Marx Tem 1-2 La alienación del hombre en la sociedad capitalista

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Texto. K. Marx,


Manuscritos de economía y filosofía,


I.//• La enajenación en el trabajo consiste en que el trabajo es externo al trabajador

; en él no se siente feliz ni libre

• En consecuencia, el trabajo no es voluntario, sino forzado, pues solo es un medio para satisfacer las necesidades y supone auto-sacrificio y mortificación.
• Dicho trabajo no pertenece al trabajador, sino al capitalista que posee los medios de producción. De esta manera, el trabajador no es dueño de sí mismo, pertenece a otro.

RELACIÓN ENTRE LAS IDEAS


El texto analiza el concepto de alienación del trabajo o alienación económica y expone los rasgos del trabajo alienado:
el trabajo es externo al trabajador y es un trabajo forzado, un medio para poder satisfacer las necesidades fuera de él. En la segunda parte del texto, Marx prueba el carácter alienante del trabajo: en el trabajo, el trabajador pertenece a otro.

EXPLICACIÓN DE LAS IDEAS


Uno de losconceptos fundamentales de la filosofía marxista es el concepto de alienación que hace referencia a la pérdida de libertad por el ser humano en el modo de producción capitalista. En el texto se habla de la alienación del trabajo, de la que derivan otras formas de alienación.
Para Marx el trabajo constituye la esencia del ser humano, es imprescindible para realizarnos como individuos completos. Pero, en el mundo capitalista, el trabajo es externo al trabajador; es decir, es exterior a su ser.
Por ello, no lleva a la afirmación del individuo, ni a su felicidad, ni a su libertad. Por el contrario, supone su negación, su infelicidad y una mortificación para su cuerpo y para su espíritu. Así, es un trabajo forzado, no libre, que solo se cumple por coacción. El trabajador lleva a cabo su actividad laboral para obtener un salario con el que satisfacer sus necesidades.

Se ve forzado a trabajar, pero en el trabajo está enajenado, es una actividad que le supone un sacrificio

. La prueba fundamental de que es un trabajo alienante es que, en su actividad, el trabajador se pierde a sí mismo, ya que tanto el tiempo que está trabajando como el producto de su actividad pertenecen al burgués dueño de los medios de producción.
La alienación económica promueve otras formas de alienación
: la alienación social, que se deriva de la inevitable división de la sociedad en clases enfrentadas; la alienación política, fruto de la separación entre la «sociedad civil y el Estado, y, por último, la alienación religiosa (a la que hay una referencia en el texto) y la alienación filosófica, que tienen que ver con la conciencia ideológica del ser humano.
Marx persigue la superación de la alienación, objetivo que solo será realidad cuando desaparezca la propiedad privada de los medios de producción y, con ella, las clases sociales; es decir, cuando se supere el sistema capitalista.  El concepto de alienación tal y como Marx lo analiza podemos considerarlo vigente y aplicable en nuestro mundo.  Los principales rasgos de la alienación del trabajo son fáciles de reconocer en la actividad laboral del mundo en el que vivimos: tanto su exterioridad con respecto al trabajador como el hecho de que durante dicha actividad el trabajador no se siente feliz o libre, sino que se ve obligado a trabajar para obtener un salario. La economía globalizada es una versión, evolucionada del sistema capitalista que Marx analizó en sus orígenes. La propiedad privada de los medios de producción está en la base de nuestra sociedad. No obstante, una importante diferencia es que, al menos en el mundo desarrollado, no solo hay dos clases sociales, la burguésía capitalista y el proletariado, sino que existe también una clase media muy numerosa que ha garantizado la estabilidad del sistema. Esta clase no está desposeída ni tiene conciencia de estar alienada. Tal vez podríamos decir que, en la actualidad, el consumismo es la ideología dominante, un consumismo que da sentido a la vida de muchas personas y que, al mismo tiempo, genera su insatisfacción constante. Pero, hoy día, también hay explotación e incluso esclavitud en el trabajo. Es probable que el verdadero proletariado actual – esa clase desposeída y explotada a la que Marx quería defender -haya que buscarlo en los países pobres, entre los trabajadores que producen los bienes que se consumen en los países ricos.//
K. Marx (1818-1883) vive en pleno Siglo XIX. El pensamiento marxiano puede encuadrarse dentro de una de las reacciones que se dieron en ese siglo frente al idealismo de Hegel: la izquierda hegeliana. Su filosofía tiene un claro componente práctico (filosofía de la praxis), es decir, afirma la necesidad de la superación de la filosofía meramente teórica (no separación de teoría-praxis) y pretende una transformación radical de la sociedad. Sus teorías sobre economía, política, historia, etc., van a tener una gran influencia en el Siglo XX y diríamos hasta hoy.

