Metafísica
La ciencia aristotélica es una teleología. La metafísica se ocupa de lo más universal que existe: el ser. Así pues, por metafísica debemos entender en Aristóteles lo que él denomina con la expresión filosofía primera, la cual puede entenderse de dos formas:
- a) Como ontología: Ciencia del ser en cuanto ser y sus atributos esenciales.
- b) Como teología: La ciencia por excelencia debe tener por objeto el ser por excelencia.
Ese ser por excelencia, que no necesita de otro ser para existir, es el Primer Motor, que tiene carácter divino. Es un motor capaz de iniciar un movimiento, un motor inmóvil que mueve sin ser movido; es la causa de todas las cosas y es todo acto y nada potencia. El motor inmóvil se sitúa en el mundo supralunar, mundo que está constituido por el éter y donde solo es posible el movimiento si es circular. El motor inmóvil dentro de este mundo se encuentra después de las esferas de las estrellas fijas.
Pero ahora vamos a dedicarnos a la metafísica en tanto que ontología. Dice Aristóteles que hay muchas formas de ser, pero que todas tienen en común eso precisamente: el ser. El término ser es análogo y no unívoco; puede decirse de distintos modos, pero el ser es la sustancia, por lo que entenderemos simplemente individuos concretos. Según Aristóteles, no existe otro mundo más que este en el que vivimos y morimos. Los seres de este mundo no son ideas, sino sustancias, y están compuestos de materia y forma.
La materia es de lo que están hechos, y la forma es la esencia que los hace ser tal cual son. En definitiva, Aristóteles no admite que la esencia esté separada de los seres de los que se predica. La sustancia es lo que es en sí y no necesita de otro para existir. Aristóteles distingue dos tipos de sustancias:
- a) Sustancia primera: Es el individuo concreto. Son las sustancias verdaderamente reales.
- b) Sustancia segunda: Son el género y la especie. No son sustancias en sentido estricto, reales y palpables, sino que son reales a nivel conceptual y no existen separadamente de la sustancia primera en la que se dan.
La sustancia primera tiene entidad por sí misma; es el soporte real sobre el que descansan todas las demás cualidades cambiantes de las cosas. Estas cualidades cambiantes son los ACCIDENTES (el color, la dureza de un material, su forma, su temperatura, etc.). Los accidentes existen sobre una base proporcionada por la sustancia. Mientras la sustancia es un ser por sí mismo, el accidente es un ser que necesita de otro para existir. Existen dos tipos de cambio: los sustanciales y los accidentales. De este modo, el conocimiento auténtico se da cuando conocemos las cuatro causas: material, formal, eficiente y final.
A diferencia de Platón, Aristóteles admite que la sustancia puede estar sometida a procesos de desarrollo vital y devenir. Así, la sustancia primera no será simplemente algo estático, sino una realidad capaz de desarrollarse, devenir, perfeccionarse y crecer. La mejor manera que Aristóteles encontró para explicar esta propiedad de la sustancia fue considerarla un compuesto de materia y forma. Solemos referirnos a esta explicación sobre la composición de la sustancia como:
TEORÍA HILEMÓRFICA
En ella nos dice que toda sustancia primera está constituida necesariamente por un compuesto de materia y forma.
- La MATERIA puede ser:
- a) Próxima: En el caso de la sustancia «Sócrates», la materia próxima sería esta carne y estos huesos de los que está hecho Sócrates.
- b) Primera: Sería la materia primordial de la que todo surgió.
- La FORMA es la esencia de la cosa, lo que Aristóteles entiende por sustancia segunda, es decir: la especie y el género. En el caso de Sócrates, la especie sería el ser hombre y el género el ser animal.
Materia y forma no pueden darse separadamente; ambas constituyen a la sustancia.
FÍSICA
La ciencia aristotélica es una teleología. Aristóteles retoma la tradición de los filósofos presocráticos y vuelve a preocuparse en sus investigaciones sobre la naturaleza. Interpretó la naturaleza desde un punto de vista teleológico, es decir: todos los procesos y sustancias naturales parecen seguir una finalidad interna que los orienta y dirige. La naturaleza es esencialmente dinámica y está en continuo proceso de cambio y, como hemos dicho, sigue una finalidad inmanente.
