, establece la distinción entre esencia (ente posible o contingente) y existencia (ente real).

Nos habla de una doble esencia de Dios según la tradición neoplatónica: “Esse” (ser con atributos infinitamente perfectos) y la tradición aristotélica: “Subsistens” (ser subsistente y motor existencial).

Por último, trata el doble acto creador de Dios. Como “Esse” crea las cualidades finitas e imperfectas (copias de sus atributos infinitos) de los entes contingentes, es decir, entes con existencia en potencia. Como “Subsistens” crea actualizando la existencia en potencia de los entes anteriores a existencia en acto. Crea entes reales. Es el motor existencial de la cadena cósmica de actualizaciones existenciales.

En cuanto a la teoría del conocimiento, Santo Tomás describe cómo conoce el hombre por medio de las tres facultades de su alma (las básicas de Aristóteles: sensibilidad, voluntad y razón). Las relaciona por medio de las cinco especies cognitivas.

Como en Aristóteles, el conocimiento parte de lo aprehendido por los sentidos. Estos son afectados por los datos que llegan de los objetos sensibles constituyéndose la especie sensible impresa. Dicha especie se graba en la imaginación formándose una imagen o fantasma, la especie sensible expresa. En tercer lugar la razón como entendimiento agente (“nous poietikos”) induce el concepto universal presente en la colección de datos de la especie sensible expresa, apareciendo la especie inteligible impresa. Más tarde la razón como entendimiento paciente (“nous pathetikos”), traduce al lenguaje y categoriza la anterior esencia universal, estableciendo la especie inteligible expresa. Por último el entendimiento vuelve la mirada desde el concepto lingüístico, de nuevo, hacia el particular sensible original, es la conversión al fantasma. Esto le permite elaborar juicios en los que relaciona particulares con conceptos universales y la construcción de las ciencias racionales.

Conclusión Ontología

En la ontología de santo Tomás, el principio creacionista cristiano distingue la relación entre el Creador y Criatura, modificando su visión del neoplatonismo, y del aristotelismo. Además introduce el problema de la existencia, actualizando la existencia en potencia a existencia en acto, en el debate filosófico.

ANTROPOLOGÍA SANTO TOMÁS

En la ontología, Santo Tomás nos habla de una doble esencia de Dios. Según la tradición neoplatónica “Esse” (ser con atributos infinitamente perfectos) y la tradición aristotélica “Subsistens” (ser subsistente y motor existencial). También de un doble acto creador de Dios. Como “Esse” crea las cualidades finitas e imperfectas (copias de sus atributos infinitos) de los entes contingentes, es decir, entes con existencia en potencia. Como “Subsistens” crea actualizando la existencia en potencia de los entes anteriores a existencia en acto. Crea entes reales. Es el motor existencial de la cadena cósmica de actualizaciones existenciales.

Asumiendo el principio creacionista, Santo Tomás sostiene que el hombre es un compuesto hilemórfico, con un cuerpo y alma  creados “ex nihilo” por Dios, formando una unión substancial en la que reside la identidad humana.

Respecto al alma humana, reconoce tres facultades que toma de Aristóteles: sensibilidad, voluntad y razón. En la razón, entendimiento agente y entendimiento paciente.

Santo Tomás hace énfasis en la inmortalidad del alma atribuyéndole a todo el componente formal del hombre, no solo a la facultad racional del entendimiento agente. Para él , el alma humana, una vez creada por el ser subsistente, es incorruptible e inmortal. Adquiere por tanto, una subsistencia, de la que carecen las formas mortales del resto de los entes ordinarios.

Conocimiento Humano

El conocimiento humano según Santo Tomás, se origina en cinco especies cognitivas. El conocimiento parte de lo aprendido por los sentidos. Estos son afectados por los datos que llegan de los objetos sensibles construyéndose, la especie sensible impresa

En un segundo momento dicha especie se graba en la imaginación formándose una imagen o fantasma, la especie sensible expresa

En tercer lugar la razón como entendimiento agente (“nous poietikos” de Aristóteles) induce el concepto universal presente en la colección de datos de la especie sensible expresa, aparece la especie inteligible impresa

Más tarde la razón como entendimiento paciente (“nous pathetikos”), traduce al lenguaje y categoriza la anterior esencia universal, estableciendo la especie inteligible expresa. Por último el entendimiento vuelve la mirada desde el concepto lingüístico, de nuevo, hacia el particular sensible original, es la conversión al fantasma. Esto le permite elaborar juicios en los que relaciona particulares con conceptos universales y la construcción de las ciencias racionales.

Conclusión Antropología

En conclusión, el hombre es una creación de Dios, con una estructura hilemórfica, una subsistencia del alma tras la muerte y con un conocimiento natural y sobrenatural por medio de la fe.

ÉTICA SANTO TOMÁS

La ética de San Tomás presupone su ontología y antropología. Dios es el creador del hombre, un compuesto hilemórfico con un cuerpo (materia) y un alma (forma inteligible). Ambos creados desde la nada (“creatio ex nihilo”). Sin esta visión creacionista e hilemórfica del ser humano no será comprensible su ética.

