Ciencia, filosofía y ética: historia, métodos y dilemas sociales

1. La ciencia en las actividades cotidianas

Desde el principio, nuestros antepasados cazaban y recolectaban, algo que hacen muchos animales. Pronto aprendieron a controlar el fuego y mejoraron cualitativamente la fabricación de instrumentos. En sus relaciones con el mundo introdujeron la tecnología, y esta les permitió cazar mucho mejor. La comida pasó de ser algo más que alimentarse: se transformó en una actividad social y cultural. La alimentación se convirtió también en un campo de estudio racional y sistemático, encaminado a tener un conocimiento riguroso de la producción, elaboración y conservación de los alimentos.

1.2 La búsqueda del conocimiento

Existe un esfuerzo por alcanzar un conocimiento más profundo de la realidad que nos rodea. Por un lado, se trata simplemente de satisfacer nuestra enorme curiosidad; es algo que sigue presente en la actualidad. Por otra parte, en nuestra difícil y, a veces, dura relación con la naturaleza y la sociedad en la que vivimos tenemos que ir resolviendo problemas. Cuanto mejor sepamos cómo funcionan las cosas y cuáles son las leyes que rigen su comportamiento, más fácil será esa relación, ya que con mayor eficacia resolveremos los problemas.

1.3 Continuidades y rupturas en la ciencia

Continuidad y progreso. El progreso se caracteriza por la sustitución de teorías por otras mejores y más satisfactorias. Las revoluciones científicas cambian el consenso respecto al tipo de problemas que se deben estudiar, las preguntas que hay que formular y la manera de interpretar los resultados. Por otro lado, Paul Feyerabend considera que no es posible hablar ni de acumulación ni de progreso en la ciencia.

2. La revolución científica

2.1 Modelo heliocéntrico y cambios epistemológicos

Con el modelo heliocéntrico de Copérnico, la Tierra dejó de ser el centro del universo, pues ya no se sustentaba una visión jerárquica del cosmos. Se produjo el abandono de la física aristotélica: el conocimiento científico dejó de buscar primordialmente las cuatro causas de las cosas (formal, material, eficiente y final). Emergen la importancia de la matemática y de la medida; a Galileo se le atribuye la frase: «Mide lo que sea medible y haz medible lo que no lo sea». En medicina, el trabajo de Vesalio, Servet y otros autores condujo al cuestionamiento de las ideas de Galeno y propuso un modo nuevo de abordar el estudio del cuerpo humano.

2.2 La ciencia newtoniana

La etapa anterior culmina con la obra de Newton, quien establece las leyes fundamentales de la física clásica. Aparecen ideas clave como la objetividad: las magnitudes físicas son independientes del observador y poseen un valor definido en cada instante; el determinismo: si conocemos los valores de las magnitudes físicas en un momento, podemos predecir con exactitud el comportamiento del sistema en el futuro; y el mecanicismo: toda realidad natural se concibe como una estructura semejante a una máquina. Asimismo, hubo un rechazo o no dependencia de hipótesis metafísicas o religiosas previas: la ciencia se basa en la observación de los hechos y en la formulación de leyes.

2.3 La «gran ciencia» del siglo XX

La teoría de la relatividad y la física cuántica abrieron la búsqueda de teorías unificadas que reconciliaran ambos marcos. El determinismo clásico tuvo que ser reformulado, dando paso a la indeterminación y al cálculo probabilístico. En el siglo XX surge un modelo distinto con consecuencias importantes en todos los ámbitos: institucionalización de la ciencia, incremento de la relación entre ciencia y tecnología, tendencia al gigantismo, así como procesos de militarización e industrialización.

3. El método científico y heurísticos

3.2 Los heurísticos orientativos

En general, todas las personas dedicadas a la investigación científica recurren a heurísticos que orientan su actividad. Se buscan explicaciones sencillas (principio de economía teórica) y se prefieren aquellas que requieren menos supuestos. La explicación o descubrimiento debe presentar coherencia interna, respetar las normas de la lógica y, además, estar en consonancia con lo que acepta la comunidad científica en cada momento (aunque esos acuerdos varían con el tiempo). Debe ser coherente con el conjunto de conocimientos disponibles. Todo descubrimiento ha de ser comprobado y reproducido por otros investigadores; asimismo, los hallazgos son susceptibles de modificaciones posteriores.

