La Moral Provisional de Descartes
René Descartes fue educado en las letras, pues, tal y como él menciona, fue persuadido a ello, ya que se decía que por medio de ellas se podía adquirir un conocimiento claro y seguro de todo aquello que es útil para la vida. Así pues, una vez finalizó estos estudios, con los que ya se le consideraba docto, es decir, sabio, Descartes acabó con más dudas, perplejidades y errores, dando por seguro que no había hecho más que descubrir su ignorancia.
De este modo, rechazará todo aquello que ha aprendido gracias a la escolástica, adoptando una postura realmente cercana al escepticismo y nos expondrá el método: una serie de pasos consistentes en cuestionar cada idea que pueda ser cuestionada, con el fin de lograr el conocimiento verdadero. Descartes aclarará posteriormente que solo se puede afirmar que existe aquello que pueda ser probado, es decir, nuestra mente y el propio acto de pensar (cogito ergo sum: pienso, luego existo), considerando el acto de dudar como indudable. Así pues, Descartes empleará este instrumento metódico para alcanzar su objetivo: la intuición de una idea clara, distinta y evidente, sobre la que no exista ninguna posibilidad de duda, pues al percibir de manera clara e inmediata una idea, sin caer en el error, se llega a la certeza total formulando un enunciado verdadero sin tener que recurrir a pruebas o demostraciones.
1. La Moral Cartesiana
La moral provisional de Descartes, también conocida como la moral cartesiana, fue el instrumento metódico empleado por el autor para lograr alcanzar su objetivo: el conocimiento verdadero. Tal y como he mencionado anteriormente, Descartes empleará este método para alcanzar verdades claras, distintas y evidentes para evitar caer en la precipitación e interpretar por verdadero aquello que no es más que falso.
Pero no siempre se puede actuar de tal modo, pues la vida cotidiana exige constantes acciones y elecciones. De este modo aparecerá por primera vez la moral provisional, es decir, una especie de ética que se puede seguir hasta lograr la completa certeza, y así evitar permanecer irresoluto y actuar correctamente, evitando la amoralidad. Cabe aclarar que la moral provisional de René Descartes nace como un intento de evitar la indecisión y la momentánea ausencia de certeza de un individuo, hasta que este sea capaz de actuar bajo su propio criterio sin caer en la indecisión cuando debe llevar a cabo una acción. Ante la escasez de conocimientos verdaderos, debemos conformarnos con la simple certidumbre, pero es preferible tomar un principio inseguro y arriesgarnos al error, que no tomar ninguna acción y permanecer en la indecisión.
Así pues, Descartes aconseja que se debe tomar como modelo de opinión a los más sensatos y moderados, mientras se descubre lo que es verdaderamente cierto y aquello que no, para consolidar un punto de partida a partir del cual se pueda edificar el edificio del conocimiento.
Las Tres Máximas de la Moral Provisional
Debemos destacar que la moral provisional consta de tres máximas:
- Primera máxima: Consiste en la aceptación de las normas comúnmente aceptadas y tomar como modelo la opinión de los más moderados, sensatos y prudentes, hasta que adoptemos nuestros propios criterios ciertos.
- Segunda máxima: Nos dice que debemos actuar y evitar la indecisión, aunque nuestra acción sea errónea, pues siempre será preferible a la duda e incertidumbre paralizante. Es decir, debemos realizar resueltamente lo que hemos decidido, aunque no estemos completamente seguros de ello.
- Tercera máxima: Basada en un principio estoico, consiste en modificar nuestros deseos y pasiones y no intentar acomodar el mundo a nuestros deseos, acción que está enteramente a nuestro poder pero que es de gran dificultad debido al tiempo y esfuerzo que esta requiere.
Además de aclarar estas máximas para poder ser lo más resoluto posible en la vida práctica, Descartes añade que es imposible suspender los propios actos, luego somos individuos incapaces de dejar de actuar y de tomar decisiones en la vida. Por este motivo es que debemos cuestionarnos cómo debemos actuar en la vida cotidiana, cuando nada es seguro, cuando no se tiene certeza de nada y cuando todo vale y, por tanto, nada vale. Descartes logrará dar explicación a esta duda mediante la moral provisional, anteriormente comentada y explicada.