En la teoría de la potencia y el acto explica Aristóteles el devenir y el cambio de la sustancia. La solución que propone Aristóteles es bastante ingeniosa, distingue entre:
- Ser en potencia: Posibilidad de cambiar o desarrollarse: una bellota se puede convertir en encina y una encina en una mesa.
- Ser en acto: Lo que una cosa es en la actualidad. La encina es ya la encina.
- No-ser absoluto: Impotencia o incapacidad total respecto a ser algo: una piedra jamás será un árbol.
De este modo dice Aristóteles que en toda sustancia hay un ser en acto, un no-ser absoluto y un no-ser relativo: potencia. Se dice que el movimiento o cambio es el paso de la potencia al acto. En todo cambio se pueden distinguir tres elementos: substrato, forma y privación. El substrato es lo que permanece a lo largo del cambio (la esencia), la forma es lo que resulta del cambio y la privación lo que se pierde.
Los cambios naturales siguen las potencialidades internas de la sustancia de la que se trate. A su vez, Aristóteles distingue dos tipos principales de cambios: los sustanciales y los accidentales (cuantitativos, cualitativos, locativos). Con la teoría de las cuatro causas, pretende explicar los elementos que son precisos para entender el cambio. Conocer algo científicamente es para Aristóteles conocer sus causas, por eso la Física debe ocuparse de estudiar las causas de los seres naturales, respondiendo a cuatro cuestiones: ¿De qué es?, ¿Qué es? o ¿Cómo es?, ¿Quién es? y ¿Para qué es?.
Para explicar el cambio de las sustancias, Aristóteles distingue cuatro tipos de causa: Material, Formal, Eficiente y Final. En los seres artificiales, las cuatro causas son diferentes. En los seres naturales, las causas formal, eficiente y final coinciden: la forma es, a la vez, causa eficiente y final porque es la esencia o la naturaleza propia de algo la que determina su desarrollo y transformación hasta conseguir el fin que le es propio. Por último, Aristóteles sostiene que el movimiento y el tiempo son eternos, al mismo tiempo que afirma la necesidad de que exista un PRIMER MOTOR (motor inmóvil), causa del movimiento eterno del cosmos.
Antropología
Para Aristóteles el hombre es un zoon politikón, es un animal que se relaciona y se desarrolla en la polis. Para Aristóteles el alma es el principio vital del ser humano, lo que hace que la vida esté en acto. Es mortal y es la forma del ser humano. Su teoría define a los seres humanos como una suma de cuerpo y alma; el alma va unida al cuerpo y ambos son un todo. En consonancia con su teoría de la sustancia, el alma no puede separarse del cuerpo porque la materia y la forma no pueden darse por separado, sino unidas formando un compuesto.
Rechaza por completo el dualismo platónico y afirma que la idea de supervivencia del alma tras la muerte y su reencarnación es absurda. Para Aristóteles el alma está en todo el cuerpo y su unión es sustancial, por lo que cuando muere el cuerpo, el alma desaparece con él. Para Aristóteles hay un único tipo de alma, pero esta tiene diferentes funciones:
- Vegetativa: Es propia de las plantas, animales y los humanos la poseen también. Se ocupa de la nutrición, del desarrollo y de la reproducción.
- Sensitiva: Es propia de los animales y los humanos; se ocupa de las sensaciones que permiten la supervivencia.
- Racional: Es propia de los humanos; se ocupa del conocimiento y la racionalidad.
El pensamiento es la función más elevada del alma y se divide en entendimiento agente y paciente. Todas las facultades de conocimiento son propias del hombre.
COSMOLOGÍA
La ciencia aristotélica es una teleología. Para Aristóteles el universo es un cosmos: un mundo ordenado, eterno, finito, simétrico y esférico. Está constituido por dos mundos distintos: el sublunar y el supralunar. El movimiento es común a todas las sustancias del universo. Es finito y en él no existe el vacío. Además, está organizado jerárquicamente:
- Primero están los seres inmateriales e inmóviles.
- Luego los seres materiales pero incorruptibles y eternos, todos ellos compuestos de éter.
- Por último, los seres corruptibles, compuestos de los cuatro elementos.
El cosmos se dividía en:
- a) El mundo sub-lunar: Se caracteriza por la generación y la corrupción. Todas las sustancias de esta región están compuestas por los cuatro elementos. El movimiento típico de las cosas en el mundo sublunar es el rectilíneo, hacia arriba o hacia abajo. Se trata de un movimiento natural, debido a los elementos de los que están compuestas las sustancias y, dependiendo de la combinación que se dé en ellas, tenderán hacia arriba o hacia abajo. Así, el fuego y el aire se mueven hacia arriba y la tierra y el agua se mueven hacia abajo.
- b) El mundo supralunar: Aristóteles afirma que los astros son seres animados, incorruptibles y eternos, y están constituidos por el éter. Tienen un movimiento perfecto: circular, eterno, regular. Cada astro se instala en una esfera de éter movida por un motor. La penúltima de las esferas es la de las estrellas fijas, por encima de la cual está la última, que es donde se encuentra el Motor Inmóvil, causa de todo el movimiento universal que va transmitiendo a los motores de las otras esferas inferiores en las que se engastan los astros o planetas.
ÉTICA
La ciencia aristotélica es una teleología. Los puntos centrales en los que se articula la ética aristotélica son: la felicidad, la virtud y la idea de término medio.
La felicidad
Aristóteles hace consistir la felicidad humana en el pleno desarrollo de aquello que le es más esencial: la inteligencia, que se alcanza mediante la actividad contemplativa, es decir, la dedicada al conocimiento puro, a la filosofía. La virtud de la sabiduría es la que proporciona al ser humano la verdadera felicidad, aunque debe conjugarla con otras virtudes y con los bienes exteriores.
La Virtud
Aristóteles afirma que es imposible que exista la felicidad sin la virtud: la felicidad es la actividad del hombre conforme a la virtud. La virtud se adquiere por el hábito, y no exclusivamente a través de la educación y el saber, como sostenían Sócrates y Platón (saber qué es el bien no implica hacer el bien). Por eso, junto a un buen entendimiento, es necesaria la voluntad, que es lo que nos impulsa a obrar. A este saber obrar conforme a la razón lo llama Aristóteles prudencia, que es una de las virtudes éticas básicas.
Aristóteles distingue dos clases de virtudes: éticas y dianoéticas.
- Las virtudes dianoéticas se adquieren a través de la educación y se relacionan con la parte racional del alma. Las principales son el entendimiento, la ciencia, la sabiduría, el arte y la prudencia; esta última es fundamental para la ética porque es la capacidad para discernir y hacer lo bueno o lo malo.
- Las virtudes éticas se adquieren a través de la costumbre o el hábito, cuyo fin es dominar la parte irracional del alma (vegetativa y sensitiva). Sin ellas sería imposible la convivencia. Las más importantes son: fortaleza, templanza (término medio entre libertinaje e inapetencia) y justicia, siendo esta última la más importante.
La justicia es una virtud ética fundamental. Consiste en dar a cada uno lo que es debido. Hay dos clases de justicia:
- Justicia distributiva: Es la que señala cómo deben distribuirse los bienes y honores en una comunidad en función de los méritos de cada uno.
- Justicia conmutativa: Se da entre individuos y es correctiva: tiene como fin restituir un daño causado por o a otra persona. Cuando esa reparación se da en los tribunales se la llama judicial.
Política
Según Aristóteles, genética o cronológicamente, el individuo y la familia son anteriores al Estado (polis), pero naturalmente no:
- Las familias surgen de la necesidad de la especie humana para procrear y subsistir como especie. Esta es la unión primera.
- Luego surge la aldea o pueblo como agrupación necesaria para satisfacer las necesidades primarias y cotidianas. Una familia no puede procurarse a sí misma todo lo necesario.
- La ciudad-Estado es la culminación de este proceso. Su fin no es ya la subsistencia. No se trata ya de vivir, sino de vivir bien, es decir, de procurar la felicidad a todos sus miembros.
Así, el Estado se comporta como si fuera un organismo o un ser vivo que, como cualquier otro, tiende a un fin: la felicidad de los ciudadanos. Aisladamente, los seres humanos no podemos lograr nuestro fin: la felicidad. Necesitamos de la comunidad política para conseguirlo porque somos animales políticos (zoon politikón: el hombre es un animal de la polis, no se basta por sí solo, no es autosuficiente).
