Agustín de Hipona: Fundamentos de la Filosofía Cristiana y la Síntesis Fe-Razón

1. La Formación de una Filosofía Cristiana

La filosofía de la Edad Media se basa en el esfuerzo por conciliar la fe de la nueva religión cristiana, surgida en el siglo I en el seno del Imperio Romano, junto con la filosofía grecorromana.

  • Agustín de Hipona (siglo V) busca conciliar el platonismo y el cristianismo, realizando una lectura cristianizante de Platón y del neoplatonismo, iniciando así la filosofía cristiana.
  • La síntesis más importante, sin embargo, llega con la escolástica, especialmente con Tomás de Aquino, quien en el siglo XIII integra los contenidos del dogma cristiano en el aristotelismo.

2. Época, Vida y Obra

Agustín vivió en la frontera de dos mundos: presenció la división del Imperio Romano cristiano y el inicio de la construcción del nuevo mundo medieval, que se legitimaría desde la filosofía cristiana. Esta época es la del triunfo del cristianismo, que deja de ser perseguido por el Imperio.

Agustín desarrolla temas cruciales como el mal, la libertad, la razón y la historia, debido a que se fue cambiando continuamente de escuela filosófica hasta hallar una Verdad que le pareció incuestionable en los dogmas del cristianismo.

Obras fundamentales de San Agustín:

  • Las Confesiones
  • La ciudad de Dios
  • Del libre albedrío

3. El Problema del Conocimiento como Búsqueda Interior

Este proceso se inicia conociéndose hacia sí mismo. Agustín realiza una búsqueda interior de la verdad (la verdadera realidad, Dios), y para ello, la razón necesita la ayuda de la fe.

Agustín distingue dos tipos de razón:

  • Razón inferior: Se encarga del exterior del mundo a través de un conocimiento sensible y racional.
  • Razón superior: Es la que alcanza el significado del mundo cuando es guiada por la fe.

En el alma está presente Dios en forma de iluminación, dándonos a conocer la verdad. Con esta teoría de la iluminación, Agustín reemplaza las teorías platónicas de la reminiscencia y de la dialéctica como fuente del conocimiento. El conocimiento de las formas invariables de las cosas surge en nuestra mente por irradiación divina: Dios proyecta e ilumina las ideas en la mente humana para que el hombre las conozca.

Respecto a la polémica entre fe y razón, Agustín expone que la razón es una mera “sirvienta de la fe”, subordinando el conocimiento filosófico a la verdad revelada.

4. Dios, las Ideas y los Seres Creados

Agustín establece una vía para demostrar la existencia de Dios: si las verdades inmutables, necesarias y eternas están en mi alma y mi alma es mutable, mi alma no puede ser el origen de esas ideas. Puesto que solo hay un ser inmutable, que es Dios, Él es el origen y, por lo tanto, existe.

Razonamientos para la existencia de Dios:

  1. Argumento cosmológico: El orden, la belleza y la disposición del mundo solo pueden haber sido hechos por Dios.
  2. Argumento de la superioridad: Se basa en que los seres humanos confirman que existe un ser Superior al mundo: Dios.

En el primer razonamiento, Agustín explica que las ideas de las cosas sensibles están en la mente de Dios, quien las depositó en la materia a la hora de crear el mundo. Estas ideas sirvieron como ejemplo para que Dios cree las cosas, un concepto que se denomina ejemplarismo.

Dios y el Tiempo

Se debe distinguir entre el creador y sus criaturas. Dios es absolutamente trascendente al mundo, pero es providente porque se preocupa por la historia, la cual comienza con la creación del tiempo. El tiempo es creado a la vez que las demás cosas, por eso todo se desarrolla en él.

Agustín distingue dos sentidos del tiempo:

  • El cosmológico: Externo a la conciencia del individuo, objetivo e igual para todos.
  • El psicológico: Que está en el interior de la conciencia, subjetivo y diferente en su transcurrir para cada uno.

5. El Problema de la Moral y el Ser Humano

Agustín piensa que la naturaleza del hombre está dividida en dos partes:

  • El alma: Inmaterial e inmortal, creada por Dios, de la que hereda el «pecado original».
  • El cuerpo: Material y mortal.

Estos dos elementos son separables y tienen inclinaciones contrarias. Si el cuerpo se deja llevar por la sensualidad, el alma no, ya que renace en el alma de Dios.

El hombre, además de ser dualista, también es pesimista, debido a que está corrompido por el «pecado original» desde que nace; por lo tanto, su naturaleza está inclinada al mal. Pero a pesar de este mal, el hombre puede realizar el bien y salvarse por la acción de la gracia divina, que es una acción benevolente creada por Dios en una segunda naturaleza del humano. El humano que tenga esta iluminación quedará absuelto de todo lo malo si ama, cumpliéndose la regla moral de Agustín: «Ama y haz lo que quieras».

Libertad y Predestinación

El hombre es libre, ya que su comportamiento no está predeterminado. Sin embargo, Agustín entiende la predestinación tan solo como la presciencia o conocimiento que posee Dios para conocer de antemano las decisiones que el hombre realizará en un momento del tiempo.

El Problema del Mal

Para explicar por qué un Dios omnipotente y bueno permite que haya el mal en el mundo, Agustín diferencia entre:

  • El mal moral: Que es la consecuencia del libre uso del deseo que realiza el humano.
  • El mal físico: Donde es responsable la naturaleza, es decir, que es una deficiencia transitoria.

Agustín define el mal, en general, como la ausencia de bien.

6. Concepción de la Historia y la Política

Agustín vivió el ocaso del Imperio Romano; de hecho, murió en Hipona cuando la ciudad estaba sitiada por las tropas vándalas de Genserico.

Él piensa que la historia es lineal, ya que tiene un principio (la Creación) y un fin (el Juicio Final).

Las Dos Ciudades

Hay dos modelos de sociedad, que Agustín de Hipona llama “ciudades”:

  • La Ciudad de Dios: Compuesta por todos los humanos guiados por el amor de Dios, que se salvarán.
  • La Ciudad Terrenal: Compuesta por los humanos que se dejan llevar por el placer y el egoísmo, que se condenarán.

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