Filosofía de David Hume: Metafísica, Conocimiento, Ética y Política

1. El problema de la metafísica en Hume

Hume rechazó la idea de sustancia (sustrato que permanece a los cambios, desde Aristóteles es lo que constituye la esencia de una realidad). El ser humano no posee impresión alguna de la sustancia: no percibimos las esencias de las cosas, sino las impresiones actuales de ellas. La idea de sustancia es una idea compleja formada por la imaginación siguiendo las leyes de la asociación de ideas. El filósofo negó la posibilidad de afirmar la existencia de toda sustancia, tanto material como inmaterial.

Sustancia finita o física

La sustancia finita es un concepto que carece de valor real y objetivo. Es una colección estable de ideas simples agrupadas en un mismo nombre. A pesar de que se le atribuye ser la causa de otras impresiones, no tenemos la impresión de que sea la causa de impresiones ni se puede entender que sea algo que existe por sí mismo, ya que las percepciones, que son distintas entre sí y podrían existir separadamente, se podrían definir también así.

Sustancia del yo

Hume negó la sustancialidad del yo. Expuso que no tenemos intuición alguna de nosotros mismos como sustancia. Lo único que percibimos dentro de nosotros es un conjunto de percepciones que se suceden unas a otras. Al intentar buscar una realidad permanente que unifique estas percepciones, se piensa en el alma, pero tampoco tenemos una impresión de ella, lo que deriva en la imposibilidad de su existencia. Por ello, la identidad del yo no tiene apoyo racional.

El yo, según el filósofo, no es algo distinto de sus percepciones, por lo que tampoco se mantiene idéntico, ya que estas percepciones no permanecen idénticas. Hume expresó: “No somos más que un haz o colección de percepciones diferentes”. Estas percepciones que nos componen se suceden unas a otras con rapidez y están en constante flujo. Solo la creencia nos lleva a sostener la identidad del yo.

Sustancia infinita o Dios

El filósofo afirmó que se trata de una idea de la que no poseemos impresión alguna. Las pruebas que se habían empleado para probar su existencia se basaban en el argumento del orden del mundo y, al igual que las cosas que se dirigen a un fin tienen su causa en una inteligencia, debería haber una inteligencia encargada de organizar la totalidad del universo. A pesar de observar un orden en la naturaleza, no podemos concluir que exista una causa del mismo y que esa causa sea una inteligencia suprema, pues habría que hallar una conexión necesaria entre los denominados efecto y causa. Este argumento está basado en la causalidad que previamente Hume rechazó, afirmando que la relación efecto-causa es fruto de la costumbre.

2. El problema del conocimiento

David Hume fue uno de los principales defensores del empirismo (todo conocimiento proviene de nuestra experiencia). El filósofo expuso que únicamente conocemos nuestras percepciones.

Percepciones

Las percepciones son hechos de conciencia que experimentamos en nuestro interior. Hume realizó una división de percepciones en dos géneros:

  • Ideas: Percepciones menos intensas. Son copias o derivaciones de las impresiones (ya ha pasado) producidas por la imaginación o la memoria, recuerdo de la impresión de los sentidos.
  • Impresiones: Percepciones intensas, fuertes y vivaces. Toda información proveniente de los sentidos.
  • De sensación: No provienen de otras anteriores, se desconoce su origen (ejemplo: colores en una fotografía).
  • De reflexión: Se forman en el entendimiento a partir de las impresiones de sensación o partiendo de ideas (ejemplo: agrado o desagrado al llevar a cabo una acción).

Las impresiones simples no admiten división. Dan lugar a ideas simples; el recuerdo es una idea simple (información que nos proporcionan los sentidos: olores, formas, sentidos…).

Las impresiones complejas se conforman por impresiones simples. Las ideas complejas siguen de impresiones complejas o de combinaciones de ideas (ejemplo: el pensamiento, recuerdo, de la habitación con las paredes blancas forma la idea genérica de habitación).

Combinación de ideas

La imaginación es capaz de agrupar las ideas de dos maneras actuando según las leyes de asociación:

  • Arbitraria: No obedece a un orden establecido: ideas no reales o imaginarias.
  • Natural: Obedece a las reglas de asociación que imponen una regularidad (ejemplo: la idea de un naranjo. Sabemos qué forma tiene, los frutos que da, etc., y se aprecian otros naranjos. No hay un único naranjo).

Leyes de asociación

  • Semejanza: Unimos ideas que se parecen. Al observar varios elementos semejantes, generamos su idea.
  • Contigüidad: Vinculamos ideas que están cercanas en tiempo y espacio.
  • Causalidad: Conectamos ideas de causa y efecto.

Tipos de juicios

  • Juicios a priori: Son las relaciones de ideas, proposiciones cuya verdad se alcanza mediante la razón, sin recurrir a la experiencia. Son propias de ciencias formales o exactas, como la aritmética o la geometría, ciencias que se basan en el principio de contradicción.
  • Juicios a posteriori: Son las cuestiones de hecho, evidencias cuya verdad no se obtiene solo de la razón sino de la observación directa o de la memoria. Las ciencias naturales o físicas se basan en este tipo de juicios, se fundamentan en la inducción y en la relación causa-efecto. Son causas probables; si se afirma lo contrario no se cae en la contradicción.

