Origen y composición de las ideas

Share Button

Teoría del conocimiento:
Hume era empirista y esto no le permite alcanzar un conocimiento verdadero, degenerando en un escepticismo moderado. El objetivo del filósofo era aplicar el método experimental al ámbito humano, buscando fundar definitivamente la ciencia del hombre sobre bases experimentales. Mediante los sentidos obtenemos una percepción, que puede ser de dos tipos:-Impresión: son todas las percepciones que recibimos por los sentidos, y por ello son vivas, intensas e inmediatas. Son el contenido de nuestros sentimientos y emociones.-Idea: es una copia de la impresión realizada por la memoria y la imaginación, por lo que es necesaria una impresión previa para generar una idea.
Hume las asocia con el recuerdo. 

El criterio de verdad para Hume es la similitud existente entre una idea y su impresión. El método que plantea Hume es idealista ya que se basa en las percepciones y no en la propia experiencia.

Dentro de las impresiones y las ideas, Hume va a establecer una división entre las percepciones simples y las complejas: las simples no admiten separación ni distinción. Sin embargo las complejas sí, y surgen como la unión de percepciones simples mediante diferentes procesos de asociación (semejanza, contigüidad en el espacio y el tiempo, causa
Efecto).

Según la teoría del filósofo inglés, se afirma que no existen verdades absolutas ya que las ideas se originan a partir de realidades particulares. A través del nominalismo va a crear conceptos que engloban ideas particulares a través de la semejanza. Este concepto no es absoluto ni universal sino que es más extenso que una idea particular.

Hume también distingue diversos tipos de conocimiento:

VERDADES DE HECHO

RELACIONES ENTRE IDEAS

Particulares y contingentes

Universales y necesarias

Se refieren a hechos reales

Se refieren al significado de los términos,

independientemente de su existencia.

Se conoce su verdad a posteriori (experiencia)

Se conoce su verdad a priori (analizando el

significado de los términos)

Su contrario es posible. El predicado no está

Contenido en el sujeto (sintético)

Su negación es imposible. Predicado contenido en el

sujeto: principio de no contradicción. (analítico)

Ciencias empíricas

Ciencias formales: lógica-matemáticas

El problema surge con los razonamientos que se hacen sobre cuestiones de hecho ya que contiene inferencias causales, y esta relación de causa-efecto  no es inmediatamente presente a ante los sentidos, por lo que no obtenemos percepción alguna de ella.

Mediante el conocimientos de hechos sólo podemos limitarnos a conocer el presente (poseemos las impresiones actuales) y el pasado (poseemos recuerdos de impresiones del pasado) pero esto no sucede con el futuro ya que no poseemos ninguna impresión.

Todas nuestras inferencias acerca de hechos del futuro proceden de la idea de causa: se produce una conexión necesaria entre el efecto y la causa. El problema es que no existe impresión de esta relación necesaria entre causa y efecto, sino que se da una contigüidad en el espacio y una sucesión en el tiempo. Por lo tanto, esta conexión causa-efecto es producto de nuestra imaginación y por ello no podemos afirmar que la misma causa produce siempre y necesariamente los mismos efectos. Esto provoca que nuestros conocimientos sobre el futuro se basen en la suposición y la creencia, una creencia muy probable pero sin certeza absoluta. Esta creencia da seguridad ya que es un sentimiento vivísimo pero el uso de la causalidad no tiene validez científica sino valor subjetivo. Esto provoca que se dé cierto probabilismo en la ciencia (suponer que las cosas irán sucediendo probablemente como hasta ahora).

Emotivismo moral:
Hume intentó crear y desarrollar una ciencia de la naturaleza humana basada en el método experimental. La finalidad de esta ciencia es facilitar el criterio que permita la distinción moral entre la virtud y el vicio. Para ello, comienza criticando el racionalismo moral: niega que la razón sea el origen y fundamento de los juicios morales ya que para él, la razón no puede determinar ni impedir nuestro comportamiento. La primacía del actuar humano corresponde a la pasión que es lo único que mueve a desear un objeto o rechazarlo debido a la expectativa de placer o dolor que puede producirnos.

Siguiendo su teoría del conocimiento, Hume señala que el conocimiento de hechos simplemente nos informa de lo que sucede pero no de la valoración moral que merece un acto. El único hecho del que tenemos impresión clara es del sentimiento interior de aprobación o reprobación que ciertas conductas provocan en nosotros pero no tenemos impresión de su justificación o fundamento racional. De ahí su consideración de la virtud y el vicio. De esta manera, el fundamento de la experiencia moral no reside en el uso de la razón sino en la respuesta sentimental (emotivismo moral).

Los juicios morales que se generan no pertenecen al ámbito del entendimiento sino que son cuestión de sentimientos. Estos sentimientos son inevitables y están potenciados por la educación recibida y basados en las propias experiencias de placer o rechazo. Las cualidades morales (bien y mal) son equivalentes a las cualidades sensibles (agradable y desagradable), y al igual que hay un instinto natural que nos permite distinguir entre agradable y desagradable, existe un instinto moral que nos hace distinguir entre lo bueno y lo malo. Este instinto es universal, común a todos los humanos, ya que es una cualidad universal del alma.

El criterio para definir lo bueno de lo malo para Hume es, por lo tanto, el sentimiento de aprobación o desaprobación que nos produce una determinada acción de cara a su utilidad en la vida colectiva (utilitarismo). Hume concedió un papel preponderante a la simpatía, que entendió como una cualidad de la naturaleza humana que impulsa a compartir y comprender las inclinaciones y sentimientos de los otros, aun cuando sean contrarios a uno mismo.  Por último, Hume define la simpatía como el origen de la sociedad ya que une a los hombres para lograr su utilidad y el bien común. Esta asociación reclama una organización y una autoridad, que convierte la sociedad en una agrupación política. Lo único que puede legitimar el poder de un gobernante es el bien común de su pueblo. En definitiva, su doctrina política se apoyó principalmente en la utilidad.




Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *