Fundamentos del Método Científico y Estructura del Saber Filosófico

El Método Científico: Inducción y Deducción

El Método científico o Método hipotético-deductivo se basa fundamentalmente en los procedimientos de INDUCCIÓN y DEDUCCIÓN, así como en la observación y la experimentación. La inducción y la deducción constituyen dos fases del método científico.

Fases del Método

  • Fase de inducción: Es un procedimiento que consiste en establecer principios generales formulando una hipótesis después de observar el comportamiento de los fenómenos. Es un tipo de razonamiento que parte de la observación de casos particulares para formular una conclusión general. Dicho de otra manera: a partir de varias observaciones y experiencias concretas se infiere una regla o ley que se considera válida para todos los casos similares (FORMULACIÓN DE LA HIPÓTESIS). En la ciencia, la inducción se utiliza cuando, tras observar muchos fenómenos, se propone una hipótesis o un principio general.
  • Fase de deducción: Consiste en, una vez establecidos los principios generales de lo observado, extraer las consecuencias que se derivan de esos principios mediante experimentos para su posterior contrastación y aplicación a los casos particulares o concretos. Es un tipo de razonamiento que parte de principios generales para llegar a una conclusión particular que se sigue necesariamente de ellos. Si las premisas son verdaderas y el razonamiento es válido, la conclusión es necesariamente verdadera. En la ciencia, la deducción se utiliza para extraer consecuencias concretas a partir de teorías o leyes generales, así como su contrastación.

La Universalidad y División de la Filosofía

Nada es ajeno a la filosofía. Cualquier cuestión que de alguna manera afecte a la vida humana es susceptible de ser estudiada filosóficamente. La riqueza de problemas de que se ocupa la filosofía, así como la variedad de métodos que emplea para investigarlos, ha dado lugar a que el saber filosófico se encuentre dividido en muy diversas disciplinas. La filosofía busca, en todos los casos, extraer de los datos y los fenómenos que estudia lo más universal, válido y perenne de ellos. A pesar de sus múltiples facetas, la filosofía constituye, en verdad, una unidad.

2.1. La división básica de la filosofía

Para hacer intuitiva la variedad y, a la vez, la unidad de la filosofía, los primeros estoicos se sirvieron principalmente de tres imágenes. La primera consistía en comparar las partes que componen la filosofía con un huerto de árboles frutales:

  • La lógica se parangona con la solidez de los muros que rodean el jardín.
  • La física, con la altura a la que llegan los árboles.
  • La ética, en fin, con la riqueza de los frutos.

En la época moderna, un pensador de la talla intelectual de Kant aceptó sin ninguna reserva la división del saber filosófico en los mismos términos en los que la propusieron los estoicos. Prueba de ello son las palabras con las que comienza su Fundamentación de la metafísica de las costumbres: «La antigua filosofía griega se dividía en tres ciencias: la física, la ética y la lógica. Esta división es perfectamente adecuada a la naturaleza del asunto y nada hay que corregir en ella».

Criterios Kantianos de División

Dos son, según el filósofo de Königsberg, los criterios que permiten dividir el conjunto del saber filosófico en las partes básicas que lo integran: la distinción entre la forma y la materia del conocimiento, por una parte, y la diferenciación entre el conocimiento teórico y el conocimiento práctico, por otra. Sirviéndose primero de la clásica oposición, que se remonta a Aristóteles, entre la forma y la materia del conocimiento, esto es, entre lo determinante y lo determinable del pensar, Kant muestra que la filosofía se divide en dos grandes partes:

  1. La primera es la constituida por la llamada filosofía formal o lógica, ya que esta parte tiene a su cargo el estudio de la forma de todo pensar, vale decir, de las leyes universales y necesarias a que todo pensamiento, trate de lo que trate, ha de someterse, pues tales leyes no enuncian sino las condiciones de todo uso adecuado de la razón.
  2. La segunda parte principal de la filosofía será, en consecuencia, la constituida por lo que podemos llamar la filosofía material o real, ya que esta parte no puede sino ocuparse de las distintas materias de conocimiento, esto es, de los diversos objetos sobre los cuales se piensa.

