Filosofía de la Técnica y la Condición Humana según Ortega y Gasset

1. Saber científico, universitario y técnico

El ser humano tiene dos tipos de dimensiones: la animal (la vida biológica) y la humana (capacidad imaginativa, que produce la técnica), la cual consta de una superación cualitativa y crea una sobrenaturaleza. La técnica no ha sido aceptada ni recogida plenamente por la universidad, ya que esta solo se ocupa del saber teórico, es decir, el científico; tampoco hay un estudio profundo de lo que la técnica ha supuesto antropológicamente en la evolución del ser humano.

Además, existe una disociación entre la universidad y la técnica que provoca una crisis, involucrando la visión irreal que se ofrece del mundo y convirtiendo a la técnica en un problema. Esta disociación no se dio en la Edad Media, época en la que convivieron personajes destacados como Leonardo da Vinci o Galileo, para quienes el pensamiento dictaba que la ciencia y la técnica van unidas, teniendo como ejemplo las matemáticas y el telescopio.

El saber científico es el saber anterior y es en el que se apoya el saber teórico. En cambio, el saber teórico necesita al saber científico. El saber teórico tiene como ejemplo al arquitecto, que es el encargado de realizar los cálculos para la construcción; utiliza un lenguaje y un conocimiento simbólico que lo lleva a un ámbito abstracto, alejándose de la realidad material del mundo. En cambio, el saber práctico tiene como ejemplo al maestro de obras, que es el que sabe hacer la masa, usar la carretilla y manejar las herramientas. Se concentra en un ámbito de realidad material que se puede predecir gracias al lenguaje y los símbolos del arquitecto.

2. Sentido, ventajas e inconvenientes de la técnica

La técnica del hombre es la condición natural que sirve para organizar o proyectar un plan de vida, el cual es un quehacer resultado de la voluntad y los deseos. La técnica permite transformar y adaptar la naturaleza (el mundo) a las necesidades y deseos, creando una sobrenaturaleza mediante instrumentos materiales que faciliten la existencia.

Dentro de este marco encontramos el término «lo superfluo», que hace referencia a lo que no existe originalmente en la naturaleza y es donde se reconoce propiamente al ser humano. La técnica permite crear la posibilidad del ocio, que significa el ahorro de esfuerzos. Esto produce un tiempo libre que sirve para imaginar y proyectar la vida del sujeto, haciendo posible una vida mejor o el concepto de «bienestar».

La técnica tiene dos vertientes principales:

  • El acto de creación mental: Imagina posibilidades que consisten en la invención y el desarrollo.
  • La puesta en práctica: Significa ejecutar lo ideado, es decir, lo que no existía.

Esta actividad congénita al ser humano está limitada por los siguientes factores:

  • Falta de conciencia del poder teórico.
  • Límites físicos a la hora de materializar lo ideado.
  • Límites morales (ámbito ético).

Además, presenta un inconveniente moderno: la «sobreabundancia».

3. Perfiles de la técnica

El ser vivo tiene necesidades, pero existe una diferencia entre el ser biológico del hombre y el del animal. El animal necesita estar (por ejemplo, alimentarse). En cambio, el ser humano tiene el empeño de vivir, concepto reconocido como vivir bien, estar bien o bienestar. Para esto hace uso de la técnica, utilizando su cualidad racional para transformar la naturaleza o el entorno (existe un distanciamiento y un reconocimiento) y crear objetos innecesarios o superfluos.

Transformar la naturaleza se reconoce como enfrentarse a una circunstancia natural hostil; no es el ser humano el que se adapta, sino que adapta el medio. La técnica es, en cierto sentido, contraria a la evolución natural pasiva. El ser humano evoluciona biológicamente, pero la técnica le sirve para crear instrumentos que satisfagan necesidades biológicas prescindibles y aparatos superfluos que se convierten en imprescindibles para el bienestar. Este bienestar depende del deseo humano y está en continuo cambio (transformación de la técnica). Los aparatos superfluos suponen un esfuerzo para ahorrar otro esfuerzo; sirven para obtener seguridad y tiempo libre (ocio) usado para construir nuestro proyecto de vida.

4. Dimensiones y formas de estar en el mundo

El ser humano tiene dos dimensiones: una biológica, que conlleva satisfacer las necesidades útiles y elementales, y la sobrenaturaleza, que trasciende lo natural a través de la imaginación. Esta sobrenaturaleza surge de transformar la naturaleza para ahorrar esfuerzo, permitiendo el distanciamiento necesario para construir la vida humana y conseguir el bienestar.

Las formas de estar del ser humano en el mundo son las siguientes:

  • La pura facilidad: El ser humano se adapta al mundo natural (necesidades biológicas).
  • La absoluta dificultad: Desemboca en la desaparición de la especie.
  • Estancia con facilidades y dificultades: Las facilidades se atribuyen a la dimensión biológica y las dificultades a la técnica.

Esto impulsa al ser humano a crear un proyecto de vida (programa) para ocupar el tiempo libre. Aquí distinguimos dos características:

  • El «aún no ser»: Atribuido al ser humano, quien debe tener una pretensión o programa.
  • El «ya es»: Propio de los seres vivos determinados enteramente por su circunstancia biológica.

5. El programa vital y modelos de vida

El programa vital del ser humano es posible gracias a la técnica, que crea la posibilidad de ocio para pensar, crear e inventar, liberándose de tareas ingratas. Esto permite establecer planes de futuro para hacerse a sí mismo. Existen dos modelos destacados de vida:

El Bodhisattva

Busca fundirse con el todo. Hace uso de la técnica para anular la existencia particular por medio de la reflexión o el recogimiento.

El Gentleman

Lucha por la vida en busca de un modo de ser. Heredero de la aristocracia inglesa, se mezcla entre el comercio y la industria con una actitud lúdica. El juego le permite un distanciamiento de la realidad y la invención propia, siempre bajo un código de «juego limpio», pues de lo contrario se falsificaría la vida.

6. Ortega y Gasset: Imaginación y Raciovitalismo

Para Ortega y Gasset, las condiciones para la técnica se resumen en el uso de la imaginación, y las condiciones para ser «ser humano» se resumen en la propia técnica. Busca la esencia del ser a través del des-cubrir (encontrar los componentes). Utiliza el método genealógico y arqueológico para ver el origen de la pre-técnica.

Ortega distingue la capacidad de la pre-técnica del hecho técnico y resalta la imaginación como factor diferenciador. La inteligencia está al servicio de la vida (raciovitalismo), vinculada a los conceptos de bienestar y al desarrollo de un proyecto de vida personal y social.

7. Los estadios de la técnica

Ortega y Gasset afirma que el grado de conciencia del ser humano se basa en el poder y las posibilidades brindadas por la técnica. Esta conciencia se divide en tres etapas:

La técnica del azar

Propia de los pueblos primitivos. Los descubrimientos aparecen por casualidad. Los logros técnicos son escasos y la diferencia con la naturaleza es mínima; los inventos tienen una consideración mágica o divina.

La técnica del artesano

Desde el siglo V a.C. hasta el XVII. Comienza el aprendizaje a través de maestros y aprendices. Existe una fuerte carga de tradición y secreto profesional que limita la innovación. No existen máquinas, solo instrumentos, y no hay distinción entre técnico y obrero.

La técnica del técnico

Siglos XIX y XX. El ser humano pasa a un segundo plano ante la sobrevaloración de los instrumentos. Aparece la figura del ingeniero y la distinción clara entre el obrero y el técnico. Se consolida el método intelectual (capacidad inventiva) y la convicción de que se puede inventar cualquier cosa mediante máquinas.

8. Tecnicismo y método científico

Para Ortega, el tecnicismo es la conciencia de poder alcanzar un logro técnico inexistente o el método intelectual de creación. Es condición necesaria pero no suficiente. El tecnicismo evolucionó desde el azar y la artesanía (basados en el ensayo y error) hacia una nueva forma de pensar que surge en el siglo XVI con Galileo y Da Vinci.

Esta nueva mentalidad nace de la física y analiza propiedades abstractas mediante el método hipotético-deductivo y la experimentación. Así, la física y la técnica comparten la misma raíz histórica e ideológica; ambas tienen la misma actitud intelectual ante la naturaleza. La técnica deja de estar ligada a lo mágico o al azar para adquirir el camino seguro de la ciencia, dejando de ser considerada una actividad de segunda categoría.

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