El Pensamiento Filosófico en la Atenas Democrática: Sofistas y Sócrates

La Ilustración Ateniense

Los Sofistas

Los sofistas fueron un grupo de pensadores e intelectuales griegos que floreció en la Atenas democrática en la segunda mitad del siglo V a. C. Pero, ante todo, fueron educadores y pueden ser considerados como un genuino producto de la democracia ateniense. En efecto, la instauración de la democracia en Atenas hizo posible que el pueblo tomara parte de las decisiones políticas, y que algunos ciudadanos pudieran acceder al poder y a cargos de responsabilidad política hasta entonces reservados a la aristocracia.

En este nuevo contexto político desempeñan su función principal: enseñar y formar a aquellos ciudadanos que aspiran a alcanzar el éxito social o a triunfar en política. Para lograrlo, lo importante es convencer y persuadir mediante la palabra, aunque lo que se diga no siempre sea la verdad. La verdad es siempre relativa o tal vez no exista. Por eso, entre sus enseñanzas incluyeron disciplinas como la oratoria (el arte de hablar bien en público), la retórica, la erística, etc. Muchos sofistas fueron grandes oradores y expertos en el arte de la palabra.

Algunos sofistas célebres fueron Protágoras, Gorgias, Hipias, Trasímaco, Calicles o Pródico. Todos ellos tienen una serie de puntos en común que les identifica a pesar de sus diferencias:

  • a) Su actividad principal es la educación: Son los primeros profesionales en la enseñanza, pues son los primeros en cobrar por enseñar y en hacer de la educación un medio de vida.
  • b) Origen extranjero: Aunque vivieron en Atenas, la mayoría de ellos eran extranjeros llegados de otras ciudades griegas. Al ser extranjeros, carecían de derechos políticos y tenían prohibido participar directamente en la política de la ciudad.
  • c) Vínculo con la democracia: Ligados a la democracia, frecuentemente tuvieron en su contra a los sectores más conservadores.

Platón considera a los sofistas como impostores que ocultan su ignorancia por medio de la palabrería, y alude a ellos con expresiones como «cazadores asalariados de jóvenes adinerados». Sin embargo, en la actualidad, los sofistas han sido mejor valorados y se considera a la Sofística como un movimiento de difusión cultural muy importante, que aportó ideas innovadoras.

Teorías originales y polémicas en el terreno filosófico

  • Relativismo: Afirma que no existen verdades absolutas, que toda verdad es siempre relativa. Para los sofistas no hay diferencia entre la verdad y lo que parece verdad. La verdad es lo que a cada cual le parece verdad. Lo mismo es ser y parecer. Por tanto, cualquier opinión es verdadera y por eso no hay diferencia alguna entre conocer verdaderamente algo y opinar sobre algo. Contra Platón, afirman, pues, que todo conocimiento es simplemente opinión.
  • Escepticismo: Según el cual no podemos estar absolutamente ciertos de nada, pues conocer la verdad es imposible. El sofista Gorgias es un gran ejemplo. Contra Sócrates y Platón, los sofistas estaban convencidos de que la razón humana es incapaz de ofrecer un conocimiento objetivo y cierto de la realidad, y además que el lenguaje humano no podía ser nunca un reflejo objetivo y fiel de la realidad.
  • El convencionalismo: Afirma que tanto las instituciones políticas, como las leyes y la moral, son productos de decisiones o de convenciones humanas tomadas en un momento histórico determinado. Las leyes de la ciudad y las normas morales son así porque se ha convenido o acordado que sean así. En efecto, los sofistas habían podido comprobar en sus numerosos viajes que no hay dos pueblos que tengan las mismas leyes ni las mismas costumbres morales. El convencionalismo de los sofistas está estrechamente asociado al relativismo moral que también defendían, y que afirmaba que lo que se considera bueno o malo, justo o injusto, no es algo fijo ni absoluto ni tampoco universalmente válido.
  • El empirismo político: El punto de vista político de los sofistas puede denominarse empirismo político y está estrechamente ligado a la democracia. El empirismo político consiste en considerar bueno y justo aquello que, de hecho, el pueblo o la mayoría toma por «justo y bueno», sin pararse a considerar si eso es lo verdaderamente justo y bueno.
  • Empirismo político (continuación): Punto de vista político de los sofistas y estrechamente ligado a la democracia. Consiste en considerar bueno y justo aquello que, de hecho, la mayoría toma por “justo y bueno”. Según Platón, los sofistas se contentaban con estudiar qué es lo que el vulgo considera bueno y justo, cuáles son sus gustos y tendencias, para luego erigir en valores morales los apetitos y deseos del pueblo ignorante. Finalmente, enseñaban a sus jóvenes discípulos a dar al pueblo lo que este quería.

