La Ética de Aristóteles: Virtud, Prudencia y la Búsqueda de la Felicidad

La Ética y la Formación del Carácter

Los placeres y los dolores influyen mucho en los hábitos, pues somos capaces de hacer cosas malas si son placenteras, y nos apartamos del bien cuando nos causa dolor. De aquí la necesidad de haber sido educados desde jóvenes para distinguir qué placeres y dolores conviene aceptar o rechazar.

No hay una forma de comportamiento universal en la que pueda decirse que consiste la virtud. Es a través de la experiencia propia como podemos ir forjando la virtud. Lo que para uno puede ser excesivo, para otro puede convertirse en el justo término medio.

La Prudencia y la Vida Contemplativa

A la actividad del pensamiento que reflexiona sobre la vida ética y política tratando de dirigirla, le corresponde la virtud de la prudencia (phrónesis) o racionalidad práctica. Mediante ella estamos en condiciones de elegir las reglas correctas de comportamiento. No es una ciencia, sino el fruto de la experiencia. La prudencia es una virtud fundamental sin la cual no podremos adquirir las virtudes éticas.

La mayor felicidad la alcanzaremos con la virtud relacionada con lo mejor que hay en el ser humano. Aristóteles propone como ideal de felicidad una vida dedicada a la actividad intelectual teórica, a la contemplación de la verdad.

  • Sabiduría (sophia): Representa el grado más elevado de virtud, propia de las funciones contemplativas (Matemáticas, Física, Metafísica).
  • Autosuficiencia: El saber teórico es un fin en sí mismo; el sabio se basta a sí mismo.

La Felicidad y la Polis

Este ideal de vida feliz basado en la contemplación no puede alcanzarlo todo el mundo. Sin embargo, en Atenas, comunidad de hombres libres, cabe la posibilidad de que algunos alcancen el ideal de sabio. Esta es la más alta misión de la polis: procurar la felicidad de sus ciudadanos.

La felicidad humana se basa en cubrir nuestras necesidades físicas, psíquicas y sociales. Sólo podemos aspirar a una felicidad limitada y razonable, la propia de un hombre prudente que posee virtudes morales para moderar sus impulsos y gestionar sus bienes corporales y externos.

Crítica al Intelectualismo Moral

La ética socrática es un intelectualismo moral que identifica el bien con el conocimiento. Platón insistía en que la Idea del Bien debe conocerla quien quiera proceder sabiamente. Aristóteles, por el contrario, rechaza esta solución:

  • No es posible afirmar la existencia de un único bien.
  • Debemos analizar la naturaleza humana en lugar de un hipotético «bien en sí».
  • La Eudaimonía (felicidad) es el fin supremo, pero no hay acuerdo sobre en qué consiste la vida plena.

Virtudes Morales y Dianoéticas

Aristóteles distingue dos tipos de virtudes:

  1. Virtudes morales o éticas: Propias de la parte apetitiva y volitiva; son buenos hábitos.
  2. Virtudes dianoéticas o intelectuales: Propias de la parte racional del alma (diánoia), que se adquieren mediante la enseñanza.

La virtud consiste en la repetición de las buenas decisiones. «No me porto bien porque soy bueno, sino que soy bueno porque me porto bien». La virtud ética es el hábito de decidir conforme a la regla del término medio, que es una posición intermedia entre dos vicios: el exceso y el defecto.

El Legado de Aristóteles en el Pensamiento Occidental

Aristóteles es uno de los grandes fundadores del pensamiento occidental. Su influencia ha sido constante:

  • Edad Media: Recuperación a través de pensadores árabes y judíos, culminando en la aristotelización del pensamiento cristiano con Tomás de Aquino.
  • Siglos XIX y XX: Resurgimiento a través de la neoescolástica y el neotomismo.
  • Filosofía Española: Destacan las figuras de Xavier Zubiri y José Luis Aranguren.
  • Actualidad: Gadamer ha señalado la relevancia hermenéutica de la filosofía práctica aristotélica.

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