Platón: Introducción
Platón, filósofo ateniense del siglo V a.C., fue discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles. Fundó la Academia, una de las primeras instituciones educativas formales de la historia de Occidente, donde promovía el aprendizaje de la filosofía mediante el diálogo y la discusión crítica. Profundamente influido por el pensamiento de Sócrates, Platón también debatió extensamente con los sofistas, cuyas doctrinas rechazaba. Estas discusiones filosóficas se encuentran reflejadas en sus diálogos más relevantes, como El Fedón y La República.
Santo Tomás de Aquino: Introducción
Santo Tomás de Aquino fue un destacado filósofo y teólogo medieval que desempeñó un papel crucial en la integración de la filosofía de Aristóteles con la fe cristiana. Su influencia ha perdurado a lo largo de los siglos, siendo considerado santo por la Iglesia Católica. Nombrado maestro de Teología en la Universidad de París, formó parte del movimiento conocido como escolástica, que buscaba armonizar la razón y la fe, proponiendo que ambas podían coexistir y complementarse en la búsqueda de la verdad. Entre sus obras más relevantes se encuentran la Suma Teológica, una ambiciosa síntesis que aborda cuestiones fundamentales sobre la existencia y esencia de Dios, y la Suma contra los Gentiles, donde defiende la razón en la fe cristiana. Otras obras importantes incluyen sus comentarios sobre las obras de Aristóteles y textos sobre ética y política.
René Descartes: Introducción
“Conducir con orden mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos, y suponiendo incluso un orden entre ellos que no se parecen naturalmente unos a otros”, dijo René Descartes. Este filósofo racionalista del siglo XVII se propuso encontrar bases sólidas para todo saber, por lo que su corriente filosófica se inscribe en el racionalismo, el cual sostiene el poder absoluto de la razón para conocer la realidad. Algunas de sus obras más destacadas son las Meditaciones Metafísicas y Reglas para la dirección del espíritu, donde establece sus ideas fundamentales sobre el conocimiento y la existencia.
Jean-Jacques Rousseau: Introducción
Jean-Jacques Rousseau nació en Ginebra y es considerado el autor más importante del siglo XVIII. Se le reconoce como el primer gran teórico de la pedagogía moderna y en sus escritos se recogen las ideas esenciales de la Ilustración, a la vez que sienta las bases del romanticismo. Entre sus obras más destacadas, cabe mencionar Discurso sobre el origen y el fundamento de la desigualdad entre los hombres, Emilio y, sobre todo, El contrato social.
Friedrich Nietzsche: Introducción
Friedrich Nietzsche, filósofo alemán del siglo XIX, centra su crítica en la cultura occidental, identificando el nihilismo como un fenómeno central que surge como consecuencia de la inversión de valores promovida por la teología cristiana. Desde la Edad Media, el cristianismo ha instaurado un orden moral que desvaloriza la existencia terrenal en favor de un mundo trascendental. Esta perspectiva dualista, que divide el mundo en lo sensible y lo inteligible, ha contribuido a una moral absoluta que impone un deber ser inalcanzable, alimentando la culpa y el resentimiento en el individuo.
Karl Marx: Introducción
Karl Marx es un destacado pensador alemán del siglo XIX que, tras su formación inicial en la filosofía idealista de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, decidió alejarse de este enfoque para adoptar una perspectiva materialista. Para Marx, la realidad es esencialmente material, y el espíritu humano se concibe como un producto de la materia. Entre sus obras más relevantes se encuentran: Manuscritos de Economía y Filosofía, El Capital, La ideología alemana y el Manifiesto comunista.
Descartes: Realidad y Conocimiento
Descartes es el fundador del racionalismo, movimiento filosófico cuyo principio fundamental es que el único medio válido para conocer es la razón, descartando los sentidos y la experiencia como fuente de conocimiento e inspirándose en la ciencia moderna y las matemáticas. Para evitar el error y guiar a la razón en la búsqueda de la verdad, Descartes propone un método que se basaría en la existencia de unos principios indudables —verdades innatas accesibles a la razón humana a través de la intuición— a partir de los cuales deducir todo el conocimiento.
El método cartesiano
El método tendría 4 pasos:
- Evidencia: No se debe admitir como verdadera ninguna proposición que no sea evidente por sí misma. Lo evidente se muestra de forma clara, distinta e indubitable a la mente.
- Análisis: Se divide cada dificultad en tantas partes como sea posible hasta alcanzar una evidencia.
- Síntesis: Una vez alcanzadas las verdades simples, hay que ordenar los pensamientos hasta reconstruir lo más complejo.
- Enumeración y comprobación: Se trata de revisar todos los pasos para descartar errores.
En la aplicación del método, Descartes plantea la duda metódica, que consiste en poner todo en duda de manera sistemática y provisional. Este proceso lleva a la única idea de la que no se puede dudar: la intuición de la propia existencia. El sujeto que piensa, mientras duda. De esta forma, en la aplicación de su propio método, Descartes tropieza con una evidencia absoluta: «Pienso, luego existo» (Cogito, ergo sum).