El carácter político (comunitario o gregario) del ser humano se explica por su capacidad de lenguaje, mediante el cual se transmite la cultura, la tradición, la moralidad y el contenido de las leyes que nos rigen. Y como la naturaleza no hace nada en vano, sino que siempre persigue un fin, el don del lenguaje sirve para comunicarnos, y sin comunicación no hay convivencia.
Según Aristóteles, desde el punto de vista del individuo como miembro de una comunidad, el Estado es anterior al individuo, al igual que el todo es anterior a las partes que lo componen. El Estado es concebido como un gran organismo autosuficiente y autónomo. Los seres humanos necesitamos de la comunidad política para ser lo que somos; no nos bastamos a nosotros mismos (no somos simultáneamente panaderos, agricultores, pescadores, zapateros; cada uno tiene unas capacidades y realiza una función en la sociedad).
Al igual que Platón, Aristóteles considera que ética y política no deben darse por separado, y que la ética ha de subordinarse a la política porque es más importante la voluntad de la polis que la individual. Ambas se refieren al bien del ser humano: el bien de la polis y el del individuo coinciden porque la felicidad de la comunidad como un todo es la suma de la felicidad de cada individuo. Solo en una polis feliz alcanzarán la felicidad los hombres. El Estado, además, ha de educar a sus ciudadanos en la virtud y posibilitar así su felicidad.
La prioridad a la que nos acabamos de referir no significa que Aristóteles niegue importancia al individuo. El Estado no es un fin en sí mismo, sino que su fin es la felicidad y la perfección de los ciudadanos. Ética y política se refieren así la una a la otra.
Sobre el gobierno
Aristóteles clasifica los tipos de gobierno, regímenes o constituciones, dependiendo de si son o no son justos y del número de gobernantes (uno solo, unos pocos o la mayoría). Cualitativamente, estas formas podrán ser justas o injustas, atendiendo a si su mira está puesta en el bien particular o en el bien común:
- Monarquía: Es la forma justa de gobierno de un solo hombre.
- Aristocracia: Es el gobierno justo de unos pocos: los mejores.
- Democracia: Es la forma justa del gobierno del pueblo.
Son tres formas justas porque miran el bien y el interés común. Cuando estas tres formas se desvían de la justicia, que es la principal virtud política, y se orientan al interés particular, degeneran respectivamente en las siguientes formas injustas de gobierno: tiranía, oligarquía y demagogia.
El mejor régimen para Aristóteles será una mezcla de las virtudes de los tres gobiernos justos antes mencionados, y que Aristóteles llamará POLITEIA o República, formado por ciudadanos. La clave está en lo que él considera ser «ciudadano», un concepto bastante restrictivo. Ser ciudadano significa tener la capacidad de ejercer funciones deliberativas (judiciales, de gobierno) y de defensa; solo los ciudadanos tendrán derecho a la propiedad. Pero excluye de la ciudadanía a los obreros, labradores, artesanos y comerciantes, debido a que estos, más interesados en cuestiones materiales, no poseen la razón ni la educación para llegar a la verdad y a la virtud. Las mujeres y los esclavos tampoco son considerados ciudadanos.
EL CONOCIMIENTO
El conocimiento puede ser sensible o intelectual (arte, prudencia, ciencia y entendimiento). El saber sobre los principios no se puede demostrar, sino que estos se captan de modo intuitivo gracias al entendimiento. Tales principios pueden ser:
- Particulares: Válidos para una sola ciencia. A los principios propios de cada ciencia los llama tesis. Estas se dividen a su vez en postulados y definiciones.
- Generales: Válidos para todas las ciencias o saberes. A los principios generales, Aristóteles los denomina axiomas.
En cuanto a los métodos de conocimiento, Aristóteles afirma que hay dos:
- a) La deducción demostrativa: Va de lo general a lo particular.
- b) La inducción: Es el procedimiento que va de lo particular a lo general.
