Justificación filosófica de Descartes

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··Segunda parte:


La búsqueda del método

El objetivo más fundamental de Descartes era, según él mismo, Aprender a distinguir lo verdadero de lo falso. Buscaba establecer un conjunto de verdades, un sistema filosófico, que fuera absolutamente fiable, es decir, quería que la filosofía pudiera considerarse ciencia.

La filosofía hasta entonces era un campo de discusiones y opiniones. Según Descartes los sistemas filosóficos anteriores habían fracasado porque no había utilizado un método válido y adecuado. Por tanto, su objetivo era buscar un método que diera como resultado una filosofía ordenada y universalmente verdadera. Se trata de lograr una verdad filosófica mediante el buen uso de la razón.

Este método tenía unas carácterísticas:


Un método único y universal


Descartes perseguía un método único y universal para una filosofía única y universal. Defendía que la dispersión y la confusión que se da entre los filósofos se deben solo a la falta de un método universal que sea acorde a la razón humana. Estaba convencido de que la razón humana en sí misma, si no es alterada, es fiable, por tanto tiene una confianza radical en el poder de la mente humana cuando sigue un método natural a ella misma.

Método inspirado en las matemáticas


Descartes fija su atención en el método matemático ya que ofrecía un modelo de claridad y certeza que no tenía la filosofía. Por otra parte, ofrece lo que él busca: un criterio para distinguir con absoluta certeza lo verdadero de lo falso.

Las operaciones del método son de intuición y deducción


El método matemático consiste en la deducción a partir de unos principios evidentes. Es una buena guía para nuestra razón porque es el que mejor se ajusta al funcionamiento de la misma, ya que hace uso constante de la intuición y la deducción. La mente posee la capacidad natural de efectuar esas dos operaciones. La intuición consiste en ver como la mente, de manera clara y distinta, que algo es complemente indudable. La deducción no hace uso de los sentidos o de la imaginación sino que consiste en extraer otras verdades de aquellas que antes se han intuido de manera evidente.


Además, el método tenía que poseer unas reglas para su correcta utilización:


Regla de la evidencia


No aceptar como verdadera ninguna cosa que no se conociese con evidencia que lo era. Una cosa es evidente cuando se muestra su verdad de manera clara y distinta.

Análisis


Solo podemos tener evidencia de las ideas más simples, por tanto hay que reducir las idead más complejas en otras más simples.

Síntesis


Una vez que hemos convertido los conceptos compuestos en ideas simples e intuitivas, debemos volver a recomponerlos por medio de la síntesis. Se trata de formar una cadena de intuiciones parciales cuyo resultado será una intuición evidente y libre de errores.

Enumeración


Se trata de revisar todo el proceso para estar seguros de no omitir nada.

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Cuarta parte:


La metafísica cartesiana, con la duda metódica como punto de partida

Ya sabemos que Descartes quiere llegar a una idea que sea evidente, absolutamente cierta, y para ello hay que comenzar dudando.
Descartes pensó que como paso previo para la búsqueda de la certeza absoluta era necesario dudar de todo lo que se pudiera dudar.
En primer lugar, la duda es universal: Hay que dudar de todo.
En segundo lugar, la duda es metódica: Descartes duda de todo como método para encontrar algo que sea indudable, por tanto se dice que la duda es metódica.
En tercer lugar, la duda es teorética: Esto quiere decir que la duda no debe extenderse a la conducta. No podríamos vivir si no contáramos con una ley moral provisional.

Se duda de los sentidos, del mundo exterior y de los propios razonamientos


··Algunas veces los sentidos nos engañan, por lo que no podemos fiarnos de ellos.
·A veces es imposible distinguir la realidad exterior del sueño. Al dudar que podamos distinguir la vigilia del sueño, estamos dudando de la existencia misma del mundo.
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Descartes afirma que es incluso imposible dudar de las proposiciones matemáticos. Puede suponer que hay algún genio maligno que le engaña, aunque no lo pensaba seriamente. Pero él debía dudar de todo lo que fuera posible dudar.
En este momento de duda profunda, surge la primera certeza:
Cogito ergo sum (Pienso luego existo). Por tanto hay una certeza de la que es imposible dudar: el hecho mismo de que estoy dudando. Dudar implica pensar, por tanto si dudo existo. En el cogito ergo sum encuentra Descartes el principio buscando, la base firme sobre la que va a construir la filosofía científica universal, la verdad indudable de la que va a deducir las demás verdades. El cogito ergo sum es una idea clara y distinta, así pues lo claro y distinto es cierto.




El primer momento de la deducción: la res cogitans (sustancia pensante)

La primera verdad solo da certeza de que soy un ser que piensa (res cogitans). El pensar es una actividad que requiere un sujeto, una sustancia. La sustancia es lo que puede existir por sí. Descartes cree que la sustancia pensante es el alma inmortal. La absoluta independencia del pensamiento demuestra para Descartes la existencia inmortal del alma. Descartes una alma y cuerpo mediante un órgano llamado «glándula pineal». Este es el momento del solipsismo (Reducción de la realidad a mi propia conciencia).
Ahora es el momento de aplicar la regla de análisis. En primer lugar, se han de identificar las ideas que pienso. La clasificación que hace Descartes es la siguiente:



··Las ideas adventicias parecen venir de un mundo exterior al pensamiento.

Ej. Casa


·Las ideas facticias provienen de nuestra imaginación.

Ej. Sirena


·Las ideas innatas son las que el entendimiento tiene por naturaleza. Son ideas que hemos intuido de manera clara y distintiva.

Ej. Pensamiento y existencia

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Segundo momento de la deducción: De las res cogitans a la res infinita

Descartes encontraba que cada persona tiene en su entendimiento la idea de infinitud. Esta idea de infinitud no puede porvenir de uno mismo ya que somos seres infinitos, ni de la experiencia exterior, pues solo tenemos experiencias de seres finitos. Así llega a la conclusión de que solo puede de un ser infinito, Dios. Por tanto Dios existe.

··Tercer momento de la deducción.( red extensa)

Para demostrar la existencia del mundo exterior, Descarte recurre a la existencia de Dios: Dios existe y es perfecto, por lo que no me puede engañar. Dios me engañaría si me hiciera creer en la existencia de algo que no existe. Por tanto, el mundo existe. Para Descartes el mundo se reduce a materia (Que no es otra cosa que extensión) y movimiento, que es perpetuado por Dios (Principio de inercia).

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