Lacan y Descartes

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Para conseguir el conocimiento de todas las cosas de las que mi espíritu fuera capaz es necesario encontrar el verdadero método.
La lógica contiene muchos preceptos verdaderos y otros muchos mezclados con ellos que son perjudiciales o bien superfluos. Solamente los matemáticos han establecido algunas demostraciones, es decir, algunas razón ciertas y evidentes.

En relación con las costumbres es necesario en ocasiones seguir opiniones muy inciertas. Es preciso que rechazase como Falso todo aquello que pudiera imaginar la menor duda ,con el fin de comprobar si, después de hacer esto, no quedase algo que fuese indudable.  Así pues, considerando que nuestros sentidos en algunas ocasiones nos inducen a  error.


Y dándome cuenta de que esta verdad, pienso, luego soy era tan firme que todas las demás extravagantes suposiciones de los escépticas, no eran capaces de hacerla tambalear, juzgué que podía admitirla como el  primer principio de la filosofía que yo indagaba.

Posteriormente, examinando con atención lo que  yo era y viendo que podía fingir que carecía de cuerpo así como que no había mundo.
Llegué a conocer a partir de todo ello que era una sustancia.

Yo era una sustancia cuya esencia o naturaleza reside en pensar.
Y que tal sustancia para existir no tiene necesidad de lugar alguno ni depende de cosa alguna material.

En Descartes la primera regla del método será la evidencia como criterio de verdad.
Esta primera regla se define por dos carácterísticas la claridad y la distinción.

La evidencia es pues el criterio de verdad y caracteriza al conocimiento científico y se opone al conocimiento probable.
El acto del conocimiento por el cual se alcanza un conocimiento evidente es la intuición.
Cuando se han alcanzado las naturalezas simples por medio de la intuición, comienza a actuar la deducción, que es una forma de conocimiento discursivo
El entendimiento en el conocimiento de lo verdadero tendrá que evitar dos vicios: la precipitación y la prevención.
La actitud que debe mantener la voluntad para no caer en el error es la circunspección.
La facultad que nos permite distinguir lo verdadero de lo falso es la razón.

La segunda regla del método es el análisis, que consiste en dividir las dificultades en tantas partes como sea posible para resolverlas mejor. La tercera regla del método es la síntesis que aconseja conducir por orden los pensamientos. 

10ª

La primera razón para dudar de nuestros conocimientos se halla en la falacia de los sentidos.
Una segunda razón para dudar de nuestros conocimientos está en la imposibilidad de distinguir la vigilia del sueño.
La tercera hipótesis que pone en duda la capacidad del entendimiento para alcanzar la verdad es la del llamado espíritu maligno.
Dudando de todo Descartes llegará a una primera verdad la del pienso luego soy.
TEXTO 1 (pero al igual…Fuera capaz) La temática es que el proyecto de Descartes es encontrar el verdadero método, utilizando sus razones para avanzar en el conocimiento La circunspección es la actitud que debe tomar para avanzar en el conocimiento. Es ver con detenimiento todos los elementos que forman la Idea. Se opone a la precipitación y prevención, que juzgan con relación a prejuicios y no con relación a la actitud correcta. La razón es la capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso. Las dos operaciones de ésta son la intuición y la deducción. Si es única, solo hay un método que expresa lo que es, el método matemático-deductivo. La razón no tiene límite en el conocimiento.
TEXTO 2 (el primero…Omitir nada) La temática es que Descartes expone las cuatro reglas. La primera regla nos dice que sólo debemos admitir como verdadero lo que se nos presente como absolutamente «evidente». Como método utilizamos la duda, y el modo de conocimiento será la intuición intelectual de ideas simples que se nos presentan con los rasgos de «claridad» y «distinción» y, por lo tanto, «indubitables».
2ª REGLA del ANÁLISIS: consiste sólo en la descomposición de una idea compleja en sus elementos más simples, por un procedimiento mental análogo al del análisis químico de un cuerpo.
Pretende Descartes llegar así a lo «desconocido» a partir de lo «más conocido»; es lo mismo que hace un matemático cuando, para resolver un problema, lo supone ya resuelto. En ambos casos el espíritu busca una intuición para dar con un punto de vista válido para la deducción. En esta operación de nuestra mente vamos, de lo complejo a lo simple, de lo conocido a lo desconocido.
3ª REGLA de la SÍNTESIS: es complemento obligado del análisis; consiste en «reconstruir lo complejo» partiendo de lo simple, o en «recomponerlo». Es el momento deductivo. Se trata de establecer sus conexiones siguiendo un orden lógico o real, es decir, sus relaciones de causalidad.
4ª REGLA de la enumeración, que no indica ni más ni menos que el recuento de los eslabones de la deducción así como la revisión de su conexión deductiva.


Ontología

Descartes es el iniciador del Racionalismo e idealismo moderno, aplicando la “duda metódica” llegará a un primer principio indudable:” pienso, luego existo” este será el punto de partida de su metafísica. Partiendo de esta primera verdad “el cogito” o sustancia pensante deducirá las dos sustancias restantes que conforman su sistema metafísico: Dios y el mundo a los que define respectivamente como sustancia infinita y sustancia extensa.

La visión que tiene Nietzsche de la realidad está expuesta en alternativa radical a la concepción tradicional que tiene su origen en Platón, y en Descartes uno de sus más ilustres representantes. Para Nietzsche todas las cosas están en continuo movimiento, en continua lucha, porque en todas ellas está la voluntad de poder, el impulso por dominar, por manifestarse. Para Nietzsche la realidad es devenir, lo que parece una cosa fija es sólo un producto pasajero de la voluntad de poder, es sólo una figura que aparece porque se ha impuesto a otra momentáneamente. Por lo tanto, las cosas no tienen esencia, no hay nada permanente, no hay sustancias como en Descartes.

Nietzsche invierte la metafísica dualista: con su idea de “la muerte de Dios” expone su alternativa a esa metafísica, pues “la muerte de Dios” significa que la diferencia entre el Ser (Mundo Inteligible) y la apariencia (Mundo Visible) ha desaparecido. Sólo nos queda este mundo que es el único y auténticamente real.

Nietzsche pretende con su alternativa a la ontología tradicional, sobre todo, destruir la moral que hay detrás de ella, su objetivismo moral y sus consecuencias prácticas en el comportamiento del ser humano, que son para Nietzsche nefastas, pues sólo hacen que los hombres se empeñen en un proyecto detrás del cual sólo hay una ficción, un invento.

EPISTEMOLOGÍA

La «razón» en Descartes, es el criterio único y fuente principal del conocimiento. También el alma racional es, en Descartes, inmaterial e inmortal, frente al cuerpo y el mundo material de los sentidos. Sólo por ella accedemos a la certeza como carácterística esencial del conocimiento verdadero. La razón posee como ideas innatas las principales ideas del conocimiento: sustancia, causa, extensión, pensamiento, y, principalmente la de infinitud o perfección, que nos llevará a la existencia de Dios quien nos garantiza la verdad de nuestro conocimiento.

Nietzsche invierte la concepción racionalista del conocimiento, para él el verdadero conocimiento nos lo dan los sentidos; en segundo lugar, el conocimiento en sí mismo no es la finalidad del hombre, sino que detrás del conocimiento está la vida que es voluntad de poder, si el ser humano conoce es porque se ve obligado a ello para orientarse en un mundo que está en constante movimiento, cambiante y amenazador; en tercer lugar que el ser humano es cuerpo, un campo de fuerzas en continua tensión y que alma, razón y espíritu, términos que Nietzsche no precisa su significado, son sólo instrumentos del cuerpo. Teniendo todo lo anterior en cuenta podemos decir que los sentidos captando el devenir y la pluralidad no nos engañan, captan la auténtica realidad, que la razón crea conceptos, pero estos no representan nada real son solamente ficciones útiles que nos sirven para dominar un mundo caótico en constante devenir; que el error del “hombre teórico” o de “los filósofos”(Platón, Descartes etc.) es que permanece en el error de los conceptos, pensando que expresan la esencia permanente de las cosas, y que inventa “conceptos supremos” o “valores supremos”, que representan una moral hostil a este mundo, y que por ello son sólo productos de seres enfermos.


1 Contexto filosófico

En lo filosófico Descartes está claramente influido por tres tendencias o corrientes filosóficas del momento:

a) La filosofía escolástica: la filosofía que se enseñaba en la Flèche era la de Aristóteles y su interpretación tomista, Descartes dialoga con esta visión y es influido por ella, de la cual toma el concepto de sustancia y su sistema incluye las tres nociones tradicionales de Dios, alma y mundo, también está influido por el voluntarismo teológico de G. De Ockam basado en la omnipotencia y libertad divina (Dios hubiera podido querer otro orden físico y moral del universo), pero también se opone a ella porque es una filosofía que se basa en la autoridad y la tradición y está llena de disputas y palabrería con apariencia de verdad que le sumergen en un mar de dudas. Descartes propone la autonomía de la razón, frente a la autoridad de Aristóteles y el dogma cristiano, aportando un nuevo método (deductivo-matemático).

b)
La ciencia nueva: Frente a la física cualitativa de la Escolástica que explicaba los fenómenos del mundo mediante cualidades ocultas e inherentes a los cuerpos (el calor, el horror al vacío, etc.) imprecisables e inservibles para el dominio del mundo, ya desde el Siglo XIV comienza (en Oxford y en París) un movimiento tendente a la matematización de esas cualidades, del que saldrá la física cuantitativa propia de la ciencia moderna. Sólo este aspecto matematizable del mundo será considerado objetivo y las demás cualidades como meramente subjetivas. Descartes apoya y extiende estas teorías de la «nueva ciencia» (como el heliocentrismo), aportando sus propias contribuciones científicas (formulación del principio de inercia, la geometría analítica) y adhiriéndose al mecanicismo.


c) El escepticismo. El escepticismo no es un cuerpo de doctrina sistemática como la escolástica, sino más bien una actitud mental -muy extendida en la época de Descartes- caracterizada por la práctica de la duda universal, el rechazo de toda verdad universal y necesaria, y la consideración de que la mente humana no puede conocer la verdad. Sus más destacados representantes son Michel de Montaigne (1533-1592), Pierre Charron (1541-1603) y Francisco Sánchez (1548-1617). Descartes comenzará también su reflexión filosófica con la duda universal, pero en su caso la duda no es un objetivo a alcanzar, sino un obstáculo a superar; obstáculo que la razón necesita como medio (“método”) para eliminar todas las creencias falsas y alcanzar alguna verdad absolutamente cierta que pueda servirnos de fundamento sólido para reconstruir el edificio del conocimiento, y demostrar así la falsedad del escepticismo.                                                                                                                                   

2 Contexto cultural

Culturalmente, el hecho más significativo es el triunfo de la ciencia moderna, promovido por Copérnico, Képler y Galileo, que asientan las bases del método experimental y la matematización en la explicación de los fenómenos naturales, y que encuentra tam­bién en el propio Descartes uno de sus mayores impulsores. Se fundan además las prime­ras sociedades científicas como la «Royal So­ciety» de Lon­dres o la «Academie des Sciences» de París, la ciencia es así reconocida socialmente en todos sus dere­chos.Con la revolución científica se pasa del “mundo cerrado” de los antiguos al “universo infinito” de la ciencia moderna que se unifica mediante la uniformidad de sus leyes. Por otro lado, la revolución científica condujo también al cuestionamiento de la autoridad de la Iglesia católica. Primero, porque los nuevos descubrimientos científicos contradecían gran cantidad de las creencias cosmológicas de las autoridades eclesiásticas (p. Ej., el geocentrismo); pero después, y sobre todo, porque la nueva práctica científica rechazaba la lógica misma del argumento de autoridad en que se basaban aquellas creencias.El movimiento cultural más relevante de la época es el Barroco. Frente al equilibrio y la armónía renacentistas, el Barroco exalta el exceso y la desmesura. Todo es cambio y fugacidad, no hay nada estable ni a salvo de la corrosión del tiempo. Todo es contingente y azaroso, manda el capricho de la Fortuna: todo sucede como si no hubiera orden ni necesidad. La vida se presenta como un sueño o como un teatro (Calderón: La vida es sueño, El gran teatro del mundo), pero no como un sueño placentero, ni como un teatro alegre, sino como una pesadilla o una farsa. Todo esto influye en Descartes y condiciona su búsqueda de la certeza y su planteamiento del problema del conocimiento: el pensamiento no recae directamente sobre las cosas, sino sobre las ideas, de manera que la mente no contempla directamente el mundo, sino que asiste a una “representación” cuya realidad se ha vuelto problemática.

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