El Giro Epistemológico: Del Empirismo de Hume al Criticismo de Kant

Empirismo (David Hume)

El empirismo es la doctrina que afirma que todo conocimiento procede de la experiencia y rechaza las ideas innatas y el conocimiento a priori. David Hume es el empirista más importante. En contra de esta corriente tenemos a pensadores como Descartes, Spinoza y Wolff.

Los racionalistas afirman que la mente es capaz de reconocer la realidad mediante su capacidad para razonar. El empirismo, en cambio, extrae todos sus elementos de la reflexión sobre la experiencia.

Crítica a la noción de causalidad

Hume rechaza la idea de causalidad afirmando que la razón no puede mostrar una conexión necesaria entre un objeto y otro sin la ayuda de la experiencia y la observación de hechos pasados. Cuando la mente, por tanto, pasa de la idea o impresión de un objeto a la idea de esos objetos y los relaciona en la imaginación, este rechazo implica también el rechazo de las leyes científicas que se basan en la premisa de que un hecho provoca otro de forma necesaria.

Hume niega la identidad del «yo» diciendo que las personas son un conjunto de diferentes percepciones. Esto también se opone a las leyes de Newton. El empirismo de Hume no es demostrativo como el racionalismo; sabemos que la naturaleza no es demostrativa, sino que se basa en la observación y la inferencia inductiva, por lo que solo es un conocimiento probable.

Hume pone el ejemplo de las bolas de billar: cuando una bola golpea a otra y esta se mueve, no percibimos ninguna conexión necesaria entre ambas, sino solo una sucesión de hechos. La mente, tras la repetición de casos similares, espera el mismo efecto por hábito, no por razón. La causalidad, por tanto, no está en los objetos, sino en la mente.

Texto 1: El hábito y la expectativa psicológica

Hume afirma que no existen ideas innatas y dice que todo lo que pensamos viene de impresiones sensibles, mientras que la razón no tiene ideas, sino que las ordena. Con su ejemplo de la bola de billar, refuta la causalidad argumentando que la conexión no es racional, lógica, ni demostrable. Lo que llamamos causalidad surge del hábito o la costumbre, formados tras la repetición de experiencias similares, por lo que la ciencia no es un conocimiento necesario, sino probable. Entonces, el conocimiento humano viene por el conocimiento de hábitos. Por lo tanto, no es un conocimiento racional, sino una expectativa psicológica.

Principios de asociación de ideas

Hume dice que no hay ideas innatas y todo conocimiento verdadero viene de los sentidos. Las palabras representan ideas (el «microscopio de Hume») y estas proceden de sensaciones. Existen leyes de asociación de ideas:

  • Semejanza
  • Contigüidad (espacio y tiempo)
  • Relación de causa y efecto

Según esta última, cuando pensamos en un efecto, como el hijo, la mente tiende por costumbre a pensar en su causa, el padre. Además, las ideas complejas no son más que la unión de ideas simples que proceden de la experiencia; esta unión la crea la imaginación. Así explicamos los fundamentos del conocimiento humano, aunque no se alcanza el pensamiento verdadero o necesario. La causalidad no es natural, sino costumbre y hábito.

Verdades de razón y verdades de hecho

Las verdades de razón son las que no proceden de los sentidos, en las que se obtiene el conocimiento verdadero y deriva de que son independientes a la experiencia; son necesarias, universales y nos informan del mundo, como las matemáticas o la lógica, cuya verdad se conoce por intuición o demostración y su negación implica contradicción.

Las verdades de hecho, en cambio, dependen de la experiencia, no son necesarias y se refieren al mundo; su negación no implica contradicción (por ejemplo: «El sol saldrá mañana»), porque podrían ser de otro modo. Esto nos lleva a su problema central, que es la causalidad, ya que no se puede demostrar de forma racional, sino que creemos en ello por hábito y costumbre. Todo lo que el ser humano sabe del mundo no es más que una creencia.

Criticismo (Immanuel Kant)

Kant busca superar el enfrentamiento entre empirismo y racionalismo mediante el criticismo. Afirma que el conocimiento comienza con la experiencia, pero no procede de ella, ya que el sujeto aporta elementos a priori que hacen posible el conocer. La mente, así, funciona activamente al ordenar sensaciones dentro de las estructuras del conocimiento.

Esta filosofía recibe el nombre de trascendental, ya que analiza las condiciones necesarias que deben suponerse al sujeto que conoce para que sea posible el conocimiento en general. Demuestra que el espacio y el tiempo no proceden de la experiencia, sino que son formas a priori de la sensibilidad. También introduce las categorías y dice que el conocimiento empírico (experiencia) no sería posible con validez universal y necesaria sin ellas.

La Crítica de la razón pura

En la Crítica de la razón pura, uno de sus libros fundamentales, Kant indica que toma como ejemplo el Giro Copernicano y sugiere que los problemas tradicionales de la filosofía se resuelven mejor adoptando el punto de vista de que el conocimiento no se rige por el objeto, sino que el objeto se rige por el conocimiento. Ya que, aunque admitamos que todo conocimiento surge de la experiencia, no todo proviene de ella, sino de un conocimiento a priori.

Por tanto, solo podemos conocer cuando es posible imponer al objeto aquellos elementos a priori que posibilitan el conocimiento universal y necesario. Afirma que toda crítica a la razón pura se basa en un análisis de estos elementos a priori, a los cuales llama condiciones trascendentales del conocimiento, a partir de las cuales nos resulta posible construir juicios sintéticos a priori. Un juicio sintético a priori es un juicio donde el predicado añade información al sujeto y es una verdad universal.

A priori y A posteriori

A priori significa «lo que viene antes de» y a posteriori significa «lo que viene después de». El conocimiento a priori se obtiene mediante el razonamiento deductivo, mientras que el a posteriori surge después de la experiencia. Para los diferentes filósofos, estos términos significaban cosas diferentes; para Kant, a priori es «anterior a la experiencia pero dirigido a ella».

Kant afirma que el sujeto conocedor aporta al objeto de conocimiento elementos como el espacio, el tiempo y las categorías, que son intuiciones y conceptos puros del entendimiento; de este modo, no hay conocimiento sin sujeto, y este conocimiento solo puede aplicarse a los fenómenos, nunca a los noúmenos.

Fenómenos y Noúmenos

El fenómeno (lo que aparece o lo que aparenta) se refiere a lo que se hace presente a la percepción, como lo que es aparente (mera apariencia), mientras que el noúmeno es la cosa en sí. El fenómeno es todo lo que podemos aprender de la experiencia y el noúmeno es lo que está más allá de la experiencia. El fenómeno es entendimiento y sensación, mientras que el noúmeno solo puede ser pensado, ya que no se da en el espacio ni en el tiempo.

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