Sócrates

a) Biografía

Sócrates (470 a. C. – 399 a. C.), maestro de Platón, nace en la Atenas democrática, en la época de su mayor esplendor, en el seno de una familia modesta: el padre escultor y la madre comadrona. Se dice de él que nunca ambicionó la riqueza ni tuvo deseos de destacar en la política. En su opinión, la filosofía solo puede practicarse mediante el diálogo.

Platón cuenta de él que dedicó su vida a la búsqueda de la verdad, interrogándose a sí mismo y a los demás acerca del bien humano, la justicia y la virtud. A diferencia de algunos sofistas, que presumían de sabios, Sócrates afirmaba de sí mismo la célebre frase «solo sé que no sé nada», dando a entender con ello que el punto de partida de toda indagación filosófica debía ser el reconocimiento de la propia ignorancia.

Tras la restauración de la democracia por parte de Trasíbulo, fue juzgado y condenado a tomar la cicuta. Pero, en realidad, las causas de su condena fueron políticas. Esta trágica muerte influyó poderosamente en la vida y en el pensamiento de su discípulo Platón.

b) Filosofía de Sócrates

Defensa de una concepción absolutista de la verdad y de los valores morales

Tanto Sócrates como Platón no negaron que hay muchas opiniones que son meramente relativas, pero, en oposición a los sofistas, sostuvieron que una cosa son las opiniones y otra la verdad; esta, a diferencia de una simple opinión, no es relativa a cada uno ni a lo que dicte una determinada sociedad o época histórica. Hay, por consiguiente, ciertas verdades absolutas, objetivas y universales accesibles a la razón.

La educación y la dialéctica socrática

Para Sócrates, todo ser humano posee dentro de sí la verdad y, por consiguiente, la tarea del educador consiste en guiarle y orientarle convenientemente para que, por sí mismo, descubra esa verdad y pueda organizar su vida justamente, conforme a ella. El método educativo de Sócrates es la dialéctica, que es también un método de investigación de la verdad que se basa en el diálogo entre maestro y discípulo con el objetivo de alcanzar la verdad. La dialéctica socrática consta de dos fases:

  • Ironía: Su objetivo es lograr que el discípulo ponga en cuestión todo aquello de lo que creía estar seguro y convencido, y caiga en la cuenta de que, en realidad, no sabe aquello que creía saber.
  • Mayéutica: Es el arte de lograr que el discípulo, dirigido por las preguntas del maestro, llegue a alumbrar o “dar a luz” la verdad, la cual habita ya en su interior.
Búsqueda de las definiciones esenciales

Sócrates pensaba que debía haber una característica común a todas las cosas. Esta característica común (la justicia, el bien, la belleza) es lo que nos sirve de criterio para distinguir respectivamente una cosa justa de una injusta, una buena de una mala, etc. Por eso se dedicó a la búsqueda de las definiciones de cada uno de estos valores, las cuales debían expresar la esencia permanente de la realidad investigada.

Intelectualismo moral

Teoría ética de Sócrates que afirma que la virtud consiste en el conocimiento. Consta de tres principios:

  • La virtud es conocimiento: Una persona no puede ser justa si no conoce qué es la justicia. Sin conocimientos no puede haber virtud.
  • El vicio es ignorancia: Según Sócrates, todo ser humano desea su propio bien, pero a veces nos equivocamos y tomamos el mal por el bien.
  • Nadie obra mal a sabiendas: Si alguien conoce realmente qué es la justicia, necesariamente tiene que obrar justamente, y no puede obrar injustamente. Si alguien dijera que sabe qué es la justicia y, sin embargo, viéramos que obra injustamente, es porque realmente no sabe lo que es la justicia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *