David Hume: vida, pensamiento y legado del empirismo moderno

David Hume: vida y contexto

David Hume nació en Edimburgo el 26 de abril de 1711 y murió en esta misma ciudad en 1776. Es la última gran figura del empirismo clásico, heredero de John Locke y muy influenciado por George Berkeley. El empirismo se considera la postura contraria al racionalismo: funda el conocimiento en la experiencia, mientras que el racionalismo lo funda en la razón. Vivió en el siglo XVIII, el periodo de la Ilustración —el llamado Siglo de las Luces—, por lo que pertenece a la filosofía moderna.

Hume, además de ocuparse de cuestiones epistemológicas, trató asuntos morales, estéticos, políticos y religiosos. Debemos encuadrarlo dentro del empirismo que se opone al racionalismo (por ejemplo, al de Descartes).

Nota: Este texto pertenece a la sección 2 de “Investigación sobre el conocimiento humano”.

Principales temas y obras

  • Cuestiones morales: Hume se ocupó de ellas en obras como Tratado de la naturaleza humana e Investigación sobre los principios de la moral, entre otras.
  • Estética: Abordó la cuestión estética en una de las cuatro disertaciones, titulada Del criterio del gusto.
  • Política: En Ensayos morales y políticos trató temas de carácter político.
  • Religión: Se ocupó de la religión en los Diálogos sobre religión natural.

Influencia de antecedentes filosóficos

En la obra de Hume se aprecian importantes influencias de sus antecesores, que utiliza tanto a su favor como para comparar su pensamiento. Entre ellos destacan Platón, Aristóteles y Santo Tomás de Aquino.

Aristóteles y Hume

Aristóteles y Hume encuentran en los sentidos y sus percepciones una forma legítima de conocer la realidad: el conocimiento sensible es el más importante. La idea aristotélica de que todos los hombres tienen, por naturaleza, el deseo de saber se conjuga con la afirmación de Hume de que no hay nada en la mente que no haya pasado antes por los sentidos. La mente, pues, se llena en la medida en que vaya acumulando experiencias.

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás coincide con Hume en que el conocer humano solo es posible mediante un volverse del entendimiento hacia los datos emanados del conocimiento sensible. Así, Santo Tomás afirma que el origen de nuestro conocimiento se halla en los sentidos; explicar el conocimiento humano es definir la colaboración que se establece entre las cosas materiales, los sentidos y el entendimiento. Santo Tomás de Aquino, en las cinco vías, retoma este método de conocimiento basado en la experiencia, coincidiendo con Aristóteles y en detrimento de Platón.

Platón y la crítica de Hume

El pensamiento de Hume es contrario al de Platón —para quien el conocimiento se centra en la razón y el alma racional y no en los sentidos— porque, para Hume, no existe una instancia superior desde la que se contempla la realidad. Todo el conocimiento proviene de la experiencia y no sería consecuente afirmar que la verdadera realidad es la del mundo de las ideas, puesto que esto no es fruto de la experiencia y, por tanto, supondría sobrepasar los propios límites del conocimiento. Tampoco acepta la teoría de la reminiscencia, según la cual el alma recordaría lo aprendido cuando habitaba el mundo de las ideas.

Relación con contemporáneos

Con autores de su misma época que comparten modelo de sociedad y contexto histórico también hay puntos de contacto y divergencia.

John Locke

Con Locke comparte su epistemología: ambos basan el conocimiento en la experiencia. Locke no cree en la existencia del innatismo ni en el determinismo, considerando el conocimiento de origen sensorial; por ello rechaza la certeza matemática en favor de una certeza probabilística física. Para Locke, el conocimiento solamente alcanza las relaciones entre los hechos. Además, Locke parece percibir una armonía global, apoyado en creencias y supuestos evidentes, por lo que sus pensamientos también contienen elementos propios del racionalismo y del mecanicismo; en este aspecto Hume se separa de él.

George Berkeley

Hume reconoce que tenemos en nuestra mente ideas universales. Pero, de igual modo que Berkeley, ofrece de ellas una explicación puramente nominalista: las ideas generales solo son representaciones particulares acompañadas de una mayor potencia evocadora creada por la costumbre y designadas por un nombre común. O, dicho de otro modo, un conjunto de impresiones particulares semejantes que nuestra mente asocia en una idea confusa, la recuerda y la designa mediante un nombre común.

La causalidad y el escepticismo

Hume desafió el principio de causalidad cartesiano. Se dio cuenta de que, aunque percibimos que un elemento sucede a otro, no percibimos ninguna conexión necesaria y suficiente entre ambos. Hume declaró que nuestra idea de causalidad consiste en poco más que la esperanza de que ciertos acontecimientos se den tras otros que los preceden. En realidad no podemos afirmar con certeza que un acontecimiento haya causado a otro. Hume sostiene que no existen las ideas innatas: todas nuestras percepciones provienen de la experiencia sensible.

Influencia posterior: Kant y Wittgenstein

Hume fue denominado el «profeta de la revolución» por Ludwig Wittgenstein, al referirse a la consideración de Hume de que la matemática y la lógica son sistemas cerrados —ciencias que no tienen relación directa con el mundo de la experiencia. Según esta perspectiva, la lógica establece cuál es el límite del lenguaje, del pensamiento y del mundo; así se muestra un propio límite que, evidentemente, ya no pertenece al mundo, quedando fuera de ese ámbito de lo pensable y expresable.

La lectura de Hume despertó a Kant de su sueño dogmático (racionalista). Kant hace una síntesis del empirismo de Hume y del racionalismo de Descartes: da la razón a Hume al señalar que todo comienza por los sentidos; pero también admite, al igual que Descartes, que no todo lo que hay en el conocimiento procede de la experiencia. Esta síntesis kantiana, conocida como criticismo, afirma que el conocimiento se basa en una mezcla de la experiencia (a posteriori) y de lo que procede del sujeto (a priori). Además, Kant no puede aceptar del empirismo sus planteamientos escépticos ni la idea de que las leyes físicas sean meramente probables (no necesarias).

Conclusión

En resumen, Hume representa la culminación del empirismo clásico: enfatiza la primacía de la experiencia sensible en el conocimiento, formula una crítica profunda de la causalidad y contribuye decisivamente al desarrollo de la filosofía moderna, influyendo en pensadores posteriores como Kant y Wittgenstein.

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