Tipos de amor según Sócrates

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2) Eros


Es bien sabido que el amor homosexual era considerado en general por lo griegos como el único capaz de satisfacer plenamente los más altos deseos de los hombres, y que el amor entre hombre y mujer significaba para ellos poco más que un medio para la procreación. Si queremos comprender el significado del Eros griego, debemos comenzar aceptando este hecho sin prejuzgar acerca de su naturalidad o perversidad, y dejando a un lado toda repugnancia emocional.

Platón fue un apóstol de los derechos de las mujeres, en el sentido de que pretendía concederles igualdad de derechos políticos con los hombres, en la República y las Leyes. Su preparación y educación ha de ser la misma que la de los varones. Las relaciones entre ambos sexos, por tanto, son consideradas siempre exclusivamente desde el punto de vista político y social.

Platón busca las manifestaciones más altas de amor y afecto en el amor entre los hombres. Es cierto que desaprobaba el intercurso físico, sobre todo en sus últimas obras; lo prohíbe expresamente en la República y en las Leyes (más bien le desagradaban las relaciones sexuales del tipo que fueran: homosexuales o heterosexuales).

En Lisis, diálogo en que por primera vez el amor constituye el tema del discurso, se narra un encuentro de Sócrates con éste. En él, Sócrates dice a Lisis: amar es desear que la persona amada sea lo más feliz posible. Sócrates hace una observación y dice que: si quieres ser amado, has de adquirir sabiduría, pues la gente nos apreciará en la medida en que seamos útiles, y por tanto, seremos queridos por todos. Sócrates opina que todo amigo o amante debería buscar la mayor perfección posible de aquellos a quienes quiere. Pero… ¿Cómo llega un hombre a ser amigo de otro y qué es un amigo? Se llevan a cabo múltiples juegos lógicos y el amor queda sin explicar. Durante esta búsqueda de la definición de amigo, se hizo referencia al adagio de los Fisicistas de que lo semejante>>, lo cual pone de manifiesto que nos estamos ocupando de una fuerza universal de la naturaleza, de la cual es simplemente una aplicación particular el afecto entre los seres humanos. Esta fuerza es el anhelo por algo que necesitamos, por algo que sabemos que nos falta. Tenemos también la descripción de aquello que necesariamente amamos como algo que es adecuado a nosotros, aunque no semejante del todo. A partir de todo esto, comienza a emerger la concepción socrática del amor mutuo como un medio de buscar en compañía la verdad suprema. Vamos a estudiar las dos exposiciones platónicas del amor, el Banquete y el Fedro.

El banquete

El escenario de aquel, es un banquete que tiene lugar en casa de Agatón para celebrar el éxito de una de sus tragedias. Uno de los comensales sugiere que pasen la mañana charlando. Fedro se ha quejado de que Eros es el único Dios que nunca ha recibido una alabanza adecuada por parte de poetas y sofistas, así que surge la proposición de que cada uno de los presentes ha de hacer un discurso en honor del Dios. Fedro: presenta a Eros como una fuerza inspiradora de acciones nobles. Pausanias: distingue entre dos tipos de Eros, cada uno de los cuales es seguidor de una Afrodita distinta: la diosa antigua, hija del cielo, y la más joven, hija de Zeus y de Dione, a la cual llamamos Pandemos. El Eros de Afrodita Pandemos es propio de hombres inferiores, que aman a mujeres no menos que a muchachos, que aman el cuerpo más que el alma. Su diosa participó al nacer de ambas naturalezas, las masculina y la femenina. La Afrodita celestial proviene, sin embargo, solamente de la naturaleza masculina. Los seguidores de ésta se dirigen sólo a los hombres, su amor es más duradero, no aman a niños, sino a adolescentes. Su objetivo es vincularse para toda la vida, y no el de explotar la inexperiencia de la juventud.  La asociación digna es aquella que tiene por objetivo la perfección moral. La asociación física está libre de vergüenza cuando busca educar al amado en la sabiduría y en el valor.

Erixímaco el médico dice: la distinción hecha por Pausanias entre dos tipos de Eros es razonable, pero puede aplicarse no sólo a las almas de los hombres, sino también a los animales, a las plantas, y en suma, a todo lo que existe. La medicina nos enseña cómo nuestros cuerpos poseen este doble Eros o deseo. Lo semejante desea a lo semejante, y lo desemejante a lo desemejante. Es justo consentir a los buenos deseos, y la salud es el bien del cuerpo. Los contrarios, caliente y frío, amargo y dulce… Deben ser armonizados por medio del Eros, deseo. Para imponer el orden en las cosas debemos consentir al tipo mejor de deseo, que es el amor denominado celeste.La asociación digna es aquella que tiene por objetivo la perfección moral. La asociación física está libre de vergüenza cuando busca educar al amado en la sabiduría y en el valor.


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