Análisis del Texto Político: La Ciudad como Comunidad Natural
Referencia: Política. Libro I. Capítulo 2, 1252b 80 – 1253a 12 (ed. Gredos, pp. 49-51).
Pregunta 1: Naturaleza y Finalidad de la Ciudad
El texto aborda la cuestión fundamental de la política aristotélica: la naturaleza de la ciudad y la condición social del ser humano. La idea principal es que la ciudad no surge por azar ni es un simple agregado de aldeas o individuos, sino que es una comunidad natural y perfecta, que alcanza la autosuficiencia y tiene como finalidad el “vivir bien”.
Aristóteles muestra que la ciudad es el fin de las comunidades más pequeñas y que esta finalidad corresponde a la naturaleza misma, tanto de la ciudad como del ser humano. En otras palabras, la polis no existe solo para satisfacer necesidades materiales, sino para permitir que los hombres realicen plenamente su vida ética y social.
El Ser Humano como Animal Social
El problema filosófico central que plantea el texto es por qué el ser humano es un animal social por naturaleza, y cómo la estructura de la comunidad responde a esa condición. Aristóteles desarrolla esta idea señalando la singularidad del ser humano frente a otros animales:
- Mientras las demás especies gregarias se organizan únicamente para la supervivencia, el hombre posee la palabra.
- La palabra le permite comunicar no solo placer o dolor, sino también lo justo y lo injusto, y por tanto participar en la vida moral y política.
Así, la ciudad no solo satisface necesidades materiales, sino que es el espacio donde los individuos comparten valores, justicia y ética, cumpliendo la finalidad de su naturaleza. El texto plantea, por tanto, la relación entre naturaleza, lenguaje, moral y organización social, y cómo estos elementos justifican la existencia y perfección de la ciudad.
Pregunta 2: Fundamentos Teleológicos y Racionales
El texto refleja aspectos centrales de la filosofía aristotélica, en particular su visión teleológica y naturalista. Para Aristóteles, todo ser tiene un fin o “telos” que define su naturaleza; la ciudad, como comunidad perfecta y autosuficiente, es el fin de las aldeas y comunidades menores, y existe para permitir que los hombres alcancen la vida buena y virtuosa.
Esta concepción conecta directamente con su ética: la felicidad y la virtud no se realizan en aislamiento, sino en el marco de la comunidad política, donde los hombres pueden compartir valores, deliberar sobre lo justo e injusto, y colaborar para el bien común.
La Racionalidad y la Ciencia Política
Además, el texto integra la noción aristotélica de que el hombre es un animal racional y social, único entre los animales por su capacidad de palabra y por su sensibilidad moral. Esta capacidad permite no solo la comunicación de necesidades básicas, sino la participación en normas, justicia y deliberación ética, elementos esenciales de la vida política.
La ciudad, por tanto, refleja la perfección de la naturaleza humana, y su estudio corresponde a la ciencia política, que debe comprender los fines y la organización de la comunidad. El texto muestra cómo Aristóteles articula naturaleza, racionalidad, ética y política, dejando claro que la vida social es inherente al ser humano y que la polis es un ente natural orientado a su perfección.
Pregunta 3: Contraste entre Aristóteles y John Locke
Si comparamos el enfoque aristotélico con John Locke, las diferencias son muy significativas.
Concepción del Origen de la Comunidad
Aristóteles concibe la ciudad como natural y teleológica, fundada en la condición social del ser humano y orientada al bien supremo de vivir bien y éticamente. Para Locke, por el contrario, la comunidad política surge de un contrato social voluntario entre individuos libres e iguales, con el objetivo de proteger derechos naturales como la vida, la libertad y la propiedad.
La ciudad no es el fin natural del hombre, sino un acuerdo racional para garantizar seguridad y orden, y su legitimidad depende del consentimiento de los gobernados, no de la naturaleza o del cumplimiento de un fin ético superior.
Función del Estado y Legitimidad del Poder
Mientras Aristóteles vincula la política con la moral y la virtud, Locke centra la función del Estado en la protección de derechos individuales y en la limitación del poder para evitar abusos. La autoridad en Aristóteles puede derivarse de la capacidad natural de liderazgo y la función jerárquica de cada individuo, mientras que para Locke el poder surge exclusivamente del consentimiento y la voluntad racional, y puede ser revocado si el gobierno no cumple con su función.
Esta comparación muestra cómo el mismo problema —la organización de la comunidad y la justificación del poder— se aborda desde dos perspectivas radicalmente diferentes: una naturalista y teleológica en Aristóteles, y otra racional, contractualista y basada en derechos en Locke, reflejando la transición del pensamiento político de la Antigüedad a la Modernidad.
