John Locke y el Nacimiento del Empirismo
John Locke se interesó por la filosofía de Descartes, del cual tomó el peculiar uso de la palabra “idea”, pero se apartó de él al negar la existencia de ideas innatas. Según Locke, un recién nacido es como una hoja en blanco (tabula rasa) en la cual escribe la experiencia. Esta idea de que “todo conocimiento viene de la experiencia y solo de ella” es la base de la filosofía empirista, introducida por Locke en el mundo de habla inglesa, donde arraigó con mucha fuerza.
Tipos de Experiencia en Locke
Locke distingue dos tipos de experiencia:
- 1. La experiencia externa: Mediante la cual captamos el mundo que nos rodea.
- 2. La experiencia interna: Mediante la cual captamos las operaciones de nuestra propia mente.
La Ontología de Locke
La ontología de Locke supone que la realidad se compone de:
- Dios: Creador de todo y autor de las leyes naturales.
- La materia: Que afecta a los sentidos y causa las ideas.
- Las ideas: Que son mentales, pero provocadas por la acción de la materia sobre el sistema nervioso.
- La mente: Que es consciente de las ideas y opera sobre ellas y con ellas al pensar.
Afirma Locke que por intuición conocemos el yo, por demostración conocemos a Dios y por la sensación conocemos el mundo exterior.
George Berkeley y el Inmaterialismo Radical
Berkeley entiende que, en cuanto empirista, Locke no tiene derecho a suponer la existencia de nada más allá de las percepciones. Berkeley propone una fórmula más radical para definir el empirismo: “Esse est percipi” (“ser es ser percibido”). Solo lo percibido puede ser afirmado como existente; lo no percibido por nadie no existe. Por tanto, la ontología de Berkeley se reduce a mentes e ideas.
Para Berkeley, la materia no existe. En Locke, la materia cumple una función causal; pero Berkeley la rechaza porque entiende que la materia sería algo pasivo incapaz de actuar como causa de una percepción. La alternativa por la que opta Berkeley es Dios, capaz de percibir todo el tiempo todas las cosas. Los objetos no dejan de existir cuando nuestras mentes no los perciben porque Dios los sigue percibiendo. Las ideas que no dependen de nosotros son de Dios y se nos imponen. Por tanto, no hay más que espíritus junto con sus ideas (inmaterialismo).
Baruch Spinoza: La Sustancia Única y el Panteísmo
Spinoza comparte con Descartes la definición de sustancia como aquello que no necesita de ninguna otra cosa para existir, pero observa que esto solo es aplicable a Dios. No hay, pues, más que una única sustancia: la sustancia infinita. Es definida como “Causa Sui” (causa de sí misma) y nombrada a menudo con la expresión “Deus sive Natura” (Dios o la Naturaleza).
Esta sustancia tiene infinitos atributos, pero conocemos dos: el pensamiento y la extensión. En Spinoza, pensamiento y extensión no son sustancias, sino atributos o cualidades de la sustancia infinita. El Dios de Spinoza es material, por esta razón se le acusó de panteísta y ateo. Aunque pensamiento y extensión para Spinoza ya no son sustancias, mantiene la separación entre ambas. Spinoza sintetizó la filosofía racionalista en su afirmación de que «el orden y conexión de las ideas es el mismo que el orden y conexión de las cosas». Este orden es inalterable, no podemos cambiarlo, pero comprenderlo y aceptarlo constituye el “amor intelectual de Dios”, que procura al sabio la alegría de vivir.
Gottfried Wilhelm Leibniz y el Optimismo Metafísico
Leibniz, hijo de un pastor protestante, se propuso lograr la reunificación de las diferentes iglesias en que se había dividido el cristianismo; por ello, no podía ver con buenos ojos una filosofía como la de Spinoza. Elaboró una filosofía que en sus puntos esenciales representaba un ataque frontal a la de Spinoza. En lugar de una sustancia única y material, Leibniz afirma que hay infinitas sustancias inmateriales.
Todo se compone de infinitos “átomos formales”, que son sustancias indestructibles por ser simples. Cada una de estas sustancias es una mónada. Las mónadas son universos cerrados en los que nada puede entrar ni salir (“no tienen ventanas”); no pueden ser afectadas por otras mónadas ni afectar a otras. Cada mónada incluye en sí misma una representación de todas las demás, pero todas son diferentes, representando un punto de vista distinto de la totalidad del universo. Son activas aunque no se afectan mutuamente; registran lo que sucede a las demás debido a que Dios las hace evolucionar de forma acompasada por una armonía preestablecida. Si Dios ha creado este mundo en lugar de cualquier otro de los infinitos posibles, tiene que ser porque este es el mejor de los mundos posibles. Esto es lo que se conoce como el optimismo metafísico de Leibniz.
