René Descartes: El Método Matemático y la Búsqueda de la Certeza

1. Motivación: El Contexto de la Inestabilidad

Descartes vive en una época caracterizada por la falta de seguridad social, religiosa y política. Ante este contexto de inestabilidad, su principal preocupación es encontrar una base firme y segura para el conocimiento, ya que se producen cambios radicales que ponen en cuestión las certezas tradicionales. Con su método, Descartes pretende otorgar al conocimiento la seguridad que falta en su tiempo.

Para ello, se inspira en el método de la ciencia, que permite alcanzar conocimientos seguros y favorece el progreso y la evolución. Frente a esto, la filosofía tradicional, al carecer de un método adecuado, permanece estancada y llena de errores. Esta situación impulsa a Descartes a buscar un nuevo camino para la filosofía.

2. El Método y las Cuatro Reglas

Con el objetivo de superar las carencias de la filosofía y alcanzar un conocimiento evidente, Descartes propone un método eficaz que ya ha sido comprobado: el método utilizado por los geómetras. De este modo, introduce un método matemático en la filosofía con la intención de dotar a la razón humana de un criterio de conocimiento evidente, es decir, un conocimiento claro y distinto.

Todo conocimiento consta de dos momentos fundamentales:

  • La intuición
  • La deducción: Siendo esta última el paso previo que permite avanzar entre intuiciones y partes simples.

Galileo ya había establecido la necesidad de matematizar la observación, y Descartes, en consonancia con él, considera que la matemática es la ciencia racional que pone orden en el caos de datos proporcionados por la experiencia. Está convencido de que, del mismo modo que los geómetras realizan demostraciones sencillas o complejas sin error, el ser humano puede comportarse de la misma manera en cualquier ámbito del conocimiento siempre que utilice el mismo método.

La Razón y el Discurso del Método

Esta confianza en el método se apoya en la perfección del propio método y en la razón, entendida como la facultad que permite al ser humano formular cuestiones complejas y resolverlas. En el Discurso del método, publicado en 1637, Descartes establece las cuatro reglas fundamentales que deben guiar el uso adecuado de la razón:

  1. Regla de la evidencia: Relacionada con la intuición, según la cual no se debe aceptar como verdadero nada que se presente al espíritu con la menor sombra de duda. Esta regla guía todo el proceso de duda y pretende evitar que el sujeto que conoce se equivoque por precipitación o por prevención.
  2. Regla del análisis: Consiste en descomponer cualquier objeto de estudio en sus partes más simples.
  3. Regla de la síntesis: Exige aplicar el método de forma deductiva y ordenada, avanzando de las partes simples a las más complejas.
  4. Regla de la enumeración: Consiste en realizar un repaso y un recuento completo de todo lo aplicado anteriormente para no omitir nada.

Descartes considera que no es necesario un gran número de reglas para dirigir adecuadamente la razón. Es preferible que sean pocas, siempre que estén bien escogidas y se cumplan rigurosamente.

4. La Sustancia Pensante: Res Cogitans

La duda metódica conduce a una realidad incuestionable: la sustancia pensante o res cogitans, que es el alma. Descartes concluye que puede dudar de la existencia de su cuerpo y del mundo que le rodea, ya que la información que proporcionan los sentidos no es fiable, pero no puede dudar de la existencia de sus pensamientos, ideas y subjetividad.

Sin embargo, el método no resulta suficiente, pues ahora Descartes debe recuperar todo lo que se ha perdido durante el proceso de duda. El pensamiento queda encerrado en sus propias actividades mentales, dando lugar al solipsismo, de modo que nada fuera de la subjetividad puede ser evidente, lo que mantiene la duda sobre el mundo exterior.

Clasificación de las Ideas

El pensamiento conduce a las ideas, que Descartes clasifica en tres tipos:

  • Ideas adventicias o adquiridas: Proceden del exterior y de la experiencia sensible del mundo, pero al provenir de un mundo puesto en duda, pueden ser erróneas y no resultan útiles.
  • Ideas ficticias o artificiales: Son aquellas que el sujeto inventa o fabrica por sí mismo, por lo que tampoco tienen valor.
  • Ideas innatas o naturales: Son aquellas con las que se nace, ya que emergen de la propia facultad de pensar y son independientes de la experiencia. Al no depender del mundo exterior, no están sometidas a la duda.

La idea innata más importante es la de perfección, es decir, la idea de Dios, que será clave para el resto de la argumentación filosófica de Descartes y para recuperar lo perdido en el proceso de duda.

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