Fundamentos de la Metafísica Aristotélica: Causas, Sustancia y Alma

Resumen

Aristóteles señaló por primera vez que, para comprender los años posteriores a los 90 o algo más cercano al conocimiento, debemos conocer la razón de ello. Esta búsqueda se denomina ciencia. Posteriormente, explicó que existen cuatro causas: material, formal, eficiente y final. Finalmente, mencionó que él no fue el primero en buscar la causa.

Causa y Sustancia

Causa

Para Aristóteles, son las partes que forman al ser en cuanto a unidad y en sentido de conocerlo completamente. Así, todas las causas aúnan el sentido completo del ser.

Sustancia

En este caso, se refiere a la causa formal. La sustancia es la conjunción de materia y forma que componen al ser (parcial o completamente). Además, se da en acto y tiene potencialidades.

La ciencia es el conocimiento de las causas.

Argumento a favor

Debido a que el mundo es una sucesión de actos y potencias, es necesario conocer los actos anteriores que dan resultado en el actual para conocer cómo podrá ser (potencia). Al igual que no podemos concebir al niño sin el conocimiento, no podemos concebir al anciano sin el niño. También ocurre al ver el conocimiento externo del universo: solo podemos conocerlo mediante el descubrimiento de sus leyes, como bien nos enseña la ciencia teórica y experimental.

Argumento en contra

Podríamos poner en duda si podemos conocer las causas, ya que el conocimiento de Aristóteles parte de la experiencia unificada de los sentidos por el alma intelectual. Podemos decir que distintas unificaciones de experiencias podrían darnos distintas causas de ambas, o que ninguna sería válida.

Opinión personal

En mi opinión, la experiencia es posterior a la causa y, por lo tanto, la causa genera una experiencia que es real. Así, hay causas que no generan experiencias que nos hagan llegar a ellas con facilidad; por ejemplo, la causa final no parte de la experiencia. Si yo tengo un objetivo, ¿de qué depende? Es una causa interna en teoría, pero no todo el mundo la siente; de serlo, hay gente que hace todo lo contrario a ella. Aquí la experiencia no nos anima ni nos descubre la causa final.

Teoría del alma

Para Aristóteles, el alma forma una unidad con el cuerpo, creando así a los seres vivos en general. El alma tiene ciertas capacidades según su tipo:

  • Alma vegetativa: Anima y ordena la materia, dando lugar al movimiento interno (crecimiento).
  • Alma sensitiva: Provoca el movimiento externo y contiene operaciones más elevadas como el desear.
  • Alma intelectual: Permite, únicamente a los humanos, utilizar la razón para procesar estímulos y generar pensamiento.

En cuanto al alma intelectual, esta posee la capacidad de captar la materia en formas inteligibles. De ahí empezará nuestro conocimiento, mediante la experiencia, para después pasar a niveles más elevados tales como el arte, con el fin último de alcanzar las causas.

Teoría hilemórfica

Esta teoría se rige por el principio de que todo objeto físico está compuesto por materia y forma:

  • Materia: Es la sustancia que adopta una forma; Aristóteles decía que era la potencia de todo objeto físico.
  • Forma: Es aquello intrínseco al objeto físico que hace que se dé de una determinada manera, en acto.

Aristóteles explica el movimiento como una consecución de potencias y actos. Las potencialidades de un ser son limitadas (aunque, en el caso de la materia en cuanto a sí misma, toda forma material puede llegar a ser cualquier otra). No podemos concebir la sustancia sin las cuatro causas: formal, material, eficiente y final.

Teoría de las ideas de Platón

Al igual que Sócrates y Aristóteles, Platón pensaba que cuando hablábamos, lo hacíamos de ideas; es decir, de conceptos universalizados dentro de la materia. Platón vio que estas ideas eran atemporales y perfectas, por ello pensó que no podían pertenecer al plano material e imperfecto del mundo sensible. Por eso, «creó» el mundo de las ideas, en el cual reside la verdad detrás de todo lo que percibimos.

Platón creyó que nuestra alma estaba en el mundo de las ideas y que las poseyó; tras ello, el alma fue encerrada en la cárcel del cuerpo al caer en el mundo sensible.

Dentro de las ideas, Platón halló algo común: el bien. Esta era la «idea suprema» de la que las demás derivaban. Un nivel por debajo se encontraban las ideas que son leyes y rigen el universo (leyes de Newton, Arquímedes, Pitágoras, etc.) y, después, estaban las ideas de las causas individuales.

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