El nihilismo
Es un proceso histórico de desvalorización de los valores considerados supremos. Con la muerte de Dios, es decir, cuando se pierde la fe en su existencia, sobreviene la desvalorización de los grandes valores tradicionales. Sin su creencia, nuestra existencia se reduce a la vida sobre la tierra.
Aspectos negativos
Negativo: Es un desengaño traumático o una toma de conciencia del absurdo, propio de los espíritus débiles. Abrazan las ideas platónicas y judeocristianas. Son nihilistas porque consideran que esta realidad no vale para nada, fruto de la cobardía de no aceptar la existencia tal cual es.
Aspectos positivos
Positivo: Busca la libertad y la autosuperación. Con la muerte de Dios el ser humano puede, por primera vez en la historia europea, ejercer realmente su libertad (no tienen leyes sobrenaturales que obedecer). El valor y la verdad no son más que interpretaciones, pudiendo cambiarlas por otras. Es propio de espíritus fuertes: afrontan la muerte aceptando la finitud de la vida y aceptan alegremente su destino, proponiéndose hacer de su existencia una experiencia agradable y feliz.
La cultura griega como cultura de la salud
Para Nietzsche, la cultura griega es la prueba de que podemos aceptar nuestra condición de seres mundanos y afirmar gozosamente la vida, incluso en los peores aspectos. Sitúa los inicios de la decadencia en los pensamientos de Sócrates y Platón.
Según Nietzsche, el platonismo lucha contra los impulsos e instintos del cuerpo para alcanzar la verdad del mundo suprasensible; a partir del influjo de estas ideas se extiende el conflicto entre la razón y los instintos.
Lo dionisíaco y lo apolíneo
Lo dionisíaco
(lo instintivo) Expresa la fuerza vital instintiva y la embriaguez creativa que brota de la aceptación del mundo tal y como es. La música es su mayor expresión artística.
Lo apolíneo
(lo racional) Es el impulso de creación de formas y figuras. Su expresión artística más propia es la plástica.
La decadencia de este tipo de cultura destruye la armonía cuando se imponen los apolíneos sobre lo dionisíaco. Nietzsche critica, por tanto, el incremento exclusivo de los conocimientos racionales en detrimento de la fuerza vital.
El método genealógico
Nietzsche propone un método genealógico para rastrear el origen y la función de los valores. El criterio de verdad y bondad es, en última instancia, la vida misma:
- Lo bueno y lo verdadero: será lo que favorece la vida y contribuye a su salud.
- Lo malo y lo falso: será lo que la perjudica, la hace enfermar y decaer.
Los valores morales tradicionales muestran que la virtud consta en eliminar los impulsos corporales (la espiritualización). Nietzsche ve la necesidad de un cambio de valores, la transvaloración, para hacernos conformes a la vida. No hay que anular los impulsos, sino educarlos y aprovecharlos como fuente de salud y creatividad.
Contra el platonismo y el cristianismo
La actitud que ha inspirado a la cultura ha sido, según Nietzsche, el miedo a la vida; la negación y la cobardía son propias de seres enfermos. La ruptura platónico-cristiana entre mundo aparente y mundo verdadero, entre un ser y un deber ser, se basa en el juicio de que el mundo que vale es el mundo verdadero y trascendente, mientras que el mundo sensible no es más que un mundo de apariencias, falso y sin valor.
El triunfo de los esclavos
Nietzsche considera que el acontecimiento central de la historia de Europa fue la rebelión de los esclavos al final del Imperio romano; esto trajo consigo la victoria del cristianismo e imposición de una moral de esclavos.
Esto impuso como valores superiores el autosacrificio, la obediencia, la sumisión, la compasión, la humildad y la pobreza: valores de una humanidad debilitada y decadente. El espíritu del rebaño salió victorioso.
La moral de los señores y la moral de los esclavos
El platonismo y el cristianismo han intentado imponer una verdad y una moral únicas para todos, impidiendo el desarrollo de los nobles y fuertes, que destacan de lo común.
Para los nobles, ellos son los buenos, ya que están más capacitados y dotados; los malos son los esclavos, quienes son inferiores. Para los esclavos, en cambio, ellos son los buenos y los nobles son moralmente malos.
- La moral de los esclavos: Inspirada en el resentimiento, el rencor y el odio, busca la manera de dañar a los fuertes. Inventan valores falsos para culpabilizarlos, crearles mala conciencia y vencerlos. Se asocia con la idea de rebaño.
- La moral de los fuertes: Ligada a una voluntad de poder afirmativa, busca la expansión de la fuerza y la autosuperación. No acepta los valores establecidos, sino que inventa sus propios valores. No ayuda al débil por compasión, sino para expandir su riqueza interior. Se asocia con la figura del superhombre.
La voluntad de poder
Esta crítica no desprecia el conocimiento científico-racional; trata de desenmascarar las ilusiones que genera la excesiva confianza en las posibilidades de la razón.
Las teorías científicas y las doctrinas filosóficas no son más que creaciones humanas, sin el valor metafísico de reflejar la realidad en sí; simplemente tienen un valor práctico para la vida. El motivo de todo el conocimiento será la voluntad de poder.
La voluntad de poder es la fuerza que motiva el conocimiento: trata de hacer cognoscible el mundo. Cada individuo es una voluntad de poder, un centro de fuerza que tiene una perspectiva propia sobre el mundo. El impulso de autosuperación es lo que unifica esta lucha.
No hay mundo verdadero, sino una acción continua de las voluntades de poder de los individuos en el esfuerzo por crecer y desarrollarse. El espíritu humano crea valores que él mismo impone a los fenómenos con el fin de dominarlos.
El sujeto
No existe un sujeto universal como fundamento de las categorías del conocimiento; únicamente el yo es quien proporciona las categorías para la conceptualización del mundo. No hay más «yo» que el yo que vive en el mundo.
La conciencia no es el fundamento de la unidad del sujeto individual. El pensamiento consciente no es más que una simplificación del pensamiento inconsciente. El yo no es autor del pensamiento. Son los pensamientos los que se imponen a él, lo quiera o no. Nietzsche defiende una doble pluralidad:
- Pluralidad interindividual: Solo existen individuos distintos. No hay ningún sujeto trascendental universal.
- Pluralidad intraindividual: El sujeto individual no es unitario, sino un conjunto de fuerzas y una diversidad de personajes.
La personalidad no es más que una máscara que va mostrando uno o varios personajes que somos en función de las circunstancias. Nuestros pensamientos no proceden del sujeto, sino de la superficie.
