Simone de Beauvoir y la Filosofía Feminista: El Segundo Sexo y el Existencialismo

Contexto Filosófico y Biográfico de Simone de Beauvoir

Simone de Beauvoir nace en 1908; su familia pertenecía a la burguesía acomodada y fue educada según los códigos sociales y morales de esa clase. La mala situación económica se produce en su familia tras la Primera Guerra Mundial. En 1927 obtiene la licenciatura de Filosofía en la Sorbona y en 1929 aprueba el concurso de Agregación, que le permite ejercer de profesora. En este periodo conoce a Jean-Paul Sartre, con el que mantendrá una estrecha relación. A partir de 1941 participa activamente en la Resistencia contra la ocupación de Francia por los nazis.

El éxito de su primera novela publicada fue La invitada en 1943. En 1949 se publica El segundo sexo, obra en la cual su autora no se identifica en esta época como feminista; surge sobre lo que para ella misma había significado ser mujer. Durante la Guerra Fría fue muy crítica con la política norteamericana. En 1956 empieza Beauvoir a escribir su biografía. La participación activa en el movimiento feminista comienza a partir de 1970, vinculándose al Movimiento de Liberación de las Mujeres. Mantuvo su actividad pública hasta su muerte en París en 1986.

Antecedentes y Evolución del Pensamiento Feminista

Históricamente, se producen exposiciones de quejas sin que se ponga realmente en cuestión la jerarquía establecida. Es el caso de La Cité des dames, publicada en 1405. François Poulain de la Barre publica en 1673 el tratado De la igualdad de los sexos: Discurso físico y moral, en el que se ve la importancia de deshacerse de los prejuicios. Después, en 1674, escribe De la educación de las damas para la formación del espíritu en las ciencias y en las costumbres.

En 1762, Rousseau, en el libro Emilio, o De la educación, defiende la desigualdad natural y racional entre los dos sexos. Frente a esto, surgen obras como Vindicación de los derechos de la mujer, publicada en 1792 por Mary Wollstonecraft, y La esclavitud femenina, de John Stuart Mill, en 1869. La filosofía de la Ilustración consolida los conceptos que hacen posible los movimientos vindicativos: «sujeto», «individuo» o «ciudadanía».

Olympe de Gouges escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en 1791, denunciando la contradicción que suponía excluir a las mujeres de los derechos de ciudadanía y mantener la universalidad de la razón (Condorcet, Voltaire, Madame de Châtelet, Diderot…). En España, Clara Campoamor, casi en solitario, recogió el derecho de las mujeres en 1931 con la Constitución de la Segunda República. A finales de los 60, una nueva agenda feminista exigía el cumplimiento real de los derechos civiles, sexuales y reproductivos. El segundo sexo (1949) de Simone de Beauvoir proporciona el principal fundamento teórico en esta nueva etapa.

Frentes del Feminismo y Crítica a los Determinismos

El feminismo tiene abiertos muchos frentes: la violencia de género, la discriminación laboral y salarial, y se ha de tener en cuenta la «feminización de la pobreza». Beauvoir rechaza el determinismo por factores distintos:

Crítica al Psicoanálisis

En la teoría psicoanalítica, Freud rechaza la mente humana como conciencia pura y distingue tres instancias en el psiquismo: el «ello», el «superyó» y el «yo». Aparece el «complejo de Edipo» y, a partir de este, surge el «complejo de castración» y el complejo de Electra. Beauvoir comparte que existe no el cuerpo-objeto descrito por los científicos, sino el «cuerpo vivido» por el sujeto. Sin embargo, rechaza el tratamiento de la sexualidad femenina a partir de la masculina. Considera inadmisible el determinismo de la vida psíquica, ya que no da cabida a la decisión y actuación libres.

Crítica al Materialismo Histórico

El materialismo histórico es la concepción de la historia en la filosofía de Karl Marx (1818-1883), en la que rechaza la concepción del ser humano propia de la Modernidad. No considera la noción de sujeto abstracto, individual y racional; el ser humano es, ante todo, un ser social. La humanidad es una realidad histórica a través de la acción humana. La base de cualquier forma social es su estructura económica, integrada por las fuerzas productivas y las relaciones de producción, la cual determina la «superestructura».

Simone de Beauvoir reconoce el valor del contexto histórico, pero no acepta el determinismo económico. Señala las insuficiencias ya indicadas en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado de Engels. No obstante, en su Autobiografía, lamenta no haber enfatizado más el fundamento materialista y económico de la opresión de las mujeres.

El Existencialismo como Fundamento Filosófico

El existencialismo es la corriente filosófica europea de la primera mitad del siglo XX, con Sören Kierkegaard como principal precursor. Ser y tiempo, de Martin Heidegger, es una de las obras más influyentes. Simone de Beauvoir se identifica con el existencialismo ateo francés, cuyo punto de partida es El ser y la nada de Sartre (1943). En El segundo sexo afirma que la perspectiva que adopta es la de Heidegger, Sartre y Merleau-Ponty.

Principios del Existencialismo

  • La existencia precede a la esencia: No hay una naturaleza común a todos los seres humanos; inicialmente el ser humano no es nada, será lo que resulte de su acción.
  • Libertad y responsabilidad: No hay Dios; el ser humano está solo, es inevitablemente libre y es el único responsable de sí mismo.
  • Compromiso: Lo que el individuo elige para sí mismo involucra a los demás.
  • Angustia y moral: La conciencia de responsabilidad puede producir angustia. El sentido de la propia vida depende solo de uno mismo.

Vivir es necesariamente elegir al actuar; por eso el ser humano es libertad. El existencialismo niega todo tipo de determinismo (psicológico, económico, social…). Acudir a este tipo de explicaciones es poner excusas o autoengañarse: en eso consiste el mal moral. Por el contrario, el bien moral se identifica con la asunción de la soledad individual y el no negar la libertad propia.

¿Qué es una mujer? La problematización de la categoría «mujer»

Hermenéutica del existencialismo de Simone de Beauvoir

La pregunta «¿Qué es una mujer?» busca una definición para un concepto cuya existencia se considera evidente, pero Beauvoir la lleva a la duda radical. Señala el uso contradictorio del término: en sentido biológico y en sentido valorativo (feminidad/eterno femenino). Establece un paralelismo con otras categorías aplicadas a seres humanos como «alma negra» o «carácter judío».

Negar la validez de falsos estereotipos no implica la desaparición de la discriminación que los ha forjado. La «feminidad» no es una cualidad natural, sino un mito que comienza a desmoronarse en el siglo XX. Ser mujer (pasividad, dependencia, emotividad, etc.) es el resultado de un complejo proceso de aprendizaje: «No se nace mujer, se llega a serlo».

«Mujer» no es solamente la hembra humana biológica, sino un ser social vinculado al cuidado de los demás y excluido del ejercicio de otras funciones (poder, política, determinados trabajos, deporte, etc.). El proyecto de Beauvoir se convirtió en un extenso estudio acerca de la condición femenina en su generalidad.

El método regresivo-progresivo y la estructura de El segundo sexo

El segundo sexo es un ensayo estructurado en dos volúmenes, donde se desarrolla el método regresivo-progresivo:

Primera perspectiva: Analítica y regresiva (Primer Volumen)

Analiza cómo se ha constituido y evolucionado la feminidad y qué discursos han contribuido a su consolidación.

  • El punto de partida es la asimetría entre feminidad y masculinidad.
  • Lo masculino se identifica con lo humano y lo femenino como carencia.
  • Beauvoir busca averiguar por qué el varón es tradicionalmente Sujeto y la mujer no.
  • Consta de tres partes: Destino (Biología, Psicoanálisis y Materialismo Histórico), Historia y Mitos.

Segunda perspectiva: Sintética y progresiva (Segundo Volumen)

En este volumen, las mujeres aparecen como sujetos en su situación concreta (aspecto sintético), buscando superarla (aspecto progresivo). Se evalúan las posibilidades de modificar su situación en el futuro. Consta de cuatro partes: 1ª) Formación, 2ª) Situación, 3ª) Justificaciones, 4ª) Hacia la liberación.

La perspectiva de la moral existencialista

La perspectiva de Simone de Beauvoir implica una «jerarquía de intereses». Todo sujeto humano es constitutivamente libre y solo se realiza cuando se trasciende en proyectos vitales. Los seres humanos han de hacerse a sí mismos a través de sus decisiones. Para el ser humano no hay esencias: su ser es no ser, es un ser que obra para ser lo que es.

Beauvoir comparte que la existencia precede a la esencia. Existir es hacerse mediante proyectos libres. Sin embargo, el ser humano también es «ser-con-otros» (mitsein); la existencia es compartida y los demás pueden facilitar u obstaculizar la voluntad. Cuando el ser humano no puede decidir, su existencia se degrada y se cosifica.

Concepto de «sujeto situado»

Todo sujeto se encuentra en una situación determinada (marco biológico y social) que no siempre favorece su libertad. La situación creada para las mujeres impide su autonomía. La expresión «caer en la inmanencia» significa perder la autonomía, cosificarse y degradarse en un «en sí». La conciencia es «para sí», indeterminación y trascendencia.

El ser humano es siempre un sujeto situado: «sujeto» porque decide para ser y «situado» porque lo hace en un contexto cultural concreto. No todos los contextos son igualmente opresivos, ni todos los individuos están dispuestos al esfuerzo moral que la emancipación requiere.

La ambigüedad de la situación de las mujeres

La situación de las mujeres es ambigua. Aunque son libertad autónoma, se les ha impuesto vivir en dependencia respecto a los hombres, como si ellos fuesen los sujetos en exclusividad. Mientras hombres y mujeres no se reconozcan mutuamente como sujetos, las relaciones serán insatisfactorias. A las mujeres se las educa para que «dimitan» o «abdiquen» de su autonomía.

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