Verdades inteligibles San Agustín verdad razón

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Realidad/conocimiento en un autor antiguo (platón)


platón es un autor dualista, pues habla d la existencia d 2 mun2:

– existe un ámbito d la realidad q podemos experimentar x los senti2. Se trata del mundo sensible, compuesto x cosas materiales, cambiantes, el cual da lugar a la opinión (doxa) y tb x imágenes (reflejos d esas cosas), q es el grado inferior d ser y tiene q ver con la imaginación.

– existe otro tipo d realidad, un mundo inteligible, q va + allá d lo q perciben nuestros senti2 y q está constituido x ideas, realidades inmateriales, inmutables y eternas q sólo pueden ser conocidas mediante la razón y q posibilitan un saber universal y permanente.

aunque los 2 mun2 son distintos, existe una relación d participación e imitación.

– el mundo sensible participa del mundo inteligible: las cosas son lo q son xq participan d las ideas. Lo q une al mundo sensible con el mundo inteligible, con las ideas, es precisamente la participación: acto x el cual varios son parte d un todo, conservando algo d ese todo, y sin q el todo pierda nada.

– el mundo material imita el mundo d las ideas: las cosas q percibimos con nuestros senti2 son copias d aquellas, – perfectas y sometidas al cambio y la pluralidad.

el mundo d las ideas está jerarquizado. En cierta manera unas ideas participan d otras. Este modo d participación se llama comunicación. La comunicación explica q todas las ideas sean ser en sí, jerárquicamente, xq todas participan d la idea d bien.

una vez aclarado q las ideas son las esencias separadas d lo q existe en el mundo material, se pueden enumerar algunas d sus propiedades: eternas, inmutables, únicas, inteligibles, causas y modelos d lo sensible: d ellas participan las cosas sensibles.

-la realidad sensible: en el timeo se reflexiona sobre el mundo sensible q, aún no siendo perfecto, goza d cierta realidad. El universo está compuesto d una materia informe q es transformada gracias a la acción d un ser denominado demiurgo, q le transmitíó la forma y la unidad del mundo inteligible, y lo convirtió en cosmos.

el demiurgo es una realidad intermedia entre el mundo sensible y el inteligible, un ser superior, artífice del mundo físico.El demiurgo confecciónó el mundo, pero no lo creó desde la nada, ya q esta noción judeocristiana es completamente ajena al mundo griego, q supónía la eternidad d la materia. El demiurgo ordenó el universo, tomando como modelo el mundo d las ideas. D modo q, aunque el cosmos no tiene la perfección d las ideas, d algún modo, refleja su bondad y su belleza.

-el conocimiento:
Platón relató el mito d la caverna en el libro vii d la república con el fin d ilustrar su doctrina filosófica. Esta alegoría nos hace imaginar la existencia d 1s prisioneros q llevan toda la vida encadena2 en el interior d una caverna, d tal manera q solo pueden mirar hacia el fondo y observar unas sombras proyectadas en la pared.

en un momento dado, un prisionero es liberado y sale d la caverna. Al cabo d un tiempo, sus ojos se acostumbran a la claridad y descubre q los objetos q ahora se le presentan son mucho + perfectos q las sombras q veía en la cueva. ¿y q ocurriría si volviese dentro? Seguramente intentaría convencer a sus compañeros d q lo q han visto desde siempre no es real, sino sombras d la verdadera realidad. Ellos, sin embargo, creerían q está loco.

esta alegoría pone d manifiesto la existencia d 2 gra2 d conocimiento: el sensible, q da lugar a la opinión (doxa), y el racional, q genera el verdadero conocimiento (episteme). Platón explicó esta gradación del conocimiento mediante la alegoría d la línea dividida en 2 grandes segmentos: lo visible y lo inteligible.

¿cómo es posible llegar a conocer la idea d bondad si solo percibimos cosas buenas en el mundo sensible, pero nunca la bondad en sí?

platón recurríó para responder a esta cuestión a la teoría d la reminiscencia (anamnesis).
entender, para platón, no sería otra cosa q el despertar del alma a un conocimiento q ya poseía antes d unirse a un cuerpo, cuando gozaba d la contemplación d las ideas. Al encarnarse, el alma olvidó todo lo q sabía. D ahí q el conocimiento no sea + q un empeño constante x recuperar toda la sabiduría q el alma perdíó, lo cual solo es posible mediante la dialéctica, q nos permitiría conocer (recordar) las ideas directamente.

el aprendizaje no consiste en adquirir nuevos conocimientos, sino en desvelar lo q estaba oculto, despertar lo q estaba dormido.


SER HUMANO EN UN AUTOR ANTIGUO (PLATÓN)


Platón describe al ser humano como un ser compuesto de alma y cuerpo. El alma es la parte más digna, porque es semejante a lo divino y puede conocer las Ideas; por su superioridad, debe regir el compuesto humano. El cuerpo, por el contrario, debe ser gobernado por el alma, ya que es imperfecto; además supone un obstáculo para el alma en su anhelo para alcanzar la contemplación de la verdad, del bien y la belleza. Platón consideró, como los pitagóricos, que el cuerpo es una cárcel para el alma, de la que debe salir para vivir junto a las Ideas.

La asociación de alma y cuerpo no es completa, porque es una uníón temporal y accidental. Es temporal porque no dura siempre, pues se deshace tras la muerte y es accidental porque ambos elementos siguen siendo dos cosas distintas, separadas y antagónicas.

El alma preexistíó en el mundode las Ideas antes de unirse al cuerpo y es por esto por lo que el alma tiene relación con el mundo inteligible.

¿Por qué ha abandonado aquel mundo para introducirse en un cuerpo? El alma humana en sí misma no posee una completa unidad, por lo que sus elementos no siempre actúan con total armónía. Para intentar aclarar esto, expuso en el Fedro el mito del carro alado. De acuerdo con él, el alma es un carro tirado por dos caballos: uno representa las inclinaciones e impulsos nobles, mientras que el otro simboliza los apetitos y deseos. El auriga o conductor es la razón, que debe dirigir ambos. Todo va bien mientras la razón gobierna al hombre, pero cuando el deseo de placeres se desboca, la razón pierde el control, se quiebra la unidad del alma y esta queda sujeta al mundo sensible.

El alma consta de tres partes:

– la racional: representada por el conductor del carro, que debe gobernar a todo el ser humano y conducirlo al conocimiento de las ideas. Los sujetos en quienes destaque esta parte del alma serán los filósofos.

– la irascible, simbolizada en el caballo bueno, en el que se encuentran los impulsos nobles, como la valentía. Aquellos que sean gobernados por el alma irascible serán los amantes del poder y de los honores.

– la concupiscible o apetitiva: por la cual el humano busca y desea el placer sensible, y es arrastrado hacia lo material. SI domina este aspecto del alma, el individuo será amante del placer y del dinero.

Esta división tripartita la empleó para explicar las diversas virtudes (justicia, prudencia, valentía y templanza) y la organización de la sociedad ideal.

Al igual que los pitagóricos, Platón defendíó que el alma es inmoral. Al igual que las Ideas, no tiene partes materiales y, por tanto, no puede morir, pues no puede descomponerse ni corromperse.

Tras la muerte, el destino del alma es alcanzar y contemplar el mundo de las Ideas. Sin embargo, siguiendo a los pitagóricos, Platón afirmó que no todos lo consiguen, pues el alma que no se libera plenamente de los impulsos que la atan al mundo sensible pasará (transmigrará) de un cuerpo a otro después de la muerte; ese otro cuerpo podrá ser humano o animal, dependiendo de lo racional o irracional que haya sido su vida. Sólo podrá lograr su objetivo cuando esté enteramente purificada de lo terreno mediante una vida virtuosa.


SOCIEDAD/POLÍTICA EN UN AUTOR ANTIGUO (ARISTÓTELES)


El hombre es un ser político por naturaleza, brota de la esencia del ser humano. Sólo las bestias o los dioses no son sociales. El ser humano sólo puede desarrollar sus capacidades y alcanzar los bienes más elevados dentro de ella.

Existen otros animales gregarias (abejas, hormigas, lobos…) pero estos solo tienen voz con la que expresan el dolor o el placer. Sin embargo, el ser humano es el único animal que posee la palabra, con la que puede manifestar lo justo y lo injusto; comunicación que establece la sociedad.

Hay tres niveles de comunidad social (cada una tiene una finalidad):

– la casa: formada por la mujer, el hombre, la descendencia y los esclavos, en caso de que los haya. La finalidad de la casa es la satisfacción de las necesidades cotidianas.

– la aldea: nace a partir de la uníón de varias casas y tiene como fin la resolución de las necesidades más complejas de sus habitantes

-la polis: es la organización social más significativa para Aristóteles; consiste en la agrupación de aldeas, organizadas bajo un mismo gobierno. La casa y la aldea anteceden a la ciudad cronológicamente, la polis es anterior en perfección y excelencia, ya que es el fin al que tienden los individuos y las otras dos comunidades naturales. La polis es una comunidad perfecta y autosuficiente, es decir, el mejor modo de organización social.

La polis debe solventar las necesidades materiales de los ciudadanos, pero su fin principal es ayudarlos a vivir bien, a lograr una vida feliz mediante la promoción de las virtudes, principalmente la justicia (virtud básica de la sociedad política).

