5 Principales teorías éticas sobre la justicia
5.1 Teoría de Rawls
Este filósofo ofrece un modelo de ética pública basado en el consenso y diálogo para hallar un concepto de justicia válido para todos. Según Rawls, los principios de la justicia deben ser elaborados por sus propios destinatarios, porque son quienes luego se van a someter a ellos y están dotados del sentido de la justicia.
Para ello, establece un procedimiento de diálogo llamado velo de la ignorancia, en el que los participantes han de determinar qué principios de justicia deben regir en la sociedad, pero desconociendo sus características personales. Se busca acordar unos mínimos exigibles, asegurándonos de que no seremos castigados por nacer con ciertas ventajas, pero que tampoco seremos abandonados a nuestra suerte si nacemos con desventajas. El consenso se encuentra solamente en torno a estos principios, que son los más razonables:
- Igualdad: Todos somos iguales, con los mismos derechos y libertades.
- Responsabilidad y equidad: Se considera a cada individuo responsable de sus propias decisiones. El Estado ha de invertir a favor de ellos para arrancarlos de la situación de desventaja en que muchos han nacido y garantizar así la igualdad de oportunidades.
5.2 La ética del consenso: Habermas
Habermas defendió la ética discursiva o del diálogo. Sostiene que una norma moral será buena cuando, como resultado del consenso y sin coacción ni discriminaciones, alcanza el libre consentimiento de todos aquellos a los que tal norma concierne.
Según este autor, las normas tienen validez universal si son aceptadas por consenso en una situación ideal de diálogo, la cual debe cumplir estos requisitos:
- Todos los afectados por una determinada norma deben participar en el diálogo.
- Todos deben tener las mismas oportunidades de argumentar su postura.
- No puede existir coacción de ningún tipo.
- No se ha de tener en cuenta solo el interés particular, sino el interés común.
4.3 Utilitarismo
El utilitarismo ofrece una proyección social al hedonismo que busca lo provechoso o útil para todos y no solo lo placentero para el individuo. Es una ética de mínimos que busca el bien común, mientras que el hedonismo es una ética de máximos, ya que persigue el bien individual.
El utilitarismo afirma que una acción es buena cuando sus consecuencias son útiles para el mayor número de personas y mala cuando sus consecuencias no lo son; no entiende la felicidad como algo personal, sino como el bien común.
4.4 Emotivismo: Hume
A diferencia de las teorías morales cognitivistas, donde nuestra razón puede distinguir entre actos buenos y malos, la ética emotivista de Hume sostiene que nuestra razón no puede realizar tal distinción. La aprobación o desaprobación proviene de nuestras emociones y sentimientos. En el emotivismo, las acciones no son en sí buenas o malas; su valoración moral procede de los sentimientos del sujeto.
4.2 Hedonismo
Para Epicuro, su fundador, la filosofía no es un fin, sino un instrumento para lograr la felicidad. La dedicación a la reflexión filosófica nos libera de las pasiones y de las opiniones irracionales.
La vida buena, afirma Epicuro, es aquella que nos permite ser felices. Para alcanzarla, tenemos que:
- Liberarnos de nuestros miedos.
- Buscar el placer (hedoné).
Con respecto a lo primero, Epicuro propone librarnos de nuestros miedos ancestrales e irracionales:
- Miedo al destino.
- Miedo a los dioses.
- Miedo a la muerte.
- Miedo a las enfermedades y necesidades corporales.
La concepción de la naturaleza que defiende Epicuro se inspira en el atomismo de Demócrito. Con respecto a lo segundo, afirma que «el placer es el principio y el fin de la vida feliz». Es el criterio en base al cual elegimos y valoramos todo: tendemos al placer y huimos del dolor. Sin embargo, es necesario hacer un cálculo de los placeres: saber cuándo un determinado placer nos conviene y cuándo el dolor es un medio para obtener un mayor placer posterior.
3. Normas morales y obediencia
Una norma moral es la expresión en forma de mandato e imperativa de un valor moral. Cuando en la reflexión ética se descubre que una realidad es valiosa, esa misma reflexión lleva al hombre a plantearse como objetivo alcanzar ese valor.
Todas las normas morales son normas de conducta, pero no todas las normas de conducta son normas morales. Las normas morales poseen las siguientes características:
- Autoobligación: Atraen de tal manera a las personas que se presentan con una exigencia de ser obedecidas, sin provenir de ninguna autoridad externa.
- Universalidad: Quien posee normas morales piensa que esas normas deberían regir el comportamiento de todas las personas.
- Incondicionalidad: Las normas morales se presentan como valiosas y se deben realizar simplemente por el hecho de dar lugar a un comportamiento valioso.
