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Concepción platónica de la realidad
La filosofía platónica se basa en su teoría de las ideas. Esta doctrina encuentra sus raíces en las enseñanzas de su maestro, Sócrates, y en algunas de las tesis presocráticas.
1.1 Las fuentes de la filosofía platónica
Platón continuó la tradición filosófica presocrática, comprometida con el intento de explicar la naturaleza. Esta tradición había quedado interrumpida a finales del siglo V a. C. con la aparición de los sofistas, cuyo pensamiento giraba en torno al ser humano y la sociedad. Platón no abandonó estos temas, de carácter ético y político. Su planteamiento partía del pensamiento de Sócrates y, como él, criticaba el escepticismo y el relativismo de los sofistas.
Platón estableció dos tipos fundamentales de conocimiento:
- El conocimiento sensible, que se corresponde con la realidad que captamos por los sentidos.
- El conocimiento intelectual, que se corresponde con lo que en la filosofía platónica se llamará mundo de las ideas.
Influencias de la filosofía anterior en la doctrina platónica
Filósofos:
- Pitagóricos: influencia en Platón: inmortalidad del alma; importancia de las matemáticas (para Platón, los entes matemáticos son ideas).
- Heráclito: influencia en Platón: características del mundo sensible (continuo cambio).
- Parménides: influencia en Platón: prioridad de la razón sobre los sentidos; características de las ideas platónicas similares al ser de Parménides.
- Sócrates: influencia en Platón: búsqueda del universal para encontrar la unidad de los particulares; método de conocimiento basado en el diálogo; características del conocimiento intelectual.
1.2 El mundo sensible y el mundo inteligible
Platón recibió dos influencias principales:
Sócrates buscaba definiciones universales de los valores morales para combatir el relativismo de los sofistas.
Los presocráticos intentaban encontrar la causa última de la realidad natural, pero ofrecieron respuestas muy diferentes y no consiguieron una explicación definitiva.
Platón pensó que el problema estaba en que los filósofos anteriores habían supuesto que solo existía la realidad material y física. Para solucionarlo, propuso que existen dos tipos de realidad:
- 1. Mundo físico o sensible: está formado por seres materiales, múltiples y particulares. Todo cambia y podemos conocerlo mediante los sentidos.
- 2. Mundo inteligible: está formado por entidades universales, perfectas e inmutables, que son la causa y el fundamento de las cosas del mundo físico. Solo podemos conocerlo mediante la inteligencia o razón.
Estas entidades del mundo inteligible son las Ideas o Formas. Con ellas, Platón pretende explicar tanto la existencia del mundo físico como las definiciones universales que buscaba Sócrates. La propuesta de Platón fue muy importante porque amplió el estudio de la realidad: la filosofía ya no se ocupa únicamente de la naturaleza física, sino también de una realidad inmaterial y suprasensible. Por eso, Platón desarrolla la metafísica, que estudia la realidad en su totalidad.
En resumen, Platón distingue entre lo sensible y lo inteligible, o entre lo material y lo inmaterial, una distinción que tendrá una gran influencia en la historia de la filosofía.
1.3 La teoría de las ideas
Las ideas platónicas presentan una serie de características que las definen y las diferencian de cualquier otro tipo de entidad existente:
- Las ideas son esencias, es decir, aquello por lo que una cosa es lo que es. Así, la idea de belleza es la belleza en sí y aquello por lo que las cosas son bellas.
- Las ideas existen separadas de las cosas particulares. No son un mero»carácter comú» que está en las cosas, ni conceptos o representaciones que están en nuestra mente. Las ideas son entidades reales e independientes. Cada idea es una realidad que existe en sí.
- Las ideas son el auténtico objeto del pensamiento; por ello, son el objeto de la definición y de la ciencia. A partir de este conocimiento, los seres sensibles pueden ser captados por el entendimiento y reciben su denominación: por la idea de belleza, una cosa es bella, puede ser concebida como tal y denominada»bell».
