Justificación del método de Descartes

2ª PARTE.Podemos considerar a la filosofía de Descartes como una filosofía de la cautela, de precaución en no caer en los errores del pasado. No confía en los conocimientos que ha recibido de la tradición, pero tampoco está dispuesto a desecharlos.

La importancia del método viene de: antes de responder a la cuestión metafísica, busquemos la manera de no equivocarnos al responderla.

Por lo tanto, el problema en Descartes se plantea así:

¿cómo descubrir la verdad?

 La primera verdad indubitable que encuentra es la existencia de su propio pensamiento.

El comienzo de la Edad Moderna se caracteriza, por tanto, por la búsqueda de un método nuevo.

La concepción del mundo, el método y el criterio vigentes eran los de la escolástica, que era la filosofía imperante en la Edad Media, que armonizaba en un sistema coherente de doctrinas las ideas paganas (de Aristóteles y Platón fundamentalmente) con los dogmas cristianos, (Tomás de Aquino y Agustín de Hipona). Pues bien, la escolástica se mostró incapaz de explicar algunos hechos, lo que la hace ser rechazada. El criterio de verdad del que fundamentalmente se servían los escolásticos era el de autoridad (Aristóteles decía esto, por lo tanto esto debe ser verdad…). Pero ahora la razón no reconoce más autoridad que ella misma. Este criterio ya no sirve.

Descartes y Bacón piensan que la lógica es incapaz de descubrir verdades nuevas, ya que se construye con silogismos cuya conclusión está ya dada en la premisa mayor.

Dirá Descartes que el silogismo sirve sólo para explicar a otros verdades ya conocidas y que es inútil para investigar la verdad de las cosas. El método que usaban los escolásticos era el silogismo aristotélico, que consistía en deducir una conclusión a partir de una premisa general y de otra particular.

El análisis no se puede convertir en el modelo que está buscando porque está constituido de forma casi exclusiva por operaciones a base de figuras.

Dirá Descartes que lo importante no es tener un buen entendimiento, sino aplicarlo bien.

Resta importancia, pues, al talento personal y a la capacidad racional individual, para valorar más el modo de utilizarlos. La razón, como facultad de distinguir lo falso de lo verdadero, es por naturaleza igual en todos los hombres, y por lo tanto lo que distingue a unos de otros es la manera –método- de usarla. Descartes dedica al método sus obras El Discurso del método y Reglas para la dirección del espíritu.

Definición de método: el conjunto de “reglas ciertas y fáciles, gracias a las cuales el que las observe exactamente no tomará nunca lo falso por verdadero y llegará, sin gastar inútilmente esfuerzo alguno de la mente, sino siempre aumentando gradualmente la ciencia, al verdadero conocimiento de todo aquello de que sea capaz”


Reglas del método:


1ª. La evidencia es el criterio de verdad. No aceptar como verdadera alguna cosa si no sabemos con evidencia que lo es.

-La evidencia consiste en la claridad y distinción. Una idea clara es una idea separada de las demás ideas.Una idea distinta es aquella cuyas partes están separadas entre sí, que tiene “claridad interior”. Una idea puede ser clara sin ser distinta, pero si es distinta ha de ser clara también.

-El acto del entendimiento por el cual se alcanza un conocimiento evidente es la intuición, que es el acto de la evidencia o la verdad. La intuición se identifica con el cogitare. En la intuición intelectual se producen las ideas claras y distintas. Hay que evitar dos vicios fundamentales en la búsqueda de la verdad: la precipitación y la prevención.


-La precipitación o tomar por verdadero lo que no lo es. Se produce por un exceso de confianza. Contra ella propone la circunspección o resolución de abstenernos de juzgar hasta que no tengamos evidencia. Para Descartes este vicio lo produce la voluntad, por ser más amplia y extensa que el entendimiento, al anticiparse al entendimiento.

 -La prevención o negarse a aceptar la verdad de lo que es evidente, lo que es claro y distinto. Es el vicio opuesto a la precipitación.

De esta manera la primera regla del método podría dividirse en tres preceptos:

– No juzgar antes de que el juicio se nos aparezca como evidente.

– No juzgar a base de ideas preconcebidas.

– No juzgar más allá de lo que se nos aparece como claro y distinto.

2ª. En sentido estricto el método propiamente dicho comienza con esta regla segunda: “Dividir cada una de las dificultades que examinare en tantas partes como fuera posible y en cuantas requiriese su mejor solución”. La división de las dificultades tendrá un límite, que está representado por lo que llama en las Reglas “naturalezas simples”. Representan el último momento del análisis y el primero de la síntesis. Se captan por la intuición.

3ª. Una vez que la división de las dificultades en tantas partes como nos fuere posible nos permite alcanzar las “naturalezas simples”, se aplica la tercera regla del método, que nos aconseja conducir ordenadamente los pensamiento, “comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento de los más complejos”.

4ª. Pero para tener seguridad sobre la totalidad del razonamiento hay que tenerla sobre cada uno de los eslabones o etapas, pues una sola falla pone en peligro la fortaleza o validez de la cadena. Por eso la cuarta regla nos aconseja: “Hacer en todo enumeraciones tan complejas y revisiones tan generales que estemos seguros de no omitir nada”.

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