Pensamiento Filosófico: De la Metafísica de Platón al Totalitarismo de Arendt

Crítica a la Metafísica

Sócrates es para Nietzsche el principio de la decadencia, por ser el primero en introducir el espíritu lógico y dialéctico, la razón fría y calculadora que se opone a la espontaneidad del instinto; es el primero en identificar razón, virtud y felicidad.

Platón, su discípulo, completa su obra y es el filósofo que culmina la decadencia de la vida. Platón no solo inventa otro mundo, sino que propone ese mundo como el verdadero, convirtiendo al mundo sensible —este mundo que nosotros vivimos— en inferior a él. El hecho de considerar ese mundo inmutable e inmaterial como el verdadero, perfecto y real es una «ilusión» irreal que nos aparta de la verdadera vida.

En el caso de Sócrates, al afirmar que el hombre feliz es el virtuoso y que la virtud se obtiene a través de la razón, se niegan el instinto, la espontaneidad y la fuerza, que son los auténticos valores de la vida. Además, se están transformando felicidad y virtud en “ideas”, en el caso de Platón, y se está escapando de este mundo inventándose «otro».

Crítica a la Moral y Ética

Nietzsche despliega toda su capacidad crítica contra la moral tradicional, encarnada en la moral cristiana, que considera la mayor decadencia, la mayor negación de la vida. Existen para él dos tipos básicos de moral:

  • La moral de señores: Es la moral de los fuertes, del superhombre. Esta moral se caracteriza por no depender de nadie para obrar. Uno mismo es su propio referente. Los señores son ellos mismos los creadores de sus valores y, por tanto, no tienen que buscar la aprobación de sus acciones más que de ellos mismos. Sus valores son: la fuerza, la violencia, la crueldad y el dominio.
  • La moral de esclavos: Es la moral de los débiles, los cobardes. Es la moral del cristianismo. Sus valores son: la compasión, la bondad de corazón, la paciencia y la humildad. Se basan, según él, en la negación de uno mismo y en la creencia en los valores dados por otros o un ser superior, Dios.

El Eterno Retorno de lo Mismo

Aparentemente, se entra en una paradoja: la vida se da en el tiempo, hay que vivir el presente porque es lo único que hay. Pero el tiempo fluye y el presente desaparece. Frente a ello, Nietzsche plantea eternizar el presente a través de la creencia en el eterno retorno de lo mismo. Nietzsche entiende que este eterno retorno es la afirmación más extrema de la vida. El superhombre lo es aceptando el máximo reto: que toda su vida se repita eternamente. El superhombre debe vivir y aceptar todo lo que pasa de tal manera que desee que vuelva a ocurrir. Es lo que él llama el “amor fati”, amor al destino, tanto de lo bueno como de lo malo.

Para Nietzsche, la creencia en Dios ha supuesto la mayor de las decadencias, ya que si el hombre cree en un ser superior que le ha creado, deja de creer en sí mismo y no puede crear sus propios valores. Además, si cree en una vida después de la terrena, no vive esta vida como debería. El Dios cristiano es la antítesis del superhombre y da sentido a la moral de esclavos, que fomenta valores como la humildad, la compasión y el amor a los demás, impidiendo que el hombre se supere.

Nietzsche considera que la vida es irracional y cruel, y que la realización personal consiste en aceptarla tal como es mediante una afirmación incondicional de la vida. Solo quien posee voluntad de poder sabe vivirla, ya que lo importante es la acción y la voluntad, no la razón. Esta voluntad de poder prioriza al individuo y sus deseos, moviéndose por el afán de dominio, lo cual es incompatible con el Dios cristiano.

Totalitarismo y Política según Hannah Arendt

El totalitarismo es un sistema político que se justifica mediante leyes suprahumanas, como la naturaleza o la historia, eliminando la libertad individual. Los individuos se convierten en instrumentos del Estado y desaparece la pluralidad.

Según Hannah Arendt, sus raíces son el antisemitismo, que convierte la persecución en ideología política, y el imperialismo, que introduce el racismo y rompe la igualdad humana. La dominación total se desarrolla en tres fases: se quitan derechos, se deshumaniza a las personas y se las encierra en campos de concentración. El terror mantiene el sistema, creando una masa obediente sin identidad propia.

El totalitarismo surge en sociedades aisladas y sin vida política, donde las personas buscan pertenencia. Su antídoto es la democracia, basada en el diálogo, la igualdad y la acción común. En “La condición humana”, Arendt defiende la vita activa (actuar) frente a la contemplativa. La acción política se basa en la pluralidad y en la capacidad humana de iniciar algo nuevo (natalidad). El ser humano no tiene una naturaleza fija, sino condiciones cambiantes, y puede alcanzar la inmortalidad actuando y dejando huella en el mundo.

Antropología Platónica

Platón concibe al ser humano como una unión accidental de cuerpo y alma. El alma pertenece al mundo de las ideas y debe volver a él; el cuerpo es la cárcel del alma. Para explicar cómo el alma está en un cuerpo como si fuera su cárcel, utiliza el mito del carro alado en su obra “El Fedro”:

  • El auriga: Es la parte racional.
  • El caballo blanco: Simboliza el apetito irascible o las pasiones nobles.
  • El caballo negro: Simboliza el apetito concupiscible o las malas pasiones.

En un momento dado, el caballo negro tira más fuerte que el blanco y todo el carro (alma) cae del mundo de las ideas al mundo sensible, dentro de un cuerpo. A lo largo de la vida, el ser humano debe purificarse para que su alma se separe del cuerpo y vuelva a su lugar de origen. Si no es así, el alma transmigra a otro cuerpo.

Ética y Virtud en Platón

Su preocupación fundamental es de carácter moral. Afirma que la parte superior del alma, la racional, debe someter y dirigir a las otras dos partes. Para conseguir la purificación del alma, establece una virtud para cada una de sus partes:

  • Templanza: Virtud que purifica la parte concupiscible (caballo negro).
  • Fortaleza: Virtud que purifica la parte irascible (caballo blanco).
  • Sabiduría o prudencia: Virtud que purifica la parte racional (auriga).

Cuando cada parte del alma es purificada por su virtud correspondiente y hay armonía, se da la justicia.

La Teoría de las Ideas y el Demiurgo

Las ideas son objetos universales, necesarios e inmutables que existen en el mundo suprasensible. A cada clase de objetos en el mundo sensible le corresponde una idea. Sus características son:

  • Objetivas: Entidades reales, mientras que las cosas sensibles son copias.
  • Universales: Frente a lo individual.
  • Inmutables e indivisibles: No cambian.
  • Necesarias y eternas: Trascienden el tiempo y el espacio.

Platón establece una jerarquía donde la Idea de Bien es la superior. El mundo sensible es obra del Demiurgo, quien modela la materia caótica tomando como modelo el mundo de las ideas.

Política Aristotélica

Para Aristóteles, el ser humano es un ser social y político dotado de lenguaje. La polis es la sociedad perfecta por ser autosuficiente. La virtud política consiste en dotarse de un orden justo mediante leyes. Aristóteles clasifica los sistemas de gobierno:

  • Monarquía: El mejor sistema, que degenera en tiranía si el monarca busca su propio provecho.
  • Aristocracia: Buen sistema, que degenera en oligarquía si los gobernantes buscan su propio interés.
  • Democracia: Buen sistema si el pueblo está educado, pero degenera en demagogia si los gobernantes solo buscan perpetuarse.

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