Orígen del poder político

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Poder y poder político

El hecho de que los seres humanos nos agrupemos en sociedades cada vez más complejas obliga a que sus miembros se especialicen en ciertas tareas. Esta especialización y división del trabajo tiene por finalidad hacer la vida más fácil.

Además, algunos individuos, con la intención de organizar las tareas, desempeñan la misión de dirigir las acciones de los miembros del grupo. Toman decisiones que afectan a toda la colectividad e incluso ejercen cierto dominio sobre los demás, obligando con ello a todos los miembros de la comunidad a obedecer sus directrices y seguir sus indicaciones. A esta capacidad que poseen ciertos sujetos, grupos de sujetos o instituciones es a lo que habitualmente denominamos poder.


Usos del término poder

El término poder es fundamental a la hora de explicar las diferentes formas que adoptan las relaciones sociales entre individuos, modos de gobierno o tipos de dominación social.
Sin embargo, el sentido que dicho término posee no es único.

El poder político se vincula, aunque con ciertos matices, con las acepciones que lo definen como dominio, fuerza, potestad y gobierno.


USOS MÁS

HABITUALES DEL TÉRMINO PODER

EJEMPLOS

Como dominio

Hace referencia a la facultad o capacidad que alguien tiene para mandar algo.

El poder para mandar a los soldados lo ostenta un general.

Como posesión

Se usa para indicar que algún objeto pertenece a alguien.

La ciudad cayó en poder del ejército enemigo.

Como potestad

Se emplea para referirse a la fuerza rectora o coactiva del estado.

El poder dicta las leyes y vela por su cumplimiento.

Como gobierno

Alude directamente al gobierno de algunos grupos políticos.

El partido político obtuvo el poder por medio de las urnas.


Concepto y tipos de poder

El poder es la capacidad de los individuos, los grupos o las instituciones para hacer algo o conseguir que otros lo hagan. Podemos distinguir entre “el poder de hacer ciertas cosas” y el “poder sobre los demás”, que se deriva del anterior y es el poder en sentido estricto. Tiene poder quien consigue imponer su voluntad a otros; aquel que obliga a los demás a dirigir y organizar sus vidas de una forma concreta. Por eso, el poder es, en principio, un medio para llegar a un fin y, en su aplicación política, un medio imprescindible para gobernar.

Las diferencias entre autoridad y poder son bastante claras: la autoridad se reconoce, mientras que el poder se ejerce y se padece. La autoridad solo existe cuando es atribuida a alguien por parte de quienes la reconocen, se sustenta en el respeto que despierta la superioridad moral o intelectual de alguien, mientras que el poder se basa en la persuasión y la fuerza. No hay autoridad sin poder, pero puede haber poder sin autoridad.


El poder político

Es la capacidad de dirigir y gobernar las situaciones sociales y supone la toma de decisiones eficaces y legítimas dentro de la sociedad civil.

El poder político se basa en tres elementos:

a)La coerción o capacidad de obligar , a través de la privación, gracias al monopolio legítimo de la fuerza pública.

b)La persuasión es la capacidad de convencer a los demás para que modifiquen su pensamiento. La ideología y la propaganda son los medios de que se sirve el poder político para persuadir.

c)La retribución consiste en obtener obediencia a través del intercambio. Quien obedece lo hace a cambio de algo que el poder político puede ofrecerle. La obediencia que uno presta y otro recibe se retribuye en forma de protección, seguridad, prosperidad…


Teorías sobre el origen del poder político

Teorías de origen divino

Según esta explicación, el poder político tiene su origen en Dios. Los gobernantes pueden ser elegidos, pero deben ejercer el poder en nombre de Dios. Esta teoría se basa en el Nuevo Testamento, según dejó escrito Pablo de Tarso. Posteriormente su tesis fue reelaborada por Agustín de Hipona y sirvió de base a las monarquías europeas de la época medieval. En este contexto, los reyes eran elegidos por la gracia de Dios, coronados por el papa y sometidos a la suprema autoridad espiritual.


Teorías contractualistas

Thomas Hobbes: modelo absolutista [Obra: Leviatán s.XVII]

  1. El estado natural: Hobbes considera que todos los hombres “por naturaleza” son iguales y, por tanto, tienen el mismo derecho a conseguir lo que desean. Esto crea entre ellos una rivalidad y una lucha constante por obtenerlo. En una situación así prevalece la ley del más fuerte; cada uno busca dominar a los demás, hacerse temer y preservar su seguridad. En el “estado de naturaleza”, el enfrentamiento mutuo y la guerra de todos contra todos es una constante: en una situación así no hay producción agrícola, ni construcción de viviendas, ni navegación ni comercio. Y lo peor de todo es el miedo continuo y el riesgo de una muerte violenta; la vida del hombre es entonces solitaria, miserable, lamentable, casi animal y breve.

  2. El contrato: Para superar esta situación, se propone el objetivo de organizar la paz. Pero no hay paz si no es a condición de que cada uno prescinda de sus derechos individuales y los ceda a alguien que, después de heredar los derechos de todos, ejerza un poder absoluto. Cada uno renuncia a su poder y libertad y los cede a un hombre o asamblea a condición de que otros hagan lo mismo. Con su teoría, Hobbes justifica las monarquías absolutas.

John Locke: modelo liberal [Dos tratados sobre el gobierno civil]

  1. El estado natural: Locke piensa que los hombres son libres, iguales e independientes, pero que prefieren vivir en paz antes que en constante lucha. Según Locke, los seres humanos tienen una serie de derechos naturales (a la vida, la libertad, la propiedad) pero se sienten amenazados por el resto de los humanos. Por ello se reúnen para elegir un poder que les garantice estos derechos. Así se constituye la sociedad civil y política.

  2. El estado civil: En la sociedad civil el ser humano continúa siendo libre para pensar, decidir, comerciar y elegir la forma de vida que considere más conveniente para alcanzar su felicidad.

  3. La división de poderes: Para preservar la independencia de los individuos, el poder político debe limitarse, dividirse y someterse a la ley. Locke habla de 3 tipos de poderes: legislativo, ejecutivo y federativo.

  4. La rebelión contra el poder: Cuando el poder político no es capaz de garantizar la vida, la libertad y las propiedades, los humanos tienen el derecho de derrocarlo y elegir otro más eficaz.

J.J. Rousseau: modelo democrático [Obra: El contrato social]

  1. El estado natural: Rousseau pensaba que los seres humanos son iguales por naturaleza, bondadosos e inocentes y que antes de constituir la sociedad civil, nacían y vivían en libertad, sin ataduras, pero también sin industria, sin lenguaje, sin domicilio, sin relaciones… El ser humano no tenía más que sentimientos y una inteligencia limitada a la situación.

  2. El estado civil: La sociedad civil surgíó como consecuencia de un engaño: se les hizo creer que el estado de naturaleza era lamentable y los humanos corrieron a encadenarse. En sus propias palabras, el ser humano nace libre pero en todas partes está encadenado. Con la sociedad civil sobrevino la desigualdad y la pérdida de la libertad natural.

  3. El contrato social: Se trataría de encontrar una forma de asociación que defienda y proteja, con la fuerza de todos, la persona y los bienes de cada asociado, que no obedezca más que a sí mismo y permanezca por tanto, tan libre como antes.

  4. La voluntad general: Una organización como la del contrato social se conseguiría sometiendo los intereses particulares a la voluntad general, que es la voluntad de un grupo pensando en el bien común.

John RAWLS: modelo neocontractualista [Obra: Teoría de la justicia]

  1. Posición original: supongamos un grupo de seres racionales, iguales y libres, sin ninguna información sobre su situación económica, lugar que ocupan en la sociedad, habilidades naturales, necesidades… es decir, que lo ignoran todo de sí mismos (velo por la ignorancia). Tienen que ponerse de acuerdo para organizar los bienes primarios (riqueza, libertad…) por causa de la escasez y la competencia. Esto es lo único que les mueve a actuar.

  2. Fundamentos de la sociedad civil: dos son los principios de la organización de la sociedad:

1-Libertad: conseguir el máximo nivel de la misma que sea compatible con la de los demás

2-Diferencia, con el que atiende a las desigualdades reales

Una mayor producción es aceptable si de ella se benefician todos, no solo unos pocos, es decir, que en la medida en que aumente las ventajas de unos, disminuyen las desventajas de otros.


Teorías de la soberanía popular

A partir de las tres grandes revoluciones burguesas de los siglos XVII y XVIII se desarrollaron planteamientos netamente democráticos: los gobiernos ejercen el poder político en nombre del pueblo y actúan como sus representantes, elegidos periódicamente por la mayoría de los ciudadanos.

Así, la Declaración de Derechos de Virginia (1776), la Declaración de Independencia de los EEUU (1776) y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) declaran: el principio de soberanía reside esencialmente en la nacíón. Este mismo principio se halla recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.


Legitimidad del poder político

La legitimidad se basa en la justificación del poder, en el reconocimiento y aceptación de su validez.

Para ser aceptado, el poder político necesita legitimarse, esto es, justificar su existencia ante quienes lo soportan. La creencia en la legitimidad del poder es la condición de su continuidad. De manera que el poder político se mantiene si los que han de obedecerlo creen firmemente en que se trata de un poder legítimo. Esta legitimación del poder justifica a su vez por qué hay que obedecer.

Max Weber identificó tres fuentes de legitimación para el poder político:

1. De carácter racional: Un poder es legítimo si cuenta con el soporte de la ley. Este tipo de legitimidad se basa en el derecho o conjunto de leyes al que se someten todos los miembros de una sociedad, tanto los que mandan como los que obedecen. Así sucede en los Estados democráticos y de Derecho.

2. De carácter tradicional: la legitimidad del poder descansa en la tradición, las costumbres o la religión. Fundamenta el poder de los reyes, los sacerdotes… en razones absolutas o intemporales.

3. De carácter carismático: el poder se legitima en las cualidades de una persona que la capacitan para ejercer el mando. Este tipo de legitimidad se basa en la ejemplaridad de alguna persona a la que se considera en posesión de ciertos méritos extraordinarios. Por ejemplo, a lo largo de la historia, jefes, caudillos, profetas, líderes… han basado su legitimidad en condiciones personales.



VOCABULARIO:

Fuerza rectora: capacidad que poseen los dirigentes políticos para gobernar, promulgar leyes…

Fuerza coactiva: imposición de cumplimiento de una ley o norma mediante la amenaza o la fuerza.

Política: es aquella actividad consistente en administrar el poder político como medio para gobernar, dirigir y controlar la sociedad.

Teoría contractualista: el poder político tiene su origen en alguna forma de pacto o contrato social entre los miembros de la sociedad.

Contrato social: 1. Convenio entre individuos en virtud del cual estos se obligan a cumplir lo que previamente se hubiera acordado.

2. Social: en este caso, el convenio se establece entre cada individuo en particular con la totalidad de los miembros de la sociedad.

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