- Las ideas gozan de las características del ser de Parménides: cada idea es única, perfecta e inmutable. Por el contrario, las cosas particulares son múltiples, temporales y mutables. Las ideas no son realidades corpóreas y, por ello, tampoco son realidades sensibles, sino únicamente inteligibles, es decir, no se pueden captar con los sentidos.
- El mundo inteligible en el que habitan las ideas es una realidad ordenada jerárquicamente: en la cúspide de esa jerarquía se halla la Idea de Bien; un peldaño más abajo están las ideas éticas y estéticas (belleza, sabiduría, justicia); después se hallan las ideas de los entes matemáticos y las figuras geométricas. Finalmente, las de los distintos tipos de seres vivos y objetos naturales.
- Existe una relación entre las Ideas del mundo inteligible y las cosas particulares del mundo sensible. Desde el mundo sensible, las cosas particulares participan de las Ideas o las imitan, por lo que esta relación se denomina participación (methexis) o imitación (mímesis). Desde el punto de vista del mundo inteligible, las Ideas están presentes en las cosas sensibles y actúan como su esencia y como modelos que estas intentan imitar. Por tanto, las Ideas son modelos perfectos e inmutables, mientras que las cosas sensibles son copias imperfectas que participan de ellas o las imitan.
1.4 Revisión crítica de la teoría de las ideas
El propio Platón, hacia el final de su vida, sometió su teoría sobre la realidad a una profunda revisión crítica. Los principales problemas que encontró fueron los siguientes:
¿Qué clases de ideas hay? La teoría de las ideas implica que debe haber una para cada nombre común. Sin embargo, Platón habitualmente solo se ocupaba de las ideas de conceptos morales, estéticos o matemáticos. Ahora, el filósofo se plantea si existen también ideas de cosas, incluyendo las que no tienen valor (mesa, barro, suciedad…). La respuesta es que no hay ninguna razón para negar este hecho.
La doctrina sobre el alma
La doctrina platónica del ser humano es dualista. El ser humano es un compuesto de dos elementos heterogéneos unidos de manera accidental: alma y cuerpo.
En la teoría de Platón, el mundo de las Ideas, que es inmaterial, tiene más importancia que el mundo sensible formado por los seres particulares. Del mismo modo, el alma, que es la parte inmaterial del ser humano, tiene prioridad sobre el cuerpo. Por eso, Platón identifica al ser humano principalmente con su alma y considera el cuerpo como una morada temporal. El alma ocupa una posición intermedia entre el mundo sensible y el mundo inteligible, ya que participa de ambos mundos.
Platón no solo defiende la inmortalidad del alma, sino también su preexistencia. Su unión con el cuerpo es antinatural, pues el lugar del alma es el mundo de las ideas y su actividad, la contemplación de estas. De ahí que esta unión sea concebida como un estado transitorio y accidental para el alma.
Mientras está unida al cuerpo, el alma debe purificarse, alejándose de lo sensible y acercándose al mundo inteligible para contemplar las Ideas. Platón considera el cuerpo un estorbo o cárcel del alma, por lo que la verdadera vida consiste en que el alma se separe del cuerpo y alcance el mundo inteligible.
La concepción del alma de Platón distingue en ella tres partes: la racional, la irascible y la concupiscible:
- Alma racional: es inteligente, de naturaleza divina y está situada en la cabeza.
- Alma irascible: es fuente de pasiones nobles, es inseparable del cuerpo y está situada en el pecho.
- Alma concupiscible: es fuente de pasiones innobles, es inseparable del cuerpo y está situada en el vientre.
Platón explica la tripartición del alma mediante el mito del carro alado. El auriga representa el alma racional, el caballo noble el alma irascible y el caballo rebelde el alma concupiscible. El auriga debe controlar los dos caballos para que el alma pueda alcanzar el mundo de las Ideas; si domina la parte concupiscible, el alma queda ligada al mundo sensible. Platón también defiende la reencarnación: según cómo haya vivido el alma, tendrá una nueva vida. Las almas que se purifican mediante el conocimiento pueden liberarse de las reencarnaciones y alcanzar definitivamente el mundo de las Ideas.
