Tomás de Aquino: las Cinco Vías y la prueba racional de la existencia de Dios

A-Identificación

A-Identificación. El problema central es la existencia de Dios y si es necesario postular su existencia para explicar la realidad y el mal en el mundo.

Exposición

Tomás de Aquino presenta primero dos objeciones contra la existencia de Dios. La primera objeción sostiene que, si Dios es el bien absoluto e infinito, no debería existir el mal en el mundo, ya que un bien infinito debería eliminar todo mal. Sin embargo, el mal existe, lo que parece contradecir la existencia de un Dios infinitamente bueno. La segunda objeción argumenta que el mundo puede explicarse sin recurrir a Dios, ya que la naturaleza tiene sus propias causas y lo que es producto de la voluntad humana puede explicarse por la razón y la intención de las personas.

A estas objeciones, Tomás responde de dos maneras. En la primera afirma que Dios, en su infinita bondad y omnipotencia, permite la existencia del mal porque de él puede sacar un bien mayor. En la segunda respuesta, argumenta que tanto las causas naturales como las acciones humanas deben ser remitidas a una causa primera inmutable, que no puede ser la naturaleza misma ni la razón humana, pues estas son cambiantes.

Situación

Este fragmento pertenece a la discusión sobre la existencia de Dios en la Suma Teológica, donde Tomás de Aquino propone cinco vías para demostrar la existencia de Dios a posteriori, desmarcándose de las metodologías apriorísticas propias de la época. Las objeciones y respuestas forman parte de su método escolástico, en el que enfrenta argumentos contrarios para refutar la negación de la existencia divina.

Término

El término «causa primera» se refiere al origen último de todo lo que existe. Nada puede ser la causa de sí mismo, y la cadena de causas contingentes debe remontarse a una causa necesaria y no contingente, que es Dios, la primera causa no causada.

B-Identificación

B-Identificación. El tema del texto es la demostración de la existencia de Dios a través del movimiento (vía 1) y a partir de la causalidad eficiente (vía 2).

Exposición

En la vía 1, Tomás de Aquino comienza observando que en el mundo existe movimiento, algo evidente a través de los sentidos. Afirma que todo lo que se mueve es movido por otro. Además, para que algo pase de la potencia (capacidad de ser algo) al acto (realización de esa capacidad), es necesario que un ser en acto lo mueva. A continuación, aclara que es imposible que algo sea simultáneamente en potencia y en acto con respecto al mismo aspecto. Por tanto, nada puede moverse a sí mismo; siempre necesita ser movido por otro. Y este proceso no puede retroceder indefinidamente: de manera que, si no hubiera un primer motor que iniciara todo el movimiento, no habría movimiento en absoluto, porque todos los motores intermedios dependen de este primer motor. El Aquinate concluye que debe existir un primer motor inmóvil, al que todos reconocen como Dios.

Respecto a la vía 2, Tomás de Aquino plantea que en el mundo hay un orden de causas eficientes, es decir, causas que producen efectos. Ninguna cosa puede ser causa eficiente de sí misma, ya que esto implicaría que algo sería anterior a sí mismo, lo cual es imposible. Además, en el ámbito de las causas eficientes, no se puede proceder indefinidamente, ya que siempre hay una relación de dependencia entre las causas: la primera causa genera una intermedia, y esta intermedia, a su vez, produce una última. Si se elimina la primera causa, también desaparecen los efectos posteriores. Tomás concluye que debe haber una causa eficiente primera que inicie esa serie causal, y todos la llaman Dios.

Situación

Las dos primeras de las cinco vías tomistas, a las que corresponde este texto, son probablemente las que más evidencian la influencia aristotélica recibida por Tomás en su empeño por conciliar razón y fe en la cuestión de la existencia de Dios.

Término

El «primer motor» en la filosofía de Tomás de Aquino es el ser que inicia todo movimiento sin ser movido por otro. Es necesario para evitar una regresión infinita de causas, y es identificado con Dios, el origen de todo movimiento y cambio en el mundo. La «causa eficiente» es aquello que produce un efecto o causa un cambio en algo. En la filosofía de Tomás de Aquino, es un concepto central para explicar cómo las cosas se producen o cambian en el mundo. Toda causa eficiente depende de otra anterior, y se requiere una causa eficiente primera que dé origen a todas las demás.

C-Identificación

C-Identificación. El problema filosófico que plantea Tomás de Aquino en este texto es la existencia de un ser absolutamente necesario.

Exposición

Tomás de Aquino comienza su demostración observando que en el mundo encontramos seres que pueden existir o no, lo que significa que son contingentes. Estos seres pueden ser generados o destruidos, y, por tanto, es posible que no existan en algún momento. Si todo lo que existe fuese contingente, es decir, si todo tuviera la posibilidad de no existir, entonces en algún momento en el pasado no habría existido nada. Si ese fuera el caso, entonces tampoco existiría nada ahora, porque algo que no existe no puede comenzar a existir sin que haya algo previo que lo cause. Sin embargo, esto es falso, ya que claramente hay cosas que existen. Por tanto, no todos los seres son contingentes. Debe haber un ser necesario, que siempre haya existido y cuya existencia no dependa de algo externo. Este ser necesario no puede encontrar su necesidad en otro, porque esto implicaría una regresión infinita. Tomás concluye que debe existir un ser absolutamente necesario, que existe por sí mismo y que es la causa de la existencia de los demás seres, que son todos ellos contingentes. Este ser necesario es Dios.

Situación

Este texto, la tercera vía de Tomás de Aquino, se basa en la distinción tomista entre esencia y existencia, no presente en Aristóteles. Aristóteles había establecido dos estructuras fundamentales del ser: materia-forma y potencia-acto. Tomás añade una tercera, procedente de los filósofos árabes (Avicena) y judíos (Maimónides), y que no estaba en Aristóteles: que en todo ser (salvo en Dios) se distinguen la esencia y la existencia. Al distinguirse la esencia de la existencia, resulta que la esencia no es eterna; por tanto, las cosas sólo existen por creación divina.

Término

Un «ser necesario» es aquel que no puede no existir, es decir, el que no depende de ningún otro ser. Es contrapuesto a los seres contingentes, que pueden existir o no. Este ser necesario es identificado con Dios.

D-Identificación

D-Identificación El tema del texto es la existencia de un ser supremo que sea la causa última de todos los grados de perfección (vía 4) y la necesidad de una inteligencia ordenadora causante del orden del mundo (vía 5).

Exposición

En la vía 4, Tomás observa que en el mundo hay diversos grados de valores, como la bondad o la veracidad. Esto implica una comparación con un máximo en cada categoría. Así, argumenta que debe existir algo que sea el sumo bien, la suma veracidad, y que, por lo tanto, también debe existir el Ser Máximo o Ser Perfectísimo. Tomás de Aquino dice que las cosas que son máximas en un género son causa de todas las demás. Y concluye que debe existir algo que sea la fuente de toda bondad, verdad y perfección. Este ser es Dios, origen de todos los valores y grados de perfección.

Respecto a la vía 5, Tomás de Aquino observa que en el mundo hay cosas sin conocimiento, como los cuerpos naturales, que actúan de manera ordenada para alcanzar un fin. Los fenómenos naturales no ocurren al azar, sino que parecen obrar con una regularidad. Por ejemplo, los elementos de la naturaleza siguen patrones regulares, como el crecimiento de una planta o el movimiento de los planetas. Tomás argumenta que no pueden actuar con intención por sí mismos. Por tanto, las cosas naturales necesitan ser dirigidas hacia sus fines por un ser inteligente. Así, concluye que debe existir un ser dotado de inteligencia que dirige todo el orden natural hacia su finalidad, y ese ser es Dios.

Situación

La cuarta vía refleja la influencia del principio neoplatónico de los grados del ser y perfección, que, a su vez, descansa en la teoría platónica de la participación (limitada) de los seres del mundo sensible en la perfección absoluta de las Ideas. En cuanto a la quinta, muestra la influencia de la teleología aristotélica.

Aclaración

El «ser máximo» es aquello que, en cualquier categoría (bondad, verdad, nobleza), representa la perfección absoluta. Este ser es identificado con Dios, quien es la fuente de todo valor y ser. En cuanto al «fin» en la filosofía de Tomás de Aquino, siguiendo a Aristóteles, es el propósito u objetivo hacia el que se orienta una acción o proceso. Todo lo que existe en la naturaleza tiene un fin, incluso si carece de conocimiento propio.

TEMA

TEMA: Santo Tomás de Aquino sostiene que la mayoría de las personas tiene alguna idea de Dios, pero considera que su existencia no es evidente para el ser humano. Aunque «Dios existe» sea una verdad en sí misma, necesitamos demostrarla racionalmente porque nuestro conocimiento es limitado. Por eso, Tomás afirma que la existencia de Dios debe probarse mediante la razón. Esta prueba es posible porque se trata de un preámbulo de la fe, es decir, una verdad que puede ser estudiada tanto por la filosofía como por la teología.

Tomás de Aquino sigue el pensamiento de Aristóteles y defiende que todo conocimiento comienza con la experiencia. Primero conocemos el mundo a través de los sentidos y, a partir de lo que observamos, la razón puede llegar a conclusiones más profundas. Por este motivo, solo acepta las demostraciones a posteriori, que parten de los efectos visibles para llegar a la causa. Rechaza las demostraciones a priori, como el argumento ontológico de San Anselmo, porque intentan demostrar la existencia de Dios solo a partir de su idea, sin apoyarse en la experiencia.

Para demostrar racionalmente la existencia de Dios, Tomás de Aquino propone cinco vías. Todas tienen la misma estructura lógica. En primer lugar, parten de un hecho que podemos observar en el mundo, como el movimiento de las cosas, la existencia de causas, el hecho de que las cosas nacen y mueren, los distintos grados de perfección o el orden de la naturaleza. En segundo lugar, aplican el principio de causalidad, que afirma que todo lo que sucede tiene una causa. En tercer lugar, señalan que no es posible una cadena infinita de causas, ya que debe existir una causa primera que explique todo lo demás. Finalmente, concluyen que esa causa primera es Dios. Cada una de las cinco vías describe a Dios de una forma distinta: como Primer Motor, Primera Causa, Ser Necesario, Ser Perfectísimo e Inteligencia Ordenadora.

En conclusión, Santo Tomás consiguió unir la razón filosófica de Aristóteles con la fe cristiana de manera clara y coherente, mostrando que la fe y la razón no se contradicen.

Tomás de Aquino y Aristóteles

Tomás de Aquino y Aristóteles

La filosofía de Tomás de Aquino se caracteriza por su intento de unir el pensamiento filosófico de Aristóteles con la fe cristiana. En especial, sus demostraciones de la existencia de Dios se apoyan en ideas aristotélicas, que Tomás adapta para construir una teología basada en la razón. De este modo, Tomás muestra que la filosofía y la fe no se oponen, sino que pueden complementarse.

Una de las principales influencias de Aristóteles en Tomás de Aquino es su forma de entender el conocimiento y la realidad. Aristóteles afirmaba que el ser humano conoce el mundo a partir de la experiencia y que la naturaleza está ordenada y sometida a leyes. Además, explicaba los cambios y movimientos mediante el principio de causalidad y la teoría de la potencia y el acto. Tomás adopta estas ideas para explicar que todo lo que existe depende de una causa superior. Así, utiliza el concepto aristotélico de causa primera o motor inmóvil para afirmar que debe existir un Ser Necesario del cual dependen todas las cosas.

Sin embargo, Tomás de Aquino no se limita a repetir a Aristóteles. Mientras que el filósofo griego hablaba de un primer motor solo desde un punto de vista filosófico, Tomás identifica ese primer principio con el Dios cristiano. De esta manera, transforma una idea filosófica en una afirmación teológica, añadiendo una dimensión personal y trascendente que no estaba presente en Aristóteles. Otra idea importante que Tomás toma de Aristóteles es la teleología, es decir, la idea de que todo en la naturaleza tiene un fin o propósito. Aristóteles sostenía que los seres naturales actúan según su finalidad interna. Tomás acepta esta idea, pero afirma que el fin último de todas las cosas está dirigido por Dios.

En conclusión, Tomás de Aquino hereda de Aristóteles una visión del mundo ordenada, causal y finalista, pero la adapta al cristianismo, logrando una síntesis equilibrada entre razón y fe.

La búsqueda de la causalidad

La búsqueda de la causalidad

La filosofía de Tomás de Aquino puede relacionarse con el mundo actual si nos fijamos en su idea de causalidad. En sus «Cinco Vías», Tomás intenta explicar por qué existe el mundo y sostiene que todo lo que existe tiene una causa. Según él, las cosas no existen por sí mismas, sino que dependen de otras, formando una cadena de causas y efectos. Para que esta cadena tenga sentido, debe existir una causa primera que explique el conjunto de la realidad. Esa causa primera es Dios.

Tomás de Aquino vivía en una época en la que el mundo se entendía como algo ordenado y predecible. Pensaba que cada acontecimiento podía explicarse buscando su causa. Esta forma de pensar fue muy importante para el desarrollo de la filosofía y de la ciencia, porque impulsa a no conformarse con explicaciones superficiales y a buscar el origen de las cosas. Sin embargo, en la sociedad actual la idea de causalidad ha cambiado. Hoy sabemos que muchos fenómenos son muy complejos y no se pueden explicar con una sola causa. Existen teorías, como la teoría del caos, que muestran que pequeños cambios pueden producir grandes efectos y que no siempre es posible prever lo que ocurrirá. Problemas actuales como el cambio climático, las crisis económicas o la difusión de noticias falsas en internet tienen muchas causas que se influyen entre sí.

Aun así, el pensamiento de Tomás de Aquino sigue siendo útil. Aunque hoy aceptemos que la realidad es compleja y en parte impredecible, seguimos buscando explicaciones profundas que nos ayuden a comprender el mundo. Tomás nos recuerda la importancia de preguntarnos por el origen último de las cosas y de no quedarnos solo con explicaciones fragmentadas. En conclusión, aunque el mundo actual se explique mediante modelos complejos y probabilísticos, la idea tomista de buscar causas profundas sigue siendo valiosa para dar sentido y coherencia a la realidad.

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