David Hume: Identidad personal, problema de Dios, ética y teoría política

David Hume: problemas fundamentales sobre el ser humano, Dios, la ética y la política

3. Problema: el ser humano

Crítica a la sustancia e identidad personal. Al igual que en su crítica a la causalidad, Hume critica la noción de sustancia y sostiene que no existe nada permanente: si no tenemos una impresión sensible permanente, no hay identidad ni impresión que demuestre la existencia de un yo estable.

Hume afirma que el yo intenta agrupar las percepciones del conjunto de vivencias internas y externas. No existe una impresión concreta de la que proceda la idea del yo, sino que esta idea surge de una serie de emociones y sentimientos que unimos mediante la imaginación y la memoria, por hábito y costumbre. Como consecuencia, Hume niega la identidad personal: no existe un yo permanente e idéntico a lo largo del tiempo, sino que solo percibimos una sucesión de sensaciones, emociones o pensamientos. Para Hume, el yo es una ficción útil de la mente que sirve para unir todas nuestras percepciones.

Puntos clave

  • No hay impresión sensible del yo permanente.
  • La idea del yo surge por asociación de percepciones (imaginación y memoria).
  • La identidad personal es negada; el yo es una ficción mental.

4. Problema de Dios

Limitaciones del conocimiento sobre Dios. Siguiendo su crítica a la idea de sustancia, Hume niega que podamos tener conocimiento cierto relativo a Dios, pues nunca tendremos una impresión sensible de él. Esta negación no prueba ni niega la existencia de Dios; por ello Hume adopta una postura escéptica o agnóstica (ni lo afirma ni lo niega).

Hume explica que no se podrá demostrar la existencia de Dios ni a priori —porque las relaciones de ideas no afirman existencia— ni a posteriori, ya que al aplicar el principio de causalidad (como en algunas demostraciones de Tomás de Aquino) no obtenemos un conocimiento seguro. Además, distingue entre Dios y la religión: de Dios no podemos tener experiencia alguna, pero de la religión sí.

Hume estudia los sentimientos religiosos y concluye que el origen de la religión se encuentra en el miedo, la ignorancia y la búsqueda de consuelo. Este sentimiento religioso crea formas de comunidad que tienen un impacto social muy importante. Hume también critica la metafísica: los conceptos tradicionales (mundo, alma y Dios) carecen de impresión sensible; si eliminamos todo lo cambiante de ellos no permanece nada. La metafísica tiende a deducir, a partir de los efectos, tres causas (mundo, Dios y alma), pero estas ideas no pueden ser conocidas por tener escasa o nula impresión sensible.

Puntos clave

  • Hume es escéptico/agnóstico respecto a Dios: no hay impresión sensible que lo confirme.
  • No es posible una demostración ni a priori ni a posteriori satisfactoria.
  • La religión tiene un origen psicológico y social (miedo, ignorancia, consuelo) y produce comunidades.
  • Crítica a la metafísica por falta de impresiones sensibles sobre sus conceptos fundamentales.

5. Problema ético/moral

Origen de las normas morales: los sentimientos. Hume se pregunta por el origen de las normas morales y critica al racionalismo que afirma que la razón es la fuente de la moral, porque conoce el orden de la naturaleza y determina qué acciones son buenas o malas. Hume sostiene que la razón solo sirve para determinar la existencia y la esencia de las cosas; la ética, en cambio, busca principios de la voluntad, no del conocimiento, por lo que la razón resulta insuficiente para constituir una ética.

Hume afirma que el origen de los principios morales son los sentimientos (percepción interna). Todo lo que nos produce agrado se considera bueno, y lo que nos produce desagrado se considera malo. Si estos principios provinieran de la razón, no habría distinción entre teoría (naturaleza) y práctica (voluntad) ni existiría libertad, ya que todo estaría determinado por las leyes naturales conocidas por la razón.

Hume sostiene que todos los seres humanos sienten placer o disgusto por cosas semejantes: esto se denomina empatía o simpatía. Para Hume, una ley o norma moral se aprueba porque resulta útil; dicha utilidad puede ser individual o colectiva. Por ello, la moral humiana tiene un carácter emotivista.

Hume define la utilidad como la capacidad de una acción para fomentar el bienestar del individuo y de la sociedad. La ética no estará centrada únicamente en lo bueno o lo malo, sino en la utilidad de las acciones. Por lo tanto, la virtud moral consiste en actuar guiado por el sentimiento de simpatía, persiguiendo la propia felicidad y ayudando a aumentar la felicidad de los demás.

Puntos clave

  • La razón es insuficiente como fuente de la moral.
  • Los principios morales nacen de los sentimientos y del agrado/desagrado.
  • La simpatía/empatía es fundamental para el juicio moral.
  • La utilidad (individual o colectiva) es criterio para aprobar normas.
  • La virtud consiste en promover la felicidad propia y ajena.

6. Problema político

Crítica al contrato social y origen empírico del Estado. Hume niega la validez de la hipótesis del contrato social, que pretende explicar por qué los hombres se unieron y cómo surgió la organización política. Esa hipótesis comienza con la ficción del estado de naturaleza (un estado social en el que aún no existe derecho público o político). Para filósofos como Hobbes, los seres humanos crean el Estado por miedo a la muerte violenta; Hume, en cambio, afirma que la razón principal es la necesidad de garantizar la propiedad privada.

Hume rechaza el estado de naturaleza porque carece de comprobación empírica. Sostiene que se debe buscar el origen del Estado en los hechos mismos y concluye que la utilidad es lo que conduce a la asociación política. La legitimidad de la acción política y de las leyes no se funda en razones puramente racionales ni teológicas, sino en que los seres humanos obedecen las leyes por costumbre, tradición y temor al castigo.

Finalmente, Hume considera que si un gobierno no es capaz de ejercer su autoridad de manera legítima, el pueblo puede resistir o desobedecer; reconoce, sin embargo, el peligro de la insurrección y afirma que son pocos los casos en que la resistencia es verdaderamente útil para la sociedad. Sostiene que siempre será mejor un gobierno malo que ninguno, porque la ausencia de gobierno llevaría a volver a un estado de naturaleza.

Puntos clave

  • Rechazo empírico del estado de naturaleza y del contrato social como explicación histórica.
  • Origen del Estado fundamentado en la utilidad y en la protección de la propiedad.
  • La obediencia se explica por costumbre, tradición y miedo al castigo.
  • La resistencia al poder solo es justificable en casos excepcionales; mejor un gobierno malo que ninguno.

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