Descartes: Dios
Descartes necesita demostrar la existencia de Dios para garantizar el buen funcionamiento de la razón (si Dios es perfecto, tiene que ser veraz) y para fundamentar la existencia del mundo de las sustancias extensas. Advierte entre las ideas innatas la idea de infinito (Dios). Esta idea no es adventicia, pues no puede proceder del exterior, ni facticia, pues no puede ser producida por la mente; así pues, deberá ser innata. Descartes aplicará a continuación el principio de causalidad para demostrar la existencia de Dios: la idea de infinito no puede haber tenido como causa a un ser finito. Por tanto, esa idea de infinito debe ser causada por un ser a su vez infinito.
Descartes: Ser Humano
La realidad en Descartes está constituida por tres sustancias. Dos de ellas, alma y cuerpo, coinciden en el ser humano, por lo que la antropología cartesiana defiende una interpretación dualista radical. El alma, inmortal y creada por Dios, tiene como atributo el pensamiento. El cuerpo, material y mortal, se caracteriza por la extensión. Descartes sitúa el punto de conexión entre el alma y el cuerpo en la glándula pineal.
Jean-Jacques Rousseau: Cuestión Social
Rousseau afirma que llegó un momento en donde los hombres no podían seguir viviendo aislados y se agruparon por causa de la presión demográfica o para realizar tareas colectivas. Con la posibilidad de acumular recursos nació el concepto de propiedad privada, surgiendo las injusticias y las desigualdades. Rousseau propone un nuevo modelo social: un pacto de asociación o contrato social que establece que todos los miembros son partes indivisibles de un todo. La sociedad no estaría dirigida por una aristocracia o una monarquía, sino por todos los ciudadanos bajo una voluntad general.
Platón: Ser Humano
Platón es dualista en su concepción del ser humano: considera que está compuesto por cuerpo y alma. El cuerpo forma parte del mundo sensible, es mutable e imperfecto. El alma, en cambio, es inmortal y pertenece al Mundo de las Ideas. Platón establece una división tripartita del alma:
- Racional: Reside en la cabeza, propia de la inteligencia.
- Irascible: En el pecho, regula las pasiones nobles.
- Concupiscible: En el vientre, controla los instintos y deseos.
Para explicar su concepción del alma, Platón expone en su diálogo Fedro el mito del Auriga.
Santo Tomás: Dios
Santo Tomás piensa que existe en nosotros una tendencia natural hacia Dios como Bien Supremo, pero su existencia requiere una demostración racional. Su propuesta son las Cinco Vías:
- Vía del movimiento: Necesidad de un primer motor inmóvil.
- Vía de la causalidad: Necesidad de una causa eficiente primera.
- Vía de la contingencia: Necesidad de un ser necesario.
- Vía de los grados de perfección: Necesidad de un ser máximo en perfección.
- Vía de la finalidad: Necesidad de una inteligencia ordenadora suprema.
Platón: Cuestión Social
La teoría política de Platón se expone en su obra La República. En su análisis del Estado (Polis), utiliza una división tripartita análoga a su división del alma:
- Gobernantes: Alma racional, virtud de la sabiduría.
- Guardianes: Alma irascible, virtud de la fortaleza.
- Trabajadores: Alma concupiscible, virtud de la templanza.
El fin del Estado es la Justicia. Platón considera que la mejor forma de gobierno es la aristocracia (gobierno de los filósofos).
San Agustín: Moral
Para San Agustín, el fin último de toda la conducta humana y Bien Supremo es la felicidad, que se alcanza en la vida beatífica ante Dios. Defiende el libre albedrío, pero sostiene que el ser humano necesita la gracia de Dios para obrar correctamente. Su formalismo moral se resume en la máxima: «Ama y haz lo que quieras».
Aristóteles: Moral
La ética aristotélica es eudemonista (ética de la felicidad). La virtud (areté) es la excelencia que alcanza un ser cuando perfecciona sus disposiciones naturales. Se divide en:
- Virtudes éticas: Se consiguen por la costumbre (ej. valentía, templanza).
- Virtudes dianoéticas: Se consiguen mediante la inteligencia (ej. prudencia, sabiduría).
La virtud se entiende como el término medio entre dos extremos viciosos.
Friedrich Nietzsche: Conocimiento
Nietzsche es conocido como uno de los «filósofos de la sospecha». En El origen de la tragedia, analiza la lucha entre lo apolíneo (orden, razón) y lo dionisiaco (instinto, irracional). Critica a Sócrates y Platón por apostar solo por lo apolíneo. Propone la Voluntad de Poder como principio básico y defiende el perspectivismo. Además, introduce el concepto de eterno retorno como una crítica a la concepción lineal del tiempo, llamando a vivir de forma que queramos repetir nuestra existencia eternamente. Esto da paso al concepto del superhombre, que crea sus propios valores» }
