Análisis comentario de texto del discurso del método de Descartes

Share Button

Kant.Contexto histórico-cultural:


1724-1804. Definíó su tiempo como época de ilustración. Movimiento cuyos padres son Locke y Newton, nace en Inglaterra y a lo largo del Siglo XVII llega a Francia. Esta cultura adquiríó en cada país  carácterísticas propias, al encontrarse con situaciones políticas, sociales y económicas diversas. La revolución industrial comienza en Inglaterra en la segunda mitad del siglo, aunque la economía sigue siendo agraria. En países como Inglaterra, Francia o Países Bajos se produjo una revolución agrícola que provocó un aumento demográfico. Con la excepción de la monarquía parlamentaria inglesa, el absolutismo domina Europa, aunque en algunos países como Rusia, Austria o Prusia adquiero la forma de despotismo ilustrado, lo que prueba que no solo es una corriente filosófica sino un movimiento amplio que se notó en otros ámbitos. Las ideas ilustradas formaron parte de las revoluciones de finales de siglo, Revolución francesa, Guerra de la Independencia de EEUU, y sobre los que Kant reflexiónó. Prusia, patria de nuestro autor, formaba parte de los países que se incorporaron a la Ilustración desde una situación de menor desarrollo económico y social: tenía una economía atrasada, ausencia de capitales privados y muy poca burguésía. La ilustración se convirtió en un proceso elitista, dirigido por el monarca. Kant, profesor en la Universidad y entusiasta que sostiene la política reformista del rey, ejemplifica esta carácterística. Las reformas promovidas por la monarquía prusiana crearon las condiciones para la ilustración. Comenzaron con Federico Guillermo I, pero fue Federico II, el Grande, amigo de Voltaire quien les imprimíó la dirección decisiva. El nuevo monarca hizo suya la idea de progreso y continúo el desarrollo económico y militar de su padre. Aplicó medidas propias de despotismo ilustrado: suprimíó la tortura y se preocupó por la justicia y la libertad de culto y expresión, conquistas que Kant elogia. El monarca también promulgó la educación, instauró la enseñanza obligatoria, creó instituciones científicas dirigida por Maupertuis.

Contexto filosófico:


La Ilustración en este ámbito también presentó carácterísticas específicas. Mientras que la Francesa y la británica tuvieron un componente especialmente empirista, la alemana fue más racionalista. La ilustración apuesta por la razón que se separa del racionalista. Movimiento que desde Descartes había dominado la filosofía en el continente, defendíó una razón que argumenta idea innatas para llegar a conocimientos ciertos. En las islas Británicas dominaba el Empirismo. Precisamente las críticas de Hume, su representante más destacado, llevaron a Kant a la revisión de ese Racionalismo clásico, que en Prusia tenía en Wolff a su máximo exponente. Kant asume los rasgos propios de la razón ilustrada, razón que apuesta por el análisis y la crítica, se juzga a sí misma y discute sobre sus posibilidades y límites. El Racionalismo había aceptado según Kant, que la razón puede alcanzar la verdad y el bien, al contrario de Hume que concluye la posibilidad de un conocimiento verdadero sobre el mundo y de una moral basada


en leyes objetivas. Kant se propone analizar en qué medida las prestaciones racionalistas están fundadas, fue este el período crítico de su pensamiento. El ilustrador alemán en primer lugar se ocupó de buscar las condiciones que hacen posible el conocimiento universal y necesario y en segundo lugar de analizar la dimensión práctica de la razón, la moral.

Conceptos:


Duda:


incertidumbre o falta de indecisión sobre la verdad de un enunciado que hasta ese momento es solo una creencia u opinión.

Evidencia:


objetivamente es el objeto de una intuición: las naturalezas simples; subjetivamente son los conocimientos resultado de tal intuición.

Método:


conjunto de reglas ciertas y fáciles que permiten no tomar nunca nada falso por verdadero (evidencia, análisis, síntesis y enumeración)

Objetos simples:


Naturalezas simples. Elementos que son conocidos mediante una intuición.

Orden:


uno de los elementos básicos del método.

Prevención:


vicio de la razón opuesto a la precipitación. La cometen quienes no se consideran capaces de juzgar por sí mismos y siguen los juicios de otros.

Alma:


la sustancia pensante.

Análisis:


La descomposición de algo en sus elementos constituyentes.

Juicio:


proposición que afirma o niega algo(predicado) de algo(sujeto), y que se caracteriza por que es verdadera o falsa.

