La filosofía de Nietzsche: Dionisos, la transmutación de valores y la crítica a la metafísica

Dionisos o la aceptación de la vida: Crítica a la moral

Nietzsche sintió admiración por Schopenhauer, aunque rechazara su visión ante la vida. Para Schopenhauer, la existencia era dolor, lucha, destrucción, crueldad, incertidumbre y error; es irracional y carece de finalidad. Ante esto, surgen dos actitudes:

  • La renuncia o fuga: Conduce al ascetismo (Schopenhauer).
  • La aceptación de la vida: Conduce a la exaltación y a la superación del hombre (Nietzsche).

Dionisos es el símbolo divinizado de esta aceptación, y Zaratustra es su profeta. El espíritu dionisíaco es lo opuesto a la aceptación ascética; Nietzsche considera que esta última es indigna del hombre, pues tiende a mortificar su existencia. En cambio, la aceptación plena es virtuosa, pues abraza pasiones como el orgullo, la alegría, el amor sexual y la voluntad de poder.

El carácter romántico de Nietzsche se evidencia en la valoración de la vida como infinita y divina. El hombre dionisíaco posee una superabundancia de vitalidad y tiende a una visión trágica de la realidad. Dionisos es el símbolo de la negación de todo límite humano.

La transmutación de valores

En la transmutación de los valores, Nietzsche ve su destino. Esta inversión es una crítica a la moral cristiana, cuyo fundamento es el resentimiento de aquellos que no han sabido aceptar la vida. Se niega la existencia porque incluye el dolor, creando un mundo ideal con valores antivitales. Para Nietzsche, el alma no existe: el hombre es solamente cuerpo.

Crítica a la moral y a la metafísica

Nietzsche define la moral como «contranaturaleza», pues se opone a los instintos vitales. Al combatir la idea de un orden moral dictado por Dios, Nietzsche propone: «Si Dios ha sido hasta ahora la gran objeción contra la vida, nosotros negamos a Dios y, de esta forma, solucionamos el mundo».

El error de la metafísica tradicional

La metafísica tradicional se asienta en la creencia en la antítesis de los valores. Es una ontología estática que separa el ser real del ser aparente, otorgando prioridad al mundo de las Ideas sobre el mundo de los sentidos. Nietzsche presenta cuatro tesis sobre esta falsa concepción:

  1. Las razones por las que este mundo ha sido calificado de aparente fundamentan su realidad.
  2. Las categorías del «ser verdadero» son signos del no-ser o de la nada.
  3. Inventar otro mundo implica recelo contra la vida como devenir.
  4. Dividir el mundo en verdadero y aparente es una sugestión de la decadencia.

Crítica a la epistemología y la ciencia

La ciencia, por su respeto a los hechos y renuncia a la interpretación, no está lejos del ideal ascético. La dialéctica usurpa el lugar del instinto. Para Nietzsche, la verdad no es más que un conjunto de generalizaciones impuestas por el uso y la costumbre.

Nietzsche critica la ciencia positiva por su matematización de lo real. Reducir cualidades a cantidades es un error. Además, la ciencia carece de capacidad para realizar juicios de valor sobre la vida. Asimismo, denuncia cómo el Estado utiliza a la ciencia como su servidor más fiel.

El nihilismo y la voluntad de poder

El nihilismo es un movimiento histórico de la cultura occidental. La frase «Dios ha muerto» significa que, al eliminar el mundo suprasensible, nos hemos quedado sin un sentido trascendente. El nihilismo tiene dos caras: una negativa (la tradición platónico-cristiana) y una positiva (el reconocimiento de este proceso hacia una nueva valoración).

La voluntad de poder implica que la realidad es móvil, dinámica y, sobre todo, perspectiva. La vida interpreta y selecciona aquello que le permite expandirse. No existe una comprensión fija de la realidad, pues el intelecto humano está sujeto al devenir.

La nueva realidad: El ser como devenir

La ontología nietzscheana combate la metafísica estática de Platón. El ser es devenir, porque siempre está en proceso, sin posibilidad de fin. Contra la unidad, Nietzsche opone lo múltiple: la pluralidad del ser en sus diversas manifestaciones, que son las perspectivas mediante las cuales el ser humano aborda el mundo.

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