3.3 El método hipotético-deductivo

Es posiblemente el modelo básico y más compartido por toda la comunidad científica. Sus rasgos fundamentales son:

  • Observación.
  • Formulación de la hipótesis.
  • Deducción de consecuencias.
  • Contrastación de la hipótesis.
  • Formulación de la ley y elaboración de la teoría científica.

4. Ciencias formales y ciencias factuales

Las ciencias formales recurren al método deductivo, la lógica y las matemáticas; algunas incluyen la inducción tanto en matemáticas como en lógica. Las ciencias factuales se dedican al estudio de hechos observables, utilizan más el método inductivo y la experimentación, junto con el método hipotético-deductivo. En estas ciencias la observación está siempre presente. La física suele presentarse como el modelo de este tipo de ciencias. Normalmente se subdividen en ciencias naturales y ciencias sociales.

4.2 Ciencias duras y ciencias blandas

Existen modelos de clasificación que, de manera explícita o implícita, establecen cierta jerarquía entre las ciencias. Platón consideró que las matemáticas constituyen un saber fundamental. Descartes ofreció sus metáforas del árbol y del arquitecto, donde la filosofía sería el fundamento (las raíces). Comte, mediante un análisis histórico del desarrollo del conocimiento humano, estableció una clasificación en la que las matemáticas y la física eran ciencias fundamentales. Es una interpretación discutida. En la ciencia moderna y contemporánea se ha distinguido entre ciencias duras y ciencias blandas: las ciencias formales y las naturales serían consideradas ciencias «duras» con leyes y teorías bien establecidas, mientras que las ciencias sociales y humanas se consideran «blandas» por la más débil comprobación de algunos de sus hallazgos. También es habitual distinguir entre ciencia pura y ciencia aplicada.

5. Los problemas filosóficos de la ciencia

La ciencia infiere posiciones concretas a partir de fenómenos y, a continuación, realiza generalizaciones. Se basa en la inducción, lo que lleva a separar a la ciencia de la filosofía y la metafísica, consideradas por algunos como incapaces de explicar empíricamente. En épocas de «ciencia normal» no suelen dedicarse demasiado tiempo a estas cuestiones, pero en las crisis científicas, cuando cambia el paradigma, resulta ineludible comprender mejor los supuestos.

5.1 Supuestos metafísicos

La ciencia estudia lo que hay en el mundo que nos rodea, sea este natural o cultural, físico o biológico, animal o humano. En la vida cotidiana y en la investigación científica entendemos lo suficiente cuando empleamos conceptos generales como «realidad», «ficción» o «causa». Algunas preguntas que plantean hoy las ciencias son: ¿qué entendemos por realidad? ¿Todo efecto tiene una causa? ¿Los sucesos ocurren en el espacio y en el tiempo?

5.2 Supuestos epistemológicos

El problema central es el de la adecuación del conocimiento. Algunas posiciones llevan a que las ciencias solo describen fenómenos tal como se nos aparecen, sin tomar partido sobre la existencia real de esos fenómenos. La ciencia suele adoptar un realismo: supone que las leyes y teorías describen cómo son las cosas y las relaciones que guardan entre sí. Sin embargo, también existe la postura pragmática de que lo pertinente es si la ciencia funciona o no, más que hablar de una verdad absoluta. Esto está estrechamente relacionado con la cuestión de la verificación o contrastación: ¿cómo verificamos y comprobamos que una determinada hipótesis es verdadera y puede convertirse en ley científica?

6. Los problemas éticos de la ciencia

La gran capacidad de la ciencia para incidir en la realidad ha planteado desde sus orígenes serios problemas éticos. El ser humano y los científicos han estado involucrados en decisiones de gran alcance.

6.1 Implicaciones éticas de la actividad científica

Las implicaciones éticas de la propia actividad científica son variadas. Vamos a centrarnos en tres aspectos con gran repercusión y en cómo se entiende el papel social de la ciencia. Francis Bacon, en el siglo XVI, destacó el papel utilitario de la ciencia y su capacidad transformadora; poco después, Thomas Hobbes afirmó que la ciencia es poder, lo que conlleva riesgos elevados por los posibles usos que puedan hacerse de ella. Uno de los primeros sociólogos de la ciencia, Robert Merton, enumeró imperativos institucionales de la ciencia —lo que podemos considerar un código ético— que regulan la actividad de los científicos. Según él, son cuatro:

  • Universalismo.
  • Comunismo (en el sentido de compartir conocimientos).
  • Desinterés (impersonalidad en la búsqueda del conocimiento).
  • Escepticismo organizado (evaluación crítica de las pruebas).

6.2 Problemas éticos de los descubrimientos científicos

Pueden destacarse algunos problemas éticos que plantea el avance científico. La relación entre la investigación científica y la vida académica ha incrementado la presión sobre los investigadores para lograr un buen currículo. La búsqueda del conocimiento lleva, en algunos casos, a realizar experimentos que plantean serios dilemas éticos. Los científicos que reciben una buena formación en método científico no siempre reciben formación adecuada para resolver los problemas morales propios de su actividad. La imbricación entre la investigación y la industria ha provocado situaciones moralmente conflictivas: las prioridades de la investigación científica pueden venir determinadas por objetivos industriales o militares discutibles, que responden con frecuencia a intereses particulares ajenos a los intereses globales de la humanidad.

7. Ciencia, tecnología y sociedad

Los problemas mencionados —en especial los éticos— plantean la cuestión de cuál es la relación profunda entre la ciencia y la sociedad. La investigación científica a veces se presenta como neutral o al margen de las disputas sociales, pero lo cierto es que la ciencia es una actividad enraizada en una sociedad que delimita en gran parte tanto los objetos como los procedimientos de la tarea y los conflictos.

7.1 La ciencia como producto social

Para Marx es posible distinguir entre ideología y ciencia: la ideología es un conjunto de ideas elaboradas por determinados grupos sociales, especialmente por los que ejercen el poder, cuyo objetivo es ocultar o distorsionar la realidad para reforzar una posición de dominio. La ciencia, por el contrario, sería el estudio objetivo y crítico que permite a los seres humanos descubrir la realidad y transformarla. Esta imagen puede dar la idea de una ciencia inmunizada frente a los peligros sociales; sin embargo, la investigación científica es también una actividad social y, como tal, un producto histórico, lo que difumina en cierto modo la diferencia entre ciencia e ideología. En cada sociedad, la humanidad ha tenido que afrontar problemas específicos que han determinado qué investigar y a qué dar prioridad. A su vez, las ideas dominantes condicionan cómo abordan los problemas los científicos.

7.2 Ciencia y tecnología

Un segundo problema es la interacción entre ciencia pura y aplicada, entre ciencia y tecnología. La relación entre ambos dominios es circular: existe retroalimentación. En algunos casos, los avances tecnológicos han precedido a un conocimiento científico profundo que explicara su funcionamiento; en otros, la ciencia ha impulsado la tecnología. En el mundo actual se da una prioridad elevada a la relación entre investigación y desarrollo (I+D), que ha pasado a ser el modelo ideal de organización del saber y de producción de riqueza.

7.3 Ciencia y poder

Ya hemos mencionado el poder asociado a la actividad científica: ese poder permite inmensas posibilidades de transformación social y puede contribuir a mejorar la sociedad. Los científicos han gozado de un enorme prestigio social y han logrado convertir su criterio en referente de verdad en muchos ámbitos. Los gobernantes suelen apelar a los dictámenes de los expertos para cerrar debates públicos. Esto puede llevar a que la ciencia pase a ser una herramienta de control social y manipulación, lo que exige una reflexión ética y democrática sobre los límites y responsabilidades de la investigación.

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