Perspectivas Filosóficas Contemporáneas: Ortega y Gasset, Nietzsche y Marx

Ortega y Gasset: La Realidad Radical y el Perspectivismo

La Crítica a la Metafísica Tradicional

La realidad y el conocimiento en Ortega. Ortega critica las visiones sobre la metafísica anteriores: los antiguos (filosofía griega y medieval) creían que la auténtica realidad eran las cosas (el realismo de los antiguos). Estos filósofos buscan descubrir la esencia de las cosas. Pero tras la crítica kantiana, sabemos que no podemos conocer las cosas en sí mismas. Los modernos (desde Descartes en adelante) creen que la verdadera realidad parte del sujeto, son los contenidos de conciencia (el idealismo de los modernos). Pero la verdadera realidad no es tampoco ideal.

La realidad, según Ortega, no son las cosas ni el sujeto, sino la vida, que implica la relación entre un sujeto que percibe y el objeto que está conociendo. La vida es la realidad radical y se caracteriza por una serie de atributos:

  • Transparencia: La vida se basa en darse cuenta de la propia existencia del mundo y encontrarse viviendo. Es por esto que la vida es transparencia; es esta una condición natural en la que estamos inmersos.
  • Quehacer: La vida es un afán y una tarea interminable. Vivir consiste en estar desarrollando algún tipo de proyecto personal.
  • Fatalidad: La vida tiene una dimensión de fatalidad, porque en ella hay una serie de aspectos irremediables que no son fruto de nuestra elección, pero con los que tenemos que contar.
  • Libertad: La vida tiene también una dimensión de libertad; no nos viene ya hecha, sino que nosotros tenemos que ir decidiéndola.
  • Futurición: La vida es un proyecto que apunta al futuro. Poco a poco la vamos perfilando en función de las elecciones que vayamos tomando.

«Yo soy mi circunstancia y si no la salvo, ella no me salva a mí».

El Conocimiento y la Doctrina del Punto de Vista

Conocimiento en Ortega: Ortega critica la gnoseología anterior. Una visión es el racionalismo: Ortega llama racionalismo a la doctrina según la cual hay solo una verdad que se debe ver de la misma manera en todo momento y lugar. Otra es el relativismo: los relativistas dicen que no hay verdad, solo hay distintas opiniones igual de válidas.

La propuesta orteguiana: Estas dos visiones son incompletas, porque sí que hay una verdad, pero esta verdad presenta diferente aspecto dependiendo del punto de vista desde el que se mira. Esta es la «doctrina del punto de vista» que expone el perspectivismo de Ortega. La mejor manera para acercarnos a la verdad sería siendo conscientes de que hay muchos puntos de vista y no solo el nuestro; deberíamos complementar unos con otros.

Distinción entre Ideas y Creencias

«Las ideas se tienen, en las creencias se está». Las creencias son compartidas y se dan por supuestas; no se discute sobre ellas porque se supone que todo el mundo las acepta. Las ideas son variables, muestran la opinión cambiante de cada cual y por eso discutimos sobre nuestras ideas.

Friedrich Nietzsche: El Problema del Ser Humano

Nietzsche es un autor vitalista. Para él, lo decisivo es que podamos vivir nuestra vida de forma plena e intensa.

Crítica a la Tradición Occidental

Nietzsche critica el error ontológico, religioso o moral, ya que rechazaba el valor de la vida, poniendo por delante otros valores. La ontología que ha predominado en Occidente está basada en el dualismo platónico que distingue la verdadera realidad de las ideas y la aparente captada por los sentidos. Nietzsche está completamente en contra, ya que afirma que la única realidad que podemos captar es aquella que podemos ver.

Tradicionalmente, se ha dicho que lo que nos hace humanos es la razón (Platón, Aristóteles, Descartes, Kant…). Esta visión es un error porque solo valora lo apolíneo (relacionado con la mesura, la luz y lo racional) y no lo dionisíaco (vinculado con el exceso, la pasión, la penumbra y lo irracional). Valorar solo la razón es ir contra la vida.

La Propuesta Nietzscheana: El Superhombre

Es necesario liberarse de los valores occidentales (humildad, compasión, fe, honestidad…), ya que la gnoseología, metafísica, religión y moral rompen con su planteamiento vitalista. Hay que afirmar valores que potencien la vida, haciendo una transmutación de los valores. Hay que devolver las cosas al lugar que les corresponden, reconociendo que lo bueno debe corresponder a lo que acrecienta e intensifica la vida. Lo malo, sin embargo, ha de asociarse a lo que disminuye, entorpece o debilita la vida.

