Hume: Teoría del Conocimiento
Hume mantiene la corriente empirista de que todo conocimiento proviene de la experiencia. En concreto, afirma que el proceso del conocimiento se produce cuando los objetos son recogidos por los sentidos, generando una percepción que produce una impresión en nuestra mente. Cuando esta desaparece, se convierte en una idea simple (una copia deteriorada de la impresión).
Gracias a la mente, las ideas pueden combinarse formando ideas más complejas siguiendo tres principios fundamentales:
- La semejanza: relaciona cosas parecidas.
- La contigüidad: asocia lo que ocurre en el espacio o en el tiempo.
- La causa-efecto: vincula un hecho que origina a otro.
A partir de estas conexiones, Hume distingue dos tipos de conocimiento:
- Relaciones de ideas: verdades necesarias y universales (matemáticas o lógica); negarlas implica contradicción.
- Cuestiones de hecho: dependen de la experiencia y no son absolutamente ciertas, ya que siempre podrían ser de otro modo.
Hume realiza una crítica a la causalidad, exponiendo que la relación causa-efecto es una costumbre de esperar que lo que ha ocurrido repetidamente vuelva a suceder, no una verdad absoluta confirmada por los sentidos.
Kant: Teoría del Conocimiento y Ética
Kant aborda el conocimiento a partir de los juicios, enunciados mediante los cuales conocemos la realidad:
- Analíticos: definiciones.
- Sintéticos: amplían la información.
- A priori: independientes de la experiencia.
- A posteriori: derivados de la experiencia.
Kant propone que el conocimiento se compone de materia (datos del mundo) y forma (estructuras mentales). Este proceso se desarrolla en tres niveles:
- Sensibilidad (Estética trascendental): recibe la información y la sitúa en el espacio y el tiempo.
- Entendimiento (Analítica trascendental): organiza los datos mediante categorías y forma juicios.
- Razón (Dialéctica trascendental): intenta unificar el conocimiento, aunque sus ideas no constituyen conocimiento científico.
Ética Kantiana
A diferencia de las éticas materiales anteriores, Kant propone una ética formal y deontológica basada en el deber. Distingue entre:
- Actuar conforme al deber: motivado por consecuencias externas.
- Actuar por deber: motivado únicamente por el respeto a la ley moral.
Esta ética se basa en el imperativo categórico, es universal, necesaria y a priori, estableciendo que el ser humano nunca debe ser utilizado como un medio.
Rousseau: Filosofía Política
La política de Rousseau parte de la idea de que, aunque no se puede volver al estado de naturaleza, es posible reformar el Estado para hacerlo más justo. En el estado natural, el ser humano era libre y bondadoso, pero la propiedad privada generó desigualdad.
La reforma del Estado implica una cesión de libertad donde la soberanía reside en el pueblo. Esta soberanía es:
- Inalienable: no puede cederse.
- Indivisible: rechaza la división de poderes.
Las leyes deben expresar la voluntad general, buscando el bien común. El modelo ideal es la democracia directa, donde el ciudadano se obedece a sí mismo.
Descartes: Metafísica
Descartes introduce la duda metódica, cuestionando los sentidos, la existencia del mundo exterior e incluso las verdades matemáticas. Sin embargo, descubre una verdad indudable: “pienso, luego existo” (cogito ergo sum), lo que demuestra la existencia del yo como sustancia pensante (res cogitans).
A partir de esto, demuestra la existencia de Dios (res infinita), un ser perfecto que no puede engañar, lo que permite confiar en nuestras ideas. Finalmente, afirma la existencia del mundo material o res extensa. Así, su metafísica defiende la existencia de tres sustancias: res cogitans (alma), res infinita (Dios) y res extensa (mundo material).