Conocimiento Teórico vs. Conocimiento Práctico

¿Cuáles son esos objetos? Para responder a esta cuestión, Kant se sirve de la segunda distinción apuntada: la diferenciación entre el conocimiento teórico y el conocimiento práctico.

  • El conocimiento teórico es aquel que se refiere a lo que de hecho está dado, a lo que es o, con mayor precisión, al conjunto de lo que hay y las leyes según las cuales todo sucede. Semejante conjunto y sus leyes es lo que tradicionalmente se llama naturaleza (physis). La filosofía material tendrá entonces, a su vez, una primera parte: la que podemos llamar filosofía material teórica o física (en cuyo sentido amplio podemos incluir la metafísica), que se ocupa de estudiar lo que hay y describir las leyes naturales.
  • El conocimiento práctico atañe a aquello que no está dado, pero debería estarlo, o a aquello que está dado pero que no debería estarlo; dicho de otro modo, a lo que debe ser, al hacer o, más exactamente, al conjunto de lo que debe haber y a las leyes según las cuales todo debe suceder. Tal es estrictamente el reino de la libertad. El conocimiento práctico enuncia, pues, una determinación de la voluntad libre del hombre. La filosofía material tendrá entonces una segunda parte: la filosofía material práctica o ética, que tiene a su cargo prescribir las leyes según las cuales todo debe suceder por la voluntad libre del hombre.

He aquí, por tanto, que la división tripartita de la filosofía en lógica, física y ética es adecuada y completa.

2.2.2. Gnoseología, Epistemología y Teoría del Conocimiento

De los problemas relativos al conocimiento humano se ocuparon los filósofos de la Antigüedad, pero es con el nacimiento de la filosofía moderna cuando su tratamiento sistemático dio origen a una nueva disciplina autónoma:

  • Gnoseología: (del griego gnosis, conocimiento, y lógos, tratado), nombre acaso hoy más en desuso.
  • Epistemología: (del griego episteme, conocimiento, ciencia), denominación que a veces se toma como sinónima de «filosofía de la ciencia».
  • Teoría del conocimiento: La parte de la filosofía teórica que se ocupa de indagar la naturaleza y el valor del conocimiento humano.

El segundo problema se enuncia en la célebre cuestión: ¿Qué es la verdad? Su indagación exige preguntarse: ¿En qué se distingue la verdad de la certeza y de la evidencia? ¿Cuál es el criterio de verdad? ¿Cómo se explica el error?

Metafísica y Ontología

Aristóteles dice que la metafísica es el estudio de las entidades separadas de la materia e inmutables. Atribuye a la metafísica la investigación del «ente en cuanto ente», los «primeros principios» y las «causas primeras» de lo real, así como el estudio de la sustancia y el mismo ser divino.

Por su parte, la voz ontología está formada por las palabras griegas ón (ente) y lógos (estudio). Fue forjada en el siglo XVII y la utilizaron ciertos filósofos cartesianos como sinónimo de la expresión metafísica general (metaphysica generalis). Con estos nombres, los pensadores denominaron precisamente a la «ciencia del ente en cuanto ente», para distinguirla de la metafísica especial (metaphysica specialis), que estudiaría entes particulares, especialmente a Dios.

Problemas Capitales de la Ontología

En razón de su común referencia al estudio del ser en cuanto tal, los nombres de metafísica y ontología pueden usarse como sinónimos. Se describen como la ciencia filosófica fundamental que versa sobre las raíces últimas de la realidad. Sus problemas principales son:

  1. ¿Qué hay? No busca enumerar todo lo existente, sino establecer las categorías o clases fundamentales de seres que pueblan la realidad.
  2. ¿Qué es haber? O más clásicamente: ¿Qué es ser?
  3. ¿Por qué hay algo y no más bien nada? Considerada la cuestión más profunda de la disciplina.

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