Aristóteles cree que el conocimiento empieza por los sentidos; a través de ellos captas la información y la unificas a través del sentido común. El sentido común será, por lo tanto, el agente que unifica el conocimiento captado por los sentidos. Gracias a la imaginación podemos crear una imagen del objeto percibido y gracias a la memoria retienes esa información. Después de esto aparece el entendimiento agente, que va de lo particular a lo general, y el entendimiento paciente, que va de lo general a lo particular. Aristóteles no desarrolla más el intelectualismo agente, pero hay quien cree que tiene que ver con la razón y quien cree que es Dios.
Ética Epicúrea
Defiende la importancia del cuerpo como fundamento de la experiencia. La felicidad es igual al placer, que es el resultado de evitar el dolor mediante la automoderación de los deseos. Se consigue mediante la elección de los placeres naturales y necesarios, y se manifiesta en la ataraxia o serenidad del alma. Para alcanzar este estado de serenidad, Epicuro recomienda el apartamiento de la política, el cultivo de la amistad y la indiferencia frente a los dioses.
Ética Estoica
La preocupación principal es conseguir la felicidad, que se basa en vivir en armonía con el mundo adaptando las necesidades individuales a las de la naturaleza, siguiendo el vínculo universal que constituye el logos:
- Toda tendencia natural es buena, porque la naturaleza es norma de conducta.
- Cuando la naturaleza se desvía, entonces surge la pasión.
- Ante la pasión, el deber exige autodominio.
- La pasión es un error de juicio que nace de una falsa opinión.
Ser feliz consiste en adaptarse a las circunstancias que proporciona la autosuficiencia. El sabio es aquel que vive según la razón y está libre de pasiones, un ideal prácticamente inalcanzable al que solo Sócrates, Antístenes y Diógenes se aproximaron. Para facilitar la aproximación, los estoicos elaboraron una teoría de las conductas convenientes. Por último, para los estoicos, la libertad es el sometimiento y la aceptación de la necesidad, en la abstinencia absoluta ante las pasiones y los placeres.
Contexto Sociocultural
Las guerras del Peloponeso dejaron sumida a Atenas en una profunda recesión económica, causada no solo por la destrucción de los cultivos y el empobrecimiento derivado de una agricultura insuficiente, sino sobre todo por la destrucción de las redes comerciales y el aumento de la piratería, provocando el agotamiento de los excedentes y el descenso del consumo.
Las diferencias sociales se acentúan y se disgrega la estructura básica de la sociedad del período clásico (ciudadano/soldado/campesino), ya que la escasez provoca la demanda de trabajos dependientes (lo que conduce al aumento del número de esclavos y de mercenarios) y se producen movimientos migratorios de las poblaciones empobrecidas que alteran el status quo, con las consiguientes tensiones entre ricos y pobres.
Pese a las derrotas militares y al deterioro de la actividad económica, Atenas seguirá teniendo una intensa actividad filosófica. Los sofistas irán dejando paso a nuevas formas de hacer filosofía, como la de Platón que, con la creación de la Academia el año 387 a.C., atraerá a numerosos estudiosos. Uno de ellos será Aristóteles, quien permanecerá en la Academia durante 20 años, para abandonarla tras la muerte de Platón, iniciando un largo periplo fuera de Atenas que le llevará a ocuparse de la educación del que será posteriormente conocido como Alejandro Magno (macedonio que conquistaría Grecia, dejándola dividida en muchos territorios a su muerte).
Posteriormente, tras regresar a Atenas, fundará allí su propia escuela filosófica, el Liceo, que competirá con la Academia y se convertirá en otro centro de actividad filosófica, dedicada tanto a la investigación como a la difusión del conocimiento. Por lo demás, las doctrinas de los filósofos cínicos, seguidores de Antístenes de Cirene, así como las de los sofistas y de los filósofos presocráticos son conocidas y consideradas por los pensadores de la época.
Más que escuelas filosóficas destinadas a difundir una doctrina, la Academia y el Liceo se pueden considerar centros de investigación donde confluyen filósofos con distintos intereses, aunque con la idea de integrar los conocimientos bajo la concepción de que derivan de causas comunes. Es la búsqueda del conocimiento por las causas y principios, tan característica del pensamiento de ambos filósofos. La intensa actividad filosófica en Atenas se verá acrecentada por la creación de nuevas escuelas durante el período helenístico, como El Jardín de Epicuro de Samos y la Stoa de Zenón de Citio.