Al tener una visión cíclica del tiempo, piensa que nadie es capaz de asumir tal idea ya que somos humanos. Quien pudiera vivir como si cada instante se fuera a repetir hasta la eternidad sería, en realidad, alguien inhumano. Esto lo explica alegóricamente con tres transformaciones que conducen a ese superhombre:

  1. El Camello: Abrumado por el peso que soporta; su existencia representa el «tú debes» que abruma a los humanos.
  2. El León: Busca su libertad; rompe con el «tú debes», quitándose esa carga al grito de «yo quiero».
  3. El Niño: Símbolo de la inocencia. Capaz de vivir cada día libre de ataduras y proponer valores nuevos. Esta es la tarea del superhombre.

La Ética y la Moral en Nietzsche

Nietzsche, como autor vitalista, busca afirmar la vida de forma plena e intensa. No está de acuerdo con la división de la realidad entre el mundo sensible y el mundo inteligible de la tradición occidental. Afirma que no todos los humanos somos iguales. Hay personas que destacan por llevar una vida apasionada e intensa; vivir así no es fácil porque supone aceptar los momentos de plenitud al igual que los trágicos y sombríos.

  • Amor fati: Consiste en aceptar la vida en su totalidad, no solo en los momentos de exaltación, sino también en los momentos de abatimiento.
  • Moral de los señores: Corresponde con los buenos valores, lo que es noble, fuerte y vigoroso.
  • Moral de los esclavos: La mayoría de personas son débiles, están condenadas a una existencia baja y vulgar.

Debido a que predominaba una minoría de individuos que pudiera vivir con la moral de los señores, los débiles sintieron un profundo resentimiento. Por ello, se empezó a rechazar lo corporal y a apreciar lo intelectual, produciéndose una inversión de valores. Cada vez menos gente cree en Dios, ya que son más los que desean librarse de él para vivir una nueva forma de vida: «Dios ha muerto».

El Nihilismo y la Voluntad de Poder

El nihilismo es la etapa que se abre tras la muerte de Dios. Parece que nuestra vida ha perdido su sentido, pero tiene una vertiente positiva: es una etapa para crear nuevos valores. Si asumimos la muerte de Dios, podremos reinventar libremente nuestro futuro. La voluntad de poder es la afirmación de la intensidad vital. Solo la destrucción de la moral cristiana permitirá de nuevo afirmar la importancia de la vida mediante una transvaloración de los valores.

El Problema de Dios en Nietzsche

Nietzsche critica el dualismo ontológico de Platón y Sócrates. Ese dualismo separa la realidad en dos mundos: el aparente y el verdadero. Lo verdadero es lo eterno e inmutable, que para Occidente es Dios. Sin embargo, la auténtica realidad es el devenir, y nos refugiamos en Dios por miedo a este cambio constante.

La frase «Dios ha muerto» significa que ya nada es el fundamento de nuestros valores ni de nuestra existencia. Esto nos lleva al nihilismo, que tiene dos etapas: una destructiva (pesimismo y confusión) y una creativa (oportunidad para crear nuevos valores). La muerte de Dios nos libera para realizar la transvaloración de los valores, explicada nuevamente a través de las tres transformaciones (camello, león y niño), donde el niño representa la capacidad de crear valores que afirmen la vida incluso ante el eterno retorno.

Karl Marx: Política y Sociedad

El pensamiento de Marx recoge la dialéctica (la realidad está siempre en cambio por la lucha de contrarios) de Hegel, pero critica su idealismo; Marx es materialista. Para comprender una sociedad, necesitamos explicar cómo la gente consigue materialmente lo que necesita para vivir.

Infraestructura y Superestructura

Hay que estudiar la economía distinguiendo dos niveles:

  • Infraestructura: Es la base económica. Incluye los factores productivos (riqueza) y las relaciones de producción (organización).
  • Superestructura: Producto de la infraestructura (ideas, leyes, arte). La economía condiciona la manera de pensar.

La ideología es la visión distorsionada de la realidad que permite a la clase dominante mantener su poder. En el capitalismo, la ideología es la «libertad».

La Lucha de Clases y el Capitalismo

La historia es impulsada por la lucha de clases (el motor de la historia). Marx identifica varios modos de producción históricos:

  1. Esclavismo: Nobleza vs. Esclavos.
  2. Feudalismo: Señores vs. Siervos.
  3. Capitalismo: Burguesía vs. Proletariado.

En el capitalismo, los medios de producción están en manos privadas. El problema central es la explotación. El salario que paga el burgués es inferior a la riqueza que produce el proletario; esa diferencia es la plusvalía. Esto se relaciona con la diferencia entre el valor de uso (utilidad) y el valor de cambio (costo). Además, el obrero está alienado porque se le trata como a una máquina y no desarrolla su esencia humana en el trabajo.

El Fin de la Historia: El Comunismo

El capitalismo no puede durar para siempre. Los trabajadores harán la revolución para instaurar el comunismo, un sistema donde los medios de producción son comunes. En este sistema no habrá explotación ni alienación porque ya no habrá clases. El motor de la historia se detendrá al alcanzar una sociedad de trabajadores libres y justicia. La clase obrera es la única que puede librarse de la ideología porque está en contacto directo con la realidad.

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