El tema que plantea el texto es la enajenación del trabajo y las consecuencias que de tal situación se siguen


Nsiderado, lejos de ser la realización del trabajador es pérdida de sí mismo

Como se ve claramente el tema general del texto es la enajenación, un concepto que tiene raíces en las teorías contractualistas anglofrancesas, en Hegel y más cercanamente en Feuerbach. Es desde este concepto de enajenación desde el que Marx va realizar una profunda crítica a la sociedad capitalista, pues es en ésta en la que más brutalmente se da. Enajenación o alienación hace referencia al hecho o situación en la que el resultado del trabajo no pertenece al trabajador, sino a otro (alius) o en la que el producto del trabajo le resulta extraño y ajeno al trabajador.

  Considero que para entender correctamente el texto, hay que tener en cuenta la idea de hombre de que parte Marx. El hombre es para Marx un ser natural, no solo porque está integrado en la naturaleza, como todos los demás seres, y en la naturaleza despliega sus fuerzas naturales, sino también porque tiene unas necesidades que ha de satisfacer con recursos que obtiene de la naturaleza. Pero es un ser natural humano, en el sentido de que su naturaleza no es fija, ni está ya dada, sino que ha de hacérsela a través de la historia. El animal no tiene historia, el hombre sí. El modo de integración del hombre en la naturaleza es el trabajo. Por eso para Marx lo que mejor define al hombre es el trabajo o mejor la “actividad práctico-productiva”, mediante la cual produce sus medios de vida socialmente e históricamente; una actividad (praxis) mediante la cual el hombre se proyecta sobre la naturaleza, humanizándola y distanciándose al mismo tiempo de ella, es decir, humanizándose a sí mismo. Y es que no hay una naturaleza fija y dada del ser humano, sino que el ser del hombre se va haciendo mediante su actividad transformadora de la realidad, a lo largo de la historia y en relación con los demás hombres. El trabajo, pues, no es para Marx un castigo o algo no humano, sino todo lo contrario, es la actividad mediante la cual el hombre realiza su esencia socialmente y se diferencia del resto de los animales.Pues bien, con demasiada frecuencia, pero especialmente en el modo de producción capitalista, el trabajo lejos de ser donde el hombre se realiza, donde “desarrolla una energía libre y espiritual” o donde el hombre se afirma o se “siente en sí” (en su ser), es  donde no se realiza o “afirma”, sino que “se niega”, donde “no se siente feliz”, en definitiva, donde se produce “una pérdida de sí mismo”. En el trabajo, tal como se lleva a cabo, hay enajenación o alienación. Y la hay porque el producto de esa actividad no lo siente el trabajador como su obra, como suyo, sino como algo extraño, como algo externo, como algo de otro. Por ello, el hombre sólo se siente feliz fuera del trabajo, en lo animal, en lo no estrictamente humano (comer, dormir, procrear…).¿Por qué esta situación? La clave que señala Marx de esta la alienación económica está en la propiedad privada de los medios de producción. Por eso considera que sólo el comunismo, entendido como la supresión de la propiedad privada, es decir del capital, permitirá la eliminación de todas las alienaciones y la humanización del hombre. Mas esa supresión de la propiedad privada, y la instauración del sistema comunista sólo se podrá realizar mediante una revolución que, transformando la base económica, eliminará también todas las demás manifestaciones de la enajenación o alienación que sufre el hombre. Ya decíamos en las primeras líneas que la propuesta de Marx no era sólo la de interpretar el mundo, sino la de transformarlo. Se trata, en cierto modo, de una propuesta humanizadora, de un humanismo.



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