Las Vías Racionales de Tomás de Aquino para la Existencia de Dios
El siguiente documento expone cuatro de las Cinco Vías propuestas por Santo Tomás de Aquino en su obra Suma Teológica (I, q. 2, a. 3) para demostrar racionalmente la existencia de Dios. Estos argumentos se fundamentan en la observación empírica del mundo y en principios de la metafísica aristotélica, buscando establecer a Dios como el principio explicativo último de la realidad.
1. La Primera Vía: El Argumento del Movimiento
T1: La primera y más clara es la que se deduce del movimiento.
El fragmento aborda el problema del origen del **movimiento** y, en un sentido metafísico, la cuestión de la **Causa Primera**. Si todo lo que se mueve es movido por otro, ¿es necesario postular un primer principio que explique el cambio en la realidad? El autor sostiene como tesis que todo lo que se mueve es movido por otro y no puede moverse a sí mismo, por lo que debe existir un **Primer Motor Inmóvil**, identificado con Dios.
Para justificarlo, parte de un hecho empírico: en el mundo hay movimiento. A continuación, explica el movimiento como paso de la **potencia** al **acto**. Nada puede pasar de potencia a acto por sí mismo, pues solo lo que está en acto puede actualizar lo que está en potencia. Además, es imposible que algo sea simultáneamente potencia y acto en el mismo aspecto, por lo que nada puede moverse a sí mismo. De ello se sigue una cadena de motores: todo lo que se mueve es movido por otro.
Sin embargo, dicha cadena no puede prolongarse al infinito, ya que sin un primer motor no existiría ningún movimiento, del mismo modo que un bastón no mueve si no es movido por la mano. Por tanto, es necesario afirmar la existencia de un primer motor que no es movido por nadie. Este razonamiento corresponde a la Primera Vía de las Cinco Vías, basada en la metafísica aristotélica y en la distinción entre acto y potencia, donde Dios es concebido como **Acto Puro**.
Concepto Clave: Potencia
El término clave “potencia” significa la capacidad real de llegar a ser algo que todavía no se es en acto; no es una mera posibilidad lógica, sino una disposición ontológica. En el ejemplo del texto, la madera es caliente en potencia antes de ser calentada, y solo algo que esté caliente en acto puede actualizar esa potencia. Este concepto fundamenta el argumento central: como nada puede actualizarse a sí mismo, es necesario un primer ser plenamente en acto que explique todo movimiento, al que el autor identifica con Dios.
2. La Tercera Vía: El Argumento de la Contingencia
T3: La tercera es la que se deduce a partir de lo posible y de lo necesario.
El fragmento plantea el problema filosófico del fundamento último del ser, es decir, si los entes que existen de modo **contingente** requieren un **ser necesario** que explique por qué hay algo y no más bien nada. Se trata del problema de la contingencia y la necesidad: dado que las cosas pueden existir o no existir, ¿es preciso afirmar la existencia de un ser cuya existencia no dependa de otro?
La tesis del autor es que no todos los seres son meramente posibles o contingentes, sino que debe existir al menos un ser absolutamente necesario, cuya necesidad no provenga de otro, y que este ser es Dios. El razonamiento se articula del siguiente modo:
- Se observa que las cosas del mundo pueden existir o no existir (nacen y perecen), por lo que son contingentes.
- Lo que es contingente no puede existir siempre, pues aquello que tiene la posibilidad de no existir, en algún momento no existe.
- Si todos los seres fueran contingentes, habría habido un momento en el que no existiera nada. Pero de la nada, nada surge. Por lo tanto, si alguna vez no hubiera existido nada, ahora tampoco existiría nada, lo cual es falso.
De ello se concluye que debe existir al menos un **ser necesario**. A continuación, el autor distingue entre seres necesarios cuya necesidad depende de otro y un ser cuya necesidad no depende de ninguno. Como no es posible una cadena infinita de causas de la necesidad —rechazo del **regressus infinito**—, se concluye que ha de existir un ser absolutamente necesario, causa de la necesidad de los demás. Este fragmento corresponde a la Tercera Vía, basada en la distinción metafísica entre ser contingente y ser necesario.
Concepto Clave: Ser Necesario
El término clave “ser necesario” designa aquel ente que no puede no existir, es decir, cuya existencia no depende de otro ni está sometida a generación o corrupción. A diferencia de los seres contingentes, que pueden dejar de ser, el ser necesario existe por sí mismo y es fundamento del existir de los demás. En el contexto del fragmento, este concepto permite concluir que debe existir un ser cuya necesidad sea intrínseca y originaria, al que el autor identifica con Dios.
3. La Cuarta Vía: El Argumento de los Grados de Perfección
T4: La cuarta se deduce de la jerarquía de valores que encontramos en las cosas.
El fragmento aborda el problema del fundamento objetivo de los **grados de perfección** que se dan en la realidad, es decir, si la **jerarquía de valores** como la bondad, la verdad o la nobleza requiere un principio máximo que los explique. La cuestión filosófica es si la existencia de grados en las cualidades implica necesariamente la existencia de un ser supremo que sea **medida y causa** de dichas perfecciones.
La tesis del autor es que la presencia de grados de perfección en los seres exige la existencia de un **Ser Máximo**, plenamente perfecto, que sea causa de la perfección de los demás, y que este ser es Dios. El razonamiento se desarrolla de este modo:
- Se constata que en las cosas se dan cualidades como la bondad, la verdad o la nobleza en distintos grados.
- Hablar de “más” y “menos” solo es posible en referencia a un máximo dentro de un mismo género (como se dice que algo es más caliente en la medida en que se aproxima al máximo calor).
- Aquello que es máximo en un género es también causa de lo que pertenece a ese género (como el fuego, que es máximo calor, es causa del calor en las cosas).
De ello se concluye que debe existir algo que sea máximamente verdadero, bueno y noble, y que, por tanto, sea el máximo ser, causa del ser y de las perfecciones de todos los demás. Este razonamiento corresponde a la Cuarta Vía, inspirada en la concepción de Dios como Acto Puro y plenitud del ser, fundamento de toda perfección.
Concepto Clave: Máximo
El término clave “máximo” designa aquello que posee una perfección en grado supremo dentro de un género y que actúa como medida y causa de esa perfección en los demás. En el contexto del fragmento, lo “máximo” no es solo un ideal comparativo, sino un principio ontológico: un ser que posee la verdad, la bondad y la nobleza en grado pleno y que, precisamente por ello, explica la participación limitada de dichas perfecciones en los demás seres. A este ser máximo el autor lo denomina Dios.
4. La Quinta Vía: El Argumento Teleológico o del Orden
T5: La quinta se deduce a partir del ordenamiento de las cosas.
El fragmento plantea el problema filosófico del **orden y la finalidad** en la naturaleza, es decir, si el comportamiento regular y orientado a fines de los seres naturales exige un principio inteligente que lo explique. La cuestión es si el orden observable en el mundo puede atribuirse al azar o si requiere una causa racional que lo dirija.
La tesis del autor es que el orden finalista de las cosas naturales implica la existencia de una **Inteligencia Directriz** que las dirige hacia sus fines, y que esta inteligencia es Dios. El argumento se desarrolla del siguiente modo:
- Se observa que existen cosas carentes de conocimiento, como los cuerpos naturales, que sin embargo obran por un fin, pues actúan de manera regular y constante para conseguir lo mejor o lo más adecuado.
- Aquello que carece de conocimiento no puede tender a un fin por sí mismo ni por azar, sino solo si es dirigido por algo que posee inteligencia, del mismo modo que una flecha alcanza su objetivo porque es guiada por el arquero.
En consecuencia, se concluye que debe existir un ser inteligente que ordene todas las cosas hacia sus fines. Este fragmento corresponde a la Quinta Vía, que se apoya en la tradición aristotélica de la **Causa Final** y en la concepción tomista de Dios como intelecto supremo que gobierna el universo.
Concepto Clave: Fin
El término clave “fin” designa el objetivo o finalidad hacia la que tiende una acción o un proceso natural. En el texto, el fin no se entiende como una intención consciente de los seres naturales, sino como una orientación objetiva hacia un resultado determinado. Dado que las cosas carentes de conocimiento no pueden dirigirse a sí mismas hacia un fin, esta orientación requiere un principio externo dotado de inteligencia, que explica el orden del mundo y al que el autor identifica con Dios.