El hombre busca finalidades, se trata de una ética teleológica. Por otro lado, encuentra como fin último, la felicidad. La ética es eudemonista.

Según Aristóteles, la felicidad se alcanza al dirigir nuestras acciones, basadas en razón práctica, hacia actividades que desarrollan y actualizan el alma humana. Por otro lado asocia la felicidad con el seguimiento de la ley natural y su imperativo ético, en contraste con la ética agustiniana que destaca el primado de la voluntad en la búsqueda amorosa de Dios. 

Ley Eterna, Natural y Positiva

En la Suma de la Teología, distingue entre la ley eterna, la ley natural y la ley positiva. La ley eterna refleja la razón divina que gobierna la creación, mientras que la ley natural, reducida al ámbito humano, se expresa como un imperativo divino impreso en nuestras almas para guiar nuestro comportamiento. 

La ley natural presupone la racionalidad, libre albedrío e inmortalidad del alma humana, siendo la libertad humana el desarrollo del libre albedrío con la orientación de la ley natural. La expresión fundamental de la ley natural según Santo Tomás es ”Ha de hacerse el bien y evitar el mal”, y sus preceptos se caracterizan por su evidencia, universalidad e inmutabilidad. 

Además, menciona la ley positiva como el conjunto de normas elaboradas por hombres para ordenar una sociedad concreta. Esta debe ser subordinada a la ley natural, y por ende a la divina. La legitimidad y justicia de la ley positiva y la autoridad se mantienen siempre que respeten la ley  natural, pero es lícito resistirse a ellas en caso contrario

Conclusión Ética

En conclusión, hay una prevalencia racionalista de la ética de Santo Tomás frente a la ética de la voluntad, el deseo y la gracia de San Agustín.

DIOS SANTO TOMAS

Para el desarrollo del problema es necesario la ontología de Santo Tomás. En ella Dios y la existencia se identifican, en cuanto que es ser subsistente y creador del resto de los entes. En la ontología sintetiza el neoplatonismo cristianizado combinándolo con el aristotelismo aviceniano. Superando a Aristóteles y siguiendo a Avicena, establece la distinción entre esencia (ente posible o contingente) y existencia (ente real).

Nos habla de una doble esencia de Dios, según la tradición neoplatónica “Esse” (ser con atributos infinitamente perfectos) y la tradición aristotélica “Subsistens” (ser subsistente y motor existencial). 

Por último, considera el doble acto creador de Dios. Como “Esse” crea las cualidades finitas e imperfectas (copias de sus atributos infinitos) de los entes contingentes, es decir, entes con existencia en potencia. Como “Subsistens” crea actualizando la existencia en potencia de los entes anteriores a existencia en acto. Crea entes reales. Es el motor existencial de la cadena cósmica de actualizaciones existenciales.

Razón y Fe

Tras la ontología, Santo Tomás se adentra en la Teología, estudiando la relación que podemos establecer entre la razón y la fe. Distingue, tres tipos de verdades; las verdades de la razón, mediante el uso de la razón por la filosofía. Las verdades de fe, aquellas procedentes de la revelación, y que están recogidas en los textos sagrados. Por último los preámbulos de fe, son revelaciones pero demostrables por la razón. En este espacio razón y fe coinciden, es la teología natural.

En su obra “Suma de Teología” desarrolla una teología natural buscando demostrar racionalmente la existencia de Dios, identificándolo con el ser subsistente de la ontología.

Vías Tomistas

Propone cinco tipos de argumentaciones o vías. La I, II, III, y V parten de los sentidos (“a posteriori”), usan la causalidad eficiente y final, y el modelo del motor inmóvil de Aristóteles. La vía IV, sin embargo, parte también de los sentidos, pero adopta el esquema argumentativo neoplatónico y sigue el modelo del ser infinito (“esse”) con atributos infinitos del cristianismo neoplatónico. 

Las pruebas I, II y III consideran respectivamente las experiencias:

  • Vía I o de movimiento parte de la experiencia de que en el mundo sensible hay movimiento, concluyendo que debe existir un primer motor inmovil. 
  • Vía II o de la causa eficiente considera la presencia de causas y efectos en el mundo sensible, concluyendo que debe existir una primera causa incausada. 
  • Vía III o vía de contingencia, parte de la experiencia de la contingencia en el mundo sensible, concluyendo que debe existir un ser subsistente que estudie la existencia en potencia de los entes contingentes. 
  • Vía IV o vía de la perfección, abandona la tradición aristotélica, adopta el esquema neoplatónico argumentando que las cualidades finitas de los entes presuponen la existencia de un ser infinitamente perfecto. 
  • Vía V, o la causa final, parte de la experiencia de finalidades en los entes naturales, postula la existencia de una causa final única, un ser inteligente y ordenador capaz de orientar todas las finalidades particulares hacia un único fin universal.

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