filosofia

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Tomás de Aquino llega a 5
argumentaciones para la existencia de Dios:
• Vía del Movimiento.
todas las cosas materiales del mundo se mueven y todas ellas son movidas por otra cosa.

Siempre va a haber algo más general que mueva algo más concreto. Es preciso cortar esa
cadena en algún punto y establecer un primer motor inmóvil que mueve todas las cosas:
Dios.
• Vía de las causas eficientes o vía de la causalidad.
El sujeto observa que todos los objetos son causados por algo de lo que es efecto, es decir,
que nada se produce de manera espontánea. Si se continúa esta cadena de abstracciones se
llega al infinito, y eso es absurdo. Por tanto, es preciso remitirse a una primera causa
incausada: Dios.
• Vía de la contingencia. (posibilidad)
Consta de 3 hipótesis:
– Un ser necesario es aquel que no puede ser distinto de cómo es y no puede no ser.
Por ejemplo, Dios no puede no ser ni ser distinto a cómo es (según lo hemos
definido).
– Un ser contingente es aquel que puede ser distinto a cómo es y puede no ser. Por
ejemplo, el ser humano.

– Todo lo creado es ontológicamente inferior a su creador.
Los objetos pueden existir o no existir, y es imposible que los objetos sometidos a estas dos
posibilidades permanezcan en la existencia siempre. Por tanto, dado que todos los objetos
poseen la posibilidad de no existir, debíó haber un momento en el que nada existíó. Pero, si
solo está la Nada, no puede surgir de nuevo algo porque no hay nada para crearlo ex nihilo.
Es por ello que tiene que existir algo absolutamente necesario: Dios.
• Vía de los grados de perfección.
El sujeto percibe cosas que son buenas, cosas que son bellas, etc, pero las compara siempre
con la idea de belleza máxima que tiene en su cabeza para saber cómo de bella es. Siempre
habrá algo de mayorb grado positivo y el punto, grado o principio supremo de todas las
magnitudes positivas, que a su vez causa estas cualidades en el resto de entes y que es Dios.
• Vía de la finalidad o vía del gobierno de las cosas.
Todos los objetos son gestionados o controlados por algo, y dirigidos hacia un fin, incluso
aquellos carentes de inteligencia. Por tanto, todas las cosas son dirigidas hacia un fin por
alguien superior a ellas. Debe haber un punto a partir del cual las cosas tienen sentido, un
ser inteligente que dirige o gobierna todo el universo: Dios.


La crisis sofista se basa en que el ser humano junto con todo lo que crea (polis, nomos…) no
es parte de la physis, por lo que se rompe la visión holística de la realidad.
• El hombre como ser racional:
Platón y el comienzo de la metafísica.
Platón dualiza al hombre, separándolo en alma y cuerpo o razón y sentidos, creando así una
jerarquía (el alma y la razón por encima del cuerpo y los sentidos)

Aristóteles dice que el hombre es un zoon politikón (animal social). Cuando el hombre es
aislado de su comunidad no muere, porque puede copiar acciones de otros animales para
sobrevivir mediante la razón. No obstante, aunque no muera como ser vivo muere como ser
humano, pues, según Aristóteles, “el hombre es un Dios o una bestia cuando está solo, pero
no un humano”. De todo ello se deduce que la polis es el agrupamiento natural del ser
humano y la democracia el único sistema político válido, pues estos permiten al ser humano
depender por completo de la comunidad.
Los humanos son capaces de anteponer la razón a los impulsos; la ley de la polis (nomos) a
la ley de la physis (logos).

Teniendo claro cómo se reencarnan las almas en los cuerpos y que al reencarnarse olvidan
todo lo visto en el mundo de las ideas, la vía dialéctica es un movimiento ascendente,
unidireccional y sin retorno cuyo protagonista es el sujeto de conocimiento y cuyo objetivo
es el conocimiento de las ideas.
Parte de la anamnesis, el instante en el cual el alma racional recuerda que antes tenía acceso
a todas las ideas y se hace consciente de que lo ha olvidado. A partir de aquí no hay retorno,
pues lo único irreversible es el conocimiento. Permanece en el mundo
sensible/ininteligible/aparencial1 y tan solo interpreta las imágenes2 de los objetos a través
de la imaginación (eikasia), un modo no fiable para conocer. Después descubre los objetos
concretos del mundo sensible que percibe con los sentidos y que interpreta a través de la
suposición (pistis). Todo este proceso en el mundo sensible se guía por la opinión (doxa).
Tras todo esto el alma racional sube un escalón más y llega al mundo
racional/inteligible/real, es decir, al mundo que es verdadero y que se conoce mediante la
razón o mecanismo del alma racional (nous), que permite ver las ideas. Allí, comienza
conociendo los objetos matemáticos, que requieren abstracción y son conocidos mediante
la ciencia (dianoya). Esta es la última fase que el cuerpo sensible puede alcanzar, pues puede
atisbar el brillo de una idea, pero la idea como tal no puede ser vista por el alma racional si
esta está metida en un cuerpo. Tan solo con la escisión del alma racional y el cuerpo sensible

se obtendrá el acceso al mundo de las ideas y, por tanto, al conocimiento verdadero. Es
entonces cuando el alma racional logra ver a través de la razón (nous) el conocimiento real:
el de las ideas, que son un conjunto de realidades o entidades suprasensibles, trascendentes
(pues van más allá del cuerpo mortal y material), inmutables e imperecederas. Son tres: la
Belleza, el Bien y la Verdad. Estas se proyectan sobre todos los objetos y generan el ser.


El existencialismo se originó en una etapa de crisis sin precedentes en Europa. Tras el
nazismo, la función del existencialismo fue dejar un nuevo modelo del ser humano para
finales del Siglo XX.
Los tres pensadores existencialistas más destacados son Albert Camus, Jean-Paúl Sartre y
Simone de Beauvoir. Por otra parte, los tres pilares fundamentales del existencialismo son:
– Kant: Hablaba sobre la mayoría de edad como requisito para la libertad. El imperativo
categórico kantiano dice: “actúa de forma que puedas ver tu acción convertida en
una máxima universal” es decir, obra de tal forma que quieras ver tu acción en
potencia en algo que todo el mundo haga. Las acciones morales son aquellas que son
un fin en sí mismas, cuando se lleva a cabo alguna acción con un propósito, deja de
ser moral, porque la importancia no está en ella misma, sino en qué quiere
conseguir.
– Nietzsche: Formuló la muerte de Dios, la cual tiene como consecuencia la nada, que
a su vez hace al individuo libre, siendo la libertad una condena por la responsabilidad
que conlleva.
– Heidegger reflexiónó sobre la idea del Ser y concluyó que el Ser es el Ser-ahí (en
alemán, dasein, que puede traducirse como lo que está ahí). Esto significa que la
carácterística fundamental del Ser es que es un conjunto de materialidades que se
expresan de forma concreta. Para Heidegger el dasein es la esencia de todo.
Los existencialistas afirman que el ser humano no tiene esencia.

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