Teología racional y teología revelada


CONTEXTUALIZACIÓN 1ª: Obra, posición del autor en la historia de la filosofía y marco histórico general de su pensamiento


Para entender el texto que hemos comentado, hay que tener en cuenta tres aspectos fundamentales. En primer lugar, la obra concreta de que se trata y la relación con el resto de sus obras y de las circunstancias


personales que le dieron origen, atendiendo especialmente a la evolución de su pensamiento. En segundo


lugar, la posición del autor en la historia de la filosofía y en tercer lugar, la época en que vivíó el autor, pues


es el marco general de sus obras, estilo y problemas.


En primer lugar, la obra. El texto comentado pertenece al artículo 3 de la cuestión 2 de la primera parte de


la Summa theologiae, tratado sistemático de teología especulativa. Es decir, la teología que usa la filosofía


para la comprensión de la fe.


Es muy importante tener en cuenta que Tomás concibió esta obra en 1266, en el periodo de transición,


cuando iba abandonando el agustinismo avicenizado y avanzaba hacia el averroísmo. Eso explica que Tomás


ideara esta obra como una filosofía de la fe, en respuesta a las nuevas tendencias averroístas, ya presentes, en


las que la razón ocupaba un papel preponderante. Y por eso, a pesar de ser una obra de teología, no se supone


sin más que Dios existe, sino que se plantea filosóficamente el problema de la existencia de Dios y los


argumentos en favor de su existencia.


Pero, además, el texto que comentamos, ya que es del inicio de la Summa, pertenece precisamente al año


1266. Eso explica la presencia de elementos platónicos y aristotélicos: la primera vía es típicamente aristotélica


y averroísta, mientas que la cuarta es puramente platónica. E incluso, en alguna vía, como la tercera, están


mezcladas, en torturada estructura, ideas de Agustín, Avicena y Averroes.


Precisemos el lugar exacto de esta 1» parte de la Summa theologiae en el pensamiento de Tomás, pues su


pensamiento no es un bloque homogéneo, sino que es necesario distinguir tres etapas, en función de las


influencias que predominan en él.


1) Primera etapa (1248-59). Santo Tomás sigue las tendencias intelectuales que había recibido en su formación:


el agustinismo avicenizado, cuya base era la filosofía neoplatónica de San Agustín, completada


con los desarrollos neoplatónicos y aristotélicos de Avicena. Tomás era entonces un neoplatónico avicenizante.


2) Etapa de transición (1259-1268). En 1259, en Nápoles, entra de nuevo en contacto con las traducciones


de Aristóteles y los comentarios de Averroes. Su asiduo estudio le hace ir abandonando posiciones


neoplatónicas hacia un aristotelismo genuino, o sea, la interpretación de Averroes.


3) Tercera etapa (1269-74). Es la más importante: Tomás es el Maestro más importante de la Universidad


de París, y luego lo llaman a Nápoles a fundar el Studium Generale de los dominicos. Su posición filosófica


se sitúa dentro de la nueva corriente averroísta: una filosofía autónoma, de corte aristotélico, que defiende


la independencia de la razón respecto a la fe en los diversos ámbitos filosóficos (metafísica, ética, política,


etc.) y científicos (física, biología, astronomía, etc.).


En cuanto al tipo de escrito dentro de la producción tomista, podemos señalar que los variados textos de


Tomás se pueden clasificar en 3 grupos:


1) Comentarios a las Escrituras, a diversos autores (Boecio, Pseudo Dionisio) y, sobre todo, a Aristóteles


Estos últimos comentarios son casi todos de la última etapa de su pensamiento, sigue de cerca el método y


teorías de Averroes, y en ellos podemos encontrar la última y genuina filosofía de Tomás de Aquino.


2) Cuestiones disputadas: eran obras de investigación, que expónía en sus clases, y las cuestiones quodlibetales,


debate y exposición de temas, ante toda la Facultad, suscitados por alumnos y profesores.


3) Obras sistemáticas: a) Pequeños tratados circunstanciales (docencia, consultas). Como el De ente et


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essentia y De aeternitate mundi. b) Las grandes obras sistemáticas o sumas. Además del Comentario a las


Sentencias y de la Suma contra gentiles, escribíó la Suma de Teología, inacabada, su obra teológica principal, a


la que pertenece el texto que comentamos.


En segundo lugar, es importante reséñar la influencia que Tomás ha ejercido en la historia de la filosofía. El


influjo de Tomás es grande, aunque, en contra de lo que se piensa, no ha sido el autor dominante en la doctrina


de la Iglesia católica hasta época reciente.


Las condenas de 1277 pusieron en entredicho su reputación, pues se le consideró en el grupo de los herejes.


Los agustinianos –la filosofía tradicional– prohíben leer los escritos de Tomás y lo atacan con virulencia en


escritos llamado Correctorios de Fray Tomás. Sus partidarios lo defienden, procurando separarlo de los averroístas,


que cada vez tenían posiciones más extremas (teoría de la doble verdad, negación del valor de la


teología, negación de la libertad humana y de la inmortalidad del alma, defensa de la uníón sexual libre entre


solteros, afirmación de que el celibato de los frailes es vicio, negación de la autoridad, afirmación de que la fe


cristiana se basa en fábulas e impide conocer la verdad, etc.). No obstante, todos eran conscientes de que


había nacido en Occidente una nueva filosofía autónoma, que iba a cambiar el panorama cultural, y un autor


importante dentro de ella era Tomás de Aquino. Con la canonización de Tomás en 1323, se acepta pacíficamente


que su doctrina no es herética, y dos años después, en 1325, se revocan las condenas de París de


1277, en lo que se refiere a Santo Tomás.


El tomismo pasa a ser así una corriente de pensamiento –ya no estigmatizada– junto a otras vigentes, especialmente


el escotismo, pero ésta será la predominante. La filosofía escotista está presente en Francisco Suárez


y éste a su vez en todo el Racionalismo. La aparición de la filosofía moderna margina los “ismos” tardomedievales


al ambiente religioso.


A finales del Siglo XIX, León XIII (encíclica Aeterni Patris, 1879) promueve la filosofía y la teología de Santo


Tomás. Nace así el neotomismo, que se consolida como la corriente de pensamiento más importante dentro


del mundo católico.

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