René Descartes: Fundador del Racionalismo
Descartes es considerado el padre de la filosofía moderna y fundador del racionalismo. Además de filósofo, fue matemático y científico; definió las coordenadas cartesianas, llamadas así porque Descartes firmaba como Cartesio cuando escribía en latín. Trató de reconstruir la filosofía como un nuevo edificio sólido y seguro; para ello, debía poner en duda todo lo aprendido hasta entonces (duda metódica) y no aceptar nada que no superara los criterios mínimos de certeza (las reglas del método cartesiano). Lo esencial de estas reglas consistía en no admitir como cierto nada que no se mostrara como evidente ante una intuición intelectual.
La Duda Metódica
Consiste en desprenderse de todos los conocimientos y creencias adoptados sin crítica, cuestionando:
- El testimonio de los sentidos.
- La realidad del mundo externo de los cuerpos.
- La certeza de las operaciones matemáticas.
Aplicación del Método Cartesiano
Tras la duda, surge la primera certeza: el Cogito ergo sum (una sustancia pensante). Lo propio de una sustancia pensante es pensar en algo, es decir, tener ideas. Repasando sus ideas, Descartes observa que puede clasificarlas en tres tipos:
- Ideas adventicias: Parecen proceder de un mundo exterior de cosas corpóreas (un árbol, un pájaro) independiente de mi voluntad.
- Ideas facticias: Ideas que puedo formar libremente combinando ideas adventicias (una sirena, combinando mujer y pez). Dependen de mi voluntad.
- Ideas innatas: Ideas que no parecen proceder ni de un mundo exterior ni de la acción libre de mi pensamiento, sino que se imponen con independencia de mi voluntad.
Descartes asegura que encuentra en sí mismo la idea de un ser infinito, que existe y es Dios. Así decide que ha encontrado evidencia de una segunda sustancia: la sustancia infinita (Dios). Siendo Dios infinito y veraz, garantiza la existencia de una tercera sustancia: la sustancia extensa (los cuerpos).
Descartes pensó que cada una de las tres sustancias existía en una dimensión separada de las demás. Este es el problema de la incomunicabilidad de las sustancias: Descartes se vio forzado a admitir que el alma interactuaba con el cuerpo. Pensaba que la sustancia extensa está sometida a leyes mecánicas, de tal forma que los cuerpos de los animales y del hombre son máquinas. Por eso apoyó la experimentación con animales asegurando que los animales no sufren. Solo el ser humano tiene alma y, por tanto, siente, sufre y tiene voluntad y libertad.
Resumen de Conceptos y Frases Clave
- Los padres: Razón y fe.
- Argumentos teológicos: Hechos de experiencia, Dios, causa.
- Ockham defendió: Las esencias universales, los individuos y cosas particulares.
- Ockham reaccionó: Filosofía griega pagana frente a la religión cristiana.
- El principio de: Economía o Navaja de Ockham.
- San Agustín afirmó: Dios y el alma.
- Los preceptos: Cumplir los mandamientos de la ley de Dios.
- Según Santo Tomás: Seres contingentes y ser necesario.
- Francis Bacon: Metáfora de las hormigas y las arañas.
- El argumento: Ontológico (a priori).
- Según Santo Tomás: Todo lo que se mueve es movido por otro (motores, primer motor inmóvil).
- Para Berkeley: Ser es ser percibido, mentes e ideas.
- Afirma Locke: Conocemos el yo, Dios y la sensación.
- Locke negó: Las ideas innatas; la mente es una hoja en blanco que llena la experiencia.
- El optimismo: El mejor de los mundos posibles.
- Según Leibniz: Átomos formales y mónadas.
- Las ciencias formales: Relaciones de ideas y cuestiones de hechos.
- Según Spinoza: Hay una única sustancia (Dios o Naturaleza), con atributos de pensamiento y extensión.
- Según Spinoza: El orden de las ideas es el mismo que el orden de las cosas.
Apéndice: Contexto de Leibniz
Leibniz, era hijo de un pastor protestante, y se propuso lograr la reunificación de las diferentes iglesias en que se había dividido el cristianismo, no podía ver con buenos ojos una filosofía como la de Spinoza. Por eso, elaboró una filosofía que en sus puntos esenciales representaba un ataque frontal a la de Spinoza. En lugar de una sustancia como la de Spinoza, que es única y material, Leibniz afirma que hay infinitas sustancias inmateriales, todo se compone de infinitos “átomos formales”, que son sustancias indestructibles, por ser simples. Cada una de estas sustancias es una mónada. Las mónadas son universos cerrados en los que nada puede entrar ni salir, no pueden ser afectadas por otras mónadas ni afectar a otras mónadas. Cada mónada incluye en sí misma una representación de todas las demás, pero todas son diferentes. Cada mónada representa un punto de vista diferente de la totalidad del universo. Son activas aunque no se afectan mutuamente, registran de manera adecuada lo que sucede a las demás, debido a que Dios las hace evolucionar de forma acompasada por armonía preestablecida. Si Dios ha creado este mundo en lugar de cualquier otro de los infinitos posibles, tiene que ser porque éste es el mejor de los mundos posibles. Esto es lo que se conoce como el optimismo metafísico de Leibniz.
