Santo tomas de aquino

Empirismo


En su concepción del conocimiento se observa la herencia aristotélica. Se basa en su teoría antropológica en el cual el ser humano es un compuesto hilemórfico de alma y cuerpo. El alma racional incluye funciones compartidas con los animales como la sensibilidad, y otras exclusivas suyas, como la racionalidad. Por ello, el hombre tiene dos tipos de conocimiento, el sensible (que capta lo particular) y el intelectual (caracterizado por por su universalidad).- Defiende el Empirismo y niega las existencia innatas , pues afirma que todo conocimiento comienza por los sentidos que captan los objetos particulares, objetos que dejan imágenes particulares. El entendimiento agente extrae las formas de las imágenes mediante la abstracción (operación que permite crear los conceptos a partir de las carácterísticas comunes de los objetos particulares). Los universales son conceptos que solo se tienen en la mente, porque ha extraído las formas de las sustancias, formas que son principios de la universalidad.

Las relaciones entre la fe y la razón:

Desde su punto de vista, existe armónía y complementariedad entre ambas. Son dos ‘luces’ distintas con un mismo origen: Dios. Ambas son necesarias para llegar a él, entender el mundo y distinguir el bien y el mal:- La fe es sobrenatural, base de la Teología, y puede aportar nuevos conceptos a la filosofía, como la creación.- La razón es natural y común en los seres humanos, base de la filosofía y es capaz de demostrar ciertas verdades reveladas como la existencia de Dios. Hay muchos tipos de verdades según el pensador medieval, sin olvidar que Dios es la verdad suprema es el principio y fin de la realidad, verdad que debe ser el referente del sabio:-Verdades de la razón (como 2x 3=6), como las verdades matemáticas o de la ciencia natural. El conocimiento de estas verdades no tiene repercusión en la salvación del alma.- Verdades de fe, (como el misterio de la Trinidad o de la Encarnación) que exceden las posibilidades de la razón humana.
Solo se llega a ellas por revelación divina.-Verdades que se alcanzan mediante la fe y la razón, como es el caso de la existencia de Dios o de los principios básicos de la ley natural. Estas verdades son importantes para la salvación.


Se basa en su concepción de la naturaleza humana y es una ética teleológica, al considerar que el fin último del hombre es la felicidad, que es su bien. La mayor felicidad y belleza posible se alcanzará con la contemplación de Dios.-Como la naturaleza humana es idéntica y persigue el mismo fin, los actos humanos que conduzcan a él habrán de estar regulados por una normativa común, reflexión que conduce a su teoría de la ley natural y sus relaciones con la ley divina y la ley positiva . La ley natural es la participación en el ser humano de la ley eterna de Dios la cual es el ordenamiento que de cada cosa hace Dios desde toda la eternidad, para conducirla a su propio fin, es decir, la ordenación divina del universo. El comportamiento humano y el de los demás seres naturales se dirige mediante leyes físicas, que se cumplen obligatoriamente. Pero el ser humano es LIBRE y tiene la posibilidad de actuar bien o mal , es decir, de cumplir o no la ley moral, que es natural porque constituye a la propia naturaleza humana. Santo Tomás afirma que esta ley se conoce a través de la razón y es accesible a todos los seres humanos, pues su contenido es evidente, universal, inmutable. El primer precepto de esta ley moral es el primer principio de la razón práctica, al que todos los demás se reducen: «hacer el bien y evitar el mal»; «el bien es lo que todos apetecen», el fin que se persigue; a lo que todos tienden por naturaleza. Si hay varios preceptos es porque el alma humana tiene varias funciones, sensitivas y vegetativas, además de racionales. Por eso la ley natural exige la conservación de la especie y el cuidado de los hijos, pero las inclinaciones específicamente humanas son: «buscar la verdad acerca de Dios» y «vivir en sociedad». -El hombre puede  conocer los principios de la ley natural, gracias a la razón natural o sindéresis (capacidad racional de juzgar rectamente). Además cuenta con la voluntad, pues para obrar bien no solo hay que conocerlo sino quererlo. De este modo, uniendo entendimiento y voluntad, se logra la virtud moral, que conduce a la felicidad en este mundo. Las virtudes morales más relevantes (cardinales o fundamentales) son, la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. Si bien estas virtudes producen la felicidad terrenal, hay una felicidad superior que solo puede darse con la salvación y, para llegar a ella, están las virtudes teologales, la fe, la esperanza y la caridad. –
Su pensamiento político está unido a sus teorías ética y antropológica, según las cuales, el hombre es un animal racional y social por naturaleza. La sociabilidad natural se pone de relieve en la comunicación de sentimientos y pensamientos mediante el lenguaje o en los rasgos que presenta el ser humano desde su nacimiento y que muestran su mayor dependencia de otros humanos para sobrevivir.  -La convivencia en sociedad requiere un buen gobierno que dicte leyes inspiradas en el derecho natural, con lo que Santo Tomás se convierte en precursor del iusnaturalismo: la ley positiva debe incluir los preceptos que no están expresados en la ley natural y ser un desarrollo de ella, pero nunca contradecirla porque se trataría de leyes injustas que impedirían a la sociedad alcanzar su pleno desarrollo: dificultarían que el hombre alcanzara la virtud y el bien (Dios). Santo Tomás critica las formas ilegítimas, Incluso llega a afirmar que las leyes que no busquen el bien común no deben ser obedecidas, por ser injustas. En cambio, cita como las mejores formas de gobierno, la monarquía, la aristocracia y la democracia, siempre que respeten la ley natural.-Como la naturaleza humana impulsa a la vida en sociedad, y esa naturaleza procede de Dios es de origen divino. Tomás de Aquino sólo destaca el origen divino de la autoridad y de los gobernantes, que habrán de responder ante Dios de su labor.-Cabe destacar, en cuanto a las relaciones del Estado y la Iglesia, para el autor hay un fin, la contemplación de Dios en la otra vida, lo que lleva a subordinar el Estado a la Iglesia y a dotar al gobernante de una misión religiosa: «ordenar aquellas cosas que conducen a la felicidad celestial y prohibir las contrarias.»

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