Ejemplos de juicios a posteriori

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RELACIONES DE KANT CON OTROS AUTORES


Hume había metido a todas nuestras afirmaciones sobre la realidad dentro de un mismo tipo: las cuestiones de hecho, que son los juicios sintéticos a posteriori de Kant;
Hume no admitía así juicios sintéticos a priori. El resultado era que, para Hume, tan insegura era la afirmación F=m.a como la afirmación En ésta habitación tiene que haber un balón rojo (lo he visto antes) (aunque nosotros no lo experimentáramos así); tan probable que entre en clase el jefe de etudios con la cabeza debajo del brazo como que entre un antiguo alumno despechado y nos mate a todos. Así, el conocimiento se volvía algo inseguro e injustificable. Esto contrastaba, para Kant, con el éxito de Newton, por lo que Kant estaba totalmente convencido de que el conocimiento era posible: la cuestión era clarificar cómo es que era posible.
Es verdad que Hume decía no admitir juicios sintéticos a priori, pero también es verdad que en su análisis de la causalidad se encontraba con afirmaciones, como el principio de regularidad de la naturaleza (misma causa, mismo efecto) que el propio Hume admitía que no era, ni analítico, ni se podía justificar de manera inductiva a partir de la experiencia (no sería, así, sintético a posteriori).

-En su fenomenismo, Hume planteaba que debíamos dejar de considerar que con causa nos estábamos refiriendo a algo de la realidad; la frase a causa b sólo aparentemente era conocimiento: en realidad era autoconocimiento; en ella no estaba hablando de la realidad sino de las cosas que me pasan a mí cuando experimento la realidad; en concreto, que cuando en ese experimentar la realidad me encuentro con una regularidad en la serie de mis ipresiones, me pasa que se me provoca una compulsión de expectativa. Kant no está de acuerdo: a causa b es en todo caso siempre una pretensión de conocimiento de algo de la realidad, y el intento de análisis fenomenista debía rechazarse. La noción de causa no es algo subjetivo, sino objetivo; sólo que la razón por la que es objetivo es que es subjetivo. Porque para Kant las cosas que me pasan a mí cuando experimento la realidad, forman parte de la realidad que estoy experimentando, y por lo tanto, estoy conociendo con ellas la realidad.

-Hay que entender en Kant que sustancia, causa o yo son formas a priori de nuestro conocimiento; se imponen a la base empírica;
De ahí que Kant considere, con Hume, que el uso de esas nociones no puede recibir justificación empírica: pero Kant añade: ni falta que hace (en éste sentido, iría en la línea de lo que hemos visto que podría ser la postura irracionalista de Hume). Ocurra lo que ocurra en la base empírica, sustancia, causa o yo se van a poder aplicar. Por ejemplo, si me levanto convertido en un cortesano de la china imperial del siglo III, podré seguir aplicando la noción de yo, y lo único que ocurrirá es que me pondré a investigar cómo es que ha sido posible lo que ha ocurrido, y así podré llegar a descubrir algún extraño fenómeno físico cuántico de viajes en el tiempo, etc. Hume, en cambio, parece que tendía a plantear que era necesaria una determinada base empírica, con unas determinadas características, para poder aplicar la noción de yo; Kant, frente a ello, considera que lo único que necesitamos para usar la noción de yo es una base empírica, cualquiera, la que sea, no importa qué características tenga.

Lo mismo podemos plantear para el uso de la noción de causa. Hume plantea que para usar la noción de causa es necesaria una base empírica de una acumulación de experiencias de sucesiones. Kant, en cambio, considera que no podemos tener ni una sola experiencia sin usar la noción de causa; lo único que necesitamos para usar la noción de causa es tener una base empírica sobre la que aplicarla, la que sea, no importa cual. No puede por lo tanto pensarse en un caos empírico en la base empírica, tal que nos desconcertara de tal manera que no pudiéramos utilizar la noción de causa: la base empírica, sea la que sea, es totalmente moldeable por la noción de causa. Puede fallar una ley causal concreta: pensar nosotros que había causalidad, cuando era una mera casualidad; la experiencia nos la puede tumbar. Pero no puede fallar el principio de causalidad: aunque hayamos fallado en la determinación de la causa, seguiremos pensando que alguna causa tiene que tener el fenómeno. Una ley causal concreta será un juicio sintético a posteriori; pero el principio de causalidad es un juicio sintético a priori.

-En Aristóteles, materia y forma eran componentes ontológicos de una cosa real; en Kant son componentes epistémicos de una cosa conocida (de un fenómeno). Igualmente, en Aristóteles las categorías eran estructuras de nuestro pensamiento y de nuestro lenguaje, y a la vez, estructuras de la realidad; en Kant, las categorías son entendidas sólo como estructuras de nuestro pensamiento, y no son estructuras de la realidad: las formas del entendimiento son del fenómeno (el sujeto las ha puesto en él), no de la cosa-en-sí.
Así podemos contraponer el realismo de Aristóteles y el idealismo de Kant. Mientras que Aristóteles considera que las cosas que conocemos tienen una forma por sí mismas, Kant considera que las cosas sólo tienen su forma en tanto que han recibido la forma común de conocimiento: la cosa adquiere su forma, su realidad, al ser conocida.

-La ética kantiana es deontológica o del deber, frente a la de Aristóteles o Tomás de Aquino, que es teleológica o de fines (o también, frente a la ética utilitarista del XIX).

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