Razón vital y razón histórica de Ortega

Datos biográficos y contexto histórico


José Ortega y Gasset nacíó en Madrid (1883), estudió en Deusto y en Madrid, completando sus estudios en Alemania.

En 1923 fundó la Revista de Occidente, que era a la vez una revista y una editorial. En ambas se publicaron numerosos artículos y un amplio número de obras de intelectuales europeos pertenecientes a las principales corrientes filosóficas, científicas y culturales.

A finales del Siglo XIX, el proceso de descolonización de la América española llegó a su final con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, esto originó un gran pesimismo nacional.

Objetivismo y preocupación social. Las masas y la elite


Ortega concibe la realidad como un hecho objetivo, desligado a la subjetividad de las opiniones (propia de la masa). Para llegar a conocer la realidad en sí, sería necesario hacer uso de la razón histórica, analizando todo pensamiento desde su circunstancia. Así, aunque la verdad se nos aparece incompleta, desde una determinada perspectiva, es posible completarla con la verdad que otros individuos, sociedades etc. Han adquirido desde su perspectiva.

Ortega diferencia dos “actores” en la historia del mundo: la masa y la élite o minoría. Cabe destacar que éstos términos no son aplicables a sociedades o culturas en general, sino que consisten en individuos de diferentes circunstancias. Así, hablamos del hombre masa, hombre que no se angustia por parecerse a los demás, por ser un ser corriente, sin personalidad propia, como los integrantes de las minorías.

Según Ortega, la preocupación social que le invade, se ciñe a la libertad de las masas para igualar sus condiciones a la élite, hasta pasar a dominar a la élite a base de tópicos y carencias.


Perspectivismo y raciovitalismo


Ortega plantea el problema de la verdad y su sede, la razón, pues, no en un nivel meramente especulativo, sino como una función de la vida misma. Pero ello no significa relativizarla. Por eso, Ortega sostiene que la verdad es perspectiva.

El perspectivismo afirma que no hay lugar privilegiado y único desde el que percibir la realidad unitariamente. Hay muchos lugares desde donde captar la verdad: tantos como individuos, o épocas, o comunidades. Cada uno de estos capta zonas diferentes de la realidad, y eso es lo que tienen de verdad. Esta concepción perspectivista de la verdad no se debe a nuestro desconocimiento ni supone una verdad relativa frente a una imaginaria verdad objetiva, sino que la realidad misma se nos presenta esencialmente desde una perspectiva. El mundo, por tanto, es una pluralidad de perspectivas, y la nuestra es una más.

Así, a diferencia de la razón pura, que por su abstracción es incapaz de comprender la complejidad de la vida humana, la razón vital no deja de lado las circunstancias concretas en las que se desarrollan los hechos, para captar su racionalidad o irracionalidad. La razón vital es histórica, en la medida en que la razón no tiene una estructura fija, sino que se va haciendo a lo largo de la vida.

Razón vital y razón histórica. La vida y la historia


En un principio, el hombre pudo solucionar sus problemas cotidianos mediante su instinto o creencias, sin embargo, conforme la historia avanza, ambos “instrumentos” para afrontar la vida se vuelven insuficientes. En sustitución, el ser humano recurre a la razón. Luego, dicha facultad es un producto histórico y no natural.

La primera razón fue la pura, que aunque ha cosechado grandes éxitos en el campo de las ciencias empíricas, no sirve para conocer al ser humano en cuanto humano (prescinde de la vida). A este propósito, surgen las razones histórica y vital:

La razón histórica aspira a comprender como se ha extendido en cada época el “vivir” (el discurrir de la vida) de las personas. Más específica, la razón vital (contraria al Racionalismo e idealismo moderno), nos enseña a comprender la vida por sí misma y los valores que le son carácterísticos (no prescinde de las peculiaridades de cada cultura o sujeto). Se complementa la racionalidad con la vida.

Ideas y creencias


Con el término >, Ortega alude a los contenidos de nuestra actividad cognoscitiva. Así, >. Las creencias, en cambio, constituyen nuestros contenidos más evidentes, pues nos proporcionan > verdadera realidad. Por eso, no las pensamos ni solemos tener > de ellas, sino que nos limitamos a >. El intelectualismo europeo nos ha hecho creer que lo más eficiente en nuestra vida era lo más consciente. Sin embargo, según Ortega, no es así:
Lo más eficaz es todo aquello con lo que contamos, o sea, nuestras creencias. Por tanto, la auténtica realidad es, para cada cual, aquello en lo que cree de una manera absoluta y rotunda, o sea, sin saber que cree en ello, porque lo confunde con la propia realidad.


El tema de nuestro tiempo: la superación del Racionalismo


Ortega considera un gran fallo de la tradición filosófica la separación que se ha dado entre la razón- cultura-pensamiento y la vida. (Esta separación se ha dado tanto en la filosofía griega y medieval como en la moderna2). Esta tradición ha propuesto dos esferas separadas: por un lado la parte natural y biológica y, por otro lado, el ámbito espiritual o cultural. Para nuestro autor no hay más que una única vida; y esta es al mismo tiempo biológica y reflexiva, natural y cultural.

Así la cultura siempre se refiere a la vida, pues no es más que un constante esfuerzo por explicar la vida. La cultura es enfrentarse a los numerosos problemas e inquietudes que nos plantea la vida.

A fin de cuentas, se trata de encontrar el sentido o significado de la vida; coger la vida espontánea y natural y ordenarla, interpretarla y darle a cada aspecto la importancia que tiene.

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