La ciudad se define como la comunidad de hombres libres orientada a una vida virtuosa y feliz. El fin último del individuo y el de la comunidad coinciden: si los individuos son buenos, la polis alcanzará la justicia y viceversa. En la política de Aristóteles se vuelve a apreciar su pensamiento teleológico.

Aristóteles rechazó el comunismo platónico, aunque juzgó que se debe impedir que se acumule excesiva riqueza en manos de unos pocos.

La mejor organización política es aquella en la que los que gobiernan son idóneos y buscan el bien común por encima de los intereses particulares.

Distinguíó tres sistemas de gobierno buenos y otros tres, malos:

– Monarquía: gobierno de un individuo superior en virtud. Su degradación es la tiranía, que es la peor forma de gobierno.

– Aristocracia: gobierno de unos pocos hombres virtuosos, selectos. Degenera en la oligarquía.

– Politeia (república): gobierno de muchos hombres buenos. Su corrupción es la democracia.

La monarquía es la forma de gobierno ideal, ya que el gobernante sería el hombre que destaca sobre los demás. Sin embargo, este hombre perfecto rara vez existe. Por ello, la aristocracia parecería ser la solución. No obstante, esta sigue siendo demasiado ideal, por lo que Aristóteles se consideró la politeia más realista.

La politeia se sitúa entre la oligarquía y la democracia. No es oligarquía porque no gobernarían solo los ricos, ni tampoco democracia, pues los dirigentes excluirían a los ignorantes.

Otras ideas sobre la polis:

El número de ciudadanos debería ser suficiente para poder cumplir su fin, pero no excesivo, porque dificultaría la convivencia.

El territorio no tendría que ser demasiado grande y tampoco demasiado reducido. Lo primero porque fomentaría el lujo y la riqueza y lo segundo porque imposibilitaría el cultivo de la inteligencia.

Es muy importante la educación de los ciudadanos


MORAL EN UN AUTOR ANTIGUO (ARISTÓTELES)


La moral tiene como finalidad la felicidad (eudaimonía). Al ocuparse sobre la acción humana se ocupó de dos conceptos fundamentales:

– el bien: lo entiende como fin de toda conducta humana, ética teleológica.

– la virtud: es el camino que conduce al bien propio del hombre, ética de la virtud.

El bien y el fin último

El bien depende de manera de ser de cada realidad. Al existir una gran pluralidad de seres, existe una variedad de bienes. Cada bien se identifica con la perfección de cada tipo de ser, por lo que es el fin de sus acciones, su causa final. Es aquello a lo que todas las cosas tienden.

¿Cuál es el bien propio del ser humano? El bien supremo o fin último es aquel que se elige por sí mismo y no es medio para otra cosa. El hombre se hace bueno en la medida en que aprende a identificar este bien y trata de alcanzarlo para lograr la felicidad.

El auténtico bien supremo se encuentra en el conocimiento teórico, en la contemplación, que proviene de la facultad más alta del alma: el intelecto que, en su máximo grado, se ocupa de los objetos más elevados: el ser en general y el Acto puro o Dios.

Naturaleza de la virtud

La virtud supone el perfeccionamiento del ser humano, lo hace bueno y lo encamina hacia una vida feliz. La verdadera virtud es un hábito operativo bueno, adquirido y voluntario.

– Es un hábito: es una cualidad o disposición estable que se asiente sobre alguna facultad del ser humano, como la inteligencia.

– Es un hábito adquirido: se obtiene por la constante repetición de actos, no es algo con lo que se nace.

– Es un hábito operativo: posibilita la adecuada realización de los actos propios de la facultad a la que perfecciona. La prudencia, por ejemplo, favorece la adecuada realización de determinados actos de la inteligencia.

– Es un hábito voluntario: conlleva deliberación y elección. Requiere la intervención de la inteligencia y la voluntad.

Para que haya virtud debe haber tres requisitos: conocimiento (deliberación) del fin, decisión (elección) de la voluntad acerca de los medios para alcanzarlo y una actitud firme en el obrar. Esto se opone al intelectualismo socrático, porque a veces el hombre no se aparta del bien por ignorancia, sino que, voluntariamente decide subordinar un bien superior a otros bienes inferiores. El ser humano es responsable de su propio carácter, ya que él mismo lo forma mediante los hábitos que adquiere.

Hay dos tipos de virtudes: morales o dianoéticas o intelectuales.

Morales: fortaleza, templanza, justicia… Perfeccionan la parte apetitiva del alma (ayudan a realizar bien los actos de la voluntad).

Dianoéticas o intelectuales: arte y prudencia, perfeccionan el intelecto práctico.

