Duda y certeza Descartes

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«El primero consistía en no admitir cosa alguna como verdadera si no se la había conocido evidentemente como tal. Es decir, con todo cuidado debía evitar la precipitación y la prevención…………………«

A) Explicación de las expresiones subrayadas

Evidencia, evidente



Es el estado en que la mente alcanza la verdad indubitable de una idea.
Desde el momento en que Descartes alcanza el conocimiento del “yo pienso” como la primera verdad que esperaba, convierte ese proceso en el criterio firme para conocer la verdad de una idea. Las carácterísticas propias de la evidencia son la claridad y la distinción.

Lo evidente se puede atribuir al conocimiento (sentido subjetivo) o al objeto conocido (sentido objetivo). Objetivamente lo evidente es el objeto de una intuición de la razón: las naturalezas simples. Subjetivamente lo evidente con los conocimientos resultado de la intuición. Por tanto, lo evidente es lo inmediatamentecierto. No todos los conocimientos ciertos son evidentes, ya que también se conoce mediante la deducción de la razón.

Duda:

Incertidumbre o falta de decisión sobre la verdad o falsedad de un enunciado que hasta ese momento es, por ello, sólo una creencia u opinión. La falta de decisión lleva al inmovilismo, a la “puesta entre paréntesis” de cualquier acto o afirmación. La duda puede ser escéptica o metódica, como la cartesiana, que la utiliza como método del que se sirve, Descartes, para construir una filosofía nueva a partir de unos principios indubitables.

B) Exposición de la temática del mismo


En este texto, Descartes enumera de forma detallada cada uno de los cuatro pasos (las reglas de su famoso método cartesiano) diseñado específicamente y de aplicación totalmente personal, necesarios para dirigir correctamente su pensamiento en la búsqueda de la veracidad de todos sus propios pensamientos y que tendría como regla fundamental la identificación del conocimiento verdadero y evidente con la intuición clara y distinta.

C) Justificación desde la posición filosófica del autor


René Descartes debe ser considerado como uno de los filósofos más representativos de la filosofía moderna, en contra de su propia intención. Y decimos esto en la medida en que sabemos por referencias directas de él que su principal contribución a la historia del pensamiento debía encontrarse en el campo de la ciencia, y en concreto en su principal aportación científica: la elaboración de un método científico. Pero aquí es donde entra en juego una de las obras más emblemáticas de la filosofía, en general, y del autor, en particular: el “Discurso del método y de la recta conducción de la razón y de la búsqueda de la verdad en las ciencias” (más conocida popularmente como el “Discurso del método”).————


Ésta fue presentada por el autor en el año 1637 como una obra independiente (siendo en su mayor parte el prólogo de la obra “Mundo o Tratado de la luz”) en donde se nos propone la búsqueda personal y metódica de Descartes en pos de la verdad.
Una búsqueda que tiene como punto de partida la duda de todos sus pensamientos en un intento de encontrar un criterio indudable que le permita distinguir lo verdadero de lo falso y sobre él cimentar en su mente un edificio de conocimiento verdadero e indubitable. Una duda cartesiana que se caracteriza por ser teórica (las costumbres no eran sometidas a duda), provisional (el ejercicio de la duda tenía como finalidad dejar de dudar), metódica (en la medida en que el método era la propia duda de aquello que no se presentara evidente a su mente) y universal (en la medida en que debía ser una duda que abarcara todos sus pensamientos sobre el exterior y sobre sí mismo, lo cual hacía de la duda una duda hiperbólica).
Descartes somete sus pensamientos a duda, con la intención de ordenarlos (tal y como afirma en la segunda parte del “Discurso del método”) de forma metódica. En primer lugar, la evidencia en la que el sujeto debe dudar de todos aquellos pensamientos que no se le presenten de forma evidente. En segundo lugar, el análisis donde todas aquellas ideas complejas (que no se nos muestran de un forma evidente) las analizamos y descomponemos en las ideas simples que las forman para así comprenderlas mejor). En tercer lugar, realizamos una síntesis donde volvemos a unir tales ideas simples que ahora nos posibilitan la comprensión evidente de la anterior idea compleja que ahora se nos muestra clara y distinta. Finalmente ealizamos una enumeración o revisión en la que realizamos el recuento de todos los pasos anteriormente dados con la intención identificar algún error en el análisis y síntesis de la idea.
Un método filosófico que el propio Descartes aplica a sus pensamientos, dudando primero de los sentidos como fuente fiable de conocimiento. En segundo lugar, pondría en tela de juicio la diferencia entre la vigilia y el sueño y la tópica idea de considerar que lo real es lo único que se encuentra en el estado de vigilia. Con ello, el mundo exterior al sujeto en puesto en duda.  Ya sólo queda dudar del sujeto. En primer lugar, los razonamientos matemáticos (ejemplo por aquel entonces de verdad incuestionable) son también sometidos al ejercicio de la duda. Existen algunos razonamiento que aunque parezcan verdaderos no lo son (paralogismos) y el engaño que sufre en este caso la razón es por la acción del genio maligno. El mismo genio que hará que el propio Descartes dude de su propia existencia como sujeto. Un genio que debe se entendido como una hipótesis de trabajo y no como una ser que existe realmente fuera de la mente del propio Descartes. ————–


Pero una vez dudado de todo, sólo hay una idea, un pensamiento que se le presenta al propio Descartes de una forma evidente, cierta e indudable por su claridad (propiedad de un pensamiento que se presenta sin dificultad alguna a la mente que la piensa) y distinción (propiedad de un pensamiento que no se puede confundir con ningún otro): que existe como un sujeto pensante (“cogito, ergo sum”).

Aquí Descartes se encuentra con su primera certeza tras la cual volverá a ser consciente de otros dos: la existencia en su mente de la idea de Dios y de la idea de extensión.
La idea de Dios que también se le presenta clara y distinta será la que lleve a Descartes a pensar en la posibilidad de la existencia de ese Dios fuera de su mente, para lo cual recurrirá a tres pruebas racionales que demostraran al necesidad lógica de la existencia de ese ser: los argumentos de S. Anselmo, S. Agustín de Hipona y la tercera vía tomista.
Demostrada la existencia de Dios, éste garantizaría aquello que antes el propio Descartes había sometido a duda: la existencia de una realidad externa a él. Ahora la existencia de Dios garantizaba la existencia de una realidad externa de la que el propio Descartes tenía una idea clara y distinta.
Sin embargo, aún podía quedar una sombra de duda: ¿y si todo lo que yo he pensado hasta ahora lo he tomado como verdadero y resulta ser falso por obra de otro engaño del genio maligno?. Imposible, puesto que Dios con su existencia hacía imposible la existencia probable de ese genio y por tanto de mi equivocación: todo aquello que mi mente conociera clara y distintamente resultaba indubitable. Así Dios se convertía en garante de la verdad.
Para finalizar, poner de manifiesto que tal consideración cartesiana de Dios como garante de la verdad fue duramente criticada por Arnauld en la medida en que a juicio de éste Descartes incurría en un círculo vicioso en esta última argumentación: Dios es al mismo tiempo una idea de la mente de Descartes y al mismo tiempo es el fundamento de la claridad y distinción con la que se presenta la idea que tiene Descartes del propio Dios. Se convierte en fundamento y fundamentado al mismo tiempo.

3) Relación del tema elegido con otra posición filosófica y valoración razonada de su actualidad


Se trata sólo de un ejemplo, y no es obligatorio hacerlo así. Recuerda que una de las cosas que se valoran en el Comentario de texto filosófico es la originalidad y la madurez personal a la hora de expresarse y de explicar las teorías. La “memorieta” puede dar para aprobar, pero si queremos nota, hay que ser originales. Si queremos hacer la comparación de Platón con Descartes, se podría explicar que: • Los dos defiendían que el conocimiento es innato, aunque para Platón eso significa que las ideas las conoce mi alma desde antes de estar unida al cuerpo, mientras que para Descartes significa que las ideas verdaderas son connaturales a mi razón, y por tanto por el mero hecho de usarla, van a surgir en mi entendimiento. ——


• Los dos defendían la dualidad del hombre, constituido de dos “mitades” absolutamente heterogéneas, alma y cuerpo, y para ambos, el alma es el lugar donde “reside” la verdad y el cuerpo la fuente de nuestros errores; aunque difieren en la explicación que dan de ambos conceptos, el alma de Platón es de naturaleza ideal, divina dice él a veces, y preexiste a su uníón con el cuerpo, mientras que para Descartes, el alma es “pensamiento”, “cogito”, y no tiene realidad ni existencia separada del cuerpo.

• Los dos se inspiraron en las matemáticas para hacer su filosofía, pero los separan más de 20 siglos de descubrimientos matemáticos, y por tanto, “sus matemáticas” son muy diferentes, inspirada en la “matemáticamística” de los Pitagóricos y la de geometría de Euclídes la de Platón, mientras que la de Descartes se basa en el álgebra que desarrollaron los matemáticos islámicos medievales y que con tanto éxito están aplicando Descartes, Newton, Galileo y otros a la nueva Ciencia.

• A los dos podríamos calificar de “idealistas”, dado que reservan a las ideas el más alto grado de veracidad y certeza, entre los distintos tipos de conocimiento que analizan. Pero la concepción de “idea” que nos presentan es completamente diferente, sobre todo porque para Platón las Ideas, o formas, tienen una “realidad separada”, una existencia real fuera de mí –de hecho, considera que son más reales que lo material-, mientras que para Descartes son, fundamentalmente, contenido mental, están en mi pensamiento.

• Ambos dos son autores “racionalistas” porque sostienen que es mediante la razón, y no los sentidos, que vamos a alcanzar el conocimiento verdadero, pero de nuevo tenemos que destacar sus diferencias, porque para Platón, el conocimiento es recuerdo, que está enlazado con su versión del innatismo de las ideas, mientras que para Descartes es razonamiento -”las largas cadenas de razones simples y fáciles de los geómetras …” nos decía en el texto-.

• Luego podríamos destacar algunas diferencias, como por ejemplo el uso que hace Descartes de la idea de Dios (el ser perfecto), o la afirmación del hombre como el “cogito”, verdad absolutamente autoevidente, o el tema de la duda, tan carácterístico del pensador francés. Y la obsesión platónica por la política o el tono “místico” y metafórico que usa en sus alegorías, como la de la Caverna.

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