Meditaciones metafísicas:


Descartes las define como los pensamientos por medio de los que cree haber llegado al conocimiento cierto de la verdad.


Comentario del texto. B)


Este texto pertenece a la obra Discurso del Método, principal obra escrita por René Descartes y una obra fundamental de la filosofía occidental. Se publicó de forma anónima en Leiden (Holanda) en francés, en el año 1637, y constituía, en realidad, el prólogo a tres ensayos: Dióptrica, Meteoros y Geometría; agrupados bajo el título conjunto de Ensayos filosóficos.Es una de las obras más importantes de la historia de la filosofía, y que tiene una doble finalidad: práctica (dirigir adecuadamente la propia razón) y teórica (buscar la verdad). Es una obra de carácter autobiográfico y escrito en primera persona, donde su autor, Descartes, se propuso mostrar la forma en que había ordenado su vida y el camino que había seguido para dirigir de una forma adecuada su entendimiento, es decir, su evolución intelectual. La obra tiene seis partes, de las cuales, las dos más importantes son: la II (principales reglas del método y su aplicación a algunas cuestiones matemáticas) y la IV (aplicación del Método cartesiano a cuestiones filosóficas y da pruebas de la existencia de Dios). Descartes inaugura la modernidad en la que la reflexión filosófica se concentra en torno a la noción del sujeto. La visión teocentrista (Dios es el centro de la filosofía) es sustituida por la visión antropocentrista (el ser humano es el centro) en la que el ser humano es entendido como un ser racional  y que puede alcanzar la verdad.Concretamente, este fragmento pertenece a:

– Parte II:

en esta parte describe las principales reglas del método. No sólo muestra una búsqueda del método y las reglas del método, sino también el por qué de su búsqueda, el camino seguido hasta encontrarlas y su primera aplicación, que fue a las matemáticas. Por tanto, Descartes centra el tema que aborda en esta parte del Discurso en el Método, es decir, en el establecimiento de una serie de reglas ciertas y de fácil aplicación para alcanzar infaliblemente la verdad

En cierto momento de su vida se dio cuenta que para llegar a la verdad era necesario apartarse de todas las opiniones y creencias asimiladas por costumbre y no por el uso de la razón (hay que dudar de todo: la duda metódica). Con este propósito, Descartes intentó aprovechar lo bueno que había recibido de sus maestros, aunque sabía que ni las matemáticas o la lógica eran ciencias que le garantizaran con seguridad lo que quería. Por ello pensó en la necesidad de construir un Método para emplear correctamente la razón, que se puede resumir en cuatro reglas: 1. Regla de la evidencia, 2. Regla del análisis, 3. Regla de la síntesis y 4. Regla de la revisión o enumeración.

Para comprobar la eficacia de su Método, Descartes lo puso en práctica en algunos problemas matemáticos. El resultado fue que descubriera la geometría analítica. Sin embargo pospuso la aplicación del Método a cuestiones filosóficas hasta el momento en que se sintiera maduro y preparado para abordarlas.


– Parte IV:

en esta parteaplica el Método cartesiano a cuestiones filosóficas, da pruebas de la existencia de Dios y aparecen los grandes temas de la metafísica cartesiana. El Método de Descartes exigía no tomar como verdadero nada que no fuera evidente y para aplicarlo, había que dudar de todo. La duda metódica es indispensable en la filosofía, ya que aspira a una comprensión radical de la realidad. Sin embargo, hay algo que resulta indudable, el YO (si dudo es que pienso, y entonces soy: «cogito, ergo sum» («pienso, luego soy»)). A partir de este primer principio o certeza, Descartes irá formando el resto de su pensamiento, como: el criterio de la verdad, la sustancialidad del alma, la demostración de la existencia de Dios, la existencia de Dios como garantía de nuestros conocimientos, así como la deducción de la existencia del mundo (que desarrollaré en el punto c) Justificación de la filosofía del autor).En definitiva Descartes nos presenta un proyecto de reforma del saber. Para rechazar las opiniones erróneas, necesitamos un criterio para saber lo que es verdad y lo que no, y no podemos encontrarlo en los sentidos porque son engañosos, sino en la intuición racional. A partir de estas verdades alcanzaremos el conocimiento verdadero.


c) Dentro del pensamiento moderno, René Descartes tuvo una grandísima importancia, por ello se le considera el creador o padre de la filosofía moderna, ya que con una nueva forma de pensamiento establecíó en todo el conocimiento filosófico un novedoso método, con sus propias carácterísticas, para hallar la verdad.

Descartes pertenecíó a la corriente filosófica del s. XVII llamada Racionalismo, que se opone al Empirismo inglés del s. XVIII, y sostiene que nuestros conocimientos válidos sobre la realidad provienen del entendimiento. Afirma también que hay ideas innatas en el entendimiento, que no tienen su origen en la experiencia sensible, y que nuestro conocimiento se construye a partir de ciertas ideas y principios evidentes.  El objetivo de Descartes era el logro de la verdad filosófica mediante la razón. Pretendía construir una filosofía que asegurase el conocimiento perfecto de todas las cosas que el hombre puede conocer. Este pensamiento cartesiano ha afectado tanto nuestro siglo, que creó lo que nos guía: la subjetividad. El método está estructurado de tal forma que redirecciona en la actualidad nuestro modo de pensar y actuar:

Tras el hundimiento de la filosofía aristotélico-tomista y como el camino a la verdad era difícil, Descartes buscó y creó un método que garantizara llegar a ella, y que a su vez unificara las ciencias, buscando así el camino más seguro para evitar el error.  Este método supone una confianza absoluta en la razón, ya que ella es infalible. 


Las reglas del método


Descartes se dio cuenta que para llegar a la verdad era necesario apartarse de todas las opiniones y creencias asimiladas por costumbre y no por el uso de la razón. Con esto, pensó en la necesidad de construir un Método para emplear correctamente la razón; partiendo de una serie de reglas, quiere garantizar el razona­miento correcto y la reconstrucción de todo el saber huma­no. Las reglas de dicho método son:

1)   Regla de la evidencia: no hay que admitir nada como verdadero si no se lo conoce con claridad y distinción; hay que rechazar cualquier idea que no sea clara y distinta. Se llega a la eviden­Cía por intuición o por deducción.

2)   Regla del análisis: hay que reducir o dividir las dificultades en tantas partes más simples como sea necesario para resolverlas más fácilmente.

3)   Regla de la síntesis: partiendo de esos elementos simples debemos ascender poco a poco hasta conocimientos más complejos.

4)   Regla de la revisión: hay que repasar todos los pasos dados para comprobar que no nos hemos equivocado en el razonamiento.

Para comprobar la eficacia de su Método, Descartes lo aplicó en algunos problemas matemáticos, descubriendo así la geometría analítica.

La duda metódica y el cogito


Seguidamente, Descartes aplica el método a la metafísica, raíz del «árbol de las ciencias», para averiguar si existe una primera verdad absolutamente cierta, sobre la que elevar el edificio del conocimiento.

Para ello, plantea la duda metódica, que consiste en cúes­tionar todos nuestros conocimientos a fin de hallar alguno que sea seguro e indudable. La duda metódica tiene cuatro niveles:

1)   Desconfianza del conocimiento aportado por los sentidos: como estos nos engañan muchas veces, causando ideas oscuras y confusas, podrían engañarnos siempre.

2)   Confusión entre el sueño y la vigilia: los sueños no se dis­tinguen a veces de la realidad, de manera que toda la rea­lidad muy bien pudiera ser una ilusión.

3)   Hipótesis del “Dios engañador”: los razonamientos matemáti­cos siguen teniendo validez, incluso en sueños, pero quizá Dios nos ha creado de tal manera que nos engañemos siem­pre, incluso en los razonamientos más evidentes.

4)   Hipótesis del “genio maligno”: aun suponiendo que Dios no puede engañarnos, porque es bondadoso, podría exis­tir un espíritu malvado que se divirtiese haciéndonos errar cada vez que razonamos.

Sin embargo, aunque la duda parece haber eliminado todos nuestros conocimientos, incluidos los matemáticos, en el acto mismo de dudar aparece algo indudable que resiste cualquier duda: si el sujeto duda, es que piensa, y, si piensa, es que existe. «Pienso, luego existo» (“Cogito, ergo sum”) es la primera certeza indudable de la metafísica de Descartes.

Demostración de la existencia de Dios y del mundo


Descartes define el YO como una sustancia pensante (“res cogitans”, Yo, Alma). Admite dos tipos de sustancias: la sustancia infinita (Dios) que no necesita de otra cosa para existir, y las sustancias finitas que no necesitan de nada para existir excepto de Dios, son la «res cogitans» o pensamiento (yo pensante o sustancia pensante) y la «res extensa» o sustancia extensa o materia física (mundo).

