Karl Marx: Concepción social y política
Marx estudia la sociedad de su época, intentando desenmascararla con los mismos conceptos de la economía liberal inglesa. Para Adam Smith, lo que lleva al ser humano a desarrollar relaciones sociales es la búsqueda del máximo beneficio. Dado que los gastos de producción son fijos, es necesario obrar sobre lo que se puede variar. El trabajador vende su capacidad de trabajar en el mercado y este se rige por la ley de oferta y demanda:
- Si la oferta es mayor a la demanda, los precios bajan.
- Si la oferta es menor a la demanda, los precios suben.
Por tanto, para la economía liberal, una situación de pleno empleo es lo menos deseable. Se necesita un ejército de reserva de parados cuya misión es abaratar el precio del salario.
La alienación en el proceso productivo
En el proceso del trabajo se producen mercancías cuyo valor no depende del esfuerzo que cuesta hacerlas, sino del mercado. Cuanto más trabaja el obrero, más vacío se encuentra y más engorda el capital que le es hostil. Para Marx, en el siglo XIX, la producción capitalista convierte al trabajador en una mercancía, de tal forma que el trabajo es esclavo y cliente. El ser humano no es dueño de las condiciones de su existencia, sino que está gobernado por fuerzas extrañas.
Para Marx, el trabajo es alienado porque el precio del trabajo y de las mercancías depende del mercado, imponiéndose como una fuerza extraña, no como un producto humano, sino como un destino. Esa deshumanización es la que hace que el trabajador se sienta vacío y alterado. Desde el punto de vista económico, el mercado pasa por momentos de expansión: en tiempos de expansión, el trabajador se asegura la pobreza, y en tiempos de crisis, la muerte por hambre.
Infraestructura y superestructura
Al contrario que Hegel, para Marx no es el pensamiento el que crea la realidad, sino que son las condiciones materiales de la existencia las que crean el pensamiento. En esta forma de pensamiento se crea una falsa conciencia. Ese pensamiento encubridor se manifiesta en el derecho, la religión y la filosofía, elementos que conforman la superestructura:
- Derecho: Reconoce al individuo derechos teóricos que le son negados en la práctica; su función es evitar la revolución.
- Religión: Es el «opio del pueblo», una mentira que adormece la conciencia y sirve para soportar las injusticias mediante promesas de un mundo mejor.
- Filosofía idealista: Habla del ser humano en abstracto, un ser que no existe, pues el hombre se construye en la historia a través del trabajo.
Marx denomina infraestructura a las relaciones reales de producción. La superestructura debe ser sustituida por una conciencia clara de la realidad que transforme la sociedad mediante la práctica revolucionaria.
Concepción del ser humano
Al contrario que Rousseau y Hobbes, para Marx el hombre no es bueno ni malo por naturaleza; es aquello que la sociedad hace de él. El ser humano es un ser histórico que se construye a través de sus relaciones sociales. Marx lo expresa con la frase: «La sociedad piensa en mí».
- En una sociedad competitiva, los seres humanos serán insolidarios y egoístas.
- En una sociedad cooperativa, serán colaboradores y altruistas.
Frente al materialismo mecanicista de Feuerbach, Marx sostiene que el ser humano es producto de la historia y de cómo satisface sus necesidades materiales. El verdadero ser humano se construirá en una sociedad libre, donde cada cual aporte según su capacidad y reciba según su necesidad, eliminando la explotación.
Conocimiento y método en Marx
Marx desarrolla un método de análisis social basado en el materialismo histórico. Para él, siempre hay que estudiar las condiciones materiales de la existencia y la evolución de las fuerzas productivas. Aunque adopta el método dialéctico de Hegel, lo transforma en una dialéctica materialista.
La unidad entre teoría y práctica
Para Marx, no puede haber separación entre teoría y práctica. La teoría debe demostrar su verdad en la realidad. Como afirma en sus Tesis sobre Feuerbach: «Los filósofos se han dedicado a interpretar el mundo, de lo que se trata es de transformarlo».
Marx considera que ha encontrado un método científico de análisis social. En su obra, Del socialismo utópico al socialismo científico, prevé que la sociedad capitalista, debido a sus contradicciones y crisis periódicas, debe evolucionar inevitablemente hacia una sociedad socialista sin clases.