Ciencia, entendimiento y sabiduría: perfeccionan el intelecto teórico.

Las virtudes morales se definen como hábitos operativos buenos y voluntarios que consisten en un término medio entre dos extremos, exceso y defecto, a la hora de actuar.
El término medio no se entiende en sentido matemático, sino en relación con el ser humano y sus circunstancias y se ha de determinar tal como lo haría un hombre prudente. Además, no es mediocridad, porque la virtud con respecto al bien es excelencia y plenitud.

Ejemplos (virtudes éticas):

– La templanza: justo medio entre la insensibilidad y la intemperancia, moderando el deseo de placer.

– La valentía: es el punto medio entre ser un temerario y un cobarde.


REALIDAD/CONOCIMIENTO EN UN AUTOR MEDIEVAL (SAN AGUSTÍN)


Entendíó la filosofía como un proceso de aprendizaje, como una continua búsqueda de la verdad que nos guía en la práctica del bien para la consecución de la felicidad.

Tras su paso por el maniqueísmo, el escepticismo y el neoplatonismo, Agustín encontró la verdad plena en la fe cristiana. Solo existe una verdad, a la que se puede acceder por dos caminos: la razón y la filosofía (que nos acercan parcialmente) y la fe (que nos la da a conocer en plenitud).

Ambos caminos se complementan: la fe, impulsada por la gracia divina, purifica y orienta la inteligencia, y la conduce a conocer las cosas inteligibles; la razón ayuda a profundizar en el contenido de la fe y proclama su credibilidad.

Para demostrar la existencia de la verdad, frente al escepticismo, san Agustín halló una certeza primaria de la que era imposible dudar: la propia existencia. Si fallor, sum (“Si me engaño, existo). En efecto, puedo poner en duda todos los juicios, pero no mi existencia, que constituye el presupuesto incluso de la duda: no podría dudar si no existiera.

Las verdades inmutables, universales y necesarias no se pueden encontrar en los datos sensibles, pues las realidades empíricas son cambiantes y contingentes. ¿Dónde hallar esas verdades que anhela el hombre?

Agustín descubríó el camino de la interioridad. Para hallar las verdades últimas debía olvidarse del mundo externo y adentrarse en el alma humana. En ese proceso de interiorización es donde se descubren las verdades eternas. Ahora bien, estas exceden por completo a la limitada y mudable razón humana. Por lo tanto, el hombre no las puede producir. Es precisa una intervención especial de Dios, una iluminación divina, que proporcione estas ideas al ser humano.

San Agustín explica su teoría de la iluminación señalando que, así como el Sol ilumina las cosas corpóreas, Dios es el Sol que da luz a nuestra inteligencia para que capte las verdades eternas. Estas realidades suprasensibles a las que se refiere son, principalmente, Dios y el alma humana.

Las verdades eternas son el objeto de la sabiduría, la cual es el conocimiento que hace comprender la esencia de las cosas y que conduce, desde la propia interioridad, al conocimiento de Dios.

El mundo es resultado de la creación, una acto libre de Dios. Las esencias de todas las cosas se encontraban en la mente de Dios como ejemplares o modelos de las cosas. Esta teoría se conoce como ejemplarismo, que procede de una interpretación cristiana del mundo de las ideas platónico.

Este mundo es un conjunto de seres que tienen distintos grados de perfección, desde el mero existir hasta el entender, pasando por el vivir, ordenado de acuerdo con los planes divinos, y cuya culminación es el hombre.


SER HUMANO EN UN AUTOR MEDIEVAL (AGUSTÍN)


El ser humano está compuesto de dos partes diferentes:

– Cuerpo. El cuerpo, como afirmó Platón y los pitagóricos, constituye la parte inferior del hombre, aunque rechazó considerarlo la “tumba” del alma.

También esta parte material -creada por Dios y, por lo tanto, buena- pertenece a la esencia del hombre: el alma necesita el cuerpo para constituir un ser humano.

– Alma. El alma es simple e indivisible. Dirige el cuerpo

El alma lleva a cabo todas las funciones cognoscitivas, de las que la más importante es la que realiza la razón superior, ya que tiene como finalidad la sabiduría (es en ella donde se da la iluminación). Además, le corresponden también las funciones de la memoria y la voluntad, adquiriendo está última un especial protagonismo en su pensamiento.

Sin embargo, en ocasiones, al alma le cuesta dirigir al cuerpo.Sucede esto como consecuencia del pecado original, presente en todas las almas humanas hasta el bautismo, que lo borra sin borrar sus consecuencias.

Sin embargo, no supo dar una respuesta definitiva al origen del alma. Rebatíó la doctrina platónica de la preexistencia, pero su propia posición osciló entre dos posturas: el creacionismo y el traducianismo. Según la primera, Dios crea cada alma con ocasión de la concepción de un nuevo ser humano; según la segunda, los padres generarían el alma, de forma semejante a como engendran el cuerpo.

La primera teoría planteó dificultades a la hora de explicar el pecado original. ¿Cómo puede crear Dios un alma manchada por el pecado? Si los padres producen el alma, ¿cómo se explica su simplicidad?

San Agustín afirma con Platón que el alma es inmortal, pero a diferencia de este considera que no es eterna. Los argumentos para defender la inmortalidad del alma proceden del platonismo: como el alma es simple, no puede descomponerse, ya que no tiene partes y, por lo tanto, ha de ser inmortal.


Dios EN UN AUTOR MEDIEVAL (SANTO TOMÁS)

Al iniciar su Suma teológica, se plantea tres preguntas: ¿es evidente la existencia de Dios?, ¿se puede demostrar?, ¿cómo?

A la primera cuestión respondíó que la existencia de Dios es evidente en sí misma, porque, cuando decimos “Dios existe” el predicado de esta proposición se identifica con el sujeto. Sin embargo, como no podemos conocer perfectamente la esencia divina, la afirmación “Dios existe” no es evidente para nosotros.
Tomás de Aquino considera que el argumento ontológico de san Anselmo no es válido para probar la existencia de Dios, ya que presupone que podemos alcanzar un conocimiento perfecto de la esencia divina, cosa que nuestra razón, por ser limitada, no puede obtener. Además, en el caso hipotético de que todos entendieran lo que significa la esencia de Dios, aún debería aceptarse que nuestra idea de Dios ha de existir también fuera del pensamiento, lo cual no admiten los ateos.

A la segunda pregunta contestó que la existencia de Dios no es evidente para nosotros, pero se puede probar por los efectos de la Creación (que sí son evidentes para nosotros). Este tipo de demostración se ha llamado argumento a posteriori.

¿Cómo?Las cinco vías tomistas:

 Primera vía: por el movimiento. Todo lo que se mueve es movido por otra cosa, y así sucesivamente. No obstante, no es posible una serie infinita de motores, ya que es necesario un primer motor, un Motor inmóvil, para que empiece la serie de movimientos. Origen de la prueba: Aristóteles.

-Segunda vía: por la causalidad eficiente. En el mundo sensible encontramos causas eficiente, que, a su vez, han sido causadas, ya que nada puede ser causa de sí mismo (para serlo debería ser anterior a sí mismo). No obstante, tiene que existir una causa eficiente primera –una Causa no causada por nadie- porque, de no ser así, no habría causas segundas ni, por lo tanto, existiría cosa alguna. Origen de la prueba: Aristóteles, Avicena y Maimónides.

– Tercera vía: por la contingencia. Los seres contingentes, aquellos que son pero podrían no haber sido, se generan y se corrompen; luego alguna vez no fueron. Si todos los entes fueran contingentes, debería haber existido un tiempo en el que nada existíó. Por lo tanto, no todos los seres son contingentes: es preciso que haya un ser necesario. Como no es posible una serie infinita de seres contingentes, es preciso admitir la existencia de un Ser Necesario por sí mismo. Origen de la prueba: noción de ser necesario de Avicena.

– Cuarta vía: por los grados de perfección. Comprobamos que en las cosas se dan algunas perfecciones, como la bondad o la verdad, en mayor o menor grado. El mayor o menor grado de una perfección se dice de cosas diferentes en la medida en que se aproximan de distinta manera a la perfección en grado sumo. Toda perfección graduada participa de la perfección máxima y esta es causa de lo que existe dentro de su género.
En consecuencia, debe haber algo que sea lo máximamente verdadero, bueno… y, por tanto, el ser por excelencia, porque lo que es verdadero o bueno por excelencia, también es ente por ecelencia. Y este grado máximo de ser es causa de las perfecciones de todos los seres, y se identifica con Dios. Origen de la prueba: san Agustín y san Anselmo.

– Quinta vía: por el orden del universo. Observamos un orden o una finalidad en el universo, pues hasta los entes que carecen de inteligencia tienden a un fin. Pero todo lo que está ordenado a un fin ha de tener su causa en alguien que sea inteligente. Debe existir, por tanto, un ser inteligente que dirija a esos entes.

Después de tratar la existencia de Dios, santo Tomás e propuso explicar cómo es, cuál es su naturaleza, su esencia. Señaló que no podemos conocer perfectamente la esencia divina, porque Dios es infinito, aunque si es posible saber algo de ella partiendo de la relación de las criaturas con el Creador. Distinguíó dos caminos o vías hacia ese conocimiento.

– Vía negativa: inspirada en Pseudo Dionisio, consiste en excluir de Dios todo aquello que no se le puede atribuir, como el cambio y la composición; de este modo, se concluye que es inmutable y simple. Los atributos de Dios que se alcanzan por esta vía son los más adecuados para el conocimiento humano sobre Dios en esta vida, “pues no es más claro lo que Él no es que lo que es”.

– Vía afirmativa o de eminencia: consiste en atribuir a Dios, en grado máximo e infinito, las perfecciones que se descubren en las criaturas. Podemos afirmar que Dios es inteligente y bueno en grado máximo, teniendo en cuenta que estos atributos no son más que un aspecto de la perfección infinita del Acto Puro que es Dios. Cabe decir, por ejemplo, que Dios es sabio y que lo es en grado máximo; por consiguiente, no es sabio como los hombres, sino que es la misma sabiduría infinita.

La vía de la eminencia es posible porque se basa en la analogía del ser, de tal modo que las perfecciones de las criaturas reflejan de alguna manera el ser del Creador. No en vano, el ser de las criaturas participa en mayor o menor grado del Ser de Dios.


REALIDAD/CONOCIMIENTO EN UN AUTOR MODERNO (Hume)


Sólo conocemos nuestras PERCEPCIONES.
Hay dos tipos de percepciones: IMPESIONES E IDEAS.

Las impresiones son percepciones intensas y vivaces.
Las ideas son copias de las impresiones menos intensas, producidas por la imaginación o la memoria.

Las impresiones y las ideas pueden ser simples o complejas. Las simples no admiten división y las complejas son un conjunto de impresiones simples.

Las ideas se combinan entre sí. La facultad encargada de agrupar ideas es la imaginación.

Hume distinguíó tres leyes de asociación de ideas:

-Semejanza: unimos ideas que se parecen.

– Contigüidad: vinculamos ideas por cercanía en el espacio y el tiempo.

– Causalidad: conectamos las ideas a partir de la noción de causa y efecto.

Existen dos tipos de juicios en nuestro conocimiento:

– Relaciones de ideas: proposiciones cuya verdad se alcanza necesariamente mediante la razón, sin recurrir a la experiencia. Propios de las ciencias formales como la aritmética o la geometría. Ej: el triángulo tiene tres ángulos.

– Cuestiones de hecho: enunciados cuya verdad se obtiene a través de la experiencia. Las ciencias que utilizan este tipo de juicios son las ciencias naturales o físicas. Ej: la puerta está abierta. La verdad de las cuestiones de hecho es sólo probable, su contraria no implica contradicción.

PROBLEMA DE LA INDUCCIÓN

Las ciencias naturales tratan de extraer juicios universales a partir de la inducción (observación de casos particulares). Para Hume el razonamiento inductivo es problemático. Un conocimiento basado en la experiencia no permite formular leyes universales, porque es imposible comprobar todos los casos y experimentar el futuro. Por ejemplo: el calor dilata los cuerpos.
Para superar esta dificultad se recurre al principio de causalidad. Sólo si hay una relación necesaria y real entre la causa (calor) y su efecto (dilatación) puede sustentarse la universalidad de la ley.

CRÍTICA AL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD

Al preguntarse por la impresión que da origen a la idea de causalidad, Hume afirmó:

– En casos aislados, poseemos la impresión de contigüidad (en el espacio) y sucesión (en el tiempo) entre objetos.
– En casos repetidos, se añade la idea de conexión necesaria, de tal modo que se afirma que hay un poder en el primer objeto, al que llamamos causa, que trae una consecuencia necesariamente, llamada efecto.

¿De dónde proviene la idea de conexión necesaria cuando vemos repetidamente dos cosas juntas?
Es una idea compleja producto de la imaginación, que conecta un objeto con su usual acompañante por costumbre o hábito. Por lo que esta conexión no está en la realidad, sino en nuestra mente.
Por lo tanto, los enunciados de las ciencias físicas y naturales son objeto de creencia, pero no de certeza.

Crítica a las ideas metafísicas:

– Crítica a la substancia: idea compleja que representa algo desconocido a lo que atribuimos la causa de nuestras impresiones, pero no tenemos impresión de ello.

– Crítica al alma: imaginamos que existe una causa oculta que sustenta y unifica nuestras percepciones. La llamamos alma o yo.

– Crítica a la idea de Dios: no poseemos impresión alguna. Los argumentos para probar su existencia se basan en el principio de causalidad, por lo que no son válidos.


Dios EN UN AUTOR MODERNO (Descartes)


Tras admitir la primera verdad indudable: “pienso luego existo”. Descartes parte de esta certeza para demostrar la existencia de la realidad exterior a la mente. ¿Cómo? Sólo Dios hace posible que el yo abandone su solipsismo.

Reflexionando sobre su primera certeza, Descartes se dio cuenta de que poseía una idea de Dios. La idea del “yo pienso” manifiesta mi imperfección y finitud, puesto que en ella advierto mis dudas y carencias. Por contraste, junto a la idea de imperfección encuentro necesariamente la de perfección, es decir, la idea de Dios. Se preguntó por el origen de esta idea:

– No puede ser una idea adventicia: con este tipo de ideas solo conocemos cosas inferiores a nosotros.

– No puede ser una idea facticia: nosotros fabricamos estas ideas y es imposible que seamos capaces de imaginar una perfección máxima, ya que es ajena a nosotros y no la hemos experimentado nunca.

– Es una idea innata: puesta en mi mente por una realidad más perfecta que yo y dotada de la máxima perfección.

Es necesario dar un paso más y probar la existencia de Dios para afirmar que mis ideas son verdaderamente claras y distintas y se corresponden con algo real. Sólo si Dios existe es posible superar por completo todo motivo de duda, particularmente la hipótesis del genio maligno. Dios no permitiría que me engañase. Dios se constituye la garantía y el fundamento del ser y el conocimiento.

– Del yo, que es finito, no puede surgir la idea de Dios, que es infinito, porque de lo inferior no puede proceder lo superior. Por consiguiente, nuestra idea de lo infinito no puede tener otra causa que una realidad infinita. Luego existe Dios, que es la causa de la idea de Dios que encontramos en nuestro interior.

– Por otra parte, Dios es causa no solo de su idea en mí, sino de mi existencia, puesto que yo soy pensamiento o espíritu, y de lo material no puede nacer algo inmaterial, ya que de lo inferior no puede surgir lo superior. Por otro lado, yo tampoco puedo ser causa de mi existencia, porque, si yo me hubiera dado el ser a mí mismo, me hubiera hecho perfecto e inmortal, ya que quien puede dar el ser, también ha de ser capaz de darse a sí mismo todas las perfecciones. Sin embargo, esto no es así. Luego solo Dios puede ser causa de mi existencia y, por lo tanto, existe.

– El argumento ontológico, parecido al de san Anselmo. El punto de partida es nuestra idea innata del ser sumamente perfecto. El siguiente paso es la evidencia de que es más perfecto existir en el pensamiento y en la realidad que solo en el pensamiento. Luego la idea de Dios no puede existir solo en mi espíritu, sino que también tiene que existir necesariamente fuera de él. De no ser así, esa idea ya no sería la del ser máximamente perfecto, ya que cualquier cosa que existiese en la realidad sería más perfecta que una idea existente solo en el entendimiento. En resumen, para Descartes, perfección máxima y existencia se identifican.

Descartes no se detuvo a analizar la esencia divina, ya que los atributos esenciales que definen a Dios son muy claros: la perfección y la infinitud. Sin embargo, lo describíó como una sustancia eterna, inmutable, independiente, omnisciente, todopoderosa y creadora de todas las cosas que existen, si es que realmente existen.



SER HUMANO EN UN AUTOR MODERNO (Rousseau)


Rousseau concibe al ser humano en posesión de una bondad natural que ha corrompido el desarrollo excesivo de las artes y de las ciencias.
Defiende que el hombre en el estado de naturaleza era un ser sometido a las leyes naturales y las necesidades más elementales como todos los animales, pero se distinguía de ellos por su entendimiento y, sobre todo, por su voluntad y su libertad. Gracias a esta, era capaz de superar las ataduras de los instintos y conducir una vida racional.

Otra particularidad del hombre primitivo es la perfectibilidad (capacidad de perfeccionarse a sí mismo).
En contraste con la concepción clásica aristotélica, Rousseau concibió al ser humano natural como un ser asocial, que vivía libre y feliz, aislado de sus semejantes. Y a diferencia de Hobbes, pensó que era una vida pacífica donde reinaba la igualdad entre todos.

En el estado de naturaleza, los hombres se movían por un sentimiento innato: el amor de sí, que es el impulso fundamental que empujaba a los hombres primitivos a remediar sus necesidades con el fin de preservar sus vidas. Junto a este sentimiento, poseían otro, la compasión, que consiste en una sensación espontánea de disgusto ante el sufrimiento de los iguales. Esta segunda función ejercía de contrapeso con respecto al amor de sí.

El hecho es que los hombres se encuentran viviendo en un estado social, que hicieron surgir en el hombre nuevas pasiones y necesidades arrastrándolos a la vanidad, el lujo y la codicia.
Para Rousseau, el origen de la sociedad se da con la propiedad privada. Desde el momento en que un hombre dijo “esto es mío” y los demás lo aceptaron, fue el momento en que surgíó la desigualdad entre los hombres desconocida en el estado de naturaleza. Aparecieron así la de ambición poder y el deseo de riqueza, que condujo al estado de guerra.

En el estado de naturaleza, la desigualdad era natural y necesaria, por lo que debía aceptarse. Lo que Rousseau reprueba es la desigualdad política provocada por los hombres.

Retornar al hipotético estado de naturaleza es imposible, la propuesta de Rousseau fue reformar la sociedad y la cultura de su tiempo. Así se podría devolver al hombre la libertad y la igualdad que habían reinado en el estado de naturaleza.

Esta renovación sería posible a través de la educación (tema que trató en su Emilio y donde defendíó una educación antiautoritaria donde se facilitase la libertad de movimiento y una educación enfocada hacia una religión natural y una religión civil) y obteniendo la ordenación social adecuada (El contrato social).

Sus ideas fueron clave para el desarrollo de la Revolución francesa.


MORAL EN UN AUTOR MODERNO (Kant)


Kant considera que las propuestas éticas elaboradas en la historia tienen cuatro problemas que les impiden ser universalmente válidas: son materiales (Kant propone una ética formal), son a posteriori (Kant propone una ética a priori), son heterónomas (Kant propone una ética autónoma) y son hipóteticas (Kant propone una ética categórica).

¿Qué significa que las éticas anteriores son materiales? Que hacen depender lo bueno y lo malo de la consecución o no de determinados fines. Esos fines eran diferentes: felicidad, placer, utilidad… Las denominó materiales, porque se preocupaban de algo empírico.
Kant presentó su ética como una ética formal, porque no establece unos fines o bienes específicos que hay que conseguir, sino que se plantea solamente una cuestión formal: cómo debe ser una normal para ser moral.

¿Por qué las éticas previas son a posteriori? Porque los fines que proponen se establecen a partir de la experiencia y, por lo tanto, no son fines universales sino particulares (la experiencia siempre es particular). Kant propone una ética a priori, que no dependa de la experiencia y pueda ser, así, universal.

¿Por qué son heterónomas? Porque las normas son externas al sujeto (vienen de Dios, de la autoridad política…) y Kant propone una ética autónoma, en la que la ley moral provenga de la razón práctica del propio sujeto.

Además, las éticas anteriores son hipotéticas. Es decir, las normas que propugnan sólo tienen sentido si el sujeto quiere conseguir el fin que se ha determinado (si quieres X, haz Y); si el sujeto no quiere conseguir ese fin no cumplirá la norma. Kant propone una ética categórica, en la que la única razón para actuar sea el respeto al deber.

El deber y el imperativo categórico

Solo la voluntad se puede calificar como buena o mala desde el punto de vista moral. La bondad o malicia de la voluntad responde a si esa voluntad a actuado por el deber (sin ningún motivo más que el deber mismo, desinteresadamente), conforme al deber (por inclinación, por algún beneficio) o contra el deber.

El deber es “la necesidad de una acción por respeto a la ley”, entendiendo por necesidad la determinación que hace actuar a la voluntad y por respeto, un sentimiento de obediencia a la ley que surge espontáneamente de la razón.

El deber se expresa siempre en imperativo y de define como la formulación de un mandato en cuanto que constriñe la voluntad para hacerla buena, el imperativo debe ser categórico (universal).

Kant dio dos formulaciones del “imperativo categórico”: “obra solo según una máxima que puedas querer al mismo tiempo que se convierta en una ley universal”.

Otra formulación: “obra siempre de tal modo que uses la humanidad tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca solamente como medio”.

El ser humano es un fin en sí mismo. Posee un valor intrínseco. El fundamento de esta dignidad no es trascendente, sino que proviene del carácter racional del sujeto, que lo convierte en legislador universal de sí mismo.

Postulados de la razón práctica

Las ideas de libertad, inmortalidad y Dios son condiciones de posibilidad de la moral misma. Llamó a estas ideas postulados, porque no pueden ser conocidos por la razón teórica, pero son requisitos necesarios para el ejercicio de la moralidad y debemos considerarlos como si existieran realmente.

El primer postulado es la libertad de la voluntad, pues la voluntad solo se puede calificar como buena o mala si no está sujeta a la necesidad.

El segundo postulado es la inmortalidad del alma, porque si todo acabara en la vida presente, el logro de la felicidad podría quedar truncado por las exigencias del deber, de modo que el sumo bien que anhelamos sería imposible de conseguir.

El tercero es la existencia de Dios, ser supremo que puede hacer feliz al hombre virtuoso, porque él es la causa de la libertad moral y la naturaleza

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