Principio de causalidad

(Todo lo que empieza a existir debe tener una causa de su existencia)

Hume lo critica ya que carece de toda impresión correspondiente. No todas las cosas poseen una causa evidente por intuición o puede explicarse analíticamente. El principio de causalidad se rige por una serie de leyes:

  • Ley de contigüidad: Idea compleja que proviene de la contigüidad espaciotemporal entre lo que observamos como causa y lo que observamos como efecto. No se puede hablar de una causa y un efecto a distancia, sino de aquellos que se den conjuntamente en el espacio y el tiempo.
  • Ley de sucesión o prioridad temporal: La causa ha de ir primero y ser anterior al efecto.
  • Ley de conexión constante: La unión constante entre una causa y efecto en los fenómenos que observamos.

Todo ello no indica la existencia real de una causa, pues sería necesario advertir la necesidad entre los fenómenos y es eso lo que no se observa (lo que es necesario para que se produzca la relación causa-efecto). La necesidad haría que causa-efecto no se entendiesen por separado, siendo posible hacerlo. No se puede recurrir a Dios para establecer esta conexión de necesidad, pues no se tiene impresión o idea clara de la divinidad.

Somos conscientes de que hay fenómenos que se han repetido en el pasado, pero no tenemos consciencia de que seguirán sucediendo en el futuro, pues para ello deberíamos suponer una uniformidad en la naturaleza que no se puede demostrar.

3. El problema de la ética

Hume entiende la moral como la ciencia que define las reglas a seguir para conseguir el bien y la felicidad, con el objetivo de distinguir la virtud del vicio (lo que se debe o no hacer). Las distinciones morales (bien, mal, virtud, vicio, justicia…) no se fundamentan en la razón, ya que el filósofo considera que no se hallan ni en el ámbito de las ideas ni de los hechos. Tampoco son razonamientos a priori, ya que los juicios morales no son analíticos, ni a posteriori, ya que no describen una realidad, sino que la juzgan y emiten un juicio del que no se puede tener impresión. Se cataloga un vicio como malo debido a que nos genera un sentimiento de desaprobación, pero es un objeto de sentimiento, no razón.

Tampoco las distinciones morales son descubiertas por la razón en relaciones de ideas. La razón puede distinguir entre una buena y mala acción, correcta o incorrecta, pero eso no indica que tengamos el deber de actuar conforme a la razón. En ese punto entran la voluntad de hacer y la libertad de cada persona. En lugar de la razón, Hume propone una teoría de las pasiones, las cuales actúan como criterio moral. Esto fue denominado emotivismo moral.

Hume realizó una división de las pasiones dependiendo de cómo se formaron:

  • Directas: Son inmediatamente causadas por el bien o el mal (placer o dolor). Se forman de manera natural: deseo, aversión, alegría, tristeza, esperanza, miedo.
  • Indirectas: Nacen del placer y del dolor por mediación de sus ideas y de la relación con otras personas. Se basan en pasiones de satisfacción o insatisfacción que experimentamos cuando tenemos en cuenta al yo y sus características o a otras personas: humildad, orgullo, amor, odio.

Las pasiones son algo subjetivo y cambiante, lo que implica que el criterio moral es relativo. Sin embargo, consideró que todos los seres humanos poseemos un sentido o instinto moral que nos hace apreciar lo bueno y despreciar lo malo. Es un sentido que se origina en la simpatía que permite comprender y compartir los sentimientos y pasiones de los demás. Sostuvo que los sentimientos de aprobación y desaprobación tienen su origen último en la utilidad o inutilidad que generan ciertas costumbres. Lo útil es aquello que puede proporcionar felicidad (pasiones de agrado o placer) a la mayoría o a uno mismo.

4. El problema de la política

Hume rechaza la idea de que el origen de la sociedad se encuentra en un pacto, ya que no hay constancia sobre él. También rechazó la idea de que el estado natural causa conflictos y hace necesario un contrato social. Tampoco admitió que el origen del poder esté en el derecho divino. Nuestra razón no puede alcanzar el conocimiento sobre una entidad divina, por lo que tampoco es viable que el poder provenga de Dios.

El origen de la naturaleza se encuentra en la simpatía, pues atrae a los seres humanos a unirse con vistas a su utilidad y el interés común. La unidad básica para el ser humano es la familia. Expuso que el ser humano siente la necesidad por inclinación y costumbre a mantener la sociedad, la cual necesita organización y una autoridad. Por ello, la sociedad se convierte en una organización política.

El poder se legitima en función del interés común que procura a su pueblo y la defensa de los bienes indispensables para la vida de una sociedad, como pueden ser la propiedad privada y la fidelidad a los contratos. Si no cumple con estos deberes, se puede deponer el poder político vigente. La verdadera razón para obedecer al poder político es su utilidad o interés, elementos de los que no se gozaría de no vivir en sociedad siendo libres o independientes. La organización social permite la paz, aumenta el poder por la unión de fuerzas, incrementa la habilidad por el reparto de funciones, disminuye los peligros… Denominó leyes de las naciones a una serie de leyes entre sociedades que posibilitan la optimización de su utilidad y que están basadas en las leyes de la naturaleza: ventaja y utilidad.

En relación con el modelo de organización del poder político, Hume fue el continuador del liberalismo político de Locke. Defendió la división de poderes. Estableció que los representantes políticos debían ser escogidos mediante elecciones libres y sus cargos no debían ser remunerados para evitar la corrupción y el abuso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *