Fundamentos Filosóficos y Políticos de la Modernidad Europea: De la Ruptura Medieval al Siglo XVIII

EPÍGRAFE 13 – El nacimiento de la modernidad europea

El nacimiento de la modernidad europea se produce a partir del **Renacimiento**, un movimiento cultural e intelectual que rompe con la mentalidad medieval y recupera los valores de la Antigüedad clásica. Frente al teocentrismo medieval, donde Dios ocupaba el centro de toda explicación, surge el **antropocentrismo**, que sitúa al ser humano como centro del mundo. Se empieza a confiar en la **razón**, la **libertad** y la capacidad creadora del individuo, lo que transforma la manera de entender la vida, la política, la ciencia y la cultura. Este cambio está relacionado con la superación de las grandes crisis de la Baja Edad Media, como la peste o la pérdida de autoridad de la Iglesia.

Transformaciones sociales y culturales

Estos cambios se apoyan en profundas transformaciones sociales:

  • El sistema feudal entra en decadencia y la **burguesía** gana poder gracias al comercio y al crecimiento de las ciudades.
  • La invención de la **imprenta** facilita la difusión del conocimiento, aumenta la alfabetización y permite que las nuevas ideas se expandan rápidamente.
  • Todo esto favorece una sociedad más dinámica y menos dependiente de la tradición religiosa.

El Humanismo y la Reforma

En este contexto surge el **humanismo**, que defiende la dignidad, la libertad y el valor del ser humano. Autores clave incluyen:

  • Pico della Mirandola, que exalta la capacidad del hombre para decidir su propio destino.
  • Erasmo, que critica los abusos de la Iglesia y defiende una religión más racional.
  • Maquiavelo, que inaugura una nueva forma de pensar la política al separarla de la moral cristiana.
  • Tomás Moro, que denuncia las injusticias sociales de su tiempo.

Junto a esto aparece la **Reforma protestante** iniciada por Martín Lutero, quien critica la corrupción de la Iglesia y defiende que la salvación depende de la fe y no de las obras. Esto provoca una división religiosa en Europa y debilita el poder eclesiástico, favoreciendo la secularización del Estado.

La Revolución Científica

Finalmente, la **Revolución científica** cambia la forma de conocer la naturaleza. Con el heliocentrismo y el nuevo método basado en la observación, la experimentación y la razón, se rompe la visión medieval del mundo y se sientan las bases del pensamiento moderno.

EPÍGRAFE 14 – Racionalismo y empirismo: René Descartes y David Hume

Durante los siglos XVII y XVIII la filosofía se centra en el problema del conocimiento, es decir, en cómo podemos saber qué es verdadero. En este contexto surgen dos grandes corrientes, el **racionalismo** y el **empirismo**, que coinciden en rechazar la fe como base del conocimiento, pero discrepan en cuál debe ser su fundamento.

El Racionalismo: René Descartes

El racionalismo, representado por **René Descartes**, sostiene que la **razón** es la única fuente segura de conocimiento. Descartes parte de la **duda metódica**, que consiste en poner en duda todo aquello que pueda ser falso (como los sentidos o las creencias heredadas), hasta encontrar una verdad indudable. Esta verdad es el cogito, la certeza de que si piensa, entonces existe.

A partir de ahí, Descartes defiende la existencia de tres sustancias:

  • Res cogitans: el alma o pensamiento.
  • Res extensa: el mundo material.
  • Res infinita: Dios.

Para el racionalismo existen **ideas innatas** que no proceden de la experiencia, y el conocimiento verdadero es **a priori** y se obtiene mediante un método deductivo parecido al matemático.

El Empirismo: David Hume

El **empirismo**, representado por **David Hume**, defiende lo contrario: que todo conocimiento procede de la **experiencia**. La mente al nacer es una tabula rasa que se va llenando con los datos que aportan los sentidos. Hume distingue entre:

  • **Impresiones**: las percepciones directas.
  • **Ideas**: que son copias de esas impresiones.

La razón solo puede trabajar con este material, por lo que el conocimiento es siempre **a posteriori** y limitado. Además, Hume niega que podamos conocer una conexión necesaria entre los hechos, lo que cuestiona el principio de **causalidad**. Por ello, la ciencia no ofrece certezas absolutas, sino solo conocimientos probables. Así, mientras el racionalismo busca verdades seguras basadas en la razón, el empirismo limita el conocimiento a la experiencia sensible.

EPÍGRAFE 15 – El debate metafísico moderno y la teoría de las sustancias

El debate metafísico moderno surge a partir del **dualismo de Descartes**, que distingue entre tres tipos de sustancias:

  • Dios, la **sustancia infinita** y perfecta.
  • El alma (la res cogitans), cuya esencia es el pensamiento.
  • El cuerpo (la res extensa), cuya esencia es la extensión y que está sometida a leyes mecánicas.

Este planteamiento genera el problema de cómo pueden relacionarse el alma y el cuerpo si son sustancias completamente distintas. Descartes propuso que interactúan en la glándula pineal, pero esta explicación resultó insuficiente.

Soluciones al problema mente-cuerpo

  • Malebranche intentó resolver el problema mediante el **ocasionalismo**, según el cual no existe una causalidad directa entre alma y cuerpo, sino que Dios es la única causa real y los acontecimientos solo son ocasiones para que Dios actúe.
  • **Spinoza** rechazó el dualismo y defendió que solo existe **una sola sustancia** (Dios o la Naturaleza), de la que pensamiento y extensión son dos atributos. Así, el alma y el cuerpo no son realidades separadas, sino dos formas de la misma realidad.
  • **Leibniz** propuso una solución diferente basada en las **mónadas**, sustancias simples que no se comunican entre sí y cuya armonía está preestablecida por Dios, de modo que los cambios del alma y del cuerpo coinciden sin influirse directamente.

El Materialismo como alternativa

Frente a estas teorías surge el **materialismo moderno**, que se desarrolla desde Hobbes y se extiende en la Ilustración. El materialismo afirma que solo existe la materia y que incluso el pensamiento es un fenómeno material. De este modo se rechaza la existencia de una sustancia espiritual independiente y se defiende una visión mecanicista del ser humano y del mundo.

EPÍGRAFE 16 – El origen y fundamento de la sociedad y el poder

En la Edad Media la política tenía un **fundamento teológico**, ya que el poder se entendía como procedente de Dios y el rey gobernaba como su representante en la Tierra. La ley tenía un carácter religioso y la sociedad se consideraba un orden natural querido por Dios. Esta visión empieza a romperse en la Baja Edad Media, cuando se debilita la escolástica y surgen posiciones que defienden una separación entre la Iglesia y el poder político. **Marsilio de Padua** fue uno de los primeros en defender una concepción laica del Estado.

El Realismo Político de Maquiavelo

En este contexto aparece **Maquiavelo**, que separa claramente la política de la moral cristiana y propone un **realismo político** basado en la conservación del poder. Según su visión pesimista de la naturaleza humana, el ser humano es egoísta y cambiante, por lo que el gobernante debe apoyarse más en el miedo que en el amor para mantener el orden y la estabilidad.

El Contractualismo

A partir de estas ideas se desarrolla el **contractualismo**, que explica el origen del Estado a partir de un pacto entre individuos:

  • Hobbes parte de una visión muy pesimista y considera que el estado natural es una **guerra de todos contra todos**, por lo que los individuos ceden todos sus derechos a un soberano absoluto para garantizar la seguridad.
  • Locke defiende que el Estado existe para proteger los **derechos naturales** de vida, libertad y propiedad, y propone una monarquía parlamentaria con división de poderes.
  • Rousseau considera que el ser humano es bueno por naturaleza y que la sociedad lo corrompe, por lo que el contrato social debe basarse en la **voluntad general** para crear una comunidad libre e igualitaria.

Estas teorías sientan las bases del Estado moderno.

EPÍGRAFE 17 – El utilitarismo y el liberalismo político como origen de la sociedad capitalista

El **capitalismo** es un sistema basado en la producción privada, el mercado y la búsqueda de beneficios, que se apoya en una alianza entre el Estado y el poder económico. El **liberalismo político** es una de sus principales bases ideológicas, ya que defiende la primacía del individuo, la propiedad privada y la competencia, y considera que la sociabilidad no es natural sino fruto del interés personal. Desde esta perspectiva, el ser humano es visto como un individuo que busca su propio beneficio.

El Utilitarismo

El **utilitarismo**, desarrollado por Bentham y Mill, refuerza esta visión al afirmar que una acción es buena si produce la **mayor felicidad para el mayor número de personas**. Bentham defendió que el placer y el dolor pueden medirse, mientras que Mill distinguió entre placeres superiores e inferiores. En política, el utilitarismo justifica las decisiones según su utilidad para el bienestar colectivo.

Liberalismo Económico y Críticas

**Adam Smith** aplicó estas ideas al mercado al defender que la búsqueda del interés propio contribuye al bien común gracias a la **mano invisible**, que regula el mercado sin necesidad de intervención estatal. Así, el egoísmo individual se presenta como algo beneficioso para la sociedad.

Sin embargo, esta concepción ha sido criticada por reducir la naturaleza humana a la competencia y el interés propio. Autores como Kropotkin, Azurmendi y E. O. Wilson destacan que la **cooperación** y el **altruismo** han sido fundamentales en la evolución y en el desarrollo social, por lo que un sistema basado solo en la competencia ignora una parte esencial del ser humano.

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