Fundamentos de la Filosofía Griega: Del Mito al Logos y la Evolución del Pensamiento Científico

Tradiciones filosóficas

La tradición científica jónica: estos filósofos también son llamados físicos, puesto que su interés se centra en la naturaleza. Se inspiran probablemente en elementos tomados de la ciencia egipcia y mesopotámica. Sustituyen las representaciones antropomórficas de los mitos por elementos naturales y elaboran cosmologías de corte científico-filosófico. Según Farrington, el renacimiento jónico fue un verdadero movimiento de cultura popular que encontró la oposición de la aristocracia, la cual se apoyaba en la concepción tradicional del mundo, pues los aristócratas hacían descender a sus familias de los propios dioses. La expulsión de Anaxágoras de Atenas es un ejemplo de que la filosofía tiene también consecuencias políticas. Esta tradición concluye con Demócrito, tiene una notable manifestación en la medicina hipocrática y se renovará más tarde con Epicuro.

La tradición mística itálica: la tendencia de estos filósofos es más bien metafísica y religiosa; si no están influenciados por el movimiento órfico, al menos tienen notables semejanzas con este. Pitágoras y su escuela son los principales representantes. El pitagorismo representa también un aspecto político conservador. Parménides y su escuela, aunque difieren mucho de los pitagóricos, se pueden también incluir en este grupo.

Niveles de análisis

  • A nivel ontológico (teoría de la realidad): los materialistas afirman que todo es PHYSIS, naturaleza formada por elementos y fuerzas naturales, y que el ARCHÉ (el principio o fundamento) o los elementos primordiales y originarios constituyentes de lo real son de carácter material. Los místicos e idealistas afirman que el principio es de carácter espiritual, una razón o inteligencia (LOGOS o NOUS), a partir de la que todo se crea y que gobierna todo.
  • A nivel epistemológico (teoría del conocimiento): los filósofos materialistas mantienen que todo conocimiento se inicia a través de la percepción de los sentidos, pero la razón, entendida como una capacidad de nuestra mente, permite hacer ciencia a partir de la observación de la realidad y la experiencia. En cambio, los filósofos idealistas afirman que la información de los sentidos es engañosa y que solo la razón (lógico-matemática) es capaz de alcanzar el verdadero conocimiento. Detrás de ese desprecio de la percepción de nuestros sentidos, está su desprecio a lo corporal.
  • A nivel antropológico: los materialistas afirman que el alma o la mente es el resultado de la propia organización corporal y muere con el cuerpo. Los místicos afirman una concepción dualista del ser humano, formado por cuerpo y alma, que consideran de naturaleza distinta, por lo que la muerte del cuerpo no implica la del alma, que es divina e inmortal y nos dota de la capacidad racional.
  • A nivel ético: los materialistas consideran que hay que buscar el placer y evitar el dolor; había que disfrutar de la vida porque es la única que hay. Pero los místicos consideraban que había que buscar la virtud. Consideraban que el cuerpo era una cárcel para el alma y la causa de todos sus males. Rechazaban el dejarse llevar por los impulsos o emociones, pues estos tenían que ser controlados y dirigidos por la razón. Consideraban que a través del conocimiento del orden armónico y divino del cosmos podían purificar y armonizar sus almas, en un proceso que finalmente les serviría para liberarse de las reencarnaciones y volver a integrarse en la razón cósmica, brillando como una estrella más.
  • A nivel político: los materialistas solían ser mayoritariamente demócratas, mientras que, al contrario, los místicos solían ser conservadores y estaban por la constitución de gobiernos de carácter aristocrático, donde gobernaran los mejores, aunque no por nacimiento sino por mérito y saber.

Características de la explicación racional y crítica de los primeros filósofos

La filosofía y la ciencia occidentales nacieron al mismo tiempo en Grecia y no es extraño que así fuera, ya que constituyen el resultado conjunto de una nueva actitud ante la realidad. Esa actitud consiste en buscar una explicación racional tanto de los acontecimientos de la naturaleza como de la conducta de los seres humanos, un tipo de explicación que se basa en la fuerza de los argumentos que la sostienen y las pruebas que se aportan para convencer en un diálogo donde todos pueden participar, donde las diversas opiniones se pueden criticar e intentar mejorar. Este tipo de actitud y explicación es distinta y contrapuesta radicalmente a las explicaciones mítico-religiosas cuya veracidad está basada en el asentimiento social dentro del grupo y en la tradición, heredada de generación en generación. A este cambio se le califica a menudo como paso del mito al logos.

El descubrimiento del logos

Frente a la explicación mítica, el logos o explicación racional se caracteriza porque:

  • a) No recurre a divinidades o seres sobrenaturales, sino que interpreta las fuerzas y fenómenos del universo como fenómenos y fuerzas naturales. Podemos decir que el gran descubrimiento del logos es la idea de naturaleza.
  • b) Como consecuencia de lo anterior, el acontecer universal deja de interpretarse como algo arbitrario. En la naturaleza las cosas suceden como tienen que suceder. La idea de naturaleza va unida a la idea de necesidad y la idea de necesidad va unida, a su vez, a la idea de ley: los acontecimientos naturales suceden conforme a ciertas leyes que necesariamente se cumplen. La palabra griega ‘logos’ significa también ley, de modo que podemos decir: la tarea del logos (de la razón, de la explicación racional) es estudiar y conocer el logos (ley, leyes que rigen en el universo).
  • c) La aceptabilidad de las explicaciones racionales no se basa, en fin, en la autoridad de la tradición ni en su vigencia social, sino en argumentos y razones. Una explicación será mejor no porque la crea más gente o porque se remonte a un pasado más lejano, sino porque se sustenta en razones más sólidas y mejores.

La categoría más importante de este nuevo estado mental es la de necesidad: las cosas suceden cuando, donde y como deben suceder. El griego descubre que las cosas del mundo están ordenadas siguiendo leyes, descubren que el mundo es un COSMOS (todo ordenado), no un Caos. Además, los griegos desarrollaron otros conceptos vinculados profundamente con el anterior: el concepto de logos y el de permanencia o esencia.

La filosofía es el paso del mito al logos. Con esta frase se quiere indicar que los primeros filósofos aceptaron estos dos principios:

  • El mundo es racional, en el mundo hay un logos.
  • Nosotros disponemos de un logos o razón que debemos emplear para el conocimiento de la realidad y la dirección de nuestra conducta.

El cosmos es concebido como un todo ordenado, que establece un orden eterno y armónico, por lo tanto sagrado. El logos es la Razón que domina el Universo y que hace posible la existencia de orden y regularidad en la sucesión de las cosas; pero es también la chispa divina que está presente en nosotros y que debe servir como guía para nuestra conducta. El ser humano participa de lo divino en la medida en que posee logos; para estos pensadores, la característica que diferencia a los seres humanos de otros seres vivos es la racionalidad que posee.

Relación y definición de los conceptos de logos y esencia

El término logos es uno de los más importantes de la actitud racional ante el mundo. Puede traducirse como pensamiento o razón; pero el término castellano más fiel es tal vez el término razón. El conocimiento es concebido como la razón que regula el orden eterno y armónico del SER, contemplación que sirve para intentar organizar armónicamente nuestra propia vida.

Además, los griegos desarrollaron otro concepto profundamente vinculado con el de logos: el concepto de permanencia o esencia. El que las cosas se comporten siguiendo leyes quiere decir que en su manifestación hay cierto orden; hay solo un ámbito de posibilidades para la expresión de cada objeto y eso es así en virtud de lo que los griegos denominaron Esencia o Naturaleza de los objetos, que hace que cada tipo de cosas sea de una manera determinada y diferente a las demás. La idea de que las cosas suceden como tienen que suceder está relacionada con la idea de permanencia. Tomemos un ejemplo muy sencillo: el agua se comporta siempre del mismo modo (por ejemplo, hierve y se solidifica siempre a unas temperaturas determinadas, posee, pues, unas propiedades fijas y, por tanto, una manera de ser permanente).

La esencia como permanencia

La forma de ser permanente fue denominada por los griegos esencia. La esencia es lo que una cosa es a pesar de sus cambios de apariencia o estado. El agua se presentará en estado sólido o líquido, etc., siempre es agua. O bien, el ser humano se presentará bajo diversos aspectos sexuales (hombre, mujer), raciales o en el proceso vital de la vida de la persona, como niña, adolescente, adulta y vieja, sin que deje de permanecer algo común.

Diferencia entre apariencia y realidad

Frente a las explicaciones de la realidad basadas en la mitología, la tradición y la opinión común o de la mayoría, estos primeros filósofos plantean que solo la razón, más allá de lo que muestran los sentidos, es la que puede establecer lo que las cosas son. Los sentidos captan lo que aparece, muestran la multiplicidad de cosas, el cambio o la transformación y lo particular, pues siempre perciben algo concreto; pero la razón es capaz de establecer lo que es unitario y permanente, lo universal, la esencia o naturaleza de las cosas y seres.

Frente a la multiplicidad y diversidad de cosas y seres existentes, podemos establecer lo que les es común y unitario, clasificándolos en diversos géneros y especies. Frente a los cambios constantes que observamos en cada ser o cosa, podemos establecer lo que es permanente. Por tanto, los sentidos nos muestran lo que aparece, mientras que la razón establece lo que cada ser y cosa es. A partir de aquí se desarrolló una diferencia entre la mera opinión, basada en las apariencias, y el verdadero conocimiento, basado en la razón.

Physis

Aunque el hombre ha deseado siempre saber, no siempre lo ha intentado racionalmente. Fueron los jonios quienes por vez primera se plantearon la posibilidad de que las respuestas a los fenómenos naturales debían ser racionales, es decir, no apelando a entidades imaginarias cuya voluntad decidiría sobre los fenómenos. Aparece entonces el concepto de Naturaleza que implica la homogeneidad en la unidad de todo cuanto hay.

Los primeros filósofos usaron la palabra physis en diferentes sentidos: como el principio o fundamento (Arché) a partir del cual se constituyen o se generan las cosas (génesis), como la estructura o sistema de relaciones internas que constituyen las cosas y seres, y desde Aristóteles se la entiende también como la totalidad de lo real.

Rasgos de la naturaleza

La naturaleza tiene dos grandes usos: como el conjunto de seres que pueblan el universo (totalidad de lo existente) y como el ser intrínseco, permanente o esencia de las cosas. Los rasgos que caracterizan la naturaleza según la filosofía griega son:

  • a) Necesidad: El universo es un todo ordenado, un cosmos y no un caos. Es la naturaleza de los distintos seres la que determina su lugar en el universo y su forma de comportarse.
  • b) Dinamismo: La noción griega de naturaleza está vinculada a la idea de cambio y movimiento. El universo muestra un orden dinámico (estaciones, generaciones, etc.).
  • c) Movimiento intrínseco: La naturaleza implica una actividad propia del ser natural, marcando la separación radical entre los seres naturales y los seres artificiales (artefactos). Según Aristóteles, «el sentido primero y fundamental de la palabra physis es: la esencia de aquellos seres que tienen un principio de movimiento en sí mismos, en tanto que son ellos mismos».

Esta noción explica por qué los griegos pudieron desarrollar una consideración racional (logos) frente a la mítica, por qué la pregunta fundamental fue acerca del origen del universo y cómo se delimitó el ámbito de las cosas sometidas a movimiento.

Episteme

Partiendo de la idea de que el valor de una explicación depende de las razones que la apoyan, los pensadores griegos concibieron el saber como algo opuesto a la opinión. Fue Platón quien por primera vez contrapuso de modo radical y definitivo el saber y la mera opinión, estableciendo los rasgos del saber:

  • Infalibilidad: El que sabe no puede equivocarse; si se equivoca, es que realmente no sabía.
  • Saber como opinión verdadera: Todo saber es opinión, pero no toda opinión es saber.
  • Fundamentación: Para que una opinión verdadera sea auténtico saber, ha de estar basada en razones que garanticen su verdad.

El saber así definido se denomina en griego EPISTEME. Esta palabra fue traducida al latín como SCIENTIA, de donde deriva nuestra palabra CIENCIA. Podemos decir que los griegos fueron los creadores de la idea de ciencia o saber.

Diferencias con la ciencia moderna

  1. La ciencia griega estaba desconectada de la técnica (ámbito de los oficios).
  2. La idea griega de ciencia no está vinculada necesariamente a la experimentación.
  3. Los griegos concebían el saber como un hábito o capacidad del sabio para demostrar lo que afirma.

La concepción metafísica de la filosofía

El concepto de ciencia (episteme) fue creado por los filósofos griegos para definir su propio conocimiento frente al mito. La filosofía se presenta como la ciencia primera y universal, superior al resto de las otras ciencias (física, astronomía, matemáticas…).

  • Como ciencia primera: Se ocupa de investigar y establecer los principios y causas de toda realidad y todo conocimiento.
  • Como ciencia universal: Se diferencia de las ciencias particulares, pues estudia el SER, la totalidad de lo real.

Esta concepción se conoce como Metafísica. Aristóteles estableció una clara distinción entre:

  • Filosofía teórica: Conocimiento contemplativo sobre las cosas necesarias (episteme), que incluye la metafísica, la ontología, la epistemología y la lógica.
  • Filosofía práctica: Saberes sobre la acción humana, dividida en poiesis (producción o techne) y praxis (ética y política, o prudencia).

Positivismo y crítica cultural

August Comte, en el siglo XIX, planteó una nueva ciencia: la Sociología. El positivismo defiende que el desarrollo científico y técnico garantiza el progreso de la humanidad y afirma que el único conocimiento válido es el que proviene del método científico de las ciencias naturales. Según Comte, la humanidad ha evolucionado pasando por tres estadios: teológico, metafísico y positivo.

Sin embargo, el desarrollo científico-técnico también trajo consecuencias negativas (desigualdad, guerras, destrucción ecológica). Frente a la corriente positivista, filósofos como Ortega y Gasset cuestionaron que la ciencia pudiera resolver por sí sola el sentido de la existencia. Asimismo, la denominada Filosofía de la sospecha (Marx, Nietzsche, Freud) surge como una crítica a los supuestos del modelo económico, social y cultural de Occidente, denunciando la visión tecnocrática como una ideología al servicio de grupos de poder.

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