Teoría del conocimiento
La teoría de las ideas plantea un grave problema epistemológico: ¿cómo alcanzar el conocimiento de las ideas si estas pertenecen a un mundo separado del nuestro? El logro de ese objetivo depende de tres factores esenciales, que son el fundamento de la teoría platónica del conocimiento:
- Las cosas imitan o participan de las ideas.
- El alma es una realidad intermedia entre los seres sensibles y las ideas.
- Las ideas no están aisladas las unas de las otras, sino conectadas entre sí.
1.1 La doctrina de la anamnesis
El primer intento que hace Platón de conjugar esos tres factores se conoce con el nombre de teoría de la anamnesis o reminiscencia. Según esta teoría, buscamos lo que ya conocíamos, pero hemos olvidado. Conocer es recordar.
Platón explica la eficacia de la mayéutica socrática mediante la teoría de la reminiscencia. Sócrates no transmite conocimientos, sino que ayuda al alma a recordar conocimientos que ya tenía en su interior pero había olvidado. Para Platón, el alma conoció las Ideas antes de unirse al cuerpo, durante una existencia anterior. El nacimiento provoca el olvido, ya que el alma se une al cuerpo y pasa al mundo sensible. Por eso, aprender consiste en recordar lo que el alma ya conocía.
1.2 La dialéctica platónica
Platón plantea un camino, un proceso dialéctico, que hay que transitar desde diferentes grados del ser hasta llegar a la sabiduría, concebida como el culmen del conocimiento.
Para explicar el proceso dialéctico, Platón utilizó un esquema geométrico conocido como símil de la línea. Se trata de representar los diferentes grados de conocimiento y su relación con las diferentes formas de realidad a través de una línea dividida en segmentos de diversa longitud proporcional. Estas diferencias simbolizan la importancia relativa de los distintos elementos que aparecen reflejados a uno y otro lado de la línea.
En el símil de la línea, Platón divide el conocimiento en opinión (doxa) y ciencia (episteme). La opinión incluye la imaginación o conjetura, que se ocupa de las imágenes, y la creencia, que se ocupa de los objetos del mundo físico. La ciencia se divide en el conocimiento discursivo, propio de las matemáticas, y la inteligencia o dialéctica, que permite alcanzar el conocimiento del mundo de las Ideas. Para Platón, la Idea de Bien es la idea suprema y ocupa la cúspide de la jerarquía. Cuando el sabio alcanza esta Idea mediante el conocimiento, realiza el camino inverso y desciende hacia las demás Ideas, obteniendo así un saber verdadero y fundamentado, que ya no depende de hipótesis.
1.3 La alegoría de la caverna
El mito de la caverna es una alegoría que Platón utiliza para explicar su teoría sobre la realidad y el conocimiento, mostrando la diferencia entre las personas educadas y las que no lo están. Los prisioneros representan a quienes viven engañados por las apariencias y los sentidos, creyendo que las sombras de la caverna son la verdadera realidad. Cuando uno de ellos consigue salir, tras un proceso difícil y doloroso, descubre la verdadera realidad y alcanza el conocimiento. Después decide volver a la caverna para ayudar a los demás, pero estos no aceptan su mensaje y terminan matándolo. El mito representa así el ascenso del alma desde la ignorancia hacia el conocimiento y las dificultades que puede encontrar quien intenta enseñar la verdad a los demás.
Ética y política
En su juventud, Platón quiso dedicarse a la política, pero la injusta condena y muerte de Sócrates le hizo abandonar esa intención y centrarse en la ética y la política desde la reflexión filosófica. Para Platón, ética y política están unidas, porque el individuo forma parte de la comunidad y solo en ella puede alcanzar su plenitud. Por eso, una sociedad justa necesita ciudadanos con buenos hábitos y virtudes, y la política debe buscar el bien tanto del individuo como de la comunidad.
