La Filosofía de Friedrich Nietzsche
Conocimiento y Perspectivismo
Nietzsche sostiene que la filosofía tradicional cometió el error de considerar la realidad como algo estático e inmutable. Para él, esto es una invención producto del resentimiento y el temor hacia el devenir constante. Frente a la visión platónica, Nietzsche recupera la visión trágica de los presocráticos, basada en la lucha entre dos dimensiones:
- Lo apolíneo: orden, medida, razón y armonía.
- Lo dionisiaco: caos, instinto, embriaguez y la vida en su estado puro.
Nietzsche afirma que Occidente ha negado lo dionisíaco, condenando la vida real. Como alternativa, propone la voluntad de poder, una fuerza primordial de autoafirmación y superación que abraza el carácter trágico y cambiante de la existencia.
Rechaza la existencia de una verdad absoluta y propone el perspectivismo: el conocimiento es siempre relativo, individual e intuitivo. No hay hechos, solo interpretaciones desde diferentes perspectivas humanas. Respecto al lenguaje, lo considera una convención social que simplifica la realidad; al usar conceptos abstractos, eliminamos lo individual. Nietzsche prefiere el poder de la metáfora, que reconoce su carácter interpretativo sin pretender ser una verdad única. Asimismo, critica a las ciencias positivas por matematizar lo real, reduciendo la calidad a cantidad y sirviendo a menudo como instrumentos de control político.
El Eterno Retorno y el Superhombre
La voluntad de poder se complementa con la idea del eterno retorno. Es una propuesta ética que rompe con la visión lineal del tiempo, donde el presente se sacrifica por un futuro o un más allá. Nietzsche nos insta a vivir de tal manera que deseemos repetir cada instante infinitas veces. Esta autoafirmación absoluta de la vida conduce a la aparición del superhombre. Tras la muerte de Dios, el superhombre es aquel que crea sus propios valores, es libre, autónomo y vive de acuerdo con sus instintos, superando el vacío dejado por la metafísica tradicional.
La Muerte de Dios y el Nihilismo
Nietzsche entendió que Dios era el sentido del mundo; esta idea venía agonizando desde que comenzó a gestarse el imperio de la razón en el Renacimiento. Dios murió, pero en vez de convulsionar el mundo, se sustituyó a Dios por el poder, la moral, la lógica y la razón. Debemos asumir la muerte de Dios, tomar conciencia de su magnitud y apreciarlo como un nuevo impulso capaz de cambiar el mundo.
La muerte de Dios es el acontecimiento que nos permite comprender la enfermedad de la cultura europea: el nihilismo, actitud vital que niega todo valor a la existencia. Toda la cultura occidental es nihilista, pues dirige su pasión a algo inexistente (el Dios cristiano), despreciando la única realidad: la vida.
Nietzsche defiende el nihilismo activo, una filosofía que muestra cómo los valores dominantes son una invención y han de destruirse y sustituirse por unos nuevos (la transmutación de los valores). Esto es una fase necesaria para el reencuentro con el sentido de la tierra. También identifica el nihilismo pasivo, que simplemente niega todo valor.
El Ser Humano y sus Metamorfosis
Nietzsche tiene una visión pesimista del hombre como animal débil, pero capaz de superarse a sí mismo. Esta evolución pasa por tres metamorfosis:
- Camello: Representa al hombre que lleva una carga de forma voluntaria, creyendo que es una forma de demostrar fortaleza, sin respetar su propia voluntad.
- León: Encarna el «yo quiero». Se rebela frente a todo y lo destruye, generando un vacío moral que es incapaz de llenar por sí solo.
- Niño: Representa al superhombre. Usa la vida como un juego, tiene voluntad de poder, admite la vida como eterno retorno y crea sus propios valores, riéndose de la moral tradicional.
Cuestión Social
Nietzsche condena el Estado y la sociedad modernos, pues despersonalizan al individuo. La democracia y el socialismo, al predicar el igualitarismo, son considerados los auténticos herederos del cristianismo y promotores de la mediocridad.
El Racionalismo de René Descartes
El Método Cartesiano
Descartes es el fundador del racionalismo, movimiento cuyo principio es que el único medio válido para conocer es la razón, descartando los sentidos. Para evitar el error, propone un método basado en principios indudables y verdades innatas. Sus cuatro pasos son:
- Evidencia: Lo que se muestra de forma clara y distinta.
- Análisis: Reducir lo complejo a lo simple.
- Síntesis: Reconstruir las verdades simples hacia las complejas.
- Enumeración y comprobación: Revisar todos los pasos para corregir errores.
La Duda Metódica y el Cogito
La duda metódica es universal y voluntaria. Se duda de los sentidos, de la distinción entre sueño y vigilia, y de la inteligencia (hipótesis del genio maligno). Sin embargo, el sujeto que piensa mientras duda, es: «Cogito ergo sum» (Pienso, luego existo).
Las Tres Sustancias
Descartes define tres sustancias que conforman la realidad:
- Res cogitans (El alma): Sustancia pensante.
- Res infinita (Dios): Garantía de verdad.
- Res extensa (El mundo): Sustancia material, cuya característica principal es la extensión en tres dimensiones (longitud, anchura y profundidad).
