Causalidad, existencia de Dios y ética: Hume y Descartes en el conocimiento humano

1. La causalidad según Hume

La tesis principal del texto es que la idea de causa o de conexión necesaria no procede ni de la razón ni de los sentidos, sino que se origina en la costumbre. Hume defiende que todas las ideas son copias de impresiones; por eso, si no tenemos una impresión correspondiente, no podemos tener una idea válida. Cuando observamos dos hechos, solo percibimos que uno sucede después del otro, pero no percibimos ninguna conexión necesaria entre ellos. Esto significa que la causalidad no puede ser conocida directamente por la experiencia.

Sin embargo, cuando en nuestra experiencia observamos muchos casos iguales, en los que un mismo hecho va seguido siempre del mismo resultado, nuestra mente se acostumbra a esa repetición. A partir de esa costumbre surge una creencia, que es un sentimiento de seguridad que nos lleva a esperar que el mismo efecto ocurra en el futuro. Por tanto, la causalidad no es una relación necesaria y segura, sino una creencia basada en el hábito, útil para la vida, pero únicamente probable.

2. El problema de Dios en Descartes

El problema de Dios es fundamental en la filosofía de Descartes porque Dios es la garantía de que el conocimiento humano es verdadero y de que el mundo exterior existe realmente. Descartes comienza su filosofía aplicando la duda metódica, dudando de todo lo que pueda ser falso: de los sentidos, del mundo exterior e incluso de la razón. Tras esta duda, encuentra una verdad totalmente segura: pienso, luego existo. A partir de esta primera verdad, Descartes intenta demostrar la existencia de Dios.

Descartes ofrece tres pruebas de la existencia de Dios:

  1. Primera prueba (prueba a partir de la idea de Dios). En la mente humana existe la idea de un ser infinito, eterno y perfecto. Según el principio de causalidad, una idea debe tener una causa con al menos tanta realidad como la propia idea. Como el ser humano es finito e imperfecto, no puede ser la causa de la idea de un ser infinito. Por ello, Dios debe existir como causa de esa idea.

  2. Segunda prueba (causa conservadora). El ser humano no es causa de sí mismo. Si lo fuera, se habría dado todas las perfecciones que conoce y sería perfecto. Además, el ser humano necesita una causa que lo conserve en la existencia. Por tanto, Dios existe como causa de la existencia y conservación del ser humano.

  3. Tercera prueba (argumento ontológico). Este argumento sostiene que Dios es un ser absolutamente perfecto y que la existencia es una perfección. Por eso, la existencia no puede separarse de la esencia de Dios, y Dios existe necesariamente.

Una vez demostrada la existencia de Dios, Descartes afirma que Dios es bueno y no engaña. Gracias a Dios, podemos confiar en nuestras ideas claras y distintas y estar seguros de que el mundo exterior existe.

3. El problema de la ética en Hume

Hume critica todas las teorías morales que sostienen que la moral se basa en la razón. Según él, la razón no puede decirnos qué está bien o qué está mal, ni puede motivarnos a actuar. Hume explica que los juicios morales no son relaciones entre ideas, porque no son verdades lógicas o matemáticas, y tampoco son cuestiones de hecho, porque no describen hechos que podamos observar con los sentidos. Los juicios morales expresan valoraciones, y de esas valoraciones no tenemos impresiones. Por eso, Hume defiende el emotivismo moral, que afirma que la moral se basa en el sentimiento moral.

Cuando observamos una acción, sentimos agrado o desagrado, y ese sentimiento nos lleva a decir que la acción es buena o mala. Aunque esta teoría podría conducir al relativismo moral, Hume sostiene que los seres humanos compartimos ciertos sentimientos comunes que hacen posible una moral aplicable a todos. Estos sentimientos se apoyan en dos principios:

  • Utilidad: Consideramos buenas aquellas acciones que son útiles para la sociedad, porque entendemos que el bien común también protege nuestros propios intereses.
  • Simpatía: Capacidad de sentir lo que sienten los demás y de preocuparnos por su felicidad. Gracias a la simpatía, los seres humanos no actuamos solo de forma egoísta.

Así, para Hume, la moral humana se basa en sentimientos compartidos por los seres humanos, y no únicamente en opiniones individuales.

4. Semejanzas entre el racionalismo y el empirismo

El racionalismo y el empirismo presentan varias semejanzas importantes:

  • Ambas corrientes consideran que no conocemos las cosas directamente, sino a través de ideas o representaciones mentales (en ese sentido, comparten un rasgo idealista).
  • En ambas, el problema del conocimiento es el centro de la filosofía.
  • Mantienen una relación muy estrecha entre filosofía y ciencia.
  • Ambas reflexionan sobre la importancia del método para alcanzar un conocimiento más seguro.

Comentario final

Los fragmentos expuestos recogen problemas centrales de la filosofía moderna: la naturaleza de la causalidad y del conocimiento en Hume, la fundamentación de la certeza y la existencia de Dios en Descartes, y la función de los sentimientos en la ética humana según Hume. Estos temas siguen siendo pertinentes para comprender la relación entre experiencia, razón y valores en la reflexión filosófica contemporánea.

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