1.1 Significados de forma de virtud
Platón supera el relativismo de los sofistas afirmando que existen Ideas morales universales e inmutables, como la Bondad, la Prudencia o la Fortaleza en sí, que pueden conocerse y definirse objetivamente. Su objetivo es definir qué es la virtud (areté) y explicar cómo puede adquirirse. Para Platón, la virtud es conocimiento, porque conocer el bien lleva a actuar bien, y también es justicia, ya que esta consiste en la armonía entre las distintas partes del alma.
Para adquirir las virtudes es necesario dedicarse a la filosofía y desarrollar las cuatro virtudes cardinales:
- Prudencia: relacionada con la razón y que permite elegir correctamente.
- Fortaleza: relacionada con el alma irascible y que permite afrontar dificultades.
- Templanza: relacionada con el alma concupiscible y que controla los deseos.
- Justicia: consiste en que cada parte del alma cumpla correctamente su función y exista armonía entre ellas.
Un hombre o una mujer son justos si su alma racional es prudente, su alma irascible es fuerte y su alma concupiscible es moderada.
Para Platón, la justicia es la armonía que se consigue cuando cada parte cumple correctamente su función, tanto en el individuo como en el Estado. En la sociedad existen tres necesidades principales: producir bienes, defender la ciudad y gobernar. Por ello, el Estado justo se divide en tres clases sociales:
- Productores: artesanos, agricultores y comerciantes, que cubren las necesidades económicas.
- Guardianes: defienden la ciudad y mantienen el orden.
- Gobernantes filósofos: deben tener una preparación especial para gobernar buscando el bien común y no poseer bienes propios.
Así, la justicia consiste en que cada grupo haga aquello para lo que está mejor preparado.
Principios fundamentales
La teoría política de Platón se basa en dos principios fundamentales:
- Especialización funcional: cada persona y cada grupo social deben realizar la función para la que están mejor preparados, lo que aumenta la eficacia de la sociedad y depende de la parte del alma que predomine en cada individuo.
- Relación entre el alma y el Estado: las tres partes del alma se corresponden con las tres funciones de la sociedad. El alma racional debe gobernar, el alma irascible debe encargarse de la defensa y el orden, y el alma concupiscible debe cubrir las necesidades materiales.
Un Estado justo será aquel que cuente con gobernantes prudentes, guardianes fuertes y valientes, y productores que actúen con moderación.
1.3 Educación y forma de vida en la ciudad ideal
Platón defiende que, si se quiere conseguir un Estado justo, cada individuo debe desempeñar en la sociedad la tarea o función para la que tiene una capacidad natural.
Platón considera necesario identificar qué parte del alma predomina en cada persona, ya que puede cambiar a lo largo de la vida. Si no se detectan estos cambios, se puede alterar la organización de la sociedad y perjudicar al Estado. Por eso, la educación tiene como función principal identificar y desarrollar las capacidades de cada individuo para que ocupe el lugar que le corresponde en la sociedad.
El objetivo de la educación es desarrollar y potenciar las capacidades naturales que cada uno posee. Platón otorga mucha importancia a la educación en el esquema general de su doctrina política, por lo que considera que debe estar en manos del Estado y no de la familia.
El sistema educativo de Platón prepara a cada grupo según su función:
- Los productores reciben una educación práctica hasta los 16-18 años.
- Los guardianes se forman hasta los 30 años mediante educación física, moral y artística.
- Los gobernantes filósofos estudian filosofía, matemáticas y dialéctica hasta los 50 años para conocer la Idea de Bien y gobernar justamente.
Platón propone una aristocracia de filósofos, ya que quienes poseen el conocimiento de las Ideas son los más preparados para gobernar. Los guardianes y gobernantes no deben tener propiedades ni familia, para evitar que los intereses personales interfieran en sus funciones.