El contenido del pensamiento son las ideas, voluntades y juicios (que son los que pueden conducirnos a error). A su vez, las ideas son de tres clases:

1) Adventicias: aquellas ideas que parecen provenir de los objetos exteriores

2) Facticias: las crea nuestra imaginación

3) Innatas o naturales: son propias del ser humano (por ejemplo, el YO)

Pero entre las ideas innatas encontramos una muy es­pecial: la de un «ser infinitamente perfecto» (Dios), que no puede haber sido creada por el YO, ya que este es finito e imperfecto, de manera que esa idea ha tenido que ser pues­ta en el sujeto por un ser realmente infinito, con lo que que­da demostrado que Dios existe.

Descartes añade otras dos demostraciones de la existencia de Dios: la primera es que dado que el YO tiene en su mente la idea de un ser infinitamente perfecto, ese ser tiene que incluir en­tre sus perfecciones la de existir necesariamente; la segunda es que si el YO se hubiese dado a sí mismo la existencia, se ha­bría dado todo tipo de perfecciones, entre ellas, la de existir necesariamente, pero, en cambio, es finito e imperfecto, por tanto, ha tenido que haber sido traído a la existencia por otro ser, que puede ser contingente (por ejemplo, sus padres) o necesario. La cadena de seres contingentes (que pueden ser o existir o no) no puede ser infinita, pues entonces el yo no existiría actual­mente, pero como sí existe, ha de haber un ser necesario, Dios, que lo ha creado y lo mantiene en la existencia.

Dios, como ser infinitamente perfecto, tiene que ser bondado­so y no puede engañamos: Dios garantiza que el mundo exterior existe y que la ciencia matemática que se ocupa de él es verdadera (siempre que sus razonamientos se ajusten a las reglas del Método). La conciencia de Dios es lo que «sujeta o sostiene» la realidad, Dios es ese ser cuya existencia está comprendida en su esencia.


Sin embargo, aunque la duda parece haber eliminado todos nuestros conocimientos, incluidos los matemáticos, en el acto mismo de dudar aparece algo indudable que resiste cualquier duda: si el sujeto duda, es que piensa, y, si piensa, es que existe. «Pienso, luego existo» (“Cogito, ergo sum”) es la primera certeza indudable de la metafísica de Descartes.

Demostración de la existencia de Dios y del mundo


Descartes define el YO como una sustancia pensante (“res cogitans”, Yo, Alma). Admite dos tipos de sustancias: la sustancia infinita (Dios) que no necesita de otra cosa para existir, y las sustancias finitas que no necesitan de nada para existir excepto de Dios, son la «res cogitans» o pensamiento (yo pensante o sustancia pensante) y la «res extensa» o sustancia extensa o materia física (mundo).

El contenido del pensamiento son las ideas, voluntades y juicios (que son los que pueden conducirnos a error). A su vez, las ideas son de tres clases:

1) Adventicias: aquellas ideas que parecen provenir de los objetos exteriores

2) Facticias: las crea nuestra imaginación

3) Innatas o naturales: son propias del ser humano (por ejemplo, el YO)

Pero entre las ideas innatas encontramos una muy es­pecial: la de un «ser infinitamente perfecto» (Dios), que no puede haber sido creada por el YO, ya que este es finito e imperfecto, de manera que esa idea ha tenido que ser pues­ta en el sujeto por un ser realmente infinito, con lo que que­da demostrado que Dios existe.

Descartes añade otras dos demostraciones de la existencia de Dios: la primera es que dado que el YO tiene en su mente la idea de un ser infinitamente perfecto, ese ser tiene que incluir en­tre sus perfecciones la de existir necesariamente; la segunda es que si el YO se hubiese dado a sí mismo la existencia, se ha­bría dado todo tipo de perfecciones, entre ellas, la de existir necesariamente, pero, en cambio, es finito e imperfecto, por tanto, ha tenido que haber sido traído a la existencia por otro ser, que puede ser contingente (por ejemplo, sus padres) o necesario. La cadena de seres contingentes (que pueden ser o existir o no) no puede ser infinita, pues entonces el yo no existiría actual­mente, pero como sí existe, ha de haber un ser necesario, Dios, que lo ha creado y lo mantiene en la existencia.

Dios, como ser infinitamente perfecto, tiene que ser bondado­so y no puede engañamos: Dios garantiza que el mundo exterior existe y que la ciencia matemática que se ocupa de él es verdadera (siempre que sus razonamientos se ajusten a las reglas del Método). La conciencia de Dios es lo que «sujeta o sostiene» la realidad, Dios es ese ser cuya existencia está comprendida en su esencia.

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *