Porque hume niega la posibilidad de la ciencia

Share Button

La teoría del conocimiento de Kant, presentada en su Crítica de la razón pura, es uno de los grandes hitos en la historia de la Filosofía. Con ella pretende responder las objeciones de Hume respecto del fundamento del conocimiento científico.
Hume defiende, basándose en sus principios empirista y de inmanencia, que todo el conocimiento está basado en las impresiones obtenidas de la experiencia, cuyo recuerdo serían las ideas. Éstas nos dan conocimiento contingente y probable, nunca universal. Además también acepta como conocimiento las relaciones entre ideas que hace nuestra mente. Por ello, Hume niega la posibilidad de la Metafísica como conocimiento y de la ciencia, pues lo obtenido a través de los sentidos no lo podemos universalizar, llegando a negar incluso las ideas de causa y sustancia. Kant, por otro lado, establece que el conocimiento ha de cumplir dos condiciones: la formal y la empírica. Defenderá pues las posibilidades imponiendo la primera condición a la segunda. Con todo, sólo serán científicos los juicios sintéticos (amplían información del objeto) a priori (son universales y necesarios). Así, gracias a la sensibilidad y al entendimiento la ciencia es posible. No obstante, también negará la Metafísica como conocimiento por no cumplir la condición material, a pesar de admitir que al ser humano le es imposible una vida al margen de la Metafísica, pues tiende naturalmente a ésta. Aceptará también el principio de causalidad como una de sus doce categorías del entendimiento. El conocimiento de Hume sería lo que para Kant sólo es la sensibilidad pero carecería del carácter reflexivo del entendimiento. No podrías hablar pues de conocimiento desde el punto de vista kantiano.Ambos autores desarrollan un fenomenismo, pero de forma distinta: Hume dirá que el no poder conocer la esencia de las cosas hace absurda la ciencia, pero Kant dirá que aquello que percibimos (los fenómenos) puede constituir conocimiento a pesar de no saber cómo son los objetos en realidad, su esencia (noúmenos).Finalmente, compararemos las teorías políticas que defendieron ambos autores. Hume, como consecuencia de su ética defenderá un utilitarismo: será mejor aquel sistema político que traiga la mayor cantidad de felicidad que se recoge en la máxima de «la mayor felicidad para el mayor número». Kant, por otro lado, defiende el ideal político del republicanismo (basado en la representatividad y la separación de poderes) y desecha los despotismos (en los que el gobierno es dueño del Estado y posee todos los poderes). Así, Kant aceptaría la teoría del utilitarismo en tanto que ésta signifique una constitución republicana y representativa (en la que el pueblo entero y no sólo la mayoría tuviera esa representatividad) pero si ésta conlleva una democracia directa o cualquier otra forma de despotismo, Kant la rechazará pues nos dirá que no aseguran la libertad, igualdad y dependencia respecto a una legislación común. En el aspecto político, Hume deja abierto un abanico de posibilidades, mientras que Kant concreta que el único sistema que debe guiar un Estado es aquel basado en una constitución republicana cuyo objetivo sea la paz perpetua, consolidada en una sociedad de naciones que se articule en el Derecho de Gentes y el Derecho Cosmopolita.


 La filosofía crítica de Kant parece estar estructurada en torno a estas preguntas: ¿qué puedo hacer?, ¿Qué debo hacer?, ¿Qué puedo esperar? Y ¿Qué es el hombre?Kant busca respuestas para estas preguntas en el contexto de la ilustración; para él, el hombre tiene que atreverse a pensar por sí mismo, a valerse de su razón, a ser “mayor de edad” y a no esconderse detrás de los “tutores” (ideologías, creencias…). Para Kant si un hombre no piensa por sí mismo, declina su posibilidad de pensar y de ser libre entonces está condenado a la esclavitud.Este filósofo apuesta en salvar al hombre a partir de la dignidad, de su libertad y de la emancipación que se logra por medio de su propio actuar.Pero no tiene sentido que Kant defienda la libertad, igualdad y justicia de los seres humanos y a la vez opine que las mujeres y asalariados son “ciudadanos pasivos”. ¿No pueden votar porque no saben pensar? ¿Tienen que estar bajo la tutela de otras personas? ¿No tienen capacidad de razonar, de actuar, de ser libres…?En la actualidad, los derechos de las mujeres y de los asalariados son iguales a los que Kant llama “ciudadanos activos”, es decir, no se restringe el derecho de ciudadanía a partir del sexo o de la posesión de propiedad. La contradicción de Kant se puede decir que es fruto de la perspectiva androcéntrica que ha caracterizado a la filosofía a lo largo de la historia.Aún con todo lo dicho anteriormente, no se puede negar la contribución de Kant a la consolidación de las democracias. La constitución republicana defendida por Kant es parecida a las actuales democracias ya que están fundadas en la separación de poderes y presenta parecidos mecanismos de representación y por supuesto no se cuestionan los principios de igualdad, libertad y ciudadanía.La gran diferencia con respecto a Kant es la idea del sufragio universal; en este sentido a lo largo de la historia la lucha de la mujer ha conseguido que la sociedad actual sea más igualitaria.Siempre se avanza; incluso en pleno Siglo XXI muchos países siguen luchando por instaurar sistemas democráticos donde se hagan realidad los principios de LIBERTAD